STARWARS. EPISODIO II: EL ATAQUE DE LA GNOSIS.

I. INTRODUCCION

Nos encontramos a las puertas del estreno mundial de la nueva superproducción cinematográfica del estadounidense George Lucas: Starwars, Episodio II: El ataque de los clones. La misma se incardina dentro de la trilogía que se inició con " Starwars.Episodio I : La amenaza fantasma" y que culminará con una tercera entrega, próximamente. A través de estos tres filmes, se muestra cómo un joven, Anakin Skywalker, Caballero Jedi, pasa a formar parte del llamado lado oscuro de una misteriosa energía (o poder) que gobierna, rige y forma parte de todo el universo, conocida como "La Fuerza". Además, estos tres capítulos son la antesala de los hechos que se narran en otra trilogía, iniciada allá en los años setenta, en los que se muestra la lucha de un grupo de combatientes -los rebeldes- frente a las huestes malignas dirigidas, precisamente, por el ya malévolo Anakin Skywalker (conocido como Darth Vader).

Esta serie de ciencia-ficción, que ha generado multitud de clubs de fans por todo el mundo, que ha promovido grandes campañas de marketing y publicitarias y que es ya un clásico dentro de la historia del cine, bajo la apariencia del dualismo buenos-malos y acompañada por unos fastuosos y sorprendentes efectos especiales-que hacen las delicias de los espectadores jóvenes y no tan jóvenes- esconde, a mi entender, unas corrientes filosóficas subterráneas perniciosas y peligrosísimas para la fe católica, siendo, por ende, un vehículo más encaminado a la reconquista pagana del mundo y por el que muchas personas, casi sin percibirlo, son adoctrinadas en un nuevo mesianismo de tipo antropocéntrico, alejado de toda Revelación cristiana.

II.- LAS INFLUENCIAS GNOSTICAS, MANIQUEAS Y PANTEISTAS

¿Qué subyace dentro de esta serie cinematográfica? A continuación mostraré, a grandes rasgos, tres elementos pseudo-filosóficos que sirven de fundamento a las historias narradas en la misma y que son: el Gnosticismo, como elemento vertebrador de las ideas expuestas, el maniqueísmo y el panteísmo, generando así los elementos integradores de la New Age, la que encuentra un medio de difusión espléndido en esta serie, como se dirá.

Rafael Gambra, en su conocidísima "Historia Sencilla de la Filosofía" –Rialp, Madrid, 1995-, define la gnosis como aquella corriente filosófica por la que se dice que existe un saber racional (gnosis) más alto que la fe (pistis) del que ésta no representa más que una versión popular en símbolos y palabras. Esta tendencia, impulsada por filósofos de los s. II y III d. C., pretende reducir todo el conocimiento religioso a un conocimiento racional, dejando de lado los misterios de la Revelación, de la Gracia y de la Fe –que, para ellos, no son verdaderos misterios, sino formas populares de explicación de un conocimiento racional que puede adquirirse-pero con un lenguaje en el discurso filosófico que tiende a confundir gnosis con cristianismo. El gnosticismo influyó notablemente en el pensamiento de Simon el Mago, Arrio, Pelagio, Prisciliano, entre otros enemigos del cristianismo, hasta constituirse en la piedra angular rectora de las ideas masónicas y, por extensión, de la New Age o Nueva Edad. Por ende, la gnosis pretende encontrar, en el seno de las corrientes paganas, de las que bebe, la explicación racional al fenómeno religioso mediante conocimientos iniciáticos y esotéricos, buscando los medios en aquéllos para alcanzar fines que pudieren confundirse con los propios del cristianismo: la salvación del hombre y la liberación del cuerpo.

La Gnosis busca, ciertamente, el conocimiento racional, completo y absoluto de la total y global esencia de la divinidad, la que llega a identificar con el todo existente, derivándose hacia posturas panteístas y antropocéntricas, alejadas de un Dios Creador, personal, distinto y lleno de amor. Así, Dios y hombre son una misma esencia, esencia que es, a su vez, energía –materia, no espíritu-que fluye por todos los seres del universo y que estos, a su vez, son forma de la misma, siendo una única cosa, todos son el Todo. El conocimiento de la misma-de esta energía material-, su búsqueda en el interior del ser humano para luego ser plenamente manifestada, constituye la realización plena y perfectiva de este hombre de la Nueva Edad, de este hombre gnóstico.

Siendo esto así, en StarWars aparece este concepto gnóstico, integrado en la New Age, de energía cósmica, que está presente en todos los seres del universo-y que es todos los seres-conocida como La Fuerza, el poder-de ahí la famosa frase que aparece en el film, repetidas veces, "que la Fuerza te acompañe"-. Ahora bien, para conocer dicha energía, para controlarla y dominarla, es necesario iniciarse dentro de unos ritos y aprendizajes reservados a unos pocos elegidos, por los que el maestro Jedi enseña al aprendiz y, una vez se alcanza dicho objetivo, el aprendiz se convierte en un verdadero caballero Jedi –caso de Obi Wan Kennoby y Yoda, maestros de Luke Skywalker en la primera trilogía de la serie-. Esta iniciación, simbólica, esotérica, recuerda plenamente las iniciaciones masónicas en aras al conocimiento absoluto de unas verdades reservadas sólo a unos pocos-y es que la gnosis, como se dice, es fundamento del pensamiento masónico-.

