Habrá más mártires

«En nuestros días hay más testimonios, más mártires en la Iglesia que en los primeros siglos».
(SS Papa Francisco, homilía en Santa Marta, 30 de junio de 2014)

"La Iglesia de hoy es la Iglesia de los mártires: tantos testigos heroicos. Aprendamos de su valor".
(Twit de SS. el Papa Francisco del 13 de junio del 2015)

 

No se restaurará la herencia mientras no se renueve el heredero. De aquí el testimonio del Apóstol. Todo sigue gimiendo con dolores de parto hasta ahora (Rom 8,22). Están pendientes de nosotros el mundo, los ángeles y los hombres. Escuchad: Me aguardan los justos hasta gue me devuelvas tu favor (Ps 141,8). Los mártires reclamaron el día del juicio; y no tanto por deseos de venganza cuanto por anhelo de la perfección de su dicha que entonces se les daría. Pero recibieron esta divina respuesta: Aguantad un poco hasta que se complete el número de vuestros hermanos (Apoc 6,11).

Es cierto que ya han recibido la vestidura blanca; pero no lucirán las dos túnicas hasta que no las luzcamos también nosotros. Como garantía tenemos rehenes a sus propios cuerpos, pues sin ellos y sin nuestra compañía no pueden lograr la plenitud de su gloria. De aquí que el Apóstol se exprese en estos términos hablando de los Patriarcas y de los Profetas: Dios preparó algo mejor para nosotros, y no quiso llevarlos a la meta sin nosotros (Hebr 11,40). ¡Si sospecháramos cómo aguardan nuestra llegada! ¡Cuánto la desean y la buscan! ¡Con qué gusto reciben las buenas noticias sobre nosotros!

(San Bernardo, Sermones de Navidad 2,5)

Homenaje a los mártires hispanos que se representó en los campamentos de la Unión Seglar de San Antonio Mª Claret y de su Asociación Juvenil de la Inmaculada y San Luis Gonzaga en julio del 2001.

"Debemos estar dispuestos a seguir las huellas de los mártires y a vivir, como ellos, la santidad plenamente con Él, por Él y en Él". Con estas palabras, Su Santidad el Papa Juan Pablo II se dirigió a los peregrinos que llegaron a Roma el pasado 13 de marzo para la beatificación de los 233 mártires de la última persecución religiosa.

España, madre de cristiandades, lo ha sido en el espacio y el tiempo, en la geografía y en la historia, sembrando semillas de mártires, empezando por el Apóstol Santiago.

Lectura y representación del martirio de Santiago

Se representa la escena evangélica

Mc. 10, 35-45

Dice el libro sagrado: "Se le acercaron Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, diciéndole: 'Maestro, queremos que nos haga lo que vamos a pedirte.' Díjoles Él: '¿Qué queréis que os haga?' Ellos le respondieron: 'Que nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda en tu gloria.' Jesús les respondió: '¡No sabéis lo que pedís!

¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber o ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado?' Le contestaron: 'Sí que podemos.

' Les dijo Jesús: 'El cáliz que yo he de beber, lo beberéis, y con el bautismo con que yo he de ser bautizado, seréis bautizados vosotros; pero sentaros a mi diestra o a mi siniestra, no me toca a mí daroslo, sino que es para aquellos para quienes está preparado.'

"Los diez, oyendo esto, se enojaron contra Santiago y Juan; pero llamándolos Jesús a sí, les dijo: 'Ya sabéis cómo los que en las naciones son príncipes las dominan con imperio, y sus grandes ejercen poder sobre ellas. No ha de ser así entre vosotros; antes si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos; pues tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida para redención de muchos.' "

Lectura y representación del martirio de Santos Justo y Pastor

Se representa a Daciano, preocupado, ordenando la ejecución y decidiendo la huída de Complutum.

Daciano, el monstruo que la bestia imperial de Diocleciano y Maximiano había mandado a Hispania para acabar con los cristianos, fue a establecerse en Complutum, la actual Alcalá de Henares. Justo y Pastor deciden presentarse ante él para echarle en cara su injusticia y animar así a los cristianos de Complutum. Los guardias de palacio avisan a Daciano de la presencia de los niños pidiendo audiencia y manda apalearlos. Cuando vuelven los verdugos diciendo que los tormentos no sólo no los amilanan sino que aumenta su testimonio, el ogro ordena que les corten la cabeza con el mayor sigilo. Teme hacer el ridículo porque ni sus lisonjas ni sus amenazas podrán más que los azotes y no quiere ni verlos. Asustado por ello desaparece de Complutum lleno de miedo y de vergüenza.

