Lo que queda por hacer

Lo que queda por hacer

  (En construcción. Claro;
trata de lo que está por hacer).

Tomamos como base de magisterio: Benedicto XVI, audiencia general 14-5-08, Dionisio Areopagita

Dice que Dionisio ayuda para el diálogo interreligioso entre oriente y occidente. Preparo esta página el díe 25 de enero, Conversión de San Pablo.

En la introducción del traductor de las obras completas de Dionisio Areopagita leemos: "Como la filosofía platónica sirvió de expresión a la fe de San Agustín, Dionisio encontró en el neoplatonismo y otras fórmulas culturales de su tiempo el vehículo para correr por el camino de salvación. Algo parecido haría Santo Tomás siete siglos después con la filosofía aristotélica, y Teilhard de Chardin lo intentó en nuestro tiempo con las ciencias".

Siempre que he leído algo sobre "ciencia y fe" en nuestros tiempos, he sentido asco. Sólo hay una excepción: Louis de Broglie, en un apéndice de su libro "Continuidad y Discontinuidad en Física Moderna" (Espasa-Calpe Madrid 1957), explica la vida de André-Marie Ampère. Al final escribe este magnífico testimonio: "En su lecho de muerte, como un amigo le propusiera leer algunas páginas de la Imitación de Cristo, respondió: "Es inútil, la conozco integramente de memoria", dando así a la vez una última prueba de su prodigiosa memoria y de su profunda fe".

Los progres de mi juventud nos hablaban de los viajes espaciales como una expansión y una conquista desde el quasi paraíso en que habríamos convertido la tierra hacia los años 2000..

A mi ahora me da risa oír que Hawking los ve como la única manera de huir de la debacle que habremos provocado en nuestro hogar. ¡Mira que ver las estaciones espaciales como la última oportunidad de seguir viviendo!

Realmente, como Jesucristo nos advirtió, "si no se abreviasen estos tiempos, nadie se salvaría" y, añado yo, no ya de la segunda muerte, sino ni tan sólo de no poder llegar a la primera de manera que sea una buena muerte.

La falsa profecía del punto omega sin Alfa ni la Cruz, lleva a la desesperación de Hawking: "no seremos capaces de sobrevivir 1.000 años más como especie sin aventurarnos a colonizar el espacio" (Reciente breve conferencia en Los Angeles).

Es posible conjugar fe y ciencia porque "El Logos divino, la razón eterna, está en el origen del universo", Benedicto XVI, 25-11-2005.

Hay que cambiar la manera de mirar. El nominalismo y racionalismo ha terminado mirando el "punto omega" de espaldas al "punto alfa", ignorando su luz y olvidándolo. Tenemos que deshacer todo lo hecho, y rehacerlo iluminados por la luz del "punto alfa". Si no, andaremos a ciegas, como hacen los sonámbulos.

En un libro precioso acabo de leer una cita, de uno de esos autores reconocidos por el "ateismo cristiano" (compañero del "humanismo cristiano" y de la "democracia cristiana") que me obliga a comentarla aquí.

En los primeros capítulos, el precioso libro, explica muy bien que al princjpio existía el Verbo y que todo fue hecho por Él, pero al final del libro está dicha cita que dice que el universo proviene del silencio, de un silencio preñado de palabras, del que por evolución espontánea se alcanza el punto omega. Eso se piensan los que, tratando de recuperar el paraíso, se han quedado en el desierto, y sin fuentes, al ignorar Alfa.

En mi página de síntesis he añadido una nota para enfatizar que también es la forma o fuerza sustancial la que infunde formas en la materia: NOTA: Sería ingenuo imaginar que estas fuerzas provinieran sólo de la materia o sólo de la forma. Materia y forma no existen separadas. El SER de los seres corporales "es materia y forma".

Nunca hubo silencio en la Augusta Trinidad. El universo no proviene del silencio. El universo material estuvo en silencio cuando la tierra estaba confusa y vacía, antes de que hubiera luz y fueran movidas las aguas. Pero la Palabra está siempre engendrada en el hoy de la eternidad nunca callada, antes de la aurora.

No. El universo no proviene del silencio. Cuando la vibración alcanza las entrañas materiales, brilla la luz, cuyos ecos y reflejos podemos ver todavía en el fondo de radiación cósmica procedentes del big-bang y la inflación de los primeros momentos del universo corporal.

Para los progresistas evolucionistas no hay luz de la Palabra que infunde formas en la materia prima. Esas palabras que seducen al autor citado podrían ser las "rationes seminales" de San Agustín, pero en ese autor moderno no brilla la Luz de la Palabra. Queda todo listo para ser manoseado por el nominalismo, origen del origen de las ideologías del mal: el "cogito, ergo sum".

En el Croquis de física ontológica estoy haciéndome el recordatorio de lo que queda por hacer en cosmología.

Advierto el peligro de los "espirituales panteistas" que ponen el principio en la materia y rechazan el Don de Dios. Ya no hay acción de gracias, ni pecado que redimir, ni Dios que adorar ni esperanza de descanso en la alabanza.

No sólo hay Omega. También hay Alfa, y entre Alfa y Omega está la Cruz.

No olvidemos nunca, además, que nuestro Dios es el de Sodoma y Gomorra, de las plagas de Egipto, del Mar Rojo y el Jordán. El mismo. El del Apokalipsis.

La tarea es además urgente, porque los jóvenes que se decepcionan por las fallidas esperanzas que encuentran en los progresistas occidentales, van a buscar en oriente las luces que les faltan. La venganza contra el engaño puede ser sangrienta.

Manuel María Domenech Izquierdo.

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