Flecha izquierda: NEXTFlecha izquierda: ATRÁSTema 24 :          

  EL MATRIMONIO      

         CRISTIANO 

 

 

Analizamos lo relativo al Matrimonio Cristiano solamente a base de textos bíblicos. Para una ampliación de la materia remitimos a los documentos del Magisterio eclesiástico, puesto que sería imposible en un breve Manual de Evangelización Bíblica desarrollar ampliamente una materia tan compleja e interesante.

 

DIOS INSTITUYÓ EL MATRIMONIO COMO CONTRATO NATURAL AL CREAR LA PRIMERA PAREJA HUMANA:

 

 

NOTESE que son creados a imagen de Dios. También el cuerpo aparece como expresión del don de Dios y del don mutuo. Para este amor (=don), no sentimiento, es necesaria la fidelidad mutua, pues el don que Dios nos concede a nosotros es sin arrepentimiento. Son así, varón y mujer, colaboradores de Dios Creador de una manera consciente.

 

 

Según estos textos, Dios instituye el matrimonio como una contrato  legítimo entre un hombre y una mujer, que da derecho mutuo, perpetuo y exclusivo, tanto para engendrar y educar hijos, dando origen a quienes han de dominar y perfeccionar el cosmos, como para la vida común. También puede ser como medio para encontrar en él un remedio contra la concupiscencia:

 

 

Respecto de la unidad e indisolubilidad del matrimonio, aun como contrato natural, véase:

 

La poligamia no existía desde los orígenes. Fue introducida con Lamek, descendiente de Caín.

 

NOTESE también, que el matrimonio supone cierta madurez, no solamente física, sino también espiritual, pues se trata de una acto humano, es decir, responsable, no un simple acto sexual como en los animales. Un animal no crea una familia y toda familia desciende de Dios:

·         Ef 3, 15: de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra.

 

En el Antiguo Testamento se permitía la poligamia y el divorcio. La poligamia ofrecía serios inconvenientes, como se puede ver en la historia de Sara y Agar: 

 

 

El divorcio se permitía a causa de su dureza de corazón.

 

 

La indisolubilidad del matrimonio es además, absolutamente necesaria para la educación de los hijos.

Cristo proclama muy alto la unidad e indisolubilidad del  matrimonio:

 

Por tanto el matrimonio cristiano no admite divorcio con disolución de vínculo. Excluye toda duda:

 

Puede haber separación en cuanto al lecho y la vivienda por causa del adulterio u otra muy grave, pero jamás disolución del vínculo.

NOTESE que ya el A.T. considera a la mujer como un don de Dios para el marido:

DEBERES PROPIOS DE LOS ESPOSOS.

 

 

Para las relaciones entre padres e hijos, puede verse los textos siguientes:

Prov 19, 18: Mientras hay esperanza corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle morir.

Ef 6, 1-4: HIJOS, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa: Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra. 4 PADRES, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.

Col 3, 20: Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor.

Prov 23, 22: Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.

 

PRIVILEGIO PAULINO: I Cor 7,12-15.

 

En cuanto a los demás, digo yo, no el Señor: Si un hermano tiene una mujer no creyente y ella consiente en vivir con él, no la despida. Y si una mujer tiene un marido no creyente y él consiente en vivir con ella, no le despida. Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente. De otro modo, vuestros hijos serían impuros, mas ahora son santos. Pero si la parte no creyente quiere separarse, que se separe, en ese caso el hermano o la hermana no están ligados: para vivir en paz os llamó el Señor.

 

Según este texto, el matrimonio de los infieles, aun consumado, puede disolverse en cuanto al vínculo en los siguientes casos:

 

1.      Si el infiel no quiere seguir viviendo con el cónyuge fiel.

2.      Si, aunque no rehuse vivir con él, infiere graves injurias a Dios, por ejemplo reteniendo alguna otra mujer o queriendo educar a los hijos en le paganismo.

3.      Si procura arrastrar al cónyuge a apartarse de la fe o a malas costumbres.

 

En estos tres casos el cónyuge cristiano puede separarse y contraer otro matrimonio.

 

Es interesante comprobar cómo en la Escritura DIOS VA PREPARANDO al pueblo escogido para recibir la revelación acerca del matrimonio cristiano, al manifestar el mismo Yahvé, como Esposo divino, su amor al pueblo escogido, al que llama esposa suya:

 

 

La Alianza, matrimonio de Yahvé con su pueblo, es indisoluble por parte de Él. Cuando Israel es fiel, Yahvé se goza en su pueblo como esposo con su esposa:

 

 

NÓTESE también con qué espíritu sobrenatural aconseja el libro de Tobías (Tobit) ir al matrimonio:

 

 

EL MATRIMONIO CRISTIANO SIMBOLIZA LA UNIÓN DE CRISTO CON LA IGLESIA:

 

Ef 5, 22-32: 22Las mujeres a sus maridos, como al Señor, 23porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo.24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, 27y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.29Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,30pues somos miembros de su Cuerpo.31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.

     

NÓTESE: de este texto se deduce que, tal como la unión de Cristo con la Iglesia es una unión que santifica (vers. 25-27), el matrimonio cristiano santifica, o sea, produce la gracia. Por consiguiente es un verdadero Sacramento:

 

Ministros: los mismos contrayentes.

Materia: la mutua entrega.

Forma: las palabras con las que se manifiesta esta entrega.

De este texto obtenemos unas conclusiones a primera vista:

1.      La unión de Cristo con la Iglesia es divinamente fecunda. Así el matrimonio cristiano ha de proporcionarse a la Iglesia nuevos miembros que lleguen a ser Hijos de Dios y herederos del cielo y que desempeñen su puesto correspondientemente en el Cuerpo Místico. Del matrimonio cristiano han de salir no solamente laicos, sino religiosos y sacerdotes que perpetúen la aplicación de los méritos redentores de Cristo a las almas.

2.      Además, en la unión de Cristo con la Iglesia no cabe divorcio, por consiguiente el matrimonio cristiano, que representa esta unión, es indisoluble en cuanto al vínculo, no cabe tampoco divorcio.

3.      Además, de esta unión de Cristo con la Iglesia, representada por el matrimonio cristiano, se desprende una auténtica mística del matrimonio que debe vivirse como verdadero ideal.

 

Pero ANALIZANDO Ef 5,22-32 obtendremos otras interesantes:

 

No solamente descubrimos que la unión matrimonial entre cristianos santifica como verdadero Sacramento (produce, por tanto, la gracia santificante, mejor dicho, un de gracia santificante, por tratarse de un Sacramento de vivos, y da derecho a gracias actuales especiales, necesarias para la vida conyugal y la educación de los hijos), sino que también se deduce de este texto lo siguiente:

 

Vers. 22: Las mujeres a sus maridos, como al Señor.

La sumisión de que se habla, calcada sobre la sumisión de la Iglesia a Cristo, es una entrega amorosa, una auténtica comunión que tiene que ver con una especie de autoritarismo de parte del esposo, como se desprende de lo que sigue.

Vers. 23: porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo.

El esposo representa a Cristo Cabeza del Cuerpo Místico. La familia cristiana se concibe como una Iglesia en miniatura: Cristo y la Iglesia, representados por el esposo y la esposa, son sobrenaturalmente fecundos, engendran hijos para Dios, para el cielo. Dentro del plan de Dios el esposo es el principio vital y debe ante todo procurar la salvación y santificación de los suyos. Este plan divino lo puede estropear el hombre con su falta de correspondencia a la  gracia, pero no deja de existir.

Vers. 24-27: 24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, 27y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.

De ahí la sumisión, amorosa y confiada, de la esposa. La unión de cristo con la Iglesia es fruto del amor redentor, de la entrega en sacrificio total por la santificación, la elevación sobrenatural, de la esposa. Tal entrega del esposo provoca a su vez la entrega de la esposa.

El análisis de este texto nos indica cómo, en el matrimonio cristiano, por encima del amor pasional, ha de existir entre los esposos un amor profundamente sobrenatural, sentido experimental, sí, pero sin rastro de egoísmo. Solamente este amor, al librar del egoísmo, puede durar para siempre.

Ciertamente, entre las gracias actuales propias del Sacramento del Matrimonio, están las gracias actuales necesarias para llegar a ese amor del todo abnegado; pero tales gracias, como todas, exigen correspondencia.

 

Vers. 28-32:  28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.29Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,30pues somos miembros de su Cuerpo.31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. 32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.

Ambos, esposo y esposa, son miembros de Cristo. Lo que cada cónyuge haga por el otro, se lo hace a Cristo. Tal actitud plenamente sobrenatural exige una seria autoeducación bajo la acción de la gracia del Sacramento.

