Flecha izquierda: ATRÁSFlecha izquierda: NEXTTEMA 3:        ¿Quién es Dios?  LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

 

1.     ¿QUIÉN ES DIOS?

 

 

Es difícil contestar a esta pregunta. Para dar la definición de Dios debemos antes estudiar su naturaleza, es decir, qué cosa sea Dios, y para darnos una idea tenemos que ver qué ha dicho Dios de sí mismo.

 

EL NOMBRE DE DIOS

 

En Ex 3, 13-14: Dios se manifestó a Moisés y le reveló su nombre: "YO SOY EL QUE SOY".

Los hebreos no usaban vocales. Éxodo 3, 15 presenta un conjunto de cuatro consonantes YHWH, a las que añadían, a veces, algunas vocales puesto que desde el año 597 (cautividad de Babilonia) se dejó de pronunciar este nombre para evitar que fuera conocido y profanado por los paganos. Durante la lectura, cuando se encontraba este nombre, se hacía un poco de silencio y se continuaba. Después se usó Adonai (-> el Señor).

Nosotros pensamos que se pronunciaba Yahvéh porque así lo pronunciaban los samaritanos, que se habían separado del Reino del Sur unos tres siglos y medio antes de la cautividad de Babilonia y que, por lo tanto, eran portavoces de una tradición muy antigua. Los Testigos de Jehová, al contrario, se basan sobre la interpretación que le dieron los masoretas (700-1000 d. Cristo), un grupo de sabios que añadieron unos signos a base de puntuación a las consonantes para expresar las vocales. Éstos sacaron las vocales de la palabra "adonai" (Señor), para formar la palabra Jehová, cambiando la primera "a" por "e".

Para nosotros, se trata de una discusión inútil, puesto que Jesús nos enseñó a llamar a Dios con el nombre de "Padre" y san Juan nos dio una nueva definición de Dios, diciendo que es "Dios es Amor" (I Jn 4, 8).

 

El nombre trae consigo dos explicaciones:

K                 De orden metafísico, como sinónima del Ser subsistente, de la ple­nitud del Ser, del Acto puro, cuya esencia es su existencia y cuya existencia constituye su propia esencia.

K                 De orden his­tórico, significando "el que está con vosotros" para asistiros, defenderos de vuestros enemigos y llevaros a la felicidad. Eso es lo que demuestra Yahveh Dios continuamente al pueblo de Israel.

La esencia de Dios es ser  "el que es" (Sap 13, 1). Ésta es la cualidad fundamental de Dios, la aseidad, como dicen los teólogos. Él existe por sí mismo, es el ser por esencia, el ser independiente de todo ser, del que reciben el ser que tienen las demás cosas.


 

Podemos conocer a Dios, pero no comprenderle.

Rom 1, 20: San Pablo dice que lo invisible de Dios se hace cognoscible en las cosas creadas; pero con eso no alcanzamos a comprender a fondo qué es Dios y esto es debido a que Él es infinito y nuestro entendimiento débil y limitado. No podemos comprender la inmensidad de Dios como con un vaso no podemos abarcar todo el agua del mar.

Ahora bien sí está claro que podemos conocer distintas cosas de Dios. Conocer a Dios de modo inmediato e intuitivo, no podemos hacerlo. Eso es propio sólo de Dios mismo. Y esto es verdad por una razón muy sencilla: Nuestro entendimiento solamente conoce a través de los sentidos. Y no hay conocimiento alguno que llegue a nuestro entendimiento sin que antes no haya pasado por los sentidos. Por tanto, todo conocimiento llega al hombre por medio de las cosas sensibles. También las cosas divinas llegan al hombre por medio de lo sensible y, por esa razón, solamente podemos conocer las cosas divinas de un modo aproximado, por analogía.

Conocer de modo inmediato e intuitivo el Ser Subsistente sólo es propio de Dios. Conocer las cosas por intuición y de modo evidente es lo mismo que conocerlas sin necesidad de utilizar razonamiento alguno, de deducción. y está fuera del alcance de todo entendimiento creado. Si yo estoy viendo la ciudad de Lima, nadie tiene que decirme ni probarme que existe esa ciudad. Yo mismo lo estoy viendo y ese conocimiento se hace evidente a mí. Y además, sabemos que lo conocido está en el que lo conoce. Por ejemplo : yo puedo conocer a cualquier animal porque sé muy bien quew soy superior a él. Si pudiéramos conocer a Dios seríamos más que Él.

