Flecha izquierda: NEXTFlecha izquierda: ATRÁS Tema 18:         

                     EL BAUTISMO

 

 

El Hijo de Dios viene para hacer  de nosotros hijos de Dios. Toda la grandeza del cristiano está en ser hijo de Dios por la gracia.  Por eso ser cristiano es como una prolongación de la Encarnación. El Verbo se hace hombre para que nosotros lleguemos a ser hijos de Dios.

            Nacemos como tales hijos en el Bautismo:

·                                 Jn 3, 3-5: Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

 

Por eso manda Jesucristo a los Apóstoles a predicar para despertar la FE y BAUTIZAR:

·                                 Mt 28, 19: Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

·                                 Mc 16, 15-16: Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.

 

 

Surge así el primero de los Sacramentos. El primero en el orden de la recepción y de la necesidad que realiza en el que lo recibe una serie de inefables maravillas:

 

ETIMOLOGÍA

Nominalmente, la palabra bautismo (del griego  baptizein, derivado del verbo                que significa  volver a sumergir) sugiere la idea  de inmersión, aspersión, ablución o purificación con agua.  Es palabra adecuada para expresar tanto el signo externo (lavado del cuerpo), como la realidad externa (purificación del alma).

 

Según el Catecismo, el Bautismo es el sacramento de la fe, instituído por Jesucristo, por el que renacemos a la vida divina, mediante la ablución con agua y la invocación de la  Santísima Trinidad.

San Pablo lo denomina “baño de regeneración y renovación del Espíritu Santo” (Tit 3, 5).

San León Magno compara la regeneración del bautismo con el seno virginal de María.

Santo Tomás de Aquino, asemejando la vida espiritual con la vida corporal, ve en el bautismo el nacimiento a la vida sobrenatural.

 

 

SACRAMENTO INSTITUIDO POR JESUCRISTO

 

Es dogma de fe que el bautismo es un verdadero sacramento de la Nueva Ley instituido por Jesucristo. Lo declaró Paulo III en el  Concilio de Trento (1545-1563).

“Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fueron instituidos todos por Jesucristo a saber, bautismo, confirmación, etc. que alguno de estos no es verdadera y propiamente sacramento, sea anatema” 

Consta claramente en los Evangelios:

 

Queda bien claro que Jesucristo instituye el sacramento cuando conversa con Nicodemo (Jn 3, 5) y cuando ordena a sus discípulos bautizar a todas las gentes (Mt 28, 19).

 

DIFERENCIA ENTRE EL BAUTISMO DE CRISTO

Y EL DE SAN JUAN, EL BAUTISTA

 

Los modernos racionalistas, repitiendo viejos errores protestantes, afirman que el bautismo de Cristo no es sino una imitación o mera repetición del bautismo de Juan, de manera que no hay entre ambos ninguna diferencia. Esta doctrina fue expresamente condenada por la Iglesia en el Concilio de Trento (D 857).

Como explica Santo Tomás de Aquino, el bautismo de Juan no era verdadero sacramento ni confería la gracia santificante; era un mero sacramental, inspirado por Dios al Precursor con el fin de excitar a los judíos al arrepentimiento de sus pecados y prepararles para el bautismo de Cristo (Sum Theol. III, 38, 1-6). El mismo Juan explicó la diferencia fundamental entre su bautismo y el de Cristo con estas palabras: “Yo, cierto, os bautizo en agua para penitencia; pero detrás de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de llevar las sandalias; él os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego” (Mt 3,11).

Además, cuando Juan bautizaba, Jesucristo todavía no había instituido el sacramento del bautismo. Es más, Jesucristo no necesitaba ser bautizado, pues el bautismo, ya lo hemos dicho, confiere la gracia de ser hijos de Dios por adopción y perdona todos los pecados. Y Cristo ya era Hijo de Dios y no tenía pecados, luego no lo necesitaba.

 

EL SIGNO EXTERNO DEL BAUTISMO

 

La materia del bautismo es el agua natural. Es materia de fe definido en el Concilio De Florencia (Dz 696). Así lo dispuso el mismo Cristo en Jn 3, 5 (“quien no naciere del agua...”) y de esa manera lo practicaron los Apóstoles (Hc 8, 38: “llegados donde había agua, Felipe lo bautizó...”). El Magisterio de la Iglesia lo definió en el Concilio de Trento (“Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria para el bautismo... sea anatema” Dz 858). Trento lo hizo así contra la doctrina de Lutero que juzgaba lícito cualquier líquido apto para realizar la ablución.

            Esta ablución puede hacerse por infusión (derramando agua sobre la cabeza) o por inmersión (sumergiendo totalmente al bautizado en el agua). Ahora bien, para que el bautismo sea válido debe derramarse el agua al mismo tiempo que se pronuncian las palabras de la forma; y el agua debe resbalar  o correr sobre la cabeza.

 

La forma del bautismo son las palabras del que lo administra , las cuales acompañan y determinan la ablución. Esas palabras son: YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO (Mt 28, 19).

 

EFECTOS DEL BAUTISMO

 

Son cuatro:

1.                  La justificación que consiste en la remisión de los pecados y en la santificación y renovación interior del hombre. No son dos efectos sino uno solo, pues la gracia santificante se infunde de modo inmediato al desaparecer el pecado. Así pues, si el bautismo se recibe con las debidas disposiciones, el bautizado consigue la remisión del pecado original y –en los adultos- la remisión de todos los pecados personales, sean mortales o veniales.  Y la santificación interna, por la infusión de la gracia santificante, con la cual siempre se reciben también las virtudes teologales –fe, esperanza y caridad-, las demás virtudes infusas y los dones del Espíritu Santo. Puede decirse que Dios toma posesión del alma.

 

2.                  La Gracia Sacramental  supone un derecho especial a recibir los auxilios espirituales que sean necesarios para vivir cristianamente, como hijo de Dios en la Iglesia, hasta alcanzar la salvación.

 

3.                  El Carácter bautismal. El bautismo válidamente recibido imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el carácter bautismal, y por eso este sacramento no se puede repetir.

¿En qué consiste ese carácter bautismal?

·                    La incorporación del bautizado al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.

·                    La participación en el sacerdocio de Cristo, es decir, el derecho y la obligación de continuar la misión salvadora y sacerdotal de Redentor. Por el carácter, el cristiano es mediador entre Dios y el hombre: eleva hasta Dios las cosas del mundo y da a los hombres las cosas de Dios.

 

4.                  Remisión de las penas debidas por los pecados. Es verdad de fe (Conc. de Florencia –Dz 696-; Conc. Trento – Dz 792-), que el bautismo produce la remisión de todas las penas debidas por el pecado. Por lo que, en caso de recibirlo un adulto, debe internamente hacer aborrecimiento de todos sus pecados. Por eso, San Agustín enseña que el bautizado que partiera de esta vida inmediatamente después de recibir el sacramento, entraría directamente en el cielo.