Lectura y representación del martirio de Santa Eulalia

Se representa la escena de Santa Eulalia enfrentándose a Daciano.

Cuando Daciano llegó a Barcelona, la pequeña Eulalia se vino desde el Desierto de Sarriá, a decirle:

"¿Cómo te atreves, ministro de la iniquidad, a sentarte en lugar tan eminente sin temor a Dios, que es superior a todos los príncipes, y a ti y a todos los hombres creados a su imagen y semejanza, puestos en este mundo para que le sirvan y le rindan vasallaje? ¿Por qué, inspirado por el demonio, mandas que tributemos a los falsos dioses el homenaje que sólo se debe al verdadero Dios, obligando a los cristianos a proceder contra razón y justicia?".

Lectura y representación del martirio de San Hermenegildo

Se representa la consulta de San Hermenegildo con su Tío San Leandro:

El martirio de San Hermenegildo fue semilla de la cristiandad visigótica en España. Ejecutado por su padre Leovigildo por haberse bautizado solemnemente, había decidido hacerlo así de común acuerdo con su Tío San Leandro, obispo de Sevilla.

"Padre mío, estoy dispuesto a abjurar de mis errores y abrazar el catolicismo que vos, mi santa madre y mi amante esposa profesáis. Pero dudo si sería bueno hacerlo en secreto o con toda solemnidad para que los demás sepan lo que hace un hijo de su rey. Temo que se recrudezca la persecución.

"Me parecen muy prudentes tus dudas. Yo también he considerado ambas posibilidades, pero me inclino a que lo hagas con toda solemnidad, para que se sepa que no tenéis miedo y que vuestra conversión es consciente de las consecuencias que pueda acarrear. Dios dará la fortaleza que da a los que le siguen a ti y a los que fueren perseguidos.

Los mártires se trasladan al altar y se oyen estos versos del Apocalipsis:


 
Cuando, el Cordero, abrió el quinto sello
vi, al pie del altar las almas de los degollados por la palabra de Dios y el martirio que rindieron.
 
Y clamaron a grandes voces diciendo:
 
«¨Hasta cuándo, oh Señor, Santo y Verdadero,
 
no harás justicia y vengarás nuestra sangre de los habitantes de la tierra?».
Y les fue dada a cada uno una túnica blanca,
y les fue dicho que aguardaran todavía por poco tiempo,
 
hasta que se completara el número de sus compañeros y hermanos que también, como ellos, tenían que morir.

Lectura y representación del martirio de Gabriel García Moreno

García Moreno sale de la Catedral, recibe de Rayo un
bayonetazo por la espalda, salen los demás escondidos,
hay tiroteo, una bala perdida hiere a Rayo, un soldado
furioso remata a Rayo y le encuentran los talones firmados.

En nuestros todavía más recios tiempos que los de Santa Teresa, si alguien empezara a hacer una ciristiandad política, sería brutalmente eliminado de la escena de la historia, aunque se apoyara en los más limpios plebiscitos populares, como ha ocurrido en Timor Oriental, como ocurrió en la persona de Gabriel García Moreno en el Ecuador.

García Moreno, que había consagrado El Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, puso en marcha la tarea de hacer del Ecuador una cristiandad, con patentes muestras de que lo conseguiría si no se le paraba. Cuando fue reelegido presidente del Ecuador, escribió al Papa Pío IX:

"Santísimo Padre:

"Hace algún tiempo que he deseado vivamente volver a escribir a Vuestra Santidad, pero me ha impedido el hacerlo el temor de quitarle su tiempo, demasiado precioso y necesario para el gobierno del orbe católico. Sin embargo, hoy tengo que sobreponerme a ese temor para implorar Vuestra apostólica bendición, por haber sido reelegido, sin merecerlo ni solicitarlo…

"¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!".

El 6 de agosto de 1875 fue asesinado, después de visitar al Santísimo en la Catedral de Quito, por un traidor a sueldo de la masonería: se le encontraron talones firmados por masones que, como dice Adro Xavier, "igual que a Judas, no le sirvieron para nada".