La existencia de Dios es evidente en sí misma, pero no con re­lación a nosotros y, por lo mismo , necesita ser demostrada.

A nosotros los hombres nos es imposible conocer la naturaleza divina, por eso necesita ser demostrada por medio de cosas más conocidas a nosotros.

 

LA RAZÓN HUMANA PUEDE DEMOSTRAR CON CERTEZA

LA EXISTENCIA DE DIOS.

Lo dice:

1. La SAGRADA ESCRITURA. Sab 13, 1-5: "pues de la grandeza y hermosu­ra de las criaturas, por razonamientos, se llega a conocer al Hacedor de éstas". Rom 1, 20: "Porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son conocidos mediante las criaturas".

2. MAGISTERIO DE LA IGLESIA: Concilio Vaticano I: "Si alguno dijere que el Dios uno y verdadero, Creador y Señor nuestro, no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las cosas que han sido hechas, sea anatema" (Dz 1806)

Partiendo de las cosas creadas, por vía de causalidad, se llega a la Causa Primera que es Dios.

 

EXISTENCIA DE DIOS

 

Del ateísmo al agnosticismo moderno


El fenómeno del ateísmo en nuestro tiempo es, sin duda, mucho más preocupante que en tiempos pasados, en los que se daba sólo de forma esporádica y a modo de excepción. Pero algo ha cambiado en estos últimos años. Ha dejado de existir el llamado ateísmo combativo, el de Feuerbach, Marx, Freud, Nietzsche y Sartre: el ateísmo que se inspiraba en la modernidad[1] y pretendía explicarlo todo con la razón empírica.  Tenía una visión optimista de la racionalidad y el método científico, se levantaba contra el oscurantismo, creía en la utopía y en el progreso y se presentaba como liberador y humanista. Se trataba de un ateísmo total y radical[2].

Aquel ateísmo combativo ha pasado ya a la historia. Han caído las ideologías y el hombre postmoderno no tiene ya aliento ni para negar a Dios. En pocos años hemos pasado del ateísmo al agnosticismo. Es verdad que aquel ateísmo combativo era más bien teofobia, es decir, deseo de que Dios no exista. Pero hoy nos encontramos ante el apagamiento de la posmodernidad, el agotamiento de la razón empírica, el triunfo de lo irracional, la pérdida de la utopía, el cansancio intelectual. Incluso se ha perdido la subjetividad del hombre.


¿Cuáles podrían ser las causas de este agnosticismo moderno que, de alguna manera, nos implica a todos?

1.                 Materialismo de vida y cultura por el que el hombre moderno busca en todo la satisfacción y placer inmediatos, rehuyendo el pensar, para no encontrarse con el vacío que lleva por dentro. Es el hombre que pretende comprar la felicidad, el hombre light que supedita los valores morales y religiosos al triunfo profesional, a sus prisas y ambiciones. Resulta, sin embargo, un hombre insatisfecho, inseguro y triste, producto de nuestra empobrecida cultura.

2.                 Agotamiento de nuestra filosofía. El escepticismo es cada vez mayor.

3.                 Fideísmo: creer sin razones, simplemente por la fuerza del sentimiento o de la tradición.

4.                 La secularización que pretende vivir como si Dios no existiese. Este fenómeno ha entrado en muchos ambientes tecnológicos y religiosos, presentando un Dios falso, que no interviene en la historia y del que se puede prescindir. Pero un Dios del que se puede prescindir es un Dios que termina siendo ignorado, porque se trata de un Dios inútil.

Nuestra tarea, por tanto, consiste en responder al desafío del agnosticismo moderno, dando razón de nuestra fe. Es San Pedro quien nos lanza el reto: I Pe 3, 15.

La fe en Dios tiene, pues, que tener un apoyo claro en la razón. Ahora bien, la razón humana no se puede reducir a la pura razón empírica, diciendo que sólo tiene sentido lo que es empíricamente verificable, pues esta afirmación curiosamente no es empíricamente verificable, sino una afirmación filosófica y metafísica. Existe, pues, una forma de llegar a Dios por medio de la filosofía.

