Flecha izquierda: NEXTFlecha izquierda: ATRÁS                   Tema 28:

            VIRGINIDAD                                                   DE MARIA

 

 

Todos los cristianos aceptan a María como Madre de Jesús; pero mientras los católicos hablamos de ella como «la Virgen María», las otras religiones cristianas y muchas sectas no quieren decir ni reconocer que María es siempre virgen. Muchos dicen, simplemente, que María tuvo más hijos y por eso no pudo ser «virgen».

 

La concepción virginal de María.

El hecho de la virginidad de María en el nacimiento de su hijo Jesús se afirma claramente en la Biblia:

·        Mt. 1,18: El nacimiento de Jesús fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

·        Lc 1, 30-35: El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios... y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti... y el Ser Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios

·         Juan 1, 13: El que nació no de la sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de hombre, sino que nació de Dios»

 

Estos tres textos bíblicos son testimonios sólidos para afirmar el hecho de la virginidad de María en la concepción de Jesús.


¿María quiso esta virginidad?

 

·        Lc 1, 27: María era una virgen desposada con un hombre llamado José.

 

Este matrimonio de María con José nos mueve, a primera vista, a decir que María no quiso esta virginidad.

Sin embargo, el evangelista Lucas nos ofrece otros datos acerca de este compromiso matrimonial. Leamos atentamente en el Evangelio de Lucas. En este relato bíblico vemos cómo Dios respeta a los hombres. Él no nos salva sin que nosotros mismos queramos. Jesús el Salvador ha sido deseado y acogido por una madre, una jovencita que, libre y conscientemente, acepta ser la servidora del Señor y llega a ser Madre de Dios.


Vers. 26: «Al sexto mes el ángel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José. José era de la casa de David y el nombre de la virgen era María.»

 

San Lucas usa dos veces la palabra «virgen». ¿Por qué no dijo «una joven» o «una mujer»? Sencillamente porque el escritor sagrado se refería aquí a las palabras de los profetas del Antiguo Testamento, que afirmaban que Dios sería recibido por una «virgen de Israel.» (Cfr. Is. 7, 14: «El Señor, pues, les dará esta señal: la Virgen está embarazada y da a luz un varón a quien le pondrás el nombre de Emmanuel.»)

 

Durante siglos, Dios había soportado que su pueblo de mil maneras le fuera infiel y había perdonado sus pecados. Pero el Dios Salvador, al llegar, debería ser recibido por un pueblo virgen que hubiera depuesto sus propias ambiciones para poner su porvenir en manos de su Dios. Dios debía ser acogido con un corazón virgen, o sea, nuevo y no desgastado por la experiencia de otros amores.

Incluso en tiempos de Jesús, muchos al leer la profecía de Is. 7, 14 sacaban la conclusión de que el Mesías nacería de una madre Virgen. Ahora bien, el Evangelio nos dice: "María es la virgen que da a luz al Mesías."

 

Vers 34-35: María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, pues no conozco varón?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual el Santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios.»

 

Aunque María es la esposa legítima de José, la pregunta de ella al ángel indica el propósito de permanecer virgen.

El ángel precisa que el niño nacerá de María sin intervención de José. El que va a nacer de María en el tiempo es el mismo que ya existe en Dios, nacido de Dios, Hijo del Padre (Cfr. Jn. 1, 1). Y la concepción de Jesús en el seno de María no es otra cosa que la venida de Dios a nuestro mundo.


¿Qué significa «la sombra» o «la nube» en este texto bíblico?

 

Los libros sagrados del Antiguo Testamento hablan muchas veces de «la sombra» o «la nube» que llenaba el Templo (Cfr. I Reyes 8, 10), signo de la presencia divina que cubría y amparaba a la ciudad Santa (Sir. 24, 4).

