"la belleza nos salvará" "la belleza es el esplendor del ser"

Mirar a Dios desde aquí y ahora

Decimos que la Verdad atrae. ¿Pero cómo?. ¿Dónde la vemos?. ¿Qué vemos?.

Casi sin mirar, nos vemos; cualquier brizna nos sirve de espejo. Nos vemos SER; nos vemos el resplandor de nuestro propio ser; ese es nuestro rostro desde el que miramos; con él decimos cosas bellas de todo lo que existe, desde nuestra existencia, a todos los que existen. Aquí no hay "puntos de vista"; todo eso es cosa de existencias; es trascendental, lo de las existencias vale para cualquier punto de vista.

La belleza es el esplendor del ser; eso es lo que nos atrae, la belleza. Pero no la nuestra; si somos sinceros, casi no tenemos.

Al fundirnos con lo otro, vemos la belleza: el esplendor de lo otro; en sus proporciones y en sus bondades: la belleza formal y la moral.

La primera proporción es la unidad; la igualdad entre alguna unidad consigo misma o con otra. Pero también hay otras proporciones. Las más fáciles de ver como bellas son las de la música sonora, pero hay proporciones en todo el universo; por eso San Isidoro, por ejemplo, dice que "nada existe sin música".

La caida oscureció la bondad, pero la restauró la Pascua, por Amor y Misericordia. Y así podemos ver la belleza de la bondad en las vidas de los santos.

Hay una supra unidad que es la misma unidad en sí y una supra bondad que es el mismo bien en sí y, por tanto, está por encima de todo lo que se pueda decir o pensar, que siempre es algo participado.

Si con el esplendor de nuestro rostro vemos el ser de nuestro ser, el Rostro de la misma Unidad y del mismo Bien, será "la intelección de la intelección": el mismo SER subsistente: el que se es.

Ese Rostro podemos mirar desde aquí, esperando que brille y nos salve, cuando no sólo nos miremos, sino que de Verdad nos veamos "cara a cara".

Sí: "la belleza nos salvará".

Una bella imagen en la que podemos presentar a Dios nuestro rostro, y nosotros poder también mirar desde aquí el rostro de Dios, es la que pintó la hermana de Santa Teresita, inspirándose en la Síndone de Turín, para “tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (Sta. Teresa).

Esta imagen es eminentemente Pascual, porque alude tanto a la Muerte de Cristo, como a su Resurrección.

El Don
de Dios
al hombre
El Sacrificio
del hombre
a Dios

"Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve" (Salmo 79)

Notemos, por último, que en esta imagen del Rostro de Cristo, podemos ver representado el Sacrificio de todas las obras del arte de toda la historia de la industria humana, y el Don de toda la belleza que Dios puso en la Creación, Redención y Afiliación del universo.

Manuel María Domenech Izquierdo

En las especies eucarísticas tenemos también una bella imagen para mirarnos con Dios:
Yo lo miro a Él y Él me mira a mí

Este es el poder de la Sábana Santa: del rostro de este "Hombre de dolores", que carga con el peso de la pasión del ser humano de todo tiempo y lugar, también con nuestras pasiones, nuestros sufrimientos, nuestras dificultades, nuestros pecados. - "Passio Christi. Passio hominis" - De este rostro emana una majestad solemne, un señorío paradójico". (Benedicto XVII, Meditación en la veneración de la Sindone, Domingo 2 de mayo de 2010)

"Que la Sábana Santa sea de un modo muy particular para vosotros una invitación a imprimir en vuestro espíritu el rostro del amor de Dios, para que vosotros mismos seáis, en vuestros ambientes, con vuestros coetáneos, una expresión creíble del rostro de Cristo". (Benedicto XVII, a los jóvenes en Turín, Domingo 2 de mayo de 2010)


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TWITTER @PONTIFEX_ES 26/09/2016: "En el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver".

"En la Sindone vemos el Rostro de Cristo, en las Bienaventuranzas vemos su Corazón", P. Manuel Martínez Cano mCR, homilía 29/1/2017.

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