Lectura y representación del martirio de San Pedro Almató

Se representa a la vez a San Pedro Almató yéndose de su casa
dejando el cuadrito y a la niñera llorando en la primera misa.

San Pedro Almató es uno de los misioneros martirizado en oriente, semilla de las cristiandades que occidente ha dejado aplastar, fingiendo protegerlas en guerras de experimentación como la de Corea y la del Vietnam.

Cuando San Pedro Almató marchó de su casa natal en San Feliu Saserra, villa perteneciente al arciprestazgo de Olost de Llusanés y al Obispado de Vich, dejó un cuadrito de los mártires de oriente.

Era como un presentimiento de que llegaría el día en que su niñera Margarita Sellés, a los 80 años, lloraría de emoción, junto a la familia Almató, durante el primer acto de culto público que su pueblo le rindió.

Se repiten estos versos del Apocalipsis:

«¨Hasta cuándo, oh Señor, Santo y Verdadero,

no harás justicia y vengarás nuestra sangre de los habitantes de la tierra?».

Lectura y representación del martirio de las tres carmelitas de Guadalajara

Se representan las tres carmelitas durante una recreación como hablando lo que escribieron

Jesucristo es el Buen Pastor porque ha resucitado. Si Él resucitó, también resucitaremos nosotros.

Los pastores llevan sus rebaños a los pastos para prepararlos al sacrificio.

¡Qué bien debían haber entendido esto las tres carmelitas mártires de Guadalajara, que habían dicho:

La Hna. Teresa:

"Oh dulcísimo Jesús, como ovejitas fieles, queremos seguirte siempre hasta, si es necesario, dar nuestra vida por Ti. Dios mío, recibid mi vida entre los dolores del martirio".

La Hna. Teresa:

"Si nos martirizan, iremos cantando, como las mártires de Compiegne:

Corazón Santo, Tu reinarás".

Y la Hna. Pilar:

"Hay que comer mucho para tener mucha sangre para derramarla por Cristo Rey".

Lectura y representación del martirio del Beato Monseñor D. Anselmo Polanco

Se representa la escena del juicio.

Monseñor Polanco se quedó en Teruel porque quiso. Había dicho: "¿Te parece digno que abandone yo a mis ovejas sólo porque merodee el lobo en las cercanías del aprisco?. El lema paulino: "me gastaré y desgastaré por vuestras almas" fue leyenda de su escudo episcopal.

El martirio de Monseñor Don Anselmo Polanco Fontecha fue cerebralmente "controlado". La prensa internacional habló mucho de él. Los panfletos rojos no le pueden poner en el montón de los actos "incontrolados". Fue asesinado después de la liberación de Barcelona. Había sido condenado en un juicio precedido por catorce meses de cárceles.

Se le acusaba principalmente de haber firmado la Carta Pastoral Colectiva del Episcopado Español. Las actas del juicio fueron quemadas en Agullana, el 5 de febrero de 1939, por miedo y por vergüenza. El Dr. Torrents nos ha transmitido el cuerpo de su defensa: "Hay en la carta doctrina y hechos. En la doctrina nada puedo rectificar porque es doctrina de la Iglesia. En los hechos cabe algún detalle erróneo. Si se me demuestra un error, lo rectificaré con gusto, pero en su hueco puedo colocar otros de los que fui testigo, como, por ejemplo, los crímenes de Albarracín".

La beatificación de Monseñor Polanco ha incrustado en el libro de la historia la beatificación de la Pastoral Colectiva.

Ahora podemos orar con la Iglesia:

Señor, Tú haces que la sangre de los mártires se convierta en semilla de nuevos cristianos, concede que el campo de tu iglesia, fecundado por el sacrificio de tus fieles servidores Anselmo Polanco y Felipe Ripoll, produzca siempre una cosecha abundante, para gloria de tu nombre. Amén.

Lectura y representación del martirio del Beato Francisco de Paula Castelló Aleu

Cuando Dios quiere manifestar la grandeza de su predilección por Israel, le dice con el profeta Isaías: "Como el gozo del novio en la novia, así será el gozo en ti de Yahvé".