Al usar esta figura, el Evangelio quiere decir que María pasa a ser la morada de Dios desde la cual El obra sus misterios. El Espíritu Santo viene, no sobre su Hijo, sino que primeramente viene sobre María, para que conciba por obra del Espíritu Santo.

 

¿Había pensado María en consagrar a Dios su virginidad antes que viniera el ángel?

El Evangelio no da precisiones al respecto, solamente encontramos la palabra de María: «No conozco varón» o «no tengo relación con ningún varón.» (Lc. 1, 34)

Recordemos que María ya está comprometida con José (Lc. 1, 27) lo que según la ley judía, les da los mismos derechos del matrimonio, aunque no vivan todavía en la misma casa. (Mt. 1, 20)

En estas condiciones, la pregunta de María: «¿Cómo podré tener un hijo, pues no conozco varón?» (Lc. 1, 34) no tendría ningún sentido, si María no estuviese decidida ya a mantenerse virgen para siempre. María es la esposa legítima de José. Si este matrimonio quiere tener relaciones conyugales normales, el anuncio del ángel referente a su maternidad no puede crearle ningún problema.

Sin embargo, María manifiesta claramente su problema: «pues no conozco varón.» Además esa pregunta de María permite otra traducción válida en la mentalidad de los judíos: «¿Cómo será eso, pues no quiero conocer varón?». Sin duda esta pregunta de María indica en la Virgen un firme propósito de permanecer virgen.

Algunos tendrán dificultades para aceptar esta decisión de María y dirán que tal decisión es sorprendente por parte de una joven judía; porque es sabido que Israel no daba gran valor religioso a la virginidad.

No debemos olvidar que en la Palestina de entonces había grupos de personas que vivían en celibato (los esenios) y con su estilo de vida esperaban la pronta venida del Mesías. Por otra parte, el celibato o la virginidad de por vida no existía para mujeres que, según la costumbre judía, por orden de su padre tenían que aceptar un matrimonio impuesto.

Por eso la joven María que quería guardar virginidad, difícilmente podía rechazar este compromiso matrimonial impuesto. Y por eso ella había aceptado este compromiso con José, pero con la decisión de permanecer virgen.

Como conclusión podemos decir que este texto bíblico es favorable a la voluntad de virginidad de María.

Además está claro en la Biblia que María tenía como hijo único a Jesús y que no tuvo más hijos.


¿Qué sentido tiene la virginidad?

María no expresa sus motivos, pero todo lo que Lucas deja entrever del alma de María supone que ella tenía motivos elevados. Por medio del ángel, Dios la trata de «muy amada», «llena de gracia», «el Señor está con ella.» Y María quiere ser su «sierva», con la nobleza que da a esta palabra la lengua bíblica: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí lo que has dicho.» (Lc 1, 38) Su virginidad parece así una consagración, un don de amor exclusivo al Señor.

Mucha gente moderna se extraña ante tal decisión de María: ¿Cómo pensaría María en mantenerse virgen en el matrimonio, especialmente en el pueblo judío, que no valoraba la virginidad?

Incluso en las iglesias no-católicas muchas personas al leer en el Evangelio la expresión «hermanos de Jesús» concluyen sin más que María tuvo otros hijos después de Jesús. Pero está muy claro en la Biblia que Jesús no tenía hermanos en el sentido estricto de esta palabra, aunque de eso hablaremos más tarde.

Pero lo grave es que muchas sectas están deseosas de negar sin más la virginidad de María. ¿A qué se debe esto?

Sin duda, a vanos prejuicios y a falta de conocimientos bíblicos. ¿O será por el prurito de buscarle «peros» y dificultades a la religión católica?

Virgen debía ser aquella que, desde el comienzo, fue elegida por Dios para recibir a su propio Hijo en un acto de fe perfecta. Ella, que daría a Jesús su sangre, sus rasgos hereditarios, su carácter y su educación primera, debía haber crecido a la sombra del templo de Jerusalén, como dice una antigua tradición, y el Todopoderoso, cual flor secreta que nadie hiciera suya, la guardó para sus divinos designios.