 

NECESIDAD DE RECIBIR EL BAUTISMO

 

            El bautismo es absolutamente necesario para salvarse, de acuerdo con las palabras del Señor: “El que creyere y sea bautizado, se salvará” (Mc 16, 16)

            El Concilio de Trento definió: “Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación, sea anatema” (Dz 861). Y el Código de Derecho Canónico dice: “El bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo es necesaria para salvarse...” (CIC, c. 849).

            La razón es clara: sin la incorporación a Cristo –la cual se produce en el bautismo- nadie puede salvarse, ya que Cristo es el único camino de vida eterna, sólo Él es el Salvador de los hombres

·        Hc 4, 12: Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.

            Sin embargo, este medio necesario para salvarse puede ser suplido en casos extraordinarios , cuando sin culpa propia  no se puede recibir  el bautismo de agua, por el martirio (llamado también bautismo de sangre), y por la contrición o caridad perfecta (llamado también bautismo de deseo).

 

1.      El bautismo de sangre es el martirio sufrido por Cristo antes de haber recibido el bautismo de agua. Tal es el caso de los niños inocentes degollados por Herodes o el de los catecúmenos que sufren el martirio antes de ser bautizados. No es sacramento ni imprime carácter de cristiano. Pero justifica al pecador quasi ex opere operato passive, borrándole el pecado original y los pecados actuales con toda la pena temporal o eterna debida por ellos, con tal que se haya sufrido. Tiene su sustento en aquella frase de Nuestro Señor: “A todo aquel que me confesare delante de los hombres yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt 10, 32) y “El que perdiere su vida por amor mío, la encontrará” (Mt 10, 39).

 

2.      El bautismo de deseo es el anhelo explícito (catecúmeno) o implícito (pagano o infiel) de recibir el bautismo, deseo que debe ir unido a la contrición perfecta.

 

EL MINISTRO DEL BAUTISMO

 

            El ministro del bautismo es el Obispo, el presbítero y el diácono (CIC, c. 861, & 1)

            En el caso de urgente necesidad, puede administrarlo cualquier persona, aun hereje o infiel, con tal de que emplee la materia y la forma prescritas y tenga intención –al menos- de hacer lo que la Iglesia quiere.

 

EL SUJETO DEL BAUTISMO

 

            Es capaz de recibir el bautismo todo ser humano no bautizado y sólo él.

a)      que el sujeto tenga fe.

b)     que esté arrepentido de sus pecados.

 

 

 

 

LOS PADRINOS DEL BAUTISMO

           

Padrinos son las personas designadas por los padres del niño –o por el bautizado, si es adulto-, para hacer en su nombre la profesión de fe, y que “procuran que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones del mismo” (CIC, c. 872).

            La legislación de la Iglesia en torno a los padrinos del bautismo estipula que:

a)      ha de tenerse un solo padrino o una madrina, o uno y una (CIC, c. 872)

b)       para que alguien sea admitido como padrino, es necesario que tenga intención y capacidad de desempeñar esta misión; haya cumplido 16 años; sea católico, esté confirmado, haya recibido el sacramento de la Eucaristía y lleve una vida congruente con la fe y la misión que va a asumir; no esté afectado por una pena canónica; no sea el padre o la madre de quien se bautiza. (CIC, c. 874, &1)

 

       Resumiendo

Leamos atentamente unas palabras proféticas de Pablo VI:  Es necesario volver a dar toda su importancia al hecho de haber recibido el santo bautismo, es decir, de haber sido injertados, mediante tal sacramento, en el Cuerpo místico de Cristo... El bautizado debe valorar conscientemente su elevación, más aún, su regeneración a la felicísima realidad de

·        Hijo adoptivo de Dios

·        A la dignidad de hermano de Cristo

·        A la suerte, a la gracia y al gozo de la inhabitación del Espíritu Santo;

 

de modo que ha sido llamado a una vida nueva, que nada ha perdido de humano, salvo la desgracia del pecado original, y que es capaz de dar las mejores manifestaciones y probar los más ricos y puros frutos de todo lo que es humano. El ser cristiano, el haber recibido el santo bautismo no debe ser considerado como cosa indiferente y sin valor, sino que debe marcar profunda y dichosamente la conciencia de todo bautizado; debe ser considerado por él -como lo fue por los cristianos antiguos- una iluminación, que, haciendo caer sobre él el rayo vivificante de la Verdad Divina, le abre el cielo, le esclarece la vida terrena, le capacita para que camine como hijo de la luz hacia la visión de Dios, fuente de eterna felicidad (Ecclesiam Suam, 47)

¿Pueden decirse en menos palabras -habrá que releerlas- verdades más profundas sobre la grandeza del sacramento del bautismo?

Preguntas frecuentes:

¿Qué pasa con los niños que mueren sin bautizar?

Los niños, natos o nonatos, que mueren sin el bautismo de agua.  ¿Pueden llegar a la visión beatífica en el cielo?.  Esta pregunta ha sido discutida por siglos y dio lugar al concepto teológico llamado "limbo" que, aunque muy conocido, no es ni nunca fue dogma de la Iglesia. Aunque el magisterio de la Iglesia no se ha definido, hay principios de la doctrina Católica que deben ser tomados en cuenta.

El Segundo Concilio de Lyon (1274) y el Concilio de Florencia (1438-45) explícitamente definen que aquellos que mueren con “sólo el pecado original” (Peccato vel solo originali) no alcanzan el cielo. 

Pero en muchos casos la falta de bautismo no es por negligencia ni rechazo. Sabemos que, de acuerdo a la voluntad salvífica universal de Dios, de alguna forma El da a todas las personas la oportunidad de alcanzar el cielo. Por  eso hay que considerar las palabras del Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia:

Aquellos que, sin tener culpa propia, no conocen el Evangelio de Cristo o de su Iglesia, pero que sin embargo buscan a Dios con un corazón sincero, y, movidos por la gracia, tratan a través de sus acciones de hacer Su voluntad, como la conocen a través de los dictados de su conciencia - ésos también podrán conseguir la salvación eterna” (Lumen Gentium, 16)

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:

1261 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cf 1Tim 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: "Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis" (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por eso es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.

En cuanto a cuando es que un niño debe de ser bautizado, el ritual Romano dice, “la consideración principal es el bienestar del niño(a), que no debe de ser desposeído del beneficio del sacramento.”  De ahí que, “si el niño(a) está en peligro de muerte, deberá ser bautizado sin demora.”

