La religión no se piensa, se sabe


La religión no se piensa, se sabe

El religioso sabe lo que ama, aunque esté por encima de todo lo que se puede pensar.

En las tentaciones contra la fe, lo que más mal le sabe es que pueda no ser verdad aquello que "saborea" con la sabiduría del corazón.

Por eso es como una especie de experiencia, aunque sea más cierta la fe que la experiencia (de existir, por ejemplo).


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