La Iglesia Católica, que, por su lado, sostiene que la fe es más que la pura razón filosófica, admite claramente que por la razón humana se puede llegar a un conocimiento cierto de la existencia de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica se ha extendido en este punto afirmando también con clara coherencia que sin esa capacidad el hombre no podría acoger la revelación de Dios. (CEC 36)

 

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

 

1.         Por vía de Revelación.

Leeremos las primeras páginas de la Biblia (Gn 1,1), según las cuales queda bien patente que todas las cosas han sido creadas por Dios. Lo cual queda corroborado en las primeras palabras del Evangelio de San Juan (Jn 1,1).

 

2.         Por vía de razón.

A la existencia de Dios llegamos por el PRINCIPIO DE CAUSALIDAD: Todo efecto tiene su causa[3].

Según este principio, surge un argumento muy sencillo:

a)   Todo cuanto ha comenzado a existir ha debido tener una causa que le haya dado la existencia.

b) Esta causa, que hace que exista un efecto, o es la Cau­sa primera o es una causa segunda causada, a su vez, por otra anterior a ella.


c) Esta serie de causas segundas o intermedias no puede remontarse hasta el infinito. Es necesario llegar a una Causa Primera incausada que sea origen y razón de todas las demás.

 

Todo ser tiene en sí, o fuera de sí, la razón de su existencia. Un carpintero fabrica una silla. La silla es el efecto del trabajo del carpintero; y el carpintero es la causa de que esa silla exista.

Es bien conocida la experiencia que tuvo Leverrier (1811-1877). Al estudiar el planeta Urano, se dio cuenta de algunas desviaciones de éste, inexplicables sin la existencia de otro planeta que desviara su curso, por lo que dedujo la existencia y la órbita de este planeta desconocido. Apuntó el telescopio en esa dirección, pero no lo localizó. No obstante, llegó a calcular su tamaño y distancia. Años más tarde, el astrónomo Galle, con instrumentos más perfectos, llegó a ubicar ese planeta, Neptuno, en la dirección indicada por Leverrier, tal y como lo había descrito él.

Existe un orden y todo orden exige una inteligencia ordenadora.

Las cosas no se hacen solas; es decir, alguien tiene que hacerlas. Tanto la mesa y la casa, como el Sol, la Tierra y las estrellas han sido hechos por alguien. La mesa ha sido hecha por el carpintero, la casa por el albañil. EL SOL, LA TIERRA Y LAS ESTRELLAS HAN SIDO HECHOS POR DIOS.

Si paseas por la playa un día que ha bajado la marea, conoces, por las huellas en la arena, si lo que pasó por allí fue un hombre, un perro o un pájaro. Lo mismo debemos hacer nosotros para averiguar la existencia de Dios. A Dios no lo podemos ver porque es espíritu; y el espíritu no se ve con los ojos de la cara: A Dios no lo ha visto nadie, (Jn 1, 18). Pero vamos a conocer a Dios por las huellas que ha dejado en la creación. Dice San Pablo que Dios es cognoscible con la razón a través de las criaturas.

 

La contingencia

Ser contingente es aquel que necesita de otro para existir y ser necesario es el que tiene en sí la razón de su existencia. Los seres de este mundo no tienen en sí mismos la razón de su existencia, dependen de otros para existir. Luego si dependen de otros para existir tienen que sostenerse sobre uno que no dependa de nadie para hacerlo. A ese ser necesario que no depende de nadie para existir lo llamamos DIOS.

 

El hombre

El hombre tiene manifestaciones que no son materiales (que no son extensas) y, por tanto, son espirituales. Si existe ese principio espiritual al que llamamos alma, éste no puede venir de la materia, sólo puede explicarse por creación directa de Dios.

El hombre se diferencia del animal en que tiene un alma inteligente. ésta es la parte espiritual del hombre que sobrevive al cuerpo, y es sede de sus operaciones espirituales. Las actividades del alma son: el conocimiento intelectual, el lenguaje simbólico, la libertad, el progreso, el arte, la ética, la religión.

El Concilio Vaticano I afirma: Desde el principio del tiempo creó Dios de la nada la criatura espiritual y corporal, esto es, la angélica y la mundana, y luego la humana constituida de espíritu y cuerpo.

El hombre tiene un cuerpo, pero no es un cuerpo. Es algo más que su cuerpo. Es el espíritu el que nos hace personas. Sin él no seríamos más que materia. Seríamos puros animales. Ese elemento sobrenatural en el hombre, demuestra que existe algo más por encima y más allá de la naturaleza. A esa sustancia que se halla única y exclusivamente en el hombre, le llamamos alma.