 

¿Los niños pueden ser bautizados?

Responderemos con el mismo Catecismo

1246 "Es capaz de recibir el bautismo todo ser humano, aún no bautizado, y solo él" (CIC, can. 864: CCEO, can. 679).

El Bautismo de adultos

1247 En los orígenes de la Iglesia, cuando el anuncio del evangelio está aún en sus primeros tiempos, el Bautismo de adultos es la práctica más común. El catecumenado (preparación para el Bautismo) ocupa entonces un lugar importante. Iniciación a la fe y a la vida cristiana, el catecumenado debe disponer a recibir el don de Dios en el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.

1248 El catecumenado, o formación de los catecúmenos, tiene por finalidad permitir a estos últimos, en respuesta a la iniciativa divina y en unión con una comunidad eclesial, llevar a madurez su conversión y su fe. Se trata de una "formación y noviciado debidamente prolongado de la vida cristiana, en que los discípulos se unen con Cristo, su Maestro. Por lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios" (AG 14; cf RICA 19 y 98).

1249 Los catecúmenos "están ya unidos a la Iglesia, pertenecen ya a la casa de Cristo y muchas veces llevan ya una una vida de fe, esperanza y caridad" (AG 14). "La madre Iglesia los abraza ya con amor tomándolos a sus cargo" (LG 14; cf CIC can. 206; 788,3).

El Bautismo de niños

1250 Puesto que nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original, los niños necesitan también el nuevo nacimiento en el Bautismo (cf DS 1514) para ser librados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios (cf Col 1,12-14), a la que todos los hombres están llamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvación se manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento (cf CIC can. 867; CCEO, can. 681; 686,1).

1251 Los padres cristianos deben reconocer que esta práctica corresponde también a su misión de alimentar la vida que Dios les ha confiado (cf LG 11; 41; GS 48; CIC can. 868).

1252 La práctica de bautizar a los niños pequeños es una tradición inmemorial de la Iglesia. Está atestiguada explícitamente desde el siglo II. Sin embargo, es muy posible que, desde el comienzo de la predicación apostólica, cuando "casas" enteras recibieron el Bautismo (cf Hch 16,15.33; 18,8; 1 Co 1,16), se haya bautizado también a los niños (cf CDF, instr. "Pastoralis actio": AAS 72 [1980] 1137-56).

 

Tras escuchar el Catecismo de la Iglesia Católica proponemos algunos textos evangélicos que aportan luz a esas reflexiones de la Iglesia sobre el bautismo de niños:

 

            En estos textos vemos una diferencia entre  Marcos, Mateo y Juan. Marcos dice que primero hay que creer y después recibir el bautismo. Mateo y Juan hablan de una manera más general. Mateo dice que primero hay que bautizar y después enseñar. Juan dice que es necesario nacer de nuevo para entrar en el Reino de los Cielos: la primera vez hay que nacer de la carne y la segunda, del espíritu.

¿Por qué esa diferencia? Marcos presenta la primera etapa del cristianismo. Se bautizaba normalmente a los que escuchaban primero la predicación, prioritariamente a los adultos, que ya creían en la buena nueva. No existía el problema de los hijos de los cristianos porque no había cristianos. Conforme fue surgiendo el problema se fue solucionando.

 

Además hay que tener en cuenta:

1.      Los niños al nacer sí tienen pecado.

Salmo 50 (51) 5-7: Tú ves que malo soy de nacimiento, pecador me concibió mi madre.

Desde hace más de dos mil años esta frase del salmista refleja la convicción profunda de ser pecador desde antes de nacer, y si se es pecador entonces esa es una de las razones para bautizar a los niños, pues el bautismo sirve para quitar los pecados. ¿De dónde puede venir este pecado por el simple hecho de nacer?

La respuesta bíblica a esto la encontramos en la carta que San Pablo escribió a los Romanos que dice:

 Rom 5, 12.19: Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron... En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.

 

Por esto, hemos creído siempre que la miseria que oprime a los hombres en su inclinación al mal y a la muerte, no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado, de ahí que lo llamemos pecado original.

Eso significa la privación de la santidad y justicia originales. Entonces bíblicamente hay un "pecado" desde el nacimiento, por eso es importante y bueno el bautismo desde pequeño. Pero, veamos otras razones que la Biblia nos da para esto.

 

 

2.      Dejen que los niños vengan a mí.

Esta frase de Nuestro Señor Jesucristo es como un indicador sobre lo que estamos hablando. Textualmente Jesús dijo:

Mt 19, 14: Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos.

Si Jesucristo quiere que los niños estén junto a él, ¿Cuál es la mejor forma de estar plenamente unido a él en este tiempo? El bautismo precisamente. Vayamos una vez más a la Palabra de Dios para conocer la respuesta a esto:

I Cor 12, 13: Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para formar un cuerpo.

Según San Pablo, es mediante el bautismo que pasamos a formar parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Así, por esta segunda razón de obediencia a Jesús y amor a los niños, es que se les bautiza desde pequeños

 

3.      El Bautismo es necesario para entrar al Reino.

Volvamos a leer.

Jn 3, 5-6: Respondió Jesús: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.

Al nacer de nuestros padres nacimos de la carne, pero una cosa necesaria para entrar el Reino es nacer del Espíritu y esto es precisamente otra de las razones para bautizar al niño. Recordemos que no es un catecismo donde lo leímos, sino Jesucristo mismo en la Palabra de Dios quien lo afirmó.

 

4.      La promesa es para sus hijos.

Cuando se trata de ver por qué creemos en una u otra verdad, es fundamental el conocer bien las Escrituras. Al conocerlas el segundo paso es creer lo que en ella encontramos y no tratar de encontrar lo que nosotros queremos ver.

 Eso fue lo que una vez sucedió en un programa de televisión, donde por casualidad me topé con él. Era un pastor protestante dando un estudio bíblico y diciendo que él creía que el bautizar a los niños era algo fundamentado en la Sagrada Escritura. Él, aunque no era católico, había aceptado que era cierto, que la Biblia enseñaba el bautismo de los niños, porque encontró la siguiente evidencia de ello:

Hc 2, 38-39: Pedro les contestó: "Conviértanse y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdón de sus pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para ustedes y para sus hijos.

Está bien claro. Si la promesa del Espíritu Santo es también para "sus hijos" entonces por qué privarlos de ese gran regalo a través del bautismo. No había que buscarle otra interpretación que lo que nítidamente afirmaba. Por eso, aunque él era protestante, basándose en la Biblia, el camino a seguir era el dar ese sacramento a los niños porque "la promesa de recibir el Espíritu también es para sus hijos".

 

5.      Basta la fe del padre para bautizar.

Bastará leer otro pasaje de los Hechos para responder sin titubeos.