Es por eso que María renunció a todo menos al Dios vivo. Y así en adelante ella será el modelo de muchos que, renunciando a muchas cosas, entrarán al Reino y obtendrán la única recompensa que es Dios.


Consideración final.

Para un hombre o una mujer creyente, no es cosa excepcional renunciar definitivamente al sexo, es decir, a tener relaciones sexuales.

Hay un sinnúmero de ejemplos de jóvenes que, desde muy temprano, han intuido que este camino evangélico es un camino más directo para acercarse mejor a Jesús: Sor Teresa de Los Andes, el Padre Hurtado y tantos otros.

¿Acaso María era menos inteligente que ellos o menos capaz de percibir las cosas de Dios? ¿No podía ella captar por sí misma lo que dirá Jesús respecto a la virginidad elegida por amor al Reino? (Mt. 19,12) Y después de ser visitada en forma única por el Espíritu Santo, que es el soplo del amor de Dios, ¿necesitaría María todavía las caricias amorosas de José?

Si la historia de la Iglesia nos proporciona tantos ejemplos del amor celoso de Dios para quienes fueron sus amigos y sus santos... ¿Cómo iba a ser menos para aquella mujer, María, que fue «llena de gracia»?

¡Qué torpeza inconsciente son las sinrazones de aquellos que se olvidan de la Tradición de los Apóstoles, la cual proclama que María fue y permaneció siempre virgen!

Rechazar la virginidad de María... ¡qué manera de rebajar las maravillas de Dios!

María deseaba ser totalmente de Dios y con el «sí» de la Anunciación ella se consagró total y exclusivamente al plan de Dios: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí conforme a tu palabra.» (Lc 1, 38)

Realmente es incomprensible la fobia de algunos de nuestros hermanos evangélicos que tratan de denigrar y rebajar la dignidad de María. Nunca predican sobre ella, y en repetidos casos han destruido sus imágenes.

Nosotros debemos tener bien fundamentado nuestro culto y veneración por María y tenemos que seguir proclamando sus alabanzas, tal como ella ya lo anticipó en el canto del Magnificat.

Por otra parte, María aparece unida a Jesús en la encarnación, en el nacimiento, vida, pasión y muerte de su Hijo Jesús y también en la primitiva Iglesia. Ahora bien, el mismo Jesús dice: «Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.»

Honremos pues a María y redoblemos nuestros esfuerzos por quererla, por nosotros y por quienes la desconocen.

La Virginidad Perpetua de María Santísima

La Iglesia afirma la doctrina de la virginidad perpetua de María Santísima. Esto significa que ella fue siempre virgen: antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se fundamenta en una correcta interpretación de la Revelación, tomando en cuenta la Biblia y la Tradición Apostólica. 

Es interesante constatar que los fundadores del protestantismo, Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwingli  reconocían la virginidad perpetua de María como enseñanza bíblica, tal como lo ha reconocido siempre la Iglesia Católica.

 

 

Objeciones de los Protestantes

Muchos protestantes niegan la virginidad perpetua de María. Se basan en  Mateo 1,24-25: Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

Explican que este pasaje da dos razones para afirmar que María no fue siempre virgen:

1-      La palabra "hasta que".  La Biblia dice que José no "conocía" a María (no tuvo relaciones sexuales con ella) "hasta que"  ella dio a luz. Eso supone que José y María tuvieron relaciones después de ella dar a luz. Pero esto es una errada interpretación del lenguaje bíblico.  Hay muchos pasajes de la Biblia en que la palabra "hasta" no indica necesariamente un cambio posterior de estado.