No solamente el esposo ha de pensar en la santificación de la esposa, sino que también ésta debe procurar la santificación del esposo:

 

Aunque este texto se refiere al cónyuge infiel (pagano), santificado por la esposa cristiana, ciertamente se trata de una influencia santificadora que en el matrimonio cristiano es mutua:

 

 

Vivir la unión de Cristo con la Iglesia supone:

 

1.      Relaciones mutuas semejantes a las de Cristo y la Iglesia.

2.      Fecundidad sobrenatural. Los hijos son un don de Dios y deben educarse para Dios y el cumplimiento de su misión dentro del Cuerpo Místico. Si no hay hijos naturales, ha de haber una irradiación de paternidad y maternidad espiritual en el Cuerpo Místico mediante el apostolado.

3.      No hay que olvidar que en el Sacramento del Matrimonio hay una participación propia, específica, de la Cruz de Cristo, que es el punto culminante de la obra santificadora de Cristo (vers. 25-26), impuesta por los deberes de la vida conyugal.

 

Lo perenne en el  matrimonio cristiano ha de ser el amor espiritual, la unión de las almas en Cristo, que perdurará por una eternidad en el Cielo, siendo todos como ángeles de Dios, es decir, ya no existirá el acto conyugal:

 

 

La caridad nunca deja de existir:

 

 

SÍNTESIS DOCTRINAL

 

1. EL MATRIMONIO EN EL PLAN DE DIOS

 

El Matrimonio es el sacramento que santifica la unión de un solo hombre con una sola mujer para siempre.

El esposo y la esposa reciben la gracia necesaria para cumplir fielmente sus deberes de esposos y padres y para educar a sus hijos en las virtudes cristianas.

La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios (Gn 1, 26-27). Hombre y mujer los creó. Y fueron creados el uno para el otro: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gn 2, 18-25).

Dios que es Amor (I Jn 4, 8-16), bendice el amor del hombre y la mujer en el Matrimonio. Este amor es bueno a los ojos del creador (Gn 1, 31). Y está destinado a ser fecundo: “Y los bendijo Dios y les dijo: ”Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla" (Gn 1, 28).

La íntima comunidad de vida y amor de los esposos, fundada por el creador con leyes divinas propias, establece un vínculo sagrado que no depende de las leyes humanas, porque el Matrimonio no es una institución puramente humana, sino divina pues el autor del Matrimonio es Dios.

 

 

 

2. EL MATRIMONIO EN EL SEÑOR

 

La Iglesia concede una gran importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2, 1-11). Ve en ella una confirmación de la bondad del Matrimonio y el anuncio de que en adelante el Matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo.

En su predicación, Jesús enseñó claramente el sentido original de la unión del hombre y la mujer. Tal como el creador la quiso al comienzo: una mujer con un hombre para siempre.

Jesús afirmó que la autorización dada a Moisés de que el hombre pudiera repudiar a su mujer era una concesión a la dureza del corazón (Mt 19, 8). Porque la unión matrimonial del hombre y la mujer es indisoluble, como Dios mismo la estableció: “Lo que Dios unió que no lo separe el hombre” (Mt 19, 6).

Jesús viene para restablecer el orden inicial de la creación perturbado por el pecado. El Señor da la fuerza y la gracia del sacramento para vivir el Matrimonio santamente.

Siguiendo a Cristo, renunciando a sí mismos, tomando sobre sí las cruces, los esposos podrán comprender el sentido del Matrimonio cristiano y vivirlo santamente con la ayuda de Cristo. Esta gracia del Matrimonio cristiano es un fruto de la cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana.

El sacramento del Matrimonio produce por sí mismo el aumento de gracia santificante, ordenada especialmente al fin de este sacramento que es santificar a los esposos y darles las fuerzas sobrenaturales necesarias para cumplir con los deberes de su estado.


Junto con la gracia santificante se les con-cede a los contrayentes las gracias actuales para cumplir convenientemente los fines del Matrimonio.


 

3. FINES DEL MATRIMONIO

 


Los fines del Matrimonio son la procreación y educación de los hijos, la ayuda mutua y la satisfacción moralmente ordenada de la concupiscencia de la carne.

“Por su índole natural, la propia institución del Matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole, con los que se ciñen con su corona propia” (Gaudium et spes 48, Vaticano II).

“El marido y la mujer, que por el pacto conyugal ya no son dos, sino una sola carne (Mt 19, 6) se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren con-ciencia de su unidad y lo logran cada vez más plena-mente por la íntima unión de sus personas y actividades” (Gaudium et spes 48).

“Un tal amor, asociando a la vez lo huma-no y lo divino, lleva a los esposos a un don libre y mutuo de sí mismos, comprobado por sentimientos y actos de ternura e impregna toda su vida; más aún, por su misma generosa actividad crece y se perfecciona. Supera, por tanto, con mucho la inclinación puramente erótica, que, por ser cultivo del egoísmo, se desvanece rápida y lamentablemente” (Gaudium et spes 49).


 

4. PROPIEDADES DEL MATRIMONIO

 


Las propiedades del Matrimonio son la unidad: un sólo hombre con una sola mujer; y la indisolubilidad: un sólo hombre y una sola mujer para siempre.

Dios instituyó el Matrimonio como una unión monógama: un sólo hombre con una sola mujer (Gen 1, 27-28). La humanidad se apartó pronto de aquel primitivo ideal. Cristo volvió a restaurar el Matrimonio en toda su pureza: “De manera que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt 19, 6).

Todo Matrimonio, incluso el de dos personas no bautizadas, es indisoluble. No se puede disolver por decisión de uno, ni aun de los dos con-trayentes, ni por ley civil ninguna. “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19, 3-6).

Después de la muerte de uno de los contrayentes le es lícito al que ha quedado viudo contraer nuevo Matrimonio (Rom 7, 12; I Tim 5, 14).

Cuando la Sede Apostólica declara nulo un Matrimonio no disuelve el vínculo matrimonial, no divorcia. Declara que ese Matrimonio es nulo, porque en realidad no ha habido tal Matrimonio por falta de consentimiento matrimonial u otra causa que hace inválido el Matrimonio.

En casos difíciles y graves de convivencia, la Iglesia concede, como excepción, la llamada “separación en cuanto al lecho y la mesa”, para que los cónyuges reflexionen y se decidan a quitar los impedimentos de su mala convivencia. Esto no es disolver el vínculo conyugal (divorciar), sino ofrecer a los esposos la oportunidad de rehacer su Matrimonio. La Iglesia exhorta siempre a restablecer la vida conyugal.


 

5. ELEMENTO MATERIAL Y FÓRMULA RITUAL DEL MATRIMONIO

 

El elemento material remoto del sacramento del Matrimonio son los cuerpos de los contrayentes, en cuanto aptos para la generación de los hijos.

El elemento material próxima es la mutua entrega de los cuerpos manifestada por las palabras en la celebración litúrgica del Matrimonio.

La fórmula ritual es la mutua aceptación de los cuerpos que se dan los contrayentes manifestada por las palabras en la celebración litúrgica del Matrimonio.

“El legítimo contrato es, a la vez, la materia y la forma del sacramento del Matrimonio, a saber: la mutua y legítima entrega de los cuerpos con las palabras y signos que expresan el sentido interior del ánimo, constituye la materia, y la mutua y legítima aceptación de los cuerpos constituye la forma” (Benedicto XIV).


 

6. MINISTRO Y SUJETO DEL MATRIMONIO

 


Los ministros del sacramento del Matrimonio son los mismos contrayentes (los novios). Cada uno de ellos administra el sacramento al otro, al aceptar su ofrecimiento.

El sacerdote que, como representante de la Iglesia, santifica el consentimiento mutuo de los contrayentes y bendice el Matrimonio, es sólo testigo del contrato matrimonial.

Sujeto del Matrimonio es toda persona bautizada que no tenga impedimentos que hagan inválido el Matrimonio.

Algunos impedimentos para contraer Matrimonio son: edad inferior a los 16 años en los varones y 14 cumplidos en las mujeres; el parentesco de consanguinidad hasta cierto punto; la incapacidad física para la necesaria unión conyugal.

Para la recepción lícita y fructuosa del sacramento del Matrimonio se requiere que los contrayentes estén en gracia de Dios y observen las leyes y ceremonias determinadas por la Iglesia.

Los bautizados que contraen Matrimonio en pecado mortal cometen un sacrilegio y no reciben la gracia sacramental. Quedan válidamente casados si tenían verdadera intención de contraer Matrimonio.

“Los católicos aún no confirmados deben recibir el sacramento de la Confirmación antes de ser admitidos al Matrimonio; se recomienda encarecidamente que los contrayentes acudan a los sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía” (Canon 1065).

 


7. LA POTESTAD DE LA IGLESIA SOBRE EL MATRIMONIO

 

La Iglesia posee derecho propio y exclusivo para legislar y juzgar en todas las cuestiones relativas al Matrimonio de los bautizados.

El Matrimonio cristiano es uno de los siete sacramentos de la Nueva Alianza y su administración corresponde únicamente a la Iglesia.

Los comienzos de una legislación eclesiástica sobre el Matrimonio los tenemos en el apóstol San Pablo (1Cor 7). Desde entonces la Iglesia ha promulgado leyes sobre el Matrimonio en sínodos y concilios.