Por ende, La Fuerza , puesta al servicio del ser humano –siendo éste, a su vez, forma de aquélla-, que la controla y la domina, implica la deificación del hombre, ya que éste ostenta el control de todo y sobre todo, erigiéndose, además, en salvador de los restantes hombres, oprimidos por el mal- como es el caso de la derrota que sufre Anakin Skywalker, opresor, junto con El Emperador, de los mundos que formaban el extinguido sistema político conocido como La República, a manos de su hijo Luke, Caballero Jedi, en la sexta entrega de la serie, titulada El Retorno del Jedi-. Este mesianismo antropocéntrico, con cierto resabio de filantropismo masónico, aparece, no obstante, envuelto por tendencias maniqueas. En efecto, La Fuerza, que es el TODO, puede manifestarse también a modo de lado oscuro, luego es en el mismo SER dónde convergen el BIEN y el MAL, en igualdad de intensidad, en igualdad de poder, diferenciándose casi dos seres cósmicos, dos entidades separadas. El mal no es ausencia de Bien, sino que es elemento esencial y constitutivo de esa energía, junto con el bien. Luego el ser humano es DIOS esencialmente bueno y esencialmente malo.

No obstante, el modo de narración de los hechos contenidos en la serie, pueda dar pie a confusión-que es, a su vez, característico de la gnosis- con las ideas cristianas, al poderse identificar La Fuerza con la Gracia Divina y los Caballeros Jedi con los monjes guerreros medievales, entre otros posibles equívocos. Por ende, las consecuencias del planteamiento de esta serie de ciencia ficción es clara: no Dios Creador, Personal; no Encarnación; no Redención; no necesidad de Vida Sobrenatural. Los misterios de la Fe son suplidos por explicaciones pseudo-científicas y filosóficas de lo que es el hombre, sus fines y metas.

III.- OTRAS INFLUENCIAS: EL BUDISMO Y EL ESTOICISMO

Del mismo modo, es necesario mostrar, también, las influencias budistas y estoicas que sufre la saga galáctica, junto con otros equívocos en relación con la Fe cristiana.

Según afirma J.M Martínez Val, en su obra "El derecho en las grandes religiones" –Comares, Granada, 1995-, Buda- que es un título de santidad dentro de la religión brahmánica y que monopolizó Gautama (543 a.C- 480 a.C.), el fundador de dicha nueva corriente pseudo-religiosa- enseñó una doctrina "que más que una teología hay que referirla a una moral, a modo de conducta que en él se convirtió en ejemplar". Esta nueva moral, enseñada por Buda -que significa "el iluminado" o "despertado"- pretendía encontrar la salvación en el Nirvana, estado que nunca definió pero que indicó las vías para alcanzarlo. Se caracteriza su corpus moral por la austeridad exigida a los adheridos a su doctrina. Pero esta exigencia llega a extremos relativos a la destrucción de la familia ya que, como afirma el chinólogo español Juan Martín, Buda exigía a sus discípulos la ruptura total con sus padres, esposa e hijos –aunque Martínez Val especifica que dicho comportamiento era sólo exigido a los monjes y no al laicado budista-.

Esta doble caracterización del budismo, como corriente, en primer lugar, que conlleva un conocimiento de las vías que originan el Nirvana, y de ahí la "iluminación" del discípulo al descubrirlas, así como las tendencias relativas, en segundo lugar, a la separación de la vida familiar, en relación con los monjes budistas, son dos ejes que, a mi entender, fundamentan el mensaje de StarWars, como complemento de las corrientes anteriormente descritas. En efecto, la larga tradición entre el maestro o sabio –o "iluminado"- que enseña al discípulo los caminos para controlar "La Fuerza" y permanecer en el seno de su aspecto positivo pasan, precisamente, por la exigencia de una conducta austera –destacar el vestuario simple y sencillo que usan los Jedi, así como sus costumbres- y una concentración y autocontrol absoluto, pleno, sin fisuras, que comporte un "mirar hacia el interior de uno mismo" y hallar, en la intimidad del ser humano, no el encuentro con Dios, sino el encuentro con aquéllas verdades escondidas que enseñan el control sobre "La Fuerza".

De la misma manera, y en conexión con la exigencia budista de una austeridad que elimina la relación afectivo-moral entre hombre y mujer, como fundamento de la familia, ya en el Episodio II se indica, en la carátula cinematográfica que da publicidad a esta nueva entrega, que un Caballero Jedi no puede amar, no puede enamorarse, le está prohibido, como medio para evitar ser arrollado por el lado oscuro –Anakin Skywalker, en su vida como Jedi, romperá este mandamiento, con las consecuencias perniciosas que conllevará-.