Por eso podemos colegir que una de las más dolorosas negaciones para el corazón del hombre, es renunciar a la esperanza de cumplir lo que prometían las palabras del noviazgo. No es raro que la lectura de la carta del Beato Francisco de Paula Castelló Aleu a su novia antes de morir mártir, hicieran llorar al Papa Pio XI:

"Estimada Mariona:

"Les nostres vides s'han juntat i Déu ha volgut separar-les. A Ell ofereixo amb tota la sinceritat possible l'amor que et tinc, la meva amor intensa, pura i sincera.

"Jo sento la teva desgràcia, no la meva sort. Una alegria estranya, interna, intensa, forta, m'envaeix. Voldria fer-te una carta trista de despedida però no puc. Tot estic envoltat d'idees alegres com un pressentiment de glòria.

"Voldria parlar-te del molt que t'hauria estimat, les tendreses que et tenia reservades, el feliços que hauriem set. Però per a mí tot això és secundari, tinc que donar un gran pas.

"Una cosa tinc que dir-te: Casat si pots. Jo des del Cel beneiré la teva unió i els teus fills.

"No vull que ploris. No ho vull. T'estimo. No tinc temps de res més.

Francesc".

Se repiten estos versos del Apocalipsis:

«¨Hasta cuándo, oh Señor, Santo y Verdadero,

no harás justicia y vengarás nuestra sangre de los habitantes de la tierra?».

Se representa el público asistente a la beatificación

Antes de que suene la séptima trompeta del Apocalipsis, como un preludio de aquel día, gracias a la valentía del Papa Juan Pablo II, El Sagrado Corazón de Jesús, que ya nos había consolado con su promesa de reinar en España, ha querido animarnos con las beatificaciones de los mártires del dolorido siglo XX, y hemos podido oír en la columnata de Bernini, la glorificación de su gesta antes del juicio final.

Eran hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes laicos. Fueron asesinados por ser cristianos, por su fe en Cristo, por ser miembros activos de la Iglesia. Todos ellos, según consta en los procesos canónicos para su declaración como mártires, antes de morir perdonaron de corazón a sus verdugos.

Los testimonios que nos han llegado hablan de personas honestas y ejemplares, cuyo martirio selló unas vidas entretejidas por el trabajo, la oración y el compromiso religioso en sus familias, parroquias y congregaciones religiosas. Muchos de ellos gozaban ya en vida de fama de santidad entre sus paisanos. Se puede decir que su conducta ejemplar fue como una preparación para esa confesión suprema de la fe que es el martirio.

Al inicio del tercer milenio, la Iglesia que camina en España está llamada a vivir una nueva primavera de cristianismo, pues ha sido bañada y fecundada con la sangre de tantos mártires. Sanguis martyrum, semen christianorum! ¡La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos! (Tertuliano, Apol., 50,13: CCL 1,171). Esta expresión, acuñada durante las persecuciones de los primeros siglos, debe hoy llenar de esperanza vuestras iniciativas apostólicas y esfuerzos pastorales en la tarea, no siempre fácil, de la nueva evangelización. Contáis para ello con la ayuda inigualable de vuestros mártires. Acordaos de su valor, "fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre" (Hb 13,7-8).

Que María, Reina de los mártires, nos ayude a escuchar e imitar a su Hijo. A Ella, que acompañó a su divino Hijo durante su existencia terrena y permaneció fiel a los pies de la Cruz, le pedimos que nos enseñe a ser fieles a Cristo en todo momento, sin decaer ante las dificultades; nos conceda la misma fuerza con que los mártires confesaron su fe.

Este milagro de ver ya beatificados a estos mártires del siglo XX, nos ayuda, mientras tenga que haber más mártires, a mantener el ánimo en la esperanza de lo que anunciará la séptima trompeta del Apocalipsis:

Suena la trompeta y se leen estos versos del Apocalipsis


 
Y cuando el séptimo ángel tocó la trompeta, hubo grandes voces en el cielo que decían:
 
«Se estableció el reinado sobre el mundo del Señor nuestro, y de su Cristo,
 
y reinará por los siglos de los siglos».
Y los veinticuatro ancianos, adoraron a Dios, diciendo: «Gracias te damos, oh Señor, pues has asumido tu gran poder, y ya reinas.
 
y llegó el tiempo de que los muertos sean juzgados,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra».

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