Los Emperadores cristianos reclamaron para sí el derecho a legislar sobre el Matrimonio, pero tenían en cuenta la mente de la Iglesia.

En la alta Edad Media se fue imponiendo poco a poco la exclusiva competencia de la Iglesia en la legislación y jurisdicción matrimonial.

El Estado moderno se ha arrogado para sí el derecho a legislar sobre el Matrimonio, pero esto es un abuso de poder, porque el Matrimonio no es una institución civil sino una institución divina.

El llamado “Matrimonio civil” no tiene valor alguno para los católicos, que están vinculados a la ley de la Iglesia. Para los no católicos, el Matrimonio contraído ante la autoridad civil es válido, y tiene las mismas propiedades esenciales de unidad e indisolubilidad que el Matrimonio cristiano.

 

EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

SÍNTESIS JURÍDICA

                                                              CC. 1055-1165 (Lic. José Ros)

 

1.-FINES DEL MATRIMONIO

 

   Según el c.1055 “el matrimonio está ordenado por su propia índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole”

   Si en el momento inicial del matrimonio se excluye la ordenación al bien de los cónyuges o a alguno de los derechos-obligaciones comprendidos en el mismo, el matrimonio sería nulo, al igual que lo sería si se excluyese la ordenación al bien de la prole.

 

2.-MATRIMONIO “IN FIERI”(que se está realizando) Y MATRIMONIO “IN FACTO ESSE”(ya realizado).

 

   El matrimonio “in fieri” es el pacto o acto jurídico que da origen a la comunidad de vida o sociedad conyugal y matrimonio “in facto esse”es la sociedad conyugal o relación jurídica que surge del pacto o contrato matrimonial. (CC. 1055, 1057, 1134, 1138, 1141,etc.)

 

3.- PREPARACIÓN PARA EL MATRIMONIO.

 

   Según el c. 1063 los pastores de almas, obispos y presbíteros, animadores principales de toda la acción apostólica, son los responsables principales, pero el c. también responsabiliza a “la propia comunidad eclesiástica” con:

Ø                 La predicación y catequesis.

Ø                 Con la preparación personal para la celebración del matrimonio.

Ø                 Por la fructuosa celebración litúrgica y

Ø                 Por la ayuda prestada a los casados.

 

4.- REGULACIÓN DE LA ASISTENCIA PASTORAL DE LOS MATRIMONIOS.

 

   Corresponde, (c. 1064) al Ordinario del lugar cuidar de que se organice debidamente esa asistencia, oyendo también, si parece conveniente, a los hombres y mujeres de experiencia y competencias probadas.

 

5.- RECOMENDACIONES A LOS CONTRAYENTES.

 

   Según el c. 1065 dos recomendaciones hace a los contrayentes antes de ser admitidos al matrimonio: una sobre la recepción del sacramento de la confirmación a los que no la hubieran recibido, si ello es posible sin dificultad grave, y otra sobre la recepción de la penitencia y eucaristía, con el fin de recibir fructuosamente el matrimonio. El Código no impone la obligación, se limita a recomendarla. El párroco no deberá prohibir el matrimonio ni poner inconvenientes cuando los contrayentes no se avengan a recibirlos.

 

6.- EXPEDIENTE MATRIMONIAL.

 

   Se llama “EXPEDIENTE MATRIMONIAL” al conjunto de diligencias para comprobar que nada se opone a la válida y lícita celebración del matrimonio.(C.1066). El C.1067 ha encomendado a la Conferencia Episcopal el cometido de establecer las normas sobre el examen de los contrayentes, así como sobre las proclamas matrimoniales u otros medios oportunos para realizar las investigaciones, que deben necesariamente preceder al matrimonio.

 

6.1.DOCUMENTOS QUE DEBEN ACOMPAÑAR A UN EXPEDIENTE.(según los casos).

 

1.- Certificado de bautismo, cuando uno de los contrayentes haya sido bautizado en otra parroquia o el expediente salga de la parroquia. Debe ser legalizado en el supuesto que sea de otra diócesis.

2.- Certificado original de nacimiento si ha nacido en otra parroquia.

3.- Fotocopia del DNI compulsada por el párroco.

4.- Certificado de soltería, si los contrayentes después de la pubertad residieron por más de seis meses en otra u otras parroquias. Cuando es imposible obtenerlo, después de hacer todas las gestiones necesarias, se sustituye por la declaración jurada de soltería avalada por dos testigos.

5.- En caso de viudez, certificado de defunción del consorte anterior.

6.- Acta de emancipación, si se trata de un menor de edad.

7.- Documento acreditativo de la dispensa de impedimento, o de otra dispensa, que se hubiere obtenido.

8.-Exhorto cumplimentado de amonestaciones hechas en otras parroquias.

9.- Tarjeta de asistencia a los cursillos prematrimoniales.

10.- En los matrimonios de Disparidad de culto o Mixto, además de la dispensa del impedimento, el documento de promesas y declaraciones firmado por ambos.

 

6. 2  EXAMEN DE LOS ESPOSOS.

 

   Este examen es indispensable, pues sólo de esta manera podemos saber si tienen intención de celebrar verdadero matrimonio, si carecen de impedimentos, si son libres para casarse, si tienen suficiente discreción de juicio, si tienen capacidad para a sumir las obligaciones esenciales que comporta el matrimonio, si poseen suficiente instrucción religiosa para recibir el sacramento etc.

 

6.3 CERTIFICADO DE BAUTISMO.

 

El párroco debe exigir el certificado de bautismo a los contrayentes, a no ser que hayan sido bautizados en su parroquia, dicho certificado debe ser de menos de seis meses y si es de otra diócesis debe ser legalizado.

 

6.4 OTROS CERTIFICADOS.

 

   Según los diversos casos, el párroco deberá exigir el certificado de defunción del cónyuge anterior, el de disolución del matrimonio rato, el de la declaración de nulidad del matrimonio anterior, a no ser que consten esos extremos al margen del certificado de bautismo.

 

6.5 PROCLAMAS O AMONESTACIONES.

 

Se llama así a la publicación del matrimonio que va a celebrarse, con el fin de que los fieles puedan denunciar los impedimentos opuestos al mismo de que se tengan noticia. Esta prescripción deja de ser necesaria en el Nuevo Código, puesto que puede ser sustituida por otros medios oportunos mediante los cuales pueda conocer la comunidad cristiana la celebración del matrimonio (c 1067). ( La CEE ha establecido que las proclamas se publiquen “por edicto fijado en las puertas de las iglesias durante el plazo de quince días o, donde haya tradición de ello, léanse las proclamas habituales al menos en dos días de fiesta”).

6.6 SUJETO ACTIVO DE LA INVESTIGACIÓN PREMATRIMONIAL.

 

El c 1070 encomienda ese derecho-deber al párroco “ a quien corresponde asistir al matrimonio”. Según el c 1115 ese deber-derecho corresponde no sólo al párroco propio de los contrayentes por razón del domicilio o cuasidomicilio ( c 107), sino también a aquel en cuyo territorio algunos de los contrayentes tenga residencia de un mes. Cuando varios párrocos son competentes, ese deber-derecho lo tiene aquel a quien los contrayentes hayan elegido. El c 1070 dice: “Si realiza las investigaciones otro párroco distinto de aquel a quien corresponde asistir al matrimonio, deberá comunicar cuanto antes a éste su resultado mediante documento auténtico”.

 

6.7  INVESTIGACIÓN EN PELIGRO DE MUERTE.

 

   “En peligro de muerte, dice el c 1068, si no pueden conseguirse otras pruebas, basta, a no ser que haya indicios en contra, la declaración de los contrayentes de que están bautizados y libres de todo impedimento, declaración que puede ser incluso jurada, si el caso lo demanda, de que están bautizados y libres de todo impedimento.

 

6.8  OBLIGACIÓN DE LOS FIELES.

 

   El c 1069 prescribe que “todos los fieles están obligados a manifestar al párroco o al Ordinario del lugar, antes de la celebración del matrimonio, los impedimentos de que tengan noticia. Están excusados los que los conocieron por el ejercicio de su profesión (secreto profesional), pero pueden avisar a los interesados para que los revelen al párroco.

 

6.9  CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS ESPECIALES.

 

   El c 1071 menciona siete casos de matrimonios especiales, para cuya celebración lícita es menester que el párroco, responsable de la misma, recabe la oportuna licencia del Ordinario del lugar para asistir, salvo en caso de necesidad, una vez cumplimentada la referida investigación de los esposos.

Estos casos son:

1.- al matrimonio de vagos.

2.- al matrimonio que no puede ser reconocido o celebrado según la ley civil.

3.-al matrimonio de quien esté sujeto a obligaciones naturales nacidas de una unión precedente, hacia la otra parte o hacia los hijos de esta unión.

4.-al matrimonio de quien notoriamente hubiera abandonado la fe católica.