 

La existencia del alma espiritual


Es claro que no vemos la existencia de nuestra alma, por lo que, al igual que en el tema de la existencia de Dios, tenemos que recurrir a una prueba de tipo filosófico, partiendo del hecho de que hay en el hom­bre acciones espirituales que, por ser irreductibles a la materia, exigen un principio espiritual que las cause.

Son espirituales las manifestaciones del hombre que tienen los atributos distintos de la materia y la trascienden intrínsecamente. La materia es exten­sa, tiene partes y se encuentra en el espacio. Si existen en el hombre manifestaciones que no sean extensas, que no tengan partes, que no sean sensi­bles, que superen el espacio, diremos que son espi­rituales, y, como tales, sólo podrán venir de un prin­cipio espiritual, que es el alma. Ahora bien, si existe el alma y el alma no puede derivarse de la materia, sólo puede explicarse por creación directa de Dios. Esta es la prueba. Todo el peso de la argumenta­ción descansa, por lo tanto, en demostrar que exis­ten en el hombre dimensiones espirituales que pro­ceden, en consecuencia, de un alma espiritual.

 

 

 

 

HAY UN SOLO DIOS VERDADERO

 

 

Sólo puede haber un Dios verdadero. Si hubiera más, o uno mandaría sobre los demás -y entonces éste sería el único Dios verdadero-, o serían independientes unos de otros. Pero esto es imposible, porque el Dios verdadero ha de tener dominio absoluto sobre todo lo que existe fuera de Él. Si no, no lo podría todo.

Dios es un ser único, infinito e inmenso que lo llena todo. El ser perfectísimo no puede ser más que uno. Si hubiese dos o más dioses, se distinguirían entre sí por alguna perfección o imperfección. Entonces el que careciese de la perfección o tuviese la imperfección ya no sería infinitamente perfecto y, por tanto, ya no sería Dios.

Cfr.Dt 6, 4; Is 44, 6; I Cor 8, 6

 

Atributos divinos.

Son las cualidades o perfecciones que descubrimos en Dios y constituyen su esencia. En realidad, son diferentes denominaciones de una sola y simplicísima esencia y perfección divina. Las obras de Dios nos manifiestan esa perfección divina bajo diferentes aspectos. Lo mismo acontece en un paisaje, que mirado de diferentes puntos de vista, parece distinto, aunque es el mismo.

Dios es infinitamente perfecto porque posee sin límites todas las perfecciones posibles. Las principales son: Dios es eterno; inmutable; inmenso; infinitamente sabio y poderoso; infinitamente santo y justo; infinitamente bueno, misericordioso, veraz y fiel.

2.     LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

La Santísima Trinidad es el mismo Dios,

Padre, Hijo y Espíritu Santo,

 tres personas distintas y un solo Dios verdadero.

 

EN DIOS HAY TRES PERSONAS DISTINTAS.

ESTAS TRES PERSONAS SON: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

 

Mt 28, 19; Mt 3, 16-17; Jn 14, 16 y 26.

El Padre es Dios; el Hijo es Dios; el Espíritu Santo es Dios. Pero no hay tres dioses; sólo hay un Dios. Porque las tres divinas personas tienen una sola esencia o una misma naturaleza.

Esto lo sabemos porque se nos ha revelado en la Biblia, pero no lo comprendemos. Lo creemos porque Dios así nos lo ha dicho.

Con la sola razón podemos llegar a conocer algo de Dios: su eternidad, su onmipotencia. Pero no la vida íntima de Dios (Trinidad).

La Segunda Persona es como la idea que brota del entendimiento. Por eso se le llama Verbo. La Tercera Persona es el Amor que brota entre las dos primeras personas. Sin embargo las tres Personas son simultáneas en el tiempo, porque las Tres son eternas.

Si la Sagrada Escritura atribuye a cada una de las Personas Divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) operaciones divinas y autoridad divina, podemos afirmar con certeza que cada una de las tres es verdadera Persona Divina en una sola esencia.

 

EL PADRE ES DIOS.

El Padre es la Primera persona porque no tiene origen ni procede de otra.

K                  Salmo 2, 7: El Padre engendra al Hijo.

K                  Jn 5, 26: Tiene vida en sí mismo y la da al Hijo.

K                  Jn 3, 16: Nos da a su Unigénito por amor.

K                  Jn 16, 27: Nos ama.

 

EL HIJO ES DIOS.

El Hijo es la Segunda Persona porque procede del entendimiento del Padre.