Por ejemplo:

·        I  Cor 15,25:  "Porque debe él (Jesús) reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies." Obviamente Cristo NO dejará de reinar después de vencer a sus enemigos. Más bien será entonces cuando su reino se haga evidente a todos. La Biblia nos dice que "Cristo reinará para siempre" (Lc 1, 32-33).  Otros ejemplos del uso de la palabra "hasta" sin cambio posterior de estado: En el Antiguo Testamento: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el Nuevo Testamento: Mt 28,20; I Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5.

Mateo quiso especificar que el parto de Jesús fue virginal. No señaló qué ocurrió después. Pero, igual que en I Cor 15, 25, se entiende que el reinado de Jesús continúa después de poner a sus enemigos bajo sus pies, también en Mateo podemos deducir que María, habiendo dado a luz al Verbo virginalmente, por obra del Espíritu Santo, se mantuvo siempre virgen, según su propósito expresado en Lc 1, 34. Ésta es la fe de la Iglesia de los primeros siglos atestiguada por los Santos Padres, como veremos más adelante.

 

2- En algunas traducciones del texto dice "dio a luz a su primer nacido o primogénito" (la Biblia de Jerusalén traduce "un hijo"). Los protestantes deducen que si Jesús fue el "primer nacido", entonces otros hermanos vendrían después. Éste es su error. Debemos saber que, en la Biblia, el "primer nacido" es un título de privilegio y por eso se habla en la cultura judía de "primer nacido" aunque no haya más hermanos. Una vez más vemos el error de traducir e interpretar sin conocer el lenguaje, la cultura y el contexto de aquellos tiempos.

·        Salmo 89, 28: Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra. David es llamado el "primer nacido", aunque es el octavo hijo (Cfr. I Sam 16).

·        Col 1, 15:  El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación. Jesús es llamado el "primer nacido" de toda la creación,  aunque muchos nacieron en la carne antes que Él. ¿Qué quiere indicar San Pablo? La primacía de Jesús. Según la ley del Antiguo Testamento, los varones primeros en nacer debían ser redimidos 40 días después del nacimiento (Cfr. Ex 34, 20). Éstos eran "primeros en nacer" sin saber si serían o no hijos únicos. 

 

Los Santos Padres y la Virginidad Perpetua de María.

 

1-            El Protoevangelium de Santiago, escrito alrededor del año 120, muy cerca del tiempo en que vivió la Virgen María, tiene como tema principal demostrar su virginidad perpetua. Este documento relata que, cuando se profetizó el nacimiento de María, su madre, Santa Ana, la ofreció para el servicio del Señor, tal como Samuel había sido ofrecido por su madre (Cfr. I Sam 1,11). María desde, muy pequeña, sería de las mujeres consagradas al servicio del Templo según la costumbre judía (Cfr. I Sam 2, 22). Esta vida de servicio en el Templo no permitía ocuparse de hijos, por lo que requería la virginidad perpetua.

2-            Orígenes, defendió la virginidad perpetua de María (Comentario de S. Mateo 2,17 Año  248.)

3-            San Atanasio: "El tomó verdadera carne de la siempre-virgen María" (Discurso contra los arrianos 2,70 – Año 360.)

 

4-            Epifanio de Salamis   "Cristo...nació perfectamente de la santa siempre-virgen María por el Espíritu Santo" (El Hombre bien Anclado 120- Año 374.)

5-            San Jerónimo "En cuanto a Victorinus (obispo), yo afirmo lo que ya ha sido probado por el evangelio - que el (Victorinus) habló de hermanos del Señor no como hijos de María sino hermanos en el sentido que he explicado, es decir, hermanos en cuanto a relación, no por naturaleza". San Jerónimo entonces apoya su posición haciendo referencia a numerosos Padres, afirmando que ellos mantienen la misma posición a favor de la virginidad perpetua de María: San Ignacio, San Policarpo, San Ireneo, San Justino y otros. (Contra Helvidius: La Perpetua Virginidad de Maria 19 – Año 383.)

6-            San Ambrosio "la Virgen no buscó la consolación de poder tener otro hijo" (Cartas 63,111 –Año  388).