En plena relación con los requisitos de moral y costumbres que debe cumplir un Caballero Jedi, podemos traer a colación la corriente filosófica de los estoicos como fundamento –y mensaje-, también, de La Guerra de las Galaxias.

El Estoicismo -escuela del Pórtico o stoa, por reunirse sus fundadores en torno a Zenón de Citium (335 a. C- 263 a. C.)en una puerta de Atenas- gozó de su etapa de esplendor en la Antigüedad griega y romana.

Puede resumirse el estoicismo-siguiendo a Rafael Gambra- como una corriente ética con visión material total y absoluta de la existencia, la que tiene por objeto vivir conforme a naturaleza, esto es, vivir siendo dueños –los hombres- de la interioridad humana, dejando de lado todo aquello que sucede en el exterior, ya que no puede evitarse, es una fatalidad universal, de orden divino, frente a la que se debe actuar con imperturbabilidad y autarquía plena. Del mismo modo, el hombre debe apartarse de las pasiones, que son esclavizantes. Esta postura estoica identifica la no sujeción a las pasiones- que son causa de dolor y de alteración del orden natural- con la libertad, de tal suerte que ésta radica en la apatía –no desear nada-, derivada de la austeridad y ascetismo. Mediante la autarquía y apatía el hombre adquiere la virtud y se convierte en sabio. No obstante, Séneca (4 a.C- 65 d. J.C.) templó el espíritu cerrado de los estoicos, exponiendo en su doctrina una compasión hacia los restantes seres humanos. Destacar, además, que el estoicismo es panteísta.

La concepción de ausencia de libertad, destino fijado y abstención de las pasiones es bien patente en Starwars. Así, aparecen constantes referencias al destino de Luke Skywalker –ser Caballero Jedi y salvar a la galaxia-que no puede variar y debe cumplir. También el Caballero Jedi interpretado por Liam Neeson, en el Episodio I, manifiesta que el joven Anakin es El Elegido –ya que será él quién, en el Retorno del Jedi, derrote al Emperador después de que su hijo Luke le salve del reverso oscuro de La Fuerza-. También, y en plena consonancia con la corriente budista anteriormente explicada, en el Episodio II, nuevamente, se va a predicar que un Caballero Jedi no debe estar sometido ni al amor, ni al miedo, en definitiva, debe alejarse de las pasiones que conducen al lado oscuro.

No deja ser curioso, sin embargo, -pero que de hecho son consecuencias del budismo y del estoicismo- que la moral de hierro practicada por los Jedis no venga exigida al resto de habitantes de la Galaxia, por lo que parece establecerse que sólo unos pocos son seres perfectos o sabios mientras que los restantes permanecen en la más completa oscuridad, sin posibilidad alguna de perfección, en el sentido antes expuesto.

Ni que decir tiene que budismo y estoicismo se encuentran plenamente alejados de la más pura tradición aristotélico-tomista y de la Revelación Cristiana. Efectivamente, en estas corrientes o se omite la existencia de un Dios Personal, Creador, Espíritu Puro o se identifica con el todo material; así también, la vida sobrenatural, que perfecciona al ser humano y le permite vivir siendo hijo de Dios y fuera de la órbita del pecado, facilitando el dominio de las pasiones por la razón y la adquisición de las virtudes, accionada dicha vida por la Gracia y con la intervención de la libertad humana, no se contempla y se confunde perfección y felicidad con una evasión del mundo y con un reduccionismo moral del ser humano que impide su pleno desarrollo en relación con Dios –vida sobrenatural- y con el prójimo.

IV.- CONCLUSIÓN: STARWARS Y NEW AGE

El cocktail de filosofías paganas que fundamentan, a mi entender, el mensaje de StarWars, forman el corpus de la llamada New Age. Así, la idea de que el Universo es un TODO, energía pura que se identifica con Dios, la que debe ser encontrada en uno mismo, mediante la concentración absoluta como motor de búsqueda interior de esa energía –el Yoga es un método para ello-, comporta, en definitiva, bajo las apariencias espirituales y de bondad, una encarnizada y satánica auto-deificación del hombre. Esta nueva manifestación del Humanismo más rancio y anticlerical, acompañado ahora de las pseudo-filosofías orientales, puede confundir, con sus prácticas y conceptos, al cristiano de buena fe. Es por ello necesario indicar el peligro latente en la saga de StarWars y, en todo caso, utilizar la película como ejemplo para explicar qué es la New Age pero no, desde luego, para participar de dicho modus vivendi.

Mucho más se podría decir acerca de los fines ocultos de StarWars. Sirvan estas breves pinceladas como botón de muestra de la peligrosidad de dicha serie, dejando abierto el debate para quien quisiere corregir, aumentar o desmentir dichas afirmaciones.

Jaime López Arboledas