Hc 16, 31-33: Le respondieron: "Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa."Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los de su casa".

 

Algo similar a eso sucede cuando en la Iglesia católica se bautiza, pues la fe se le pide a los papás y padrinos para que el niño pueda recibir los beneficios espirituales del bautismo. En realidad esto de pedir la fe a otros no es algo extraño en la Biblia.

 ¿Acaso Lázaro tuvo fe cuando fue resucitado?(Cfr. Jn 11); o ¿Qué fe miró en el ciego y mudo que sanó? (Cfr. Mt 12, 22)

 En estos y muchos casos más, lo que miraba Jesús no era la fe del enfermo ni mucho menos del que había fallecido, era la fe de los que lo llevaban lo que él miraba. Ni la fe, ni el estar consciente fue un requisito para sanar al mudo y resucitar a Lázaro.

Con mayor razón Jesús mirará la fe de los padres y padrinos al pedir el bautismo para el pequeño (Hc 16, 31-33; Lc 11, 11-13).

A quien piensa diferente podría preguntarle ¿Acaso cuando un niño está enfermo necesita estar consciente para que surta efecto la medicina? o ¿No vale la ciudadanía porque el niño no estaba conciente de lo que adquiría? ¡Claro que sirve la medicina y también la ciudadanía! 

Si creen en eso ¿cómo no creen en el poder de Dios para dar su Espíritu? Es cuestión de creer y obedecer a Jesucristo.

 

 

¿Debo bautizarme en el río?

De eso no dice nada la Sagrada Escritura. El verdadero bautismo es en el Espíritu Santo.  (Cfr. Mc 1, 8). El mismo Jesús fue bautizado en el Espíritu Santo, fuera del agua. (Cfr. Mc 1, 10: En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él.) La paloma, el agua o el fuego son símbolo del Espíritu Santo. Los mismos apóstoles fueron bautizados el día de Pentecostés en el Cenáculo, sin la presencia del agua. El Espíritu Santo fue simbolizado por el fuego ( Cfr. Hc 2, 1-4). Así que están equivocados todos aquellos que dicen que se debe bautizar en un río. De hecho el día de Pentecostés fueron bautizados unas 3.000 personas y sabemos que en Jerusalén no hay ningún río. (Cfr. Hc 2, 41). También podemos recordar el bautismo del eunuco de la reina de Etiopíal, que se realizó en un lugar donde no había río, sino algo como charco o pozo (Cfr. Hc 8, 36-38). Igualmente en el caso de Cornelio (Hc 10, 47-48) y del carcelero (Cfr. Hc 16, 33).

Lo importante es bautizar y recibir con ese gesto el don del Espíritu Santo.

            El concilio de Cartago (año 253) ordenó que se bautizara a los niños recién nacidos lo antes posible

 

 

¿Y la fiesta? ¿el padrino? ¿la barbacoa?

Bueno, estas son tradiciones del pueblo, y varían de lugar en lugar y de tiempo en tiempo, no es necesario hacer todo esto, pero tampoco está prohibido, es decisión de cada quien, el carcelero por su parte al igual que la mayoría decidió celebrar!

·        Hc 16, 34: Preparó la mesa e hicieron fiesta con todos los suyos por haber creído en Dios.

 

¡Si pero.. esas fiestas terminan en borracheras y pecado!

La celebracion no lleva el pecado, sino el pecado lo cometen algunas personas en su modo de actuar, pero estas personas acostumbran pecar en su vida diaria, no podemos condenar una fiesta por el pecado de algunas personas ¿o si?

Al mismo tiempo, no se pueden prohibir las fiestas, el ser humano siempre ha tenido la capacidad de la libre decisión de sus actos, si decide portarse bien y llevar una vida digna sin duda alaba a Dios, pero si se decide por lo contrario, pues bueno, tendrá que ajustarse a las consecuencias. Ante todo, la naturaleza de la humanidad es que conviven hombres buenos y hombres pecadores:

·        Mt 13, 24-30: Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero las malas hierbas, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.

 

Nadie puede decir: "Yo no me junto con pecadores" o decir "vamos a vivir lejos de los pecadores", pues estaríamos cayendo en la terrible equivocación de juzgar a otros como pecadores y sentirnos santos. No caigamos en el papel del Fariseo:

·        Lc 18, 10-14: Gracias Dios porque soy bueno y no soy como ese Publicano.

 

¿Qué son los votos Bautismales?

Es la Profesión de fe Cristiana hecha por un candidato adulto al sacramento del Bautismo, o por el padrino/madrina en el nombre del infante que se va a bautizar. La renovación solemne de estas promesas es un acto de piedad ampliamente divulgado, que usualmente se hace al final de una misión, un retiro o cuando se recibe la Primera Comunión o el sacramento de la Confirmación. Es parte de la liturgia Eucarística en la Vigilia Pascual y en la fiesta del Bautismo del Señor.

 

LOS RITOS DEL BAUTISMO

 

Sigamos los gestos y las palabras de la celebración del bautismo y comprenderemos mejor sus riquezas.

 

^ LA SEÑAL DE LA CRUZ. La hace el sacerdote, los padres y padrinos sobre la frente del niño. Significa la gracia de la redención que Cristo nos ha adquirido por su cruz.

 

^ LA PALABRA DE DIOS. Es esencial en toda celebración. La Palabra de Dios nos ilumina con su Verdad y suscita en nosotros una respuesta de fe. Fe, que es inseparable del bautismo; éste es por excelencia el "sacramento de la fe". Por él entramos a la vida de la fe.

 

^ LOS EXORCISMOS. El bautismo nos libera del pecado y su instigador, el diablo. Por eso se pronuncia una oración -exorcismo- sobre el candidato y se le unge con el óleo de los catecúmenos.

 

^  EL AGUA DEL BAUTISMO. El sacerdote la consagra con una oración preciosa, en la que se recuerdan los principales hechos de la historia de la salvación, en los que el agua ha tenido un significado especial de liberación y purificación.

 

^ EL BAUTISMO. Por tres veces se derrama agua sobre la cabeza del niño diciendo estas palabras: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Éste es el momento esencial: significa y realiza la muerte al pecado y el nacimiento a la vida de Dios, mediante la incorporación al misterio de la muerte y resurrección de Cristo.

 

^ LA UNCIÓN CON EL SANTO CRISMA. Significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. El cristiano es ungido por el Espíritu Santo e incorporado a Cristo, sacerdote, profeta y rey.

 

^ LA VESTIDURA BLANCA. El bautizado se ha revestido de Cristo: ha resucitado con Él.