5.- al matrimonio que esté incurso en una censura.

6.- al matrimonio de un menor, si sus padres lo ignoran o se oponen razonablemente.

7.- al matrimonio por procurador, del que se trata en el c 1105.

 

 

 

6.10 MATRIMONIOS DE MENORES DE EDAD

 

El c 1072 recomienda “ Procuren los pastores de almas disuadir de la celebración del matrimonio a los jóvenes que aún no han alcanzado la edad en la que según las costumbres de la región se suele contraer”. En el expediente matrimonial canónico deberá constar el Acta de Emancipación del menor cuando su edad está comprendida entre los 16 y 18 años. Para el matrimonio de estos se requiere la dispensa por edad del Ordinario del lugar. Para el menor de 16 años la CEP no ha dado su consentimiento.

 

7. IMPEDIMENTOS.

 

   Los impedimentos matrimoniales son “prohibiciones legales de contraer matrimonio basada en una circunstancia objetiva existente en las personas”.

   El c 1073 dice que “el impedimento dirimente inhabilita a la persona para contraer matrimonio válidamente”. Y el c 1075 declara que “ compete de modo exclusivo a la autoridad suprema de la Iglesia declarar auténticamente cuándo el derecho divino prohíbe o dirime el matrimonio”. En el § 2 dice que “sólo la autoridad suprema tiene el derecho a establecer otros impedimentos respecto a los bautizados”. El Ordinario de lugar, según el c 1077 § 1 “puede en un caso particular prohibir el matrimonio a sus propios súbditos, donde quiera que residan, y a todos los que de hecho moren dentro de su territorio, pero sólo temporalmente, por causa grave y mientras ésta dure. Y en el § 2 dice que “ sólo la autoridad suprema de la Iglesia puede añadir a esta prohibición una cláusula dirimente”.

 

8  IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN PARTICULAR.

 

8.1  IMPEDIMENTO DE  EDAD.

El varón antes de los dieciséis años cumplidos y la mujer antes de los catorce cumplidos no puede contraer matrimonio válido. La Conferencia Episcopal puede establecer una edad superior para la celebración lícita del matrimonio. ( La CEP ha establecido 18 años) c 1083.

 

8.2 IMPOTENCIA

El c 1084 establece en el § 1 que “la impotencia antecedente y perpetua para realizar el acto conyugal, tanto por parte del varón como de la mujer, ya absoluta ya relativa, hace nulo el matrimonio por su misma naturaleza. En el § 2 “Si el impedimento es dudoso, con duda de derecho o de hecho, no se debe impedir el matrimonio ni, mientras persista la duda, declararlo nulo. Y en el § 3 que “la esterilidad no prohíbe ni dirime el matrimonio, sin perjuicio de lo que se prescribe en el c 10898.

 

8.3 IMPEDIMENTO DE  LIGAMEN

Es inhábil para contraer nuevo matrimonio la persona casada válidamente mientras subsista el primer matrimonio, aunque éste no haya sido consumado, dice el c 1085, y en el § 2 declara que “aun cuando el matrimonio anterior sea nulo o haya sido disuelto por cualquier causa, no por eso es lícito contraer otro antes de que conste legítimamente y con certeza la nulidad o disolución del presente.

 

8.4  IMPEDIMENTO DE  DISPARIDAD DE  CULTO

   El c 1086 en su § 1 dice que “es inválido el matrimonio entre dos personas, una de las cuales fue bautizada en la Iglesia católica o recibida en su seno y no se ha apartado de ella por un acto formal, y otra no bautizada. En el § 2 que “no se dispense este impedimento si no se cumplen las condiciones indicadas en los cc 1125 y 1126:

1° que la parte católica declare que está dispuesta a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe y prometa sinceramente que hará cuanto le sea posible para que toda la prole se bautice y se eduque en la Iglesia católica.

2° que se informe en su momento al otro contrayente sobre las promesas que debe hacer la parte católica, de modo que conste que es verdaderamente consciente de la promesa y de la obligación de la parte católica.

3° que ambas partes sean instruidas sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, que no pueden ser excluidos por ninguno de los dos.

   Y en el § 3 “Si al contraer el matrimonio, una parte era comúnmente tenida por bautizada o su bautismo era dudoso, se ha de presumir, conforme al c 1060 (el matrimonio goza del favor del derecho), la validez del matrimonio, hasta que se pruebe con certeza que uno de los contrayentes estaba bautizado y el otro no.

 

8.5 IMPEDIMENTO DE ORDEN SAGRADO

“Atentan inválidamente el matrimonio quienes han recibido las órdenes sagradas”, dice el c 1087.

 

8.6  IMPEDIMENTO DE   VOTO PÚBLICO

El c 1088 afirma “Atentan inválidamente el matrimonio quienes están vinculados por voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso.

 

8.7  IMPEDIMENTO DE   RAPTO

 

No puede haber matrimonio entre un varón y una mujer raptada o al menos retenida con miras a contraer matrimonio con ella, a no ser que después la mujer, separada del raptor y hallándose en lugar seguro y libre, elija voluntariamente el matrimonio” c 1089.

 

8.8  IMPEDIMENTO DE  CRIMEN

El c 1090 nos dice: § 1 Quien, con el fin de contraer matrimonio con una determinada persona, causa la muerte del cónyuge de ésta o de su propio cónyuge, atenta inválidamente ese matrimonio.

Y en el § 2 También atentan inválidamente el matrimonio entre sí quienes con una cooperación mutua, física o moral causaron la muerte del cónyuge.

 

 

 

 

8.9    IMPEDIMENTO DE  CONSANGUINIDAD

Lo manda el c 1091 que dice: § 1 En línea recta de consanguinidad, es nulo el matrimonio entre todos los ascendientes y descendientes, tanto legítimos como naturales.

§ 2 En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado inclusive (primos hermanos).

§ 3 El impedimento de consanguinidad no se multiplica.

§ 4 Nunca debe permitirse el matrimonio cuando subsiste alguna duda sobre si las partes son consanguíneas en algún grado de línea recta o en segundo grado de línea colateral.

 

8.10  IMPEDIMENTO DE AFINIDAD

La afinidad en línea recta dirime el matrimonio en cualquier grado dice el c 1092. (La afinidad es la relación jurídica de parentesco surgida del matrimonio válido, aunque no esté consumado, y existe entre el varón y los consanguíneos de la mujer y entre la mujer y los consanguíneos del varón).

 

8.11  IMPEDIMENTO DE   PUBLICA HONESTIDAD

Este impedimento de pública honestidad surge, según el c 1093, del matrimonio inválido después de instaurada la vida común, o del concubinato notorio o público, y dirime el matrimonio en el primer grado de línea recta entre el varón y las consanguíneas de la mujer, y viceversa.

 

8.12  IMPEDIMENTO DE  PARENTESCO LEGAL

El c 1094 dice “ No pueden contraer válidamente matrimonio entre sí quienes están unidos por parentesco legal proveniente de la adopción, en línea recta o en segundo grado de línea colateral.

 

9  DISPENSA DE LOS IMPEDIMENTOS   

 

  La dispensa, según nos dice el c 85 es “la relajación de una ley meramente eclesiástica en un caso particular”

 

9.1 POTESTAD DE LA SANTA SEDE

La Santa Sede puede dispensar de todos los impedimentos de derecho eclesiástico válidamente aun sin causa, lícitamente con ella ( c 90).

 

9.2 IMPEDIEMTOS RESERVADOS A LA SANTA SEDE

Según el c 1078 § 2 se reserva a la Santa Sede los tres siguientes impedimentos:

1° El impedimento proveniente de las sagradas órdenes.

2° El que surge del voto público de castidad en un instituto religioso de derecho pontificio. No están sujetos a este impedimento los eremitas o anacoretas (c 603), ni los miembros de Sociedades de vida apostólica (cc 731-746) o de institutos seculares (cc 710-730)

3° El impedimento de crimen.

 

 

9.3 COMPETENCIA DE LOS ORDINARIOS DEL LUGAR

A) En casos normales.

Según el c 1078 § 1, pueden dispensar de todos los impedimentos de derecho eclesiástico a sus propios súbditos, cualquiera que sea el lugar en el que residan, y a todos los que de hecho moren en su territorio, exceptuados los tres impedimentos reservados a la Santa Sede.

B) En circunstancias extraordinarias.

Cuando es difícil el recurso a la Santa Sede y existe además peligro de grave daño en la demora, el Ordinario del lugar, a tenor del c 87 § 2, puede dispensar incluso de los impedimentos de derecho eclesiástico reservados a la Santa Sede, excepto el de orden sagrado (c 291).

C) En peligro de muerte.

Los Ordinarios del lugar pueden dispensar a sus súbditos, cualquiera que sea el lugar donde residan, y a todos los fieles que se encuentren en su territorio:

1° De todos los impedimentos de derecho eclesiástico, ya sean públicos, ya ocultos, excepto el del orden sagrado de presbiterado (c 1079 §1).