7-            Papa Sirucius I "Tenías buena razón de estar horrorizado de pensar que otro nacimiento pueda venir del mismo vientre virginal del que Cristo nació según la carne. "Carta al obispo Anysius – Año 392".

8-            San Agustín,  "Al nacer de una Virgen que escogió permanecer Virgen aun antes de saber quien iba a nacer de ella, Cristo quiso aprobar la virginidad en vez de imponerla. Y quiso que la virginidad fuera escogida libremente aun en aquella mujer en la que el tomó para sí la forma de esclavo" (Santa Virginidad, 4,4 – Año 401). “(María) Virgen perpetua. ¿Porque te extrañas de esto, oh hombre?" (Sermones 186,1 – Año 411).  "Herejes llamados Antidicomaritos son aquellos que contradicen la virginidad perpetua de María y afirman que después de Cristo naciera ella se unió con su esposo como uno" (Herejías 56 – Año 428).

9-            San Cirilo de Alejandría "El mantuvo a su Madre virgen aun después de ella dar a luz" (Contra aquellos que no quieren confesar que la Santa Virgen es la Madre de Dios 4 – Año 430).

10-        Papa Leon I "Virgen ella permaneció" (Sermones 22,2 – Año 450)

11-        El Concilio de Constantinopla II, Año 553 confirmó la doctrina de la encarnación del Verbo en María "madre de Dios y siempre virgen"

 

LOS HERMANOS DE JESÚS

 

Esta duda surge en el mundo protestante. Aunque, en realidad todos creemos que Jesús tiene más hermanos, pero cada uno lo entiende de distinta manera: Los católicos profesamos que todos los cristianos somos hermanos de Jesús en virtud de nuestro bautismo. Profesamos al mismo tiempo que Jesús no tuvo hermanos naturales. Y ello nos lleva a decir que la Santísima Virgen María fue SIEMPRE VIRGEN. 

Ha, sin embargo, algunos que anuncian que María no fue siempre virgen, sino que tuvo más hijos naturales. Piensan que sólo fue virgen hasta el nacimiento de Jesús y que después tuvo hijos con San José. Se basan en los pasajes de la Biblia que mencionan a los "hermanos" de Jesús:

·                    Mt 12, 46: Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él.

·                    Mc 6, 3: ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban a causa de él.

·                    Jn 7, 5: Es que ni siquiera sus hermanos creían en él.

·                    Hc 1, 14: Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

·                    I Cor 9, 5: ¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?

 

Para leer bien los pasajes mencionados es necesario entender el uso de las palabras en la cultura de los judíos de aquel tiempo. Tanto el hebreo como el arameo (lenguaje de Jesús y sus discípulos) utilizaban la misma palabra para designar a los hermanos, a los primos y a miembros del mismo clan. Los autores del Nuevo Testamento eran de cultura hebrea y escribieron en griego. El Antiguo Testamento también fue traducido al griego por ser éste el lenguaje mas popular de la época.  Esta traducción del Antiguo Testamento al griego se llama Septuagésima o Versión de los LXX y es muy importante porque el Nuevo Testamento, al estar escrito en griego, bebe de esa fuente.

La palabra que en hebreo se usaba para designar el concepto de hermanos y/o primos fue traducida en el texto original griego de la Biblia como "adelfoV". A diferencia del hebreo o el arameo, el griego tiene una palabra específica para primos: "anepsios", pero los traductores de la Septuagésima y del Nuevo Testamento, siendo de cultura hebrea, prefirieron usar "adelfoV" cuando se utilizaba la palabra aramea "hermanos" que, como hemos dicho incluye primos y otras relaciones de parentesco en línea colateral. Es decir, utilizaron la palabra griega pero en el sentido original del lenguaje de Jesús. Por eso, para saber si se trata de hermanos de sangre, de primos o de otras relaciones, hay que estudiar el contexto de la cita. Esto lo podemos saber por varios ejemplos encontrados en el Antiguo Testamento.