Se trata de una procedencia puramente intelectual. Pues así como nuestra mente, al conocerse a sí misma, produce una imagen de sí misma que los teólogos han denominado Averbo@, de un modo semejante, Dios, al conocerse a sí mismo, engendra al Verbo eterno.


La Segunda Persona de la Santísima Trinidad procede del Padre, pero no es posterior a Él en el tiempo. Es procedencia de origen, no de tiempo. Cuando yo enciendo una luz en la noche, veo simultáneamente mi mano y la sombra de ésta. La sombra y la mano aparecen ante mis ojos al mismo tiempo, simultáneamente. No hay prioridad en el tiempo, sí en el origen, pues está claro que si no hay mano no hay sombra.

K                  Jn 1,1 y 18: Es el Verbo existente en el seno del Padre.

K                  Jn 10, 30: Es uno con el Padre.

K                  Jn 5, 19 y 21-23: El Hijo hace cuanto ve hacer al Padre.

K                  Mt 11,27: el verbo utilizado en griego es ¦πιγιvώσκει que indica un conocimiento claro y perfecto.

 

Si todos deben honrar al Hijo como honran al Padre, resulta que el Hijo es acreedor del homenaje que se le debe tributar al Padre Dios, el de adoración.

 

EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS.

 Hc 5, 3-4: Es Dios. Mentirle a Él es mentir a Dios.

El Espíritu Santo es la Tercera Persona porque procede por amor del Padre y del Hijo como de un solo principio y así la Escritura dice que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre (Mt 10, 20), y es también el espíritu del Hijo (Gal 4, 6).

K                  Jn 15, 26: Es el espíritu de verdad que procede del Padre.

K                  Gal 4, 6: Es el Espíritu del Hijo que Dios envía a nuestros corazones.

K                  Jn 16, 14-15: Cristo mismo nos envía el Espíritu Santo.

Si Cristo nos envía el Espíritu Santo es porque procede de Él. Además, todo cuanto tiene el Padre es del Hijo, por tanto el Espíritu Santo procede tanto del Padre, como del Hijo.

K                  Jn 14, 16-17: Es el Consolador.

K                  Jn 16, 7-13: Convencerá al mundo respecto del pecado y la justicia y el juicio. Nos va a guiar hasta la verdad plena.

K                  I Cor 2, 10: Es Espíritu de inteligencia.

K                  I Cor 12, 11: Obra y actúa.

K                  I Cor 6, 11: Regenera y justifica.

K                  Hc 13, 2: Escoge a Pablo y Bernabé.

K                  Hc 20, 28: Escoge a los Obispos.

K                  I Cor 6, 19: Somos templos del Espíritu Santo.

 

El Espíritu Santo es también una Persona divina, por lo tanto debe recibir la misma adoración y honor que las otras dos.

El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como el calor procede del sol y de su luz.

 

NO SON TRES DIOSES IGUALES,

SINO UN SOLO DIOS VERDADERO EN TRES PERSONAS DISTINTAS

 

Las tres Personas tienen la misma y única naturaleza divina. La misma grandeza, poder, sabiduría, bondad, santidad,  el mismo querer y el mismo obrar,... Lo que hace una Persona lo hacen las tres, sin embargo ciertas actividades parecen más apropiadas a una Persona que a otra: la Creación al Padre, la Redención al Hijo, y la Santificación de las almas al Espíritu Santo. No es que entre las tres personas se repartan la divinidad, sino que cada una de ellas tiene toda la divinidad.

 


  EL PADRE........no es  el Hijo, ni el Espíritu Santo........pero es

  EL HIJO....................no es  el Padre, ni el Espíritu Santo......pero es              DIOS

  EL ESPÍRITU SANTO...no es  el Padre, ni el Hijo.........pero es

 

El Padre nos ha creado, nos ama y nos ha hecho sus hijos.

El Hijo nos ha salvado muriendo por nosotros.

El Espíritu Santo nos ayuda con su gracia a ser buenos cristianos.

 

TESTIGOS DE JEHOVÁ. Niegan la Trinidad porque esta palabra no aparece en la Biblia. Y es verdad. La palabra como tal no aparece, pero sí la doctrina. Se deduce de todo el Evangelio. Una prueba clara es el mandato de Cristo de bautizar "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt 18, 29). Fórmula que ellos mismos eliminan en la administración del bautismo protestante, en lo cual desobedecen al mismo Cristo.