 

^ EL CIRIO. Se enciende en el cirio pascual y significa que Cristo ha iluminado al bautizado y en Él se ha convertido en luz del mundo

 

^ EL PADRE NUESTRO. Convertido en hijo de Dios, puede rezar ya "Padre nuestro" y, en el momento oportuno, acercarse a la mesa del altar y recibir el alimento de la vida nueva: el Cuerpo y la Sangre del Señor.

 

^ LA BENDICIÓN DE LA MADRE. Esa bendición, en el bautismo de niños, ocupa un lugar especial.

Cuestiones prácticas...

 

LO QUE CORRESPONDE A LOS PADRES

 

ANTES DEL BAUTISMO

 

1.      Agradecer a Dios el regalo del nuevo hijo.

2.      Comunicar inmediatamente al párroco que desean bautizar cuanto  antes a su hijo, para que se convierta en hijo de Dios.

3.      Hacer que su hijo reciba el bautismo dentro de las primeras  semanas, pues tienen obligación de bautizarlo en ese tiempo, a no ser que se encuentre en peligro de muerte, en cuyo caso deben hacerlo inmediatamente (CIC 867)

4.      Concretar con el párroco lugar, día y hora del bautismo. Aunque todos los día puede celebrarse es aconsejable que se haga en domingo (CIC 856).

5.      Elegir el padrino (puede ser un padrino, o una madrina, o un padrino y una madrina CIC 873), procurando que:

·        Las personas elegidas reúnan las condiciones exigidas por la Iglesia.

·        No dejarse guiar únicamente por razones de parentesco, amistad o prestigio social, sino por el deseo sincero de asegurar a su hijo unos padrinos que por su edad, proximidad, formación y vida cristiana puedan influir eficazmente en su día en su educación cristiana.

6.  Preparar lo mejor posible el bautismo.

            Para ello deben:

·        Examinarse con honradez si procuran ser buenos cristianos (si rezan asiduamente, van a misa los domingos y fiestas de preceptos, educación cristiana de sus hijos...).

·        Asistir a las charlas de preparación que organice la parroquia para preparar el bautismo (CIC 851 #2).

7.      Conocer el rito del bautismo.

8.      Escoger para su hijo un nombre que no sea “ajeno al sentir cristiano” (CIC 851)

 

 

EN EL RITO DEL BAUTISMO

 

1. Seguir con atención y fervor las ceremonias religiosas del bautismo.

2.Realizar las siguientes acciones:

Primera parte:

^  Manifestar cómo quieren que se llame el niño y que son conscientes de los compromisos que lleva consigo bautizar a su hijo.

^ Hacer una cruz en la frente de su hijo. después del celebrante.

 

Segunda parte

^ Escuchar atentamente las lecturas y la homilía para disponerse a participar mejor en el sacramento.

^ Contestar en la letanía de los santos que reza el celebrante.

^ Descubrir el pecho del niño (función de la madre, sobre todo) para que el niño pueda ser ungido con el óleo de los catecúmenos.

 

Tercera parte

^ Realizar con sinceridad las renuncias y la confesión de fe.

^ Pedir públicamente el bautismo para su hijo.

^ Encender una vela en el cirio pascual y sostenerla mientras el ministro explica su significado.

Cuarta parte

^ Rezar el Padre Nuestro.

^ Acoger con gratitud y humildad las bendiciones destinadas a ellos.

^ Llevar al recién bautizado a un altar de la Santísima Virgen, para ponerlo bajo su protección.

 

DESPUÉS DEL BAUTISMO

 

1.               Educar cristianamente al hijo bautizado, tanto con el ejemplo como con la palabra.

 

2.               Procurar que reciba una buena y sólida formación cristiana. Para lo cual deben:

#   Llevarle a la catequesis parroquial.

#   Matricularle en la clase de religión.

#   Formarle rectamente la conciencia

3.               Poner los medios para que, al llegar al uso de razón, haga con la debida preparación, la primera comunión. (CIC 914).

4.               Ayudarle a que reciba la Confirmación en su momento oportuno.

 

 

 

 

LO QUE CORRESPONDE A LOS PADRINOS

 

ANTES DEL BAUTISMO

 

Poseer las condiciones siguientes:

#   Haber sido elegido por los padres.

#   Haber cumplido 16 años

#   Ser católico.

#   Estar confirmado y haber recibido la primera comunión.

#   No estar impedido por el derecho de la Iglesia.

#   No ser el padre o la madre de quien se va a bautizar (CIC 874).

#   Tener conciencia de que su misión no es mero trámite, puesto que representa a la familia y a la Iglesia y ha de colaborar con los padres para que su ahijado lleve una vida consecuente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo (CIC 872).

#   Estar dispuestos a cumplir con su misión.

#   Asistir a las charlas organizadas por la parroquia para preparar el bautismo (CIC 851. 2).

 

EN EL BAUTISMO

 

Primera parte: Responder con sinceridad que están dispuestos a ayudar a los padres a educar cristianamente al niño que va a recibir el bautismo. Hacer una cruz en la frente del niño si el sacerdote les invita a hacerlo.

 

Segunda parte: Escuchar atentamente las lecturas y la homilía para disponerse a participar mejor.

 

Tercera parte: Hacer con sinceridad las renuncias y la profesión de fe y pedir, junto con los padres, el bautismo.

Encender -si no lo hace el padre- una vela en el cirio pascual y sostenerla mientras el sacerdote explica el significado de este gesto.

 

Cuarta parte: Rezar el Padre Nuestro.

 

 

DESPUÉS DEL BAUTISMO

 

#   Ayudar a los padres en la educación cristiana del bautizado.

#   Si es posible, ser padrinos de la confirmación de su ahijado.

 

 

B A U T I S M O

SÍNTESIS   JURÍDICA

(cc 849 al 878)  Pbro Lic. José. Ros Jericó.

 

 1.- PRINCIPIOS   DOCTRINALES

 

   Damos comienzo a este escrito trayendo a la memoria algunos principios doctrinales que están relacionados con la normativa canónica en lo que se refiere al sacramento del bautismo.

Ø                  Mediante el bautismo, el hombre se une a Cristo y es regenerado para participar en la vida divina.(SC 6; LG 7; UR 22; AG 14).

Ø                  Por el bautismo, el hombre se incorpora a la Iglesia y se hace miembro del pueblo de Dios y participa de la misión de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor.( LG 10-11; 14, 31; AG 6, 15; PO 5).

Ø                  El bautismo es el fundamento de la unidad de la Iglesia, ya que por su medio formamos un solo ser con Cristo.( Gal 3,27-28; UR 22; LG 15).

Ø                  Del bautismo deriva la igual dignidad y responsabilidad de todos los fieles.( LG 32; c 208).