·        Gn 14, 14:  Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan. A Lot se le llama "hermano" de Abraham, pero sabemos por la misma Biblia que era su sobrino (Cfr. Gen. 11, 26-28).

·         I Crónicas 23, 21-22: Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por mujeres. Los hijos de Quis son, en realidad, primos hermanos de las hijas de Eleazar, pero la Escritura usa la palabra hermanos.

 

Hasta aquí hemos visto que la Biblia utiliza el término “hermanos” para el parentesco cercano: sobrino, primos,... Pero no siempre es así. También a los parientes lejanos los llama hermanos e incluso a los que no son ni parientes.

 

·         Deut 23, 8:  No tendrás por abominable al idumeo, porque es tu hermano; tampoco al egipcio tendrás por abominable, porque fuiste forastero en su país.

·        II Re 10, 13-14: Encontró Jehú a los hermanos de Ocozías, rey de Judá, y preguntó: «¿Quiénes sois vosotros?» Ellos respondieron: «Somos los hermanos de Ocozías y bajamos a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina.» Dijo él: «Prendedlos vivos.» Los prendieron vivos, y los degolló en la cisterna de Bet Equed, 42 hombres, y no dejó ni uno de ellos.

·         Neh 5, 8: Y les dije: «Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¡Y ahora sois vosotros! vendéis a vuestros hermanos.

·        Jr 34, 9: En orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano.

 

Podríamos contemplar la posibilidad de que la expresión "hermanos de Jesús" se refiriera a los hijos que tuvo San José con una primera esposa antes de casarse con María. Esto nos llevaría a formular otra suposición: que era viudo. De esto nada nos dice la Biblia. San Jerónimo, el gran maestro de las Sagradas Escrituras en el siglo  IV, planteó más bien que se trata de primos, lo cual cabe perfectamente, como hemos visto, dentro del sentido de "hermanos" sostenido por los judíos de la época. San Jerónimo, como los demás padres de la Iglesia, defendió la virginidad perpetua de María Santísima.

 

No existe una sola sugerencia en la Biblia de que la Virgen tuviera otros hijos.

 

Cuando la Biblia narra cómo la Sagrada Familia huye a Egipto, cuando se les pierde el niño en Jerusalén (Cfr. Lc 2, 41-51), no señala la presencia de otros niños, siempre se refiere a un solo hijo. Los de Nazaret, aun cuando hablan de los "hermanos" de Jesús, se refieren a Él como "el hijo de María", no como "un hijo más de María" (Mc 6, 3). Sería este uso de palabras muy extraño si fueran de hecho esos otros "hermanos" hijos de María. Si los había, ¿por qué razón tenían que callar los hagiógrafos?

Hay además otras razones culturales que indican que los "hermanos" de Jesús no eran de sangre. Entre los judíos, los hermanos menores no podían aconsejar a los mayores. Por eso cuando en una cita un hermano aconseja al otro se entiende que quien aconseja es el mayor. Sin embargo los "hermanos" de Jesús le aconsejan que se vaya a Judea (Cfr. Jn 7, 3-4). En otra ocasión tratan de llevárselo (Mc 3, 21). Estos hermanos no pueden entonces ser hermanos de sangre ya que Jesús es el primogénito (no tenía hermanos mayores. Cfr. Lc 2, 7).

 

El fraude del "osario de Santiago".

En el año 2002 salió a la luz un osario con la inscripción: «Jacob [Santiago], hijo de José, hermano de Jesús».  Muchos pensaron que este "hallazgo" ponía en duda la doctrina católica sobre la Virginidad perpetua de María. Sin embargo resultó ser un fraude. Así lo determinó el director de Antigüedades de Israel, Shuka Dorfman, quien anunció (18 de junio de 2003): «El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa es que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa».  Lamentablemente los medios de comunicación que tan ampliamente propagaron el engaño, no hicieron casi nada por rectificarlo.