También afirman que este misterio lo hemos copiado del Hinduísmo, en que las tres divinidades Brahama, Vishnú y Shiva forman una trinidad. Pero cabe decir que, aunque es cierto que estas divinidades se nombran en el Mahabarata y en algunos Puranas antes de Jesucristo, no tienen el significado que nosotros le damos, pues se trata siempre de divinidades independientes entre sí e incluso opuestas. Curiosamente esta trimurti hindú (triple forma de la divinidad) se relacionan como trimurti a partir del siglo V después de Cristo, probablemente por el influjo de la predicación del apóstol Tomás en la India. Hay testimonios que se remontan al siglo III, de distintas procedencias, de que Santo Tomás evangelizó por la India. Allí fue muerto y su cuerpo está enterrado en la Catedral de Madrás (India). Con todo la trimurti hindú nunca llega a ser una trinidad en sentido cristiano.

 

 

ES UN MISTERIO

 

Misterio profundo, pero estamos seguros de que es así, pues Dios así lo ha revelado y Dios no puede engañarse ni engañarnos. Es un misterio de amor. El amor es un darse mutuamente para formar un nosotros. En la Trinidad, las Tres personas se funden por el amor formando una sola naturaleza.

Los misterios son frecuentes en nuestra religión. Ahí está el fundamento de la misma, en que nuestra razón se supedita a la fe. Ahora bien, aunque los misterios de la fe sean superiores a la razón, eso no implica que sean contrarios a la razón, o sea que no son imposibles ni absurdos. Ocurre con ellos lo que con otras cosas de la vida, que las usamos continuamente y no sabemos lo que son: el magnetismo, y/o la luz...Podemos explicar cómo actúa la luz, tras la doble teoría corpuscular de Newton y ondulatoria de Huygens, con la teoría del corpúsculo con onda asociada de Schrödinger, pero de la naturaleza de la luz poco podemos decir. Lo mismo ocurre con la gravedad: atracción mutua de las masas materiales. Newton afirmó que conocía las leyes de la atracción, pero no su esencia. Y es que la Física nos habla de los hechos, pero no de esencias.

Muchas cosas hay que no nos podemos explicar y sería un absurdo pretender que solamente lo que cabe en el pequeño entendimiento del hombre sea verdad. Ni la inmensidad del mar cabe en nuestro ojo, ni la inmensidad de Dios en nuestro entendimiento. Es limitado. Cuando creemos en los misterios, hacemos un acto de humildad reconociendo que Dios sabe más que nosotros.


Los misterios ni son exclusivos de la religión ni son obstáculos para creer. Lo mismo que en las demás ciencias, cuando no entendemos una cosa, nos fiamos de lo que nos dicen los que entienden de esa ciencia, así en las cosas de la Religión debemos fiarnos de lo que Dios dice en la Revelación, obra de Dios, aunque nuestro pequeño entendimiento no alcance a comprenderlo perfectamente. Tampoco una hormiga no entiende el juego del ajedrez, y sin embargo éste es una realidad. Llegará un día en que los entenderemos: en el cielo.

 

ALGUNA LUZ:       El misterio de que hay un solo Dios y tres Personas distintas se llama Misterio de la Santísima Trinidad. Aunque no podamos entenderlo perfectamente, podemos, sin embargo, aclararlos con comparaciones.

<                   Un rosal puede tener tres rosas iguales, pero no son tres rosas.

<                   Un monte con tres picos no son tres montes distintos.

<                   El agua puede estar en tres estados (sólido, líquido y gaseoso) sin perder su naturaleza: H2O.

<                   Con el mismo alma discurrimos, amamos y recordamos: son operaciones distintas que hacemos con la misma naturaleza.

<                    Si te miras al mismo tiempo en tres espejos distintos, ves tres imágenes tuyas.

<                   Tres cerillas unidas tienen una sola llama: cada cerilla tiene llama, pero no son tres llamas, sino una sola.

<                   En un triángulo cada ángulo abarca todo el triángulo, sin embargo los tres ángulos son distintos.