Ø                  El bautismo produce un efecto permanente e indeleble llamado carácter, que habilita a los bautizados para el culto de la religión cristiana.( LG 11)

Ø                  Desde el punto de vista estrictamente jurídico, por el bautismo se adquiere la personalidad canónica “con los deberes y derechos que son propios de los cristianos”c 96, como son el de atestiguar la verdad del Evangelio y de participar en la misión de la Iglesia. ( LG 32-36; AG 21; AA 2-1; etc)

Ø                  El c 849 es un buen resumen de la teología bautismal, dice “El bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo es necesaria para la salvación, por el cual los hombres son liberados de los pecados, reengendrados como hijos de Dios e incorporados a la Iglesia, quedando configurados con Cristo por el carácter indeleble, se confiere válidamente sólo mediante la ablución con agua verdadera, acompañada de la debida forma verbal”.

 

2.-¿CUÁL ES LA  MATERIA   DEL   BAUTISMO?

 

La materia remota es el agua verdadera y material y la próxima la ablución corporal, o aplicación del agua al bautizado, que puede hacerse o por inmersión,(como se administró en principio, Ac 8,18; Rom 6,4; Tit 3,5) o por infusión (que es la más común, consiste en derramar el agua sobre la cabeza del bautizando, al mismo tiempo que se pronuncia la fórmula “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Se ha de hacer tres veces en forma de cruz, para la licitud, pronunciando una sola vez la fórmula.) o por aspersión.

El Código dice en el c 854 “ El bautismo se ha de administrar por inmersión o por infusión, de acuerdo con las normas de la Conferencia Episcopal”.

 

3.-  ¿Qué es la F O R M A?

 

La forma del bautismo son las palabras que debe pronunciar simultáneamente el que lo administra en el momento de la ablución corporal: “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt 28,19; DzS 696; DzS 860).

 En Oriente se emplea la forma indicativa: “Que sea bautizado tal siervo de Dios en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espítiru Santo”.Esta también es válida. (DzS 696).

 

4.-¿QUÉ PREPARACIÓN HAY QUE HACER PARA EL BAUTISMO?.

 

 Según los principios dados en los cc 836 y 843, la celebración del bautismo se ha de preparar convenientemente.

 

A) Bautismo de adultos.

Si es adulto el que desea recibir el bautismo, ha de ser admitido al catecumenado y, en la medida de lo posible, ser llevado por pasos sucesivos a la iniciación sacramental, según el ritual de la iniciación adoptado por la Conferencia Episcopal y atendiendo a las normas peculiares dictadas por la misma. c 851,1°.

Estas disposiciones del bautismo de adultos se han de aplicar también “a todos aquellos que han pasado de la infancia y tiene uso de razón”,según el c 852,§ 1.

 

B) Bautismo de niños.

En el c 851,2° dice que cuando se trate del bautismo de niños, la preparación ha de encaminarse a los que asumen la función de padrinos, los cuales “han de ser convenientemente ilustrados sobre el significado de este sacramento y las obligaciones que lleva consigo”. Y el párroco, además, “debe procurar, personalmente o por medio de otras personas, que los padres sean oportunamente instruidos con exhortaciones pastorales e incluso con la oración en común, reuniendo a varias familias y visitándolas donde sea posible hacerlo”.

 

5.- ¿QUIÉN ES EL MINISTRO DEL BAUTISMO?

 

El Código habla de ministro ordinario y extraordinario.

 

a)                 Ministro ordinario del bautismo

   Según el c 861 § 1 el ministro ordinario del bautismo “es el obispo, el presbítero y el diácono”. El c 530 1° dice que una de las funciones “encomendadas al párroco es la administración del bautismo”. Por lo tanto, tanto los diáconos como los sacerdotes que no son párrocos no pueden administrar lícitamente el bautismo sin la licencia del párroco respectivo, fuera de caso de necesidad.

   En territorio ajeno, tanto el obispo como el párroco o el diácono no pueden bautizar legítimamente, ni siquiera a sus propios súbditos, sin la debida licencia, salvo en caso de necesidad, c 862.

 

b)                 Ministro extraordinario del bautismo.

   Si está ausente o impedido el ministro ordinario, administra lícitamente el bautismo un catequista u otra persona destinada para esa función por el Ordinario del lugar, según indica el c 861 § 2.

 

c)                  Ministro del bautismo en caso de necesidad

   En caso de necesidad, “cualquier persona que tenga la debida intención” y manda que “han de procurar los pastores de almas, especialmente lo párrocos, instruirlos sobre el particular” dice el c 861 § 2. (sobre todo a comadronas, médicos y cirujanos).

 

6.- ¿QUIÉN ES EL SUJETO DEL BAUTISMO?

 

“Es capaz de recibir el bautismo todo ser humano aún no bautizado, y sólo él” dice el c 864.

 

6.1.- Bautismo de niños

Que los niños sean sujetos capaces de recibir válidamente el bautismo, incluso antes del uso de razón, es una verdad de fe, como consta por la declaración del papa Inocencio III contra los valdenses y por el Concilio de Trento. (DzS 424 y 869).

 

a) Bautismo de niños de familias cristianas.

 El bautismo de estos niños nunca ha constituido un problema para la Iglesia ni para sus padres, ni debe constituirlo para nuestro tiempo.

   Sólo en el caso de que “falte por completo la esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica” debe diferirse su bautismo, según las prescripciones del derecho particular, haciendo saber la razón de tal demora a sus padres, como prescribe el c 868 § 1,n° 2.

 

b) Bautismo de niños de padres católicos divorciados y casados de nuevo por lo civil y de cuantos viven en situaciones irregulares.

   Si ambos padres, o al menos uno de ellos, solicitan el bautismo para sus niños y garantizan una verdadera educación cristiana para los mismos, no existe razón alguna para negarles ni aplazarles la administración del bautismo. Si los padres no garantizan esta educación cristiana pero sí los padrinos o algún pariente próximo, podrían ser admitidos.

Si lo piden los padres católicos a quienes nada impide casarse canónicamente, sólo casados por lo civil, o convivientes, el párroco deberá hacerles ver la contradicción entre la petición de bautismo para sus hijos y su propio estado.(Hay que evitar la rígida severidad y la excesiva complacencia).

c) Bautismo de niños en peligro de muerte.

 Según el § 2 del c 868, “el niño de padres católicos e incluso no católicos, en peligro de muerte, puede lícitamente ser bautizado aun en contra de la voluntad de sus padres”, ya que, como se afirma en la Instrucción de la SCDF Pastoralis actio, de 20 de octubre de 1980, sobre el bautismo de los niños, la Iglesia “no conoce otro medio, fuera del bautismo, para asegurar a los niños la entrada a la bienaventuranza eterna”.