2° De la forma canónica, ante sólo dos testigos o ante sólo el sacerdote.

D) En caso perplejo.

Se llama caso perplejo cuando hallándose ya todo preparado para el matrimonio, se descubra la existencia de un impedimento y la boda no pueda diferirse sin peligro probable de un mal grave hasta que se obtenga la dispensa de la Santa Sede.

El Ordinario del lugar, en dicho caso perplejo, puede dispensar de todos los impedimentos, ya sean públicos u ocultos, exceptuados el proveniente de las sagradas órdenes (diaconado inclusive) y del voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso de derecho pontificio (c 1080 § 1); pero no puede dispensar de la forma. La misma potestad tienen los ordinarios locales, en dichas circunstancias, para revalidar el matrimonio c 1080 § 2.

 

9.4 COMPETENCIA DEL PARROCO, DEL MINISTRO DELEGADO Y DEL SACERDOTE O DIACONO QUE ASISTEN AL MATRIMONIO CELEBRADO EN FORMA EXTRAORDINARIA.

A) En peligro de muerte.

En las mismas circunstancias de las que se trata en el c 1079 § 1, pero sólo para los casos en que ni siquiera sea posible acudir al Ordinario del lugar, tienen la misma facultad de dispensar el párroco, el ministro sagrado debidamente delegado y el sacerdote o diácono que asisten al matrimonio de que trata el c 1116 § 2, dice el c 1079 § 2.

B) En caso perplejo.

Siempre que no se pueda acudir al Ordinario local y se trate de un caso oculto (no divulgado), el párroco, el ministro delegado y el sacerdote o diácono que asisten al matrimonio, celebrado de forma extraordinaria, pueden dispensar de los mismos impedimentos que los Ordinarios locales, es decir, de todos, excepto del derivado de la órdenes sagradas y del voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso de derecho pontificio.

 

9.5 COMPETENCIA DEL CONFESOR.

A) En peligro de muerte.

El confesor, en peligro de muerte, goza de la potestad de dispensar en el fuero interno de los impedimentos ocultos, tanto en la confesión sacramental como fuera de ella, excepto el de presbiterado c 1079 § 3.

B) En caso perplejo.

Puede el confesor dispensar en el fuero interno, tanto en la confesión sacramental como fuera de ella, de todos los impedimentos, excepto el derivado de las órdenes sagradas y del voto público perpetuo de castidad en un instituto religioso de derecho pontificio, pero sólo en los casos para los casos ocultos, en los que no puede recurrirse al Ordinario por vía norma, de los que están excluidos el telégrafo y el teléfono c 1080 § 1.

 

9.6  ANOTACIÓN DE LA DISPENSA

El c 1081 manda que “Tanto el párroco como el sacerdote o el diácono, a los que se refiere el c 1079 § 2, han de comunicar inmediatamente al Ordinario del lugar la dispensa concedida para el fuero externo; y ésta debe anotarse en el libro de matrimonios.

Y el c 1082 dice que “A no ser que el rescripto de la Penitenciaría determine otra cosa, la dispensa de un impedimento oculto en el fuero interno no sacramental se anotará en el libro que debe guardarse en el archivo secreto de la curia.

 

9.7  SUJETOS PASIVOS DE LA DISPENSA

Respecto a la Santa Sede son todos los miembros de la Iglesia católica.

Los Ordinarios locales y los párrocos pueden dispensar a todos sus respectivos súbditos, aunque se hallen fuera de la diócesis o de la parroquia, y a los no súbditos (transeúntes y vagos) que se hallen en su territorio.

 

10  DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL

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10.1  INCAPACIDADES PARA CONTRAER MATRIMONIO.

El c 1095 distingue tres clases de incapacidades para contraer matrimonio: la carencia del suficiente uso de razón, la falta de suficiente discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio y la imposibilidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio.

 

10.2  VICIOS DEL CONSENTIMIENTO

“Para que una cosa sea querida ha de ser previamente conocida” dice un antiguo aforismo.

1.  Ignorancia de la naturaleza del matrimonio.

El c 1096 § 1 afirma que “para que pueda haber consentimiento matrimonial es necesario que los contrayentes no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la generación de la prole mediante una cierta cooperación sexual.

Tal ignorancia no se presume después de la pubertad, dice en el § 2.

2. Error sobre la persona.

Según dice el c 1097 § 1 “El error acerca de la persona hace inválido el matrimonio”

3  Error sobre las cualidades de la persona.                                    

En el c 1097 § 2 se dice que “el error acerca de una cualidad de la persona, aunque sea causa del contrato, no dirime el matrimonio, a no ser que se pretenda esa cualidad directa y principalmente.

4  Error de derecho acerca del matrimonio

El c 1099 nos dice que “El error acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio, con tal que no determine la voluntad, no vicia el consentimiento matrimonial.

5. Simulación del consentimiento

El c 1101 tras afirmar en el § 1 que “el consentimiento interno de la voluntad se presume que está conforme con las palabras o signos empleados al celebrar el matrimonio”, establece en el § 2 que “si uno de los contrayentes, o ambos, excluye con un acto positivo de la voluntad el matrimonio mismo o un elemento esencial del matrimonio o una propiedad esencial, contrae inválidamente.

6. Matrimonio condicionado

Según el c 1102 en el § 1 nos dice que “No puede contraerse válidamente matrimonio bajo condición de futuro”.

Y en el § 2 que “El matrimonio contraído bajo condición de pasado o de presente es válido o no, según que se verifique o no aquello que es objeto de la condición.

En el § 3 afirma “sin embargo, la condición de que trata el § 2 no puede ponerse lícitamente sin licencia escrita del Ordinario del lugar.

7. FUERZA Y MIEDO

Según el c 1103 “ es inválido el matrimonio contraído por violencia o por miedo grave, proveniente de una causa externa, incluso el no inferido con miras al matrimonio, para librarse del cual alguien se vea obligado a casarse”.

8. MANIFESTACIÓN DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL

a) Hace falta presencia física o moral de los contrayentes. El c 1104 § 1 dice que “para contraer válidamente matrimonio es necesario que ambos contrayentes se hallen presentes en un mismo lugar o en persona o por medio de un procurador”.

Y en el § 2 manda que “Expresen los esposos con palabras el consentimiento matrimonial, o, si no pueden hablar, con signos equivalentes.

b) Matrimonio por procurador. Para contraer válidamente matrimonio por procurador se requieren los siguientes requisitos, según el c 1105:

1° Que el mandato sea especial para contraer con una determinada persona.

2° Que el procurador sea designado por el mismo mandante y que aquel cumpla por sí mismo su cometido, sin que le sea posible delegarlo a otro, aun con el consentimiento del propio mandante.

3° El mandato debe estar firmado por el mandante y, además, por el párroco o el Ordinario del lugar donde se da el mandato, o por un sacerdote delegado por uno de ellos, o al menos por dos testigos. El nuevo Código permite que el mandato se haga también mediante documento auténtico según la normativa del derecho civil de cada país.

Si el mandante no puede escribir, se ha de hacer constar esta circunstancia en el mandato, y se añadirá otro testigo, que debe firmar también el escrito, bajo pena de nulidad del mandato. Este requisito es necesario para las tres distintas formas del mandato procuratorio.

4° Se requiere, además, que cuando el procurador o mandatario contrae matrimonio en nombre del mandante, éste no haya revocado el mandato o caído en amencia, pues, en caso contrario, el matrimonio es inválido, aunque el procurador o el otro contrayente lo ignoren, ya que el consentimiento matrimonial no puede ser suplido por ninguna autoridad humana.

c) Matrimonio por intérprete.  El c 1106 determina que “El matrimonio puede contraerse mediante intérprete, pero el párroco no debe asistir si no le consta la fidelidad del intérprete.

 

11  FORMA CANÓNICA SUSTANCIAL ORDINARIA

 

Según el c 1108 § 1, “solamente son válidos aquellos matrimonio que se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para que asistan, y ante dos testigos, de acuerdo con las reglas establecidas en los cánones siguientes, y quedando a salvo las excepciones de que se trata en los cánones 144; 1112 § 1; 1116 1127 §§ 2 y 3”.

 

11.1  QUIENES PUEDEN ASISTIR VALIDAMANTE CON POTESTAD ORDINARIA.

1° Los Ordinarios del lugar cc. 134 y 368: obispo diocesano c 381, abad y prelado territorial c 370, vicario apostólico y prefecto apostólico 371, administrador apostólico c 371 § 2, vicario general y episcopal cc 475 476, administrador diocesano c 421.

2° Los párrocos, es decir los pastores propios de las parroquias a ellos confiadas c 519 y los sacerdotes que han sido designados pastores propios de las cuasiparroquias c 516.