 



[1]  La Modernidad viene a tener las siguientes directrices: 1) Confianza ilimitada en la razón; 2) Conciencia histórica: lo que supone una madurez actual, ya que antes estábamos dominados por la irracionalidad y el oscurantismo; 3) Utopía del progreso, lo que conlleva una liberación de las esclavitudes externas e internas; 4) Principio de inmanencia: se concibe el mundo como un lugar para la reafirmación y, por tanto, no apto para abrirse a la transcendencia, sino únicamente para encontrarse con uno mismo. Lo cual va a proclamar un idealismo donde se potencia la autonomía del yo; 5) Reivindicación de la libertad. Todo esto hace que se procese una evolución que va del deísmo(Dios crea el mundo pero no interviene en él) pasando por el ateísmo (un Dios superfluo que no fundamenta los valores morales y se puede prescindir de él) para llegar a la secularización (hay que vivir como si Dios no existiera).

 

[2] El Ateísmo, en líneas generales, va a resumirse en 4 ideas:

1.        Resalta la dignidad del hombre.

2.        Autonomía absoluta.

3.        No permite ningún tipo de transcendencia.

4.        Antiteísmo: se rebela ante la idea de Dios. 

Y esta elaboración sistemática surge de un proceso de pensadores: Feuerbach, Marx, Freud, Nietzsche y Sartre.

FEUERBACH: Basa sus teorías en el famoso principio del sensualismo. Con él afirma que el pensamiento verdadero y objetivo se crea en la intuición sensible y por la intuición sensible; y ésta nos da el conocimiento absoluto. Es decir, que la experiencia hace el conocimiento. Como Dios es un ser pensado, no experimentable, no existe. El hombre no tiene alma y tiene su satisfacción plena en la Tierra. El hombre tiene un deseo de felicidad y lo proyecta en una felicidad infinita que es Dios a modo de satisfacción fantástica del hombre. Es decir: la finitud e impotencia del hombre crea a Dios.

KARL MARX: Presenta tres etapas:

1.        Separación Iglesia-Estado: reduce la religión al ámbito de lo privado.

2.        La Religión en un sueño de las necesidades humanas no satisfechas.

3.        Materialismo histórico: El obrero se aliena en la medida en que es despojado del objeto de su trabajo. Por eso necesita la religión. Pero ésta es el opio del pueblo. La Religión desaparece en cuanto el obrero se identifica con su trabajo.

FREUD: En el hombre hay dos instintos: uno negativo (de muerte o de autodestrucción) y otro positivo (sexual). Su esquema lo procesa a partir del Complejo de Edipo. Edipo es hijo del rey Layo de Tebas y de Yocasta. Abandonado en Corinto es educado como príncipe y descubre que sus educadores no son sus padres. Huye y, en su huida, mata a un caminante que resulta ser su padre disfrazado. Al llegar a Tebas, libera la ciudad de un maleficio y casa con Yocasta. Al descubrir que es su madre se arranca los ojos.  De aquí surge la teoría del reduccionismo, base de todo su pensamiento: reduce al hombre al puro sexo. Eso le hace convertirse en el padre del psicoanálisis. Por la interpretación de los sueños trata de ayudar a los pacientes a traspasar al plano de la conciencia los impulsos sexuales reprimidos o camuflados, con el fin de alcanzar el equilibrio perdido.

Con el Complejo de Edipo va a explicar también el proceso religioso del hombre. Al principio, un jefe dominaba todas las hembras y esclavizaba a los machos. Éstos se rebelan, lo matan y se lo comen. Surge así la anarquía. Con sentimiento de culpabilidad, adoran un totem que representa al padre. La religión es, pues, una neurosis general.

NIETZSCHE: Gran propagador del nihilismo: muerte de Dios. La moral cristiana es un sistema de prohibiciones, negaciones y frustaciones. Le horroriza el amor al prójimo y la igualdad entre los hombres. Los valores se fundan en la exaltación de la vida a la que se llega por la voluntad de poder para crear el super-hombre (dominio del más fuerte). De estas fuentes beberá Hitler.

SARTRE: Es el padre del existencialismo (la existencia precede a la esencia). El hombre no es una esencia pensada y creada por Dios que le impone así el cauce de su libertad, sino una existencia pura que va conquistando su esencia con la libertad. AEl hombre es como él se quiere, es lo que él hace@- va a exclamar. Da igual si Dios existe o no, lo que importa es que el hombre se encuentre a sí mismo.

[3] Entender este principio en el sentido de que todo efecto ha de tener una causa distinta realmente de sí mismo: nadie puede causarse a sí mismo. Esto sería contradictorio. pues debería ser y no ser a la vez. El Ser exis­tente por sí mismo no es contradictorio. Este Ser no es efecto, siempre existe y existe necesariamente. No tiene el ser después del no-ser, sino siempre y necesariamente.