 

d) Niños expósitos o hallados.

 Unos y otros, “deben ser bautizados, a no ser que conste su bautizo después de una investigación diligente” dice el c 870.

 

 e) Fetos abortivos.

  Como quiera que la persona humana comienza a ser sujeto del bautismo desde el instante mismo de su concepción, “deben ser bautizados, en cuanto ello sea posible, todos los fetos abortivos si tienen vida”, según el c 871. En el caso de que haya duda de su vida deben bautizarse bajo condición.

 

6.2 Bautismo de adultos

 Según el c 852 § 1, en relación al bautismo se consideran adultos los que han alcanzado el uso de razón, aunque sea menores de edad. Estos no necesitan el consentimiento de sus padres, ya que en lo concerniente al derecho divino, el hombre es dueño de sí mismo al llegar al uso de razón, c 98 § 2.

 Para bautizar lícitamente a un adulto se necesita que “esté suficientemente instruido acerca de las verdades de la fe y las obligaciones cristianas y haya sido probado en la vida cristiana mediante el catecumenado” dice el c 865 § 1. El c impone al ministro la obligación de exhortar al bautizando adulto a que se duela de sus pecados antes de administrarle el sacramento.

En peligro de muerte: es suficiente para que pueda ser bautizado el adulto “que tenga algún conocimiento sobre las verdades principales de la fe y manifieste de cualquier modo su intención de recibir el bautismo y promete que observará los mandamientos de la religión cristiana, manda el c 865 § 2.

 

6.3.- Bautismo, confirmación y eucaristía.

 Si no lo impide una causa grave, al adulto bautizado debe administrársele inmediatamente la confirmación, y debe participar acto seguido en la celebración eucarística, recibiendo así mismo la comunión, como manda el c 866.

 Si el que bautiza es un presbítero, que lo hace por razón de su oficio (párroco y vicarios a éste equiparados) o por mandato del obispo diocesano, tiene ipso iure (por el mismo derecho) la facultad de confirmar, sin que necesite para ello delegación alguna. c 883 2°.

 

 

 

 6.4.- Notificación al obispo de los bautismos de adultos.

 Según el c 863, “debe comunicarse al obispo el bautismo de los adultos, por lo menos el de aquellos que han cumplido catorce años, para que lo administre él mismo, si lo considera conveniente”.

 

6.5.- Bautismo de amentes.(excepcionales)

Los que desde su nacimiento carecen habitualmente del uso de razón deben ser bautizados, puesto que, según el c 852 § 2, “también por lo que se refiere al bautismo, el que no tiene uso de razón se asimila al infante”.(No se dice nada de los que les sobreviene la amencia después de haber disfrutado del uso de razón. Se estima que no puede administrársele el bautismo, a no ser que lo pidan en un momento de lucidez o en peligro de muerte, si antes de la amencia manifestaron este deseo).

 

7.-¿QUÉ RITOS Y CEREMONIAS HAY QUE HACER?

 

 “El bautismo se administra según el rito prescrito en los libros litúrgicos aprobados, excepto en caso de necesidad urgente, en el cual deben cumplirse sólo aquellas cosas que son necesarias para la validez del sacramento” dice el c 850.

En peligro inminente de muerte, es suficiente que el ministro derrame agua sobre la cabeza del bautizando diciendo la fórmula, sin más ritos; si sigue viviendo, habrá que completar los ritos.

 

 8.- ¿CÓMO  DEBE  SER  EL  AGUA  BAUTISMAL?

 

“Fuera del caso de necesidad, el agua que se emplea para administrar el bautismo debe ser bendecida, según lo prescriben los libros litúrgicos” manda el c 853.

 

9.-¿QUE NOMBRE SE IMPONE?

 

 Tratándose de niños, corresponde a sus padres, padrinos o a las personas que hacen las veces de aquellos y, en su defecto, al ministro, el derecho de elegir nombre para los mismos.

El c 855 recomienda a dichas personas y al párroco “que no se imponga un nombre ajeno al sentir cristiano”. En el nuevo Código, ya no se prescribe que el nombre del bautizado sea cristiano, sino que no repugne al sentir cristiano.( En la legislación española “quedan prohibidos los nombres extravagantes, impropios de personas, irreverentes o subversivos”.

 

10.- ¿CUÁNDO SE HA DE BAUTIZAR?

 

El c 867 § 1 impone a los padres la obligación de procurar que los hijos sean bautizados en las primeras semanas después de su nacimiento; pero les advierte que cuanto antes, e incluso antes del nacimiento, acudan al párroco para pedir el sacramento para sus hijos y prepararse debidamente.

En caso de peligro de muerte, debe ser bautizado sin demora manda el mismo canon en el § 2.

Aunque puede celebrarse en cualquier día, se recomienda que se le administre en domingo o, si es posible, en la vigilia de Pascua.

 

11.-¿EN QUÉ  LUGAR SE HA DE BAUTIZAR?

 

El bautismo, en caso de necesidad, puede administrarse en cualquier lugar, pero “Fuera del caso de necesidad, el lugar propio para el bautismo es una iglesia u oratorio, dice el c 857 § 1. Y en el § 2 se prescribe que “como norma general, el adulto debe bautizarse en la Iglesia parroquial propia, y el niño en la iglesia parroquial de sus padres, a no ser que una causa justa aconseje otra cosa.

Según el Ordo baptismi parvulorum ( I, n 27), la celebración de este sacramento, a ser posible, debería ser común, en el mismo día, para todos los que hayan nacido recientemente, quedando prohibida la celebración del mismo en la misma iglesia y en el mismo día, salvo

que exista para ello una justa causa.

 

12.- ¿QUÉ HAY SOBRE LA PILA B A U T I S M A L?

 

 “Toda iglesia parroquial, según el c 858 § 1, ha de tener pila bautismal, quedando a salvo el derecho cumulativo ya adquirido por otras iglesias”.

Además de las iglesias parroquiales “para comodidad de los fieles pueden tener pila bautismal, con permiso del Ordinario del lugar, una vez oído el párroco del lugar de que se trate, otras iglesias u oratorios dentro de los límites de la parroquia” dice el mismo canon en el § 2.

 

a) Bautismo en iglesias sin pila bautismal o en otro lugar decente.

Si el bautizando, por distancia u otra circunstancia, no puede ir o ser llevado sin grave inconveniente a la iglesia u oratorio con derecho de pila, puede y debe administrársele el bautismo en otra iglesia u oratorio más cercanos o incluso en otro lugar decente, como dice el c 859.

b) Bautismo en casas particulares.

