San Agustín (artista de la memoria) Santo Tomás (artista del entendimiento) Beato RamónLlull (artista de la voluntad)

Página de San Agustín


No sé cómo encarecer la lectura del libro "San Agustín y nosotros" del P. Leonardo Castellani S.J., tanto para entender vitalmente a San Agustín como la peculiaridad de la época que vivimos.

Lo distribuye la Editorial Nueva Hispanidad.

Para ver lo que quiero decir, su capítulo VI, "La Verdad" está en la red en la dirección: http://webs.sinectis.com.ar/hgonzal/lc/agust_6.html


El P. Castellani, en "San Agustín y nosotros", dice que necesitamos a San Agustín, porque vivió una época semejante a la nuestra y por su interioridad.

Nos explica que San Agustín vivió en el momento en que el mundo greco-romano se venía abajo y supo ser el arquitecto de la civilización europea. Hoy, diría él, estamos dudando en poner o no poner lo de la cristiandad en la constitución europea...

Que la traición que pugna por olvidar las raíces cristianas y la civilización misma empieza en Descartes, el Judas, dice él, con su "pienso, luego existo", y que este desvío culmina en Hegel.

Que Soren Kirkegord (así le llama él) reaccionó frente a este girar la filosofía alrededor del pensamiento, para poder volver a girar entorno al ser, como había sido antes.

Que lo que está claro para nosotros es la percepción de la existencia. Lo que San Agustín llama "la memoria del presente".

El P. Castellani admira a Kirkegord porque desenmascara el engaño del mal del "pienso, luego existo", llevado a sus últimas consecuencias por Hegel. Nos dice que hay dos existencialismos: el ortodoxo, el de Kirkegord, y el malo, todos los demás, que no tienen nada que ver con el primero.

Que Santo Tomás razona, pero razona después de ver. Que San Agustín ve y que Suarez razona para ver.

Que hay dos demostraciones de la existencia de Dios: una desde el interior que se funda en la verdad, y otra mirando al exterior que son las cinco vías.

Que San Agustín no deja de insistir en que "si el entendimiento humano hace, de alguna manera, la verdad, el alma es inmortal, y que si hay algo superior a la razón humana, como la verdad que la juzga, Dios existe.

Que, en estos tiempos apocalípticos, la meditada lectura del libro X de "Las Confesiones" puede salvarnos de los escepticismos y relativismos que no nos dejan vivir.

Somos personas, es decir sustancias individuales de naturaleza racional. Nos individualiza la materia y nos especifica la racionalidad.

La pura potencialidad intelectual del espíritu humano y, a la vez, su poder de hacer de alguna manera la verdad, pueden llevar a la humildad, como en el caso de San Agustín, o a la soberbia, como a Descartes. A la humildad del "amor a Dios y el desprecio de uno mismo" o a la soberbia "del amor a uno mismo y el desprecio de Dios". Esos son precisamente "los dos amores en que se fundan las dos ciudades", cuya lucha constituye la historia.

El capítulo VIII del libro termina con estas palabras: ¡Vive el Señor, en cuya presencia estoy, que si Europa y el Mundo Occidental no se convierten a Dios y siguen la marcha de la Gran Apostasía, que estamos maduros para el Anticristo! Habrá que alegrarse, porque detrás del Anticristo viene Cristo. -¿Por qué hemos de afligirnos de que el Evangelio diga la verdad? ¿Por qué hemos de afligirnos de que se cumplan las profecías? Por eso la mejor lectura después de "San Agustín y nosotros" es "El Apokalipsis de San Juan", también del P. Castellani, que él consideraba el mejor de los suyos.


Textos y Enlaces

De "Las Confesiones" Libro XI Capítulo IV

"Tú, Señor, hiciste todas las cosas, las cuales
existen porque existes, son hermosas porque eres hermoso, y son buenas porque eres bueno,
pero
ni de tal modo existen, ni de tal modo son hermosas, ni de tal modo son buenas,
como Tú, su Creador, en cuya comparación
ni existen, ni son hermosas, ni son buenas".

Ver: "Tabla de Tríadas"

La belleza del universo en la oposición de contrarios

Las palabras en el espacio y en el tiempo

Dios en la política (aunque los políticos le ignoren)

Otros enlaces


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