3° Los vicarios parroquiales equiparados a los párrocos:

a) El administrador parroquial c 539.

b) El vicario sustituto, es decir, el que atiende la parroquia interinamente durante la ausencia del párroco cc 533 § 3 y 549 y el que asume provisionalmente el régimen de la misma al quedar vacante la parroquia o hallarse impedido el párroco mientras es designado el administrador parroquial c 541.

4° Los capellanes de emigrantes.

 

No tienen potestad para asistir válidamente al matrimonio por razón de su oficio: Los vicarios parroquiales o coadjutores c  545; los cardenales o legados pontificios; los obispos diocesanos fuera de los límites de su diócesis; los metropolitanos en las diócesis sufragáneas; los rectores de las iglesias o seminarios cc 556, 558, 262; los capellanes de colegios, cárceles u hospitales.

 

11.2  REQUISITOS PARA LA VALIDEZ

El Ordinario, el párroco y los vicarios equiparados a éste asisten válidamente:

1° Si actúan en virtud de su oficio.

2° Si su presencia es activa, es decir, si piden a los contrayentes la manifestación de su consentimiento, como prescribe el c 1108 § 2.

3° Si están exentos de excomunión, entredicho o suspensión.

4° Si actúan dentro de sus territorios.

 

11.3 ASISTENTES AL MATRIMONIO CON POTESTAD DELEGADA.

a) Sacerdotes y diáconos. Según el c 1111§ 1, “El Ordinario del lugar y el párroco, mientras desempeñan válidamente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio”.

b) Laicos. A falta de sacerdotes y diáconos, el Obispo diocesano, previo voto favorable de la Conferencia Episcopal y obtenida licencia de la Santa Sede, puede delegar a los laicos (hombres y mujeres), para que asistan a los matrimonio, según el c 1112.

 

11.4  AUTOR DE LA DELEGACIÓN

No sólo el Ordinario del lugar y el párroco, sino cuantos tienen potestad ordinaria para asistir al matrimonio, pueden delegarla, como el sacerdote que ha sido designado pastor propio de la cuasiparroquia y de los vicarios parroquiales equiparados a los párrocos (administrador parroquial y vicario sustituto).

 

11.5  REQUISITOS PARA LA DELEGACIÓN VÁLIDA

1° Ha de otorgarse expresamente, de palabra o por escrito, ya de forma explícita o implícita.

2° Debe darse a personas determinadas.

3° El delegado ha de ser sacerdote o diácono, y también a un laico (c 1112), a quien sólo el Obispo diocesano puede otorgar la delegación, previo el voto favorable de la respectiva Conferencia Episcopal y obtenida la licencia para ello de la Santa Sede.

4° El delegado sólo puede ejercer su facultad dentro del territorio del delegante, o dentro de los límites de su jurisdicción, si se trata de los ordinarios o párrocos personales cc 1110 y 1111.

5° Si se trata de una delegación especial, ha de darse para un matrimonio determinado o varios concretos o determinados.

6° Los delegados deben estar inmunes de excomunión, entredicho o suspensión para ejercer la potestad delegada válidamente.

 

11.6 DELEGACIÓN GENERAL

Es la que se da a una persona determinada para asistir a toda clase de matrimonios dentro del ámbito de la competencia del delegante. En el nuevo Código se autoriza la delegación general a todo sacerdote o diácono, e incluso  a los laicos, siempre que se cumplan los requisitos prescritos para ello por el c 1112. Esta delegación general según el c 1111 § 2, debe concederse por escrito.

 

11.7  NECESIDAD DE LA NOTIFICACIÓN O ACEPTACIÓN DE LA POTESTAD DELEGADA.

Para que la delegación sea válida no es menester que el delegado la acepte, ni siquiera que la conozca, con tal que exista.

 

11.8  CARENCIA DE LA FACULTAD ORDINARIA O DELEGADA Y SUPLENCIA DE LAS MISMAS

Según el c 144 “en el error común de hecho o de derecho, la Iglesia suple la potestad ejecutiva de régimen, tanto para el fuero externo como para el interno”.Esta misma norma, de acuerdo con el § 2 del mismo c.,”se aplica a las facultades de que se trata el los cc 882,883,966 y 1111 § 1”, es decir, en los casos relativos a la administración de la confirmación, de la penitencia y de la asistencia a la celebración del matrimonio, respectivamente.

Es evidente que esta facultad es aplicable tanto a la carencia de la facultad ordinaria por parte del Ordinario y del párroco o de los vicarios equiparados a éste como a la falta de la potestad delegada del sacerdote o del diácono asistente, puesto que el c 1108 § 1, que se refiere a ambas potestades, salva la posible falta de las mismas remitiéndose al referido c 144, y el § 2 de éste, expresamente, se remite al c 1111 § 1, en que se habla de la posible asistencia al matrimonio con potestad delegada.

 

11.9 TESTIGOS COMUNES

Según  el c 1108 § 1, para la validez del matrimonio, además del testigo cualificado (Ordinario del lugar, párroco, sacerdote, diácono o laico delegado), se requiere la presencia de dos testigos comunes. Es suficiente que éstos tengan uso de razón y sean capaces de dar testimonio del matrimonio que presencian.

 

11.10 ASISTENCIA LÍCITA

Para la asistencia lícita es preciso que se cumplan las siguientes condiciones:

1° Al asistente al matrimonio debe constarle el estado de libertad de los contrayentes (cc 1113 y 1114). Esta obligación recae primeramente sobre el Ordinario o el párroco propios.

2° Que el matrimonio se celebre en la parroquia donde uno de los contrayentes tenga su domicilio o cuasidomicilio o ha residido durante un mes, o, si se trata de vagos, en la parroquia donde reside en ese momento, como se establece en el c 1115.

3° Si el matrimonio se celebra en parroquias ajenas, donde ninguno de los contrayentes tiene domicilio o cuasidomicilio, ni siquiera residencia de un mes, se requiere la previa licencia del Ordinario del lugar o del párroco en cuyo lugar tenga domicilio, cuasidomicilio o residencia de un mes uno de los contrayentes.

 

12  FORMA CANÓNICA EXTRAORDINARIA

 

El c 1116 dice que además de la forma ordinaria existe en el derecho canónico una forma extraordinaria, que consiste en la celebración válida y lícita del matrimonio ante sólo dos testigos comunes cuando no sea posible, sin grave dificultad, la asistencia al mismo del testigo cualificado o la accesión a éste por parte de los contrayentes.

 

12.1 REQUISITOS PARA LA VALIDEZ

a) Que haya en los contrayentes intención de celebrar verdadero matrimonio.

b) Imposibilidad física o moral, sin grave dificultad para la asistencia del testigo cualificado o para acudir a él los contrayentes.

En peligro de muerte de al menos uno de los contrayentes y fuera del peligro de muerte, cuando se prevea prudentemente que esa situación va prolongarse durante un mes.

 

12.2  REQUISITOS PARA LA LICITUD

El c 1116 § 2 dice que “en ambos casos, si allí se encontrase un sacerdote o un diácono, sin competencia para asistir al matrimonio, debe ser llamado para que esté  presente en la celebración del mismo, junto con los dos testigos comunes, sin perjuicio de la validez del matrimonio ante sólo dos testigos.

 

13.  PERSONAS OBLIGADAS A LA FORMA CANÓNICA

 

La forma canónica (la ordinaria y la extraordinaria, en las circunstancias señaladas) según el c 1117, se ha de observar siempre que uno al menos de los contrayentes haya sido bautizado en la Iglesia católica o recibido en ella y no se haya apartado de ella por acto formal, sin perjuicio de los establecido en el c 1127 § 2 que dice que “Si hay graves dificultades para observar la forma canónica, el Ordinario del lugar de la parte católica tiene derecho a dispensar de ella en cada caso, pero consultando al Ordinario del lugar en que se celebra el matrimonio y permaneciendo para la validez la exigencia de alguna forma pública de celebración; compete a la Conferencia Episcopal establecer normas para que dicho dispensa se conceda con unidad de criterio”.

 

14  FORMA LITÚRGICA

 

 Forma litúrgica es el conjunto de ceremonias religiosas que acompañan la celebración del matrimonio canónico. Mediante estas ceremonias se trata de poner de relieve el aspecto eclesial y sacramental del matrimonio cristiano.

 

15. TIEMPO DE CELEBRACIÓN

 

   El nuevo Código deja su determinación a los libros litúrgicos. (El Ritual del Matrimonio, aprobado por la CEE, nos dice que “todo tiempo litúrgico es apto para la celebración del matrimonio, excepto el triduo pascual”.

 

16.  LUGAR DE LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO

 

   El c 1118 en su § 1 dice que “ El matrimonio entre católicos o entre una parte católica y otra parte bautizada no católica se debe celebrar en una iglesia parroquial; con licencia del Ordinario del lugar o del párroco puede celebrarse en otra iglesia u oratorio”.

En el § 2 determina que “El Ordinario del lugar puede permitir la celebración del matrimonio en otro lugar conveniente”.

Y en el § 3 que “El matrimonio entre una parte católica y otra no bautizada podrá celebrarse en una iglesia o en otro lugar conveniente”.