 

Con estos presupuestos, vamos a preguntarnos otra vez:

¿Tenía hermanos Jesús?

En la Biblia leemos que los habitantes de Nazaret, hablando de Jesús, decían: 55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?»

Y en Mc 3, 32-33: 32 Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.»33 El les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?»

 

1) «Hermanos y hermanas» en el sentido bíblico.

Ya hemos hablado de ello. Insistimos en que en tiempo de Jesús se hablaba el idioma arameo (que es como un dialecto del hebreo) y en las lenguas arameas y hebreas se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como «primo», hermano», «tío», «sobrino», «primo segundo»... Y para indicar estos grados de parentesco, simplemente, usaban la palabra «hermano o hermana.»

Es decir, en la Biblia no se usan las palabras «tío» o «sobrino», sino que a los que descienden de un mismo abuelo se les llama hermanos.

Ahora bien, para evitar las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: «Tu madre y los hijos de tu madre.» Esta era la única manera correcta de expresarse. En Mateo16, 17 se usa la expresión «Simón, hijo de Jonás» para decir que el papá de Simón es Jonás.

En ningún lugar del Evangelio se habla de los hermanos de Jesús en sentido estricto, como «hijos de María». Por tanto en la Biblia no aparece ningún hermano de Jesús según la carne.

En el Evangelio de Lucas leemos que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José. El niño Jesús tenía ya 12 años. Este relato no menciona ningún hermano de Jesús en sentido estricto. Así el texto nos hace entender que Jesús es el hijo único de María. (Lc. 2, 41-52).

·        Jn 19, 26-27: «Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, Jesús dijo a su madre: «Madre, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde entonces ese discípulo la recibió en su casa»

Al momento de morir, Jesús confió su madre María al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, precisamente porque María quedaba sola, sin hijos propios y sin esposo. Para los judíos una mujer que se quedaba sola era signo de maldición. Por eso Jesús confía María a Juan y también Juan a María.

 

2) ¿Quiénes son «estos hermanos de Jesús»?

La Biblia nombra a cuatro «hermanos» de Jesús (Mat 13, 55-56): Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas.

De estos cuatro hermanos de Jesús arriba mencionados, dos eran apóstoles: Santiago «el hermano del Señor» (Cfr. Gál 1, 19) es el apóstol Santiago «el Menor» (Mc 15, 40), y Judas, «servidor de Jesucristo y hermano de Santiago».

La madre del apóstol Santiago el Menor se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Cfr. Mc 15, 40) y era «hermana de María la Madre de Jesús» (Jn 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (Cfr. Jn 19, 25)

Comparando los textos bíblicos entre sí, está claro que ni Santiago ni los otros tres nombrados «hermanos de Jesús» eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús.

El problema principal surge de la comprensión de quién es la madre de Santiago y José. Veamos en esquema los tres evangelios que tratan el tema de las “marías” al pie de la cruz para acabar de entender.

 

Mateo 27, 56

 

 

MARÍA Magdalena

MARÍA, la madre de

Santiago y de José

Madre

de los hijos de Zebedeo

 

 

En Mc 1, 19 y Mt 10, 2 nos afirma que éstos eran Juan y Santiago

 

Marcos 15, 40.47

 

Cfr. Lc 24, 10

MARÍA Magdalena

MARÍA, la madre Santiago el menor

Y de Joset

SALOMÉ

 

Conviene contrastar este texto con Gal 1, 19; Mt 10, 3; Mc 3, 13-19; Lc 6, 15-16; Hc 1, 13, donde se deduce que Santiago es hijo de Alfeo y, por tanto, esta María que nombra Marcos sería su esposa.

 

 

Juan 19, 25

 

 

SU MADRE

La hermana de su madre, MARÍA, mujer de Clofás

MARÍA Magdalena

 

La identificamos con la Madre de Santiago y esposa de Alfeo