En principio, “fuera del caso de necesidad, no debe admitirse el bautismo en casas particulares, a no ser que el Ordinario del lugar lo hubiere permitido por causa grave” determina el c 860 § 1.

c) Bautismo en clínicas u hospitales.

Salvo en caso de necesidad, o cuando lo exija otra razón pastoral, no debe celebrarse el bautismo en tales centros, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra cosa, reza el c 860 § 2.

 

 

13.- LOS PADRINOS ¿SON NECESARIOS Y QUE FUNCIÓN TIENEN?

 

a) Función de los padrinos.

 Según el Código, consiste, en “asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo” c 872.

 

b) Necesidad de los padrinos.

 Según el c 872 “en la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino”, y en el c 873 insiste en que “se ha de tener un solo padrino o una sola madrina, o uno y una”.

 

c) Requisitos para ser padrino.

 El Código en el c 874 § 1 afirma que “para que alguien sea admitido como padrino” es necesario que reúna los siguientes requisitos:

-                     1°: Haya sido elegido por quien va a bautizarse o por sus padres o por quienes ocupan su lugar o, faltando éstos, por el párroco o ministro; y que tenga capacidad para esta misión e intención de desempeñarla”.

-                     2° : Haya cumplido dieciséis años, a no ser que el Obispo diocesano establezca otra edad, o que, por justa causa, el párroco o el ministro consideren admisible una excepción.

-                     3° : Que el padrino sea católico, esté confirmado, haya recibido el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir.

-                     4° : No estar afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada.

-                     5° : No puede ser padrino el padre de quien se ha de bautizar.

Y en el § 2 del c 874 dice que “el bautizado que pertenece a una comunidad eclesial no católica sólo puede ser admitido junto con un padrino católico, y exclusivamente en calidad de testigo del bautismo”.

 

d) Efectos del padrinazgo.

Ya no hay parentesco espiritual entre el bautizado y los padrinos, ni entre el bautizado y el bautizante, como sucedía en el Código anterior.

 

14.-  ¿CUÁL ES LA PRUEBA DEL BAUTISMO?

 

La principal prueba está constituida por los libros de bautismo existentes en las parroquias, casas de maternidad, hospitales, etc.

El c 875 manda que“quien administra el bautismo procure que, si falta el padrino, haya al menos un testigo por el que pueda probarse su administración”.

 “Si no se causa perjuicio a nadie, para probar el bautismo basta la declaración de un solo testigo inmune de toda sospecha, o el juramento del mismo bautizado, si recibió el sacramento siendo ya adulto”dice el c 876. ( Esta prueba bastaría en orden a recibir la confirmación, y la eucaristía).

Se exigiría una mayor prueba si de la no recepción del bautismo puede perjudicarse a un tercero, como sucedería en el caso de que del bautismo dependa la nulidad de un matrimonio, el derecho de patronato, la validez de las órdenes etc.

 

15.- ¿SE DEBE HACER LA INSCRIPCIÓN DEL BAUTISMO?

 

El c 877 § 1 dice que “el párroco del lugar en que se celebra el bautismo debe anotar diligentemente y sin demora en el libro de bautismos el nombre de los bautizados, haciendo mención del ministro, los padres, padrinos, testigos, si los hubo, y el lugar y día en que se administró, indicando asimismo el día y lugar del nacimiento”. (Sólo debe inscribirlo el párroco del lugar en que se celebra el bautismo).

Si el bautismo no fue administrado por el párroco ni estando él presente, el ministro, quienquiera que sea, debe informar al párroco de aquella parroquia en la cual se administró el sacramento para que haga la inscripción como indica el c 877 § 1, dice el c 878.

 

A) Modo de inscribir la partida.

   Además de lo que prescribe el c 877 § 1 hay que tener en cuenta las prescripciones diocesanas, si las hubiera. Los datos que se suelen consignar son estos:

1.- Lugar del bautismo: ciudad o pueblo, iglesia con su título, diócesis y a veces la provincia civil para evitar posibles confusiones de pueblos del mismo nombre.

2.- Fecha de nacimiento : día, mes y año.

3.- Nombre del ministro: con sus apellidos y oficio parroquial, o su carácter sacerdotal o diaconal; si bautizó con licencia del párroco y lo mismo si se trata de un laico o seglar, varón o mujer.

4.- Nombre del bautizado: si este es ajeno al sentir cristiano, se añadirá otro de un santo, colocando el anterior entre paréntesis.

5.- Fecha de nacimiento: si se ignora, indíquese la edad aproximada.

6.- Filiación: nombre y apellidos de sus padres y domicilio de los mismos.

7.- Padrinos y testigos: si los hubo con sus nombres, apellidos y domicilio.

8.- Si el bautismo fue condicionado o repetido.

9.- Firma del párroco.

10.- Sello de la Parroquia. (depende de las disposiciones diocesanas).

 

B) Inscripción de hijo de madre soltera.

   El c 877 § 2 dice “Cuando se trata de un hijo de madre soltera, se ha de inscribir el nombre de la madre, si consta públicamente su maternidad o ella misma lo pide voluntariamente, por escrito o ante dos testigos; y también se ha de inscribir el nombre del padre, si su paternidad se prueba con documento público o por propia declaración ante el párroco y dos testigos; en los demás casos, se inscribirá sólo el nombre del bautizado, sin hacer constar para nada el del padre o de los padres”. (Nunca debe hacerse en la inscripción el emplear adjetivos denigrantes: vg. Hijo adulterino, sacrílego etc).

 

C) Inscripción de legitimados.

Puede hacerse de dos maneras:

a)                 por nota al margen de la partida bautismal en la que conste que se hizo por subsiguiente matrimonio o por concesión pontificia;

b)                 en nueva partida, a juicio del ordinario del lugar. Esta partida se asentará en el libro de bautismos después de la última inscrita, advirtiendo antes de la firma que se hace por mandato del Ordinario y previo expediente. Se anula la antigua partida, al margen de la cual se anota que la anulación se hace por orden del Ordinario y en su lugar vale la que se hace en tal folio.

 

D) Inscripción de hijos adoptivos.

El c 877 § 3 determina que “Si se trata de un hijo adoptivo, se inscribirá el nombre de quienes lo adoptaron y también, al menos si así se hace en el registro civil de la región, el de los padres naturales, según lo establecido en los §§ 1 y 2, teniendo en cuenta las disposiciones de las Conferencias Episcopales.

 

E) Notas marginales.

Al margen de la partida de bautismo ha de anotarse también, según dice el c 535 § 2:

a)                 si el bautizado ha recibido la confirmación, y

b)                 lo referente al estado de los fieles por razón del matrimonio, de la adopción, de la recepción del orden sagrado, de la profesión perpetua, emitida en un instituto religiosos y del cambio de rito.