 

17. CELEBRACIÓN LITÚRGICA

 

“Fuera del caso de necesidad, manda el c 1119, en la celebración del matrimonio se deben observar los ritos prescritos en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia o introducidos por costumbres legítimas”.( en el c 1120 dice que con el reconocimiento de la Santa Sede la Conferencia Episcopal puede elaborar un rito propio.....pero quien asiste al matrimonio, ha de estar presente y pedir y recibir la manifestación del consentimiento de lo contrayentes).

 

18. INSCRIPCIÓN DEL MATRIMONIO

 

“Después de celebrarse el matrimonio ,dice el c 1121 § 1, el párroco del lugar donde se celebró o quien hace sus veces, aunque ninguno de ellos hubiera asistido al matrimonio, debe anotar cuanto antes en el registro matrimonial los nombres de los cónyuges, del asistente y de los testigos, y el lugar y el día de la celebración, según el modo prescrito por la Conferencia Episcopal o por el Obispo diocesano”.

En cuanto al matrimonio celebrado en forma extraordinaria, el c 1121 § 2, señala la obligación que grava sobre el sacerdote o el diácono, si estuvieron presentes, o, en caso contrario, sobre los testigos y contrayentes en forma solidaria, de comunicar cuanto antes al párroco o al Ordinario del lugar la celebración de dicho matrimonio.

Respecto de los matrimonios mixtos, contraídos con dispensa de la forma canónica, según el c 1127 § 2, también debe procurar el Ordinario del lugar, que concedió la dispensa, que se anote ésta y la celebración en el registro de matrimonios, tanto de la propia curia como de la parroquia de la parte católica cuyo párroco realizó las investigaciones acerca del estado de libertad. El c 1121 § 3, grava al cónyuge católico con la obligación de notificar cuanto antes al mismo Ordinario y al párroco que se ha celebrado el matrimonio, haciendo constar también el lugar donde se ha contraído y la forma pública que se ha observado.

 

19. ANOTACIÓN EN LOS REGISTROS DE BAUTISMO

 

El matrimonio ha de anotarse también en los registros de bautismos en los que está inscrito el bautismo de los cónyuges ( c 1122 § 1). Si la parroquia de la celebración del matrimonio es la misma que la del bautismo de los cónyuges, el propio párroco deberá realizar ambas inscripciones. En el caso de que sean distintas, el párroco del lugar en que se celebró el matrimonio debe enviar cuanto antes la notificación del matrimonio contraído al párroco del lugar donde se administró el bautismo de cada uno de los cónyuges ( cc 1122§ 2 y 535 § 2).

 

20.  ANOTACIÓN DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE ALTERAN EL ESTADO MATRIMONIAL

 

Según el c 1123, cuando se convalida un matrimonio para el fuero externo, o es declarado nulo, o se disuelve legítimamente por una causa distinta de la muerte, debe comunicarse esta circunstancia al párroco del lugar donde se celebró el matrimonio. Este párroco debe anotar dicha circunstancia en los registros de matrimonio y de bautismo si lo cónyuges estuvieren bautizados allí, y en caso contrario debe notificarlo a los párrocos del lugar del bautismo.

 

21.  PRUEBA DEL MATRIMONIO

 

La inscripción del matrimonio o el asentamiento de éste en el correspondiente libro de registro constituye un documento público eclesiástico según el c 1540, y hace fe de todo aquello que directa y principalmente se confirma en él, a no ser que conste otra cosa por argumentos contrarios y evidentes (c 1541).La presentación de la partida o copia auténtica de la inscripción del matrimonio en dicho registro constituyen la prueba del mismo en el fuero externo.

La falsificación, alteración, destrucción u ocultamiento de un documento público eclesiástico verdadero o utilización de uno falso o alterado está sujeta a severas penas eclesiásticas ( c 1391) y también civiles.

 

22.  MATRIMONIOS MIXTOS

 

El c 1124 dice que “Está prohibido, sin licencia expresa de la autoridad competente, el matrimonio entre dos personas bautizadas, una de las cuales haya sido bautizada en la Iglesia católica o recibida en ella después del bautismo y no se haya apartado de ella mediante un acto formal, y otra adscrita a una Iglesia o comunidad eclesial que no se halle en comunión plena con la Iglesia católica”.

 

 

 

23  AUTORIDAD COMPETENTE PARA AUTORIZAR EL MATRIMONIO MIXTO PROHIBIDO

 

Es el Ordinario del lugar, si hay una causa justa y razonable para ello, según dice el c 1125.

 

24.  REQUISITOS O CONDICIONES QUE DEBEN CUMPLIRSE ANTES DE LA CONCESIÓN DE LA LICENCIA.

 

Declaración de la parte católica de que está dispuesta a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe y promesa sincera de que hará cuanto esté en sus manos para que toda la prole se bautice y se eduque en la Iglesia católica (c 1125, 1°).

2° Que la parte católica sea informada en el momento oportuno de la promesa y obligación de la parte católica (c 1125, 2°).

Que ambas partes sean instruidas sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, que no pueden ser excluidos por ninguna de ambas (c 1125, 3°).

 

25.  MODO DE HACER TALES DECLARACIONES Y PROMESAS.

El c 1126 determina que “corresponde a la Conferencia Episcopal determinar tanto el modo según el cual debe hacerse estas declaraciones y promesas, que son siempre necesarias, como la manera de que quede constancia de las mismas en el fuero externo y de que se informe a la parte no católica.( Según la CEE en Matrimonia mixta del 25 de enero del 1971,

a) La parte católica dejará constancia escrita en el expediente matrimonial de la declaración y promesa exigidas a ella ( c 1125, 1°).

b) La parte acatólica dejará igualmente constancia escrita en dicho expediente de haber recibido información sobre los fines esenciales del matrimonio, según lo entiendo la Iglesia católica, de ser consciente de los imperativos de conciencia que al cónyuge católico le impone su fe y de las promesas hechas por éste en conformidad con las exigencias de su Iglesia).

 

25  FORMA DE LOS MATRIMONIOS MIXTOS

 

El c 1127 permite la posibilidad de tres formas distintas:

a) Forma canónica.

b) Forma ortodoxa.

c) Alguna forma pública de celebración, distinta de la canónica.

 

26  SANCIONES CANÓNICAS

 

La legislación actual establece que sea castigado con una pena justa el reo de communicatio in sacris c 1365, y que los padres o quienes hacen sus veces, que entreguen a sus hijos para que sean bautizados o educados en una religión acatólica, deben ser castigados con una censura u otra pena justa (c 1366).

 

27  APLICACIÓN DE LA NORMATIVA PARA LOS MATRIMONIOS MIXTOS A LOS MATRIMONIOS DE DISPARIDAD DE CULTOS.

 

El c 1129 dice que “Las prescripciones de los cc 1127 y 1128 se aplican también a los matrimonios para los que obsta el impedimento de disparidad de cultos, de que se trata en el c 1086 § 1.

 

28  EL MATRIMONIO SECRETO

 

“Por causa grave y urgente, dice el c 1130, el Ordinario del lugar puede permitir que el matrimonio se celebre en secreto”. ( Este matrimonio  debe anotarse en el archivo secreto de la Curia c 1133)

 

29.  OBLIGACIÓN DEL SECRETO

 

El permiso de celebrar esta clase de matrimonios implica, como dice el c 1131, además de la obligación de silenciar las investigaciones previas al mismo, la de guardar en secreto su celebración por parte de cuantas personas han intervenido en ella: Ordinario del lugar, ministro asistente, testigos y los propios cónyuges.

 

30  CESACIÓN DEL SECRETO

 

   Tal obligación cesa para el Ordinario del lugar si, por la observancia del secreto, hay peligro de escándalo grave o de grave injuria a la santidad del matrimonio, y así debe advertirlo a las partes antes de la celebración del mismo, manda el c 1132.

 

31  DISPENSA DE LA FORMA CANÓNICA

 

La facultad de dispensar de la forma canónica para la celebración del matrimonio queda reservada al Romano Pontífice, los Obispos diocesanos solo tienen facultad en caso de peligro de muerte y de matrimonios mixtos ( cc 1079 y 1127).

 

32 EFECTOS DEL MATRIMONIO CANÓNICO

 

“Del matrimonio válido, según el c 1134, se origina entre los cónyuges un vinculo perpetuo y exclusivo por su misma naturaleza; además, en el matrimonio cristiano los cónyuges son fortalecidos y quedan como consagrados por un sacramento peculiar para los deberes y la dignidad de su estado”.

 

33  IGUALDAD DE OBLIGACIONES Y DERECHOS ENTRE LOS CÓNYUGES.

 

Esta igualdad es proclamada por el c 1135 según el cual “ambos cónyuges tienen igual obligación y derecho respecto a todo aquello que pertenece al consorcio de la vida conyugal”.

 

34  EFECTOS CON RELACIÓN A LOS HIJOS

 

“Los padres tienen la obligación gravísima y el derecho primario de cuidar en la medida de sus fuerzas de la educación de la prole, tanto física, social y cultural como moral y religiosa” manda el c 1136.

 

35  LEGITIMIDAD DE LOS HIJOS

 

Según el c 1137, “son legítimos los hijos concebidos o nacidos del matrimonio válido o putativo”.

 

36 LEGITIMACIÓN DE LOS HIJOS

 

Los hijos ilegítimos se legitiman por el matrimonio subsiguiente de los padres, tanto válido como putativo, o por rescripto de la Santa Sede.( c 1139)

 

37  EQUIPARACIÓN TOTAL DE LOS HIJOS LEGITIMADOS A LOS LEGÍTIMOS.

 

El nuevo Código equipara totalmente, en cuanto a todos los efectos canónicos, los hijos legitimados a los legítimos, salvo que el derecho (particular) disponga expresamente otra cosa.( c 1140).

 

38  DE LA SEPARACIÓN DE LOS CÓNYUGES

 

En el nuevo Código, cuando se habla de “separación de los cónyuges”, se refiere a dos clases de separaciones: plena, o disolución del vínculo matrimonial ,y semiplena, en la que se rompe la vida conyugal permaneciendo el vínculo.

 

38.1  INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO RATO Y CONSUMADO

El c 1141 establece que “el matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte”.

 

38.2  DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO RATO Y NO CONSUMADO

“El matrimonio no consumado entre bautizados, o entre parte bautizada y parte no bautizada, puede ser disuelto con causa justa por el Romano Pontífice, a petición de ambas partes o de una de ellas, aunque la otra se oponga” dice el c 1142.

 

38.3  DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO NATURAL POR EL PRIVILEGIO PAULINO

 

Lo contemplan los cc del 1143 al 1147. De la disolución del matrimonio de infieles, el nuevo Código lo recoge en los cc 1148 y 1149. y el c 1150 establece que “En caso de duda, el privilegio de la fe goza del favor del derecho”.

 

39  SEPARACIÓN CONYUGAL PERMANECIENDO EL VÍNCULO

El c 1151 manda que “los cónyuges tienen el deber y el derecho de mantener la convivencia conyugal a no ser que les excuse una causa legítima”.Este deber-derecho sólo puede cesar cuando una causa justa excuse de su cumplimiento. La separación puede ser perpetua o temporal.

 

39.1  EL ADULTERIO COMO CAUSA DE LA SEPARACIÓN PERPETUA

La doctrina suele exigir, para la separación perpetua, que el adulterio reúna tres condiciones positivas, que sea verdadero, formal y cierto y cuatro negativas: que no haya sido consentido por la otra parte, ni provocado, ni condonado, ni compensado.

 

39.2  CAUSAS DE SEPARACIÓN TEMPORAL

El nuevo Código nos da las tres causas genéricas aplicables a todas las hipótesis que pueden presentarse en la práctica:

a) Que haya grave peligro para el alma del otro cónyuge o de la prole;

b) Grave peligro para el cuerpo del otro cónyuge o de la prole;

c) Todo aquello que de otra manera hace demasiado dura la vida en común.( c 1153 § 1).

(Se puede hacer o con autorización del Ordinario del lugar, o si la demora implica un peligro, por autoridad propia). El § 2 del c 1153 determina que “Al cesar la causa de la separación, se ha de restablecer siempre la convivencia conyugal, a no ser que la autoridad eclesiástica determine otra cosa.

 

39. 3  RECOMENDACIONES EN CASO DE SEPARACIÓN

Dice el c 1154 que “Realizada la separación de los cónyuges, hay que proveer siempre de modo oportuno a la debida sustentación y educación de los hijos”.

 

39.4  RESTAURACIÓN DE LA COMUNIDAD CONYUGAL

La separación legal, ya sea perpetua, ya temporal, cesa con la reconciliación de los cónyuges, a la que exhorta el c 1155, según el cual “el cónyuge inocente puede admitir de nuevo al otro a la vida conyugal, y es de alabar que así lo haga; y, en ese caso, renuncia al derecho de separarse”.

 

40 DE LA CONVALIDACIÓN DEL MATRIMONIO

 

El matrimonio canónico puede ser nulo o inválido por una triple causa: a) por inhabilidad de la persona (impedimento dirimente); b) por defecto de consentimiento; y c) por defecto de forma.

 

40.1 CONVALIDACIÓN DEL MATRIMONIO NULO POR FALTA DE CAPACIDAD.

El c 1156 en el § 1 establece que “ para convalidar el matrimonio que es nulo por causa de un impedimento dirimente, es necesario que cese el impedimento o se obtenga la dispensa del mismo y que se renueve el consentimiento por lo menos el cónyuge que conocía la existencia del impedimento”. Y en el § 2 manda que esta renovación debe hacerse por derecho eclesiástico para la validez de la convalidación.

 

40.2  CONVALIDACIÓN DEL MATRIMONIO NULO POR FALTA DE CONSENTIMIENTO

 

El c 1159 dice en su § 1 que “ El matrimonio nulo por defecto de consentimiento se convalida si consiente quien antes no había consentido, con tal de que persevere el consentimiento dado por la otra parte”.En el § 2 que “si no puede probarse el defecto de consentimiento, basta que privadamente y en secreto preste su consentimiento quien no lo había dado”. Y en el § 3 que “si el defecto de consentimiento puede probarse, es necesario que se preste en forma canónica”.

 

40.3  CONVALIDACIÓN DEL MATRIMONIO NULO POR DEFECTO DE FORMA

Para que se haga válido un matrimonio nulo por defecto de forma, debe contraerse de nuevo en forma canónica, sin prejuicio de lo que prescribe el c 1127 § 3 relativo a los matrimonios mixtos (c 1160).

 

41  DE LA SANACIÓN EN LA RAIZ

 

El c 1161 § 1 la define así “ Es la convalidación del matrimonio nulo, sin que haya de renovarse el consentimiento, concedida por la autoridad competente; y lleva consigo la dispensa del impedimento, si lo hay, y de la forma canónica, si no se observó, así como la retrotracción al pasado de los efectos canónicos”.

 

41.1 CONDICIONES DE LA SUBSANACIÓN EN LA RAIZ

A) Nulidad procedente del derecho eclesiástico o de un impedimento de derecho divino que haya cesado.

Así se desprende del c 1163 § 1 “Puede sanarse el matrimonio nulo por impedimento o por defecto de la forma legítima, con tal de que persevere el consentimiento de ambas partes.

Y en el § 2  “El matrimonio nulo por un impedimento de derecho natural o divino positivo sólo puede sanarse una vez que haya cesado el impedimento”.

B) Consentimiento naturalmente suficiente.

 Dice el c 1162 § 1 que “ si falta el consentimiento en las dos partes o en una de ellas, el matrimonio no puede sanarse en la raíz, tanto si el consentimiento faltó desde el comienzo como si fue dado en el primer momento y luego fue revocado”.Y en el § 2 añade que “si faltó el consentimiento en el comienzo, pero fue dado posteriormente, puede concederse la sanación a partir del momento en que se prestó el consentimiento”.

C) Permanencia del consentimiento

Aunque de acuerdo con el c 1163 § 1, “puede sanarse el matrimonio nulo por impedimento o por defecto de la forma legítima, con tal de que persevere el consentimiento de ambas partes,” en realidad, “sólo debe concederse la sanación en la raíz cuando sea probable que las partes quieren perseverar en la vida conyugal”, dice el c 1161 § 3.

D) Autoridad competente

Además de la Sede Apostólica “puede ser concedida por el obispo diocesano en cada caso, aun cuando concurran varios motivos de nulidad en un mismo matrimonio, cumpliéndose las condiciones establecidas en el c 1125 para la sanación de los matrimonios mixtos”.( c 1165 §§ 1 y 2).

Quedan reservadas a la Santa Sede las sanaciones generales para los matrimonios de un determinada territorio y “para los matrimonios nulos por impedimento cuya dispensa se reserva a la Sede Apostólica conforme al c 1078 § 2, o se trata de un impedimento de derecho natural o divino positivo que ya haya cesado” c 1165 § 2.

 

Justa causa

Para revalidar el matrimonio nulo, está claro que para ello es menester una causa justa y razonable de acuerdo con los cc 90 y 1164.

 

41.2  EFECTOS DE LA SUBSANACIÓN EN LA RAÍZ

La Subsanación en la raíz produce la revalidación del matrimonio o el vínculo matrimonial en el mismo momento en que se concede la gracia de la mencionada dispensa, sin embargo, la Iglesia, mediante una ficción jurídica, puede retrotraer los efectos canónicos del matrimonio (principalmente los referentes a la legitimidad de los hijos) al momento en que se prestó el consentimiento matrimonial naturalmente válido, jurídicamente ineficaz, es decir, desde entonces, pues tales efectos canónicos dependen de la voluntad de la Iglesia.