Iluminismo ignorante de la Luz

Iluminismo ignorante de la Luz

"Vemos en los cuerpos físicos que la inclinación que tienen al ser no la tienen en virtud de algo añadido a su esencia, sino en virtud de la materia, que apetece el ser antes de tenerlo, y en virtud de la forma, que lo mantiene una vez que existen".
(S.Th. 1 q59 a2 c)


En un libro precioso acabo de leer una cita, de uno de esos autores reconocidos por el "ateismo cristiano" (compañero del "humanismo cristiano" y de la "democracia cristiana") que me obliga a insertar este preámbulo a lo que tenía escrito aquí.

En los primeros capítulos, el precioso libro, explica muy bien que al principio existía el Verbo y que todo fue hecho por Él, pero al final del libro hay una cita que dice que el universo proviene del silencio, de un silencio preñado de palabras, del que por evolución espontánea se alcanza el punto omega.

Se han dejado seducir como los gnósticos del principio de la historia de la filosofía. "Desde la eternidad y antes que todas las demás cosas, y como principio de todas ellas, existía el Abismo, al cual acompañaba el Silencio". (Ceferino González, Historia de la filosofia, Tomo I, Gnosticismo panteista 108).

Eso se piensan los que, tratando de recuperar el paraíso, se han quedado en el desierto, y sin fuentes, al ignorar la luz del punto Alfa.

En mi página de síntesis he añadido una nota para enfatizar que también es la forma o fuerza sustancial la que infunde energía con la materia: NOTA: Sería ingenuo imaginar que estas fuerzas provinieran sólo de la materia o sólo de la forma. Materia y forma no existen separadas. El SER de los seres corporales "es materia y forma".

Nunca hubo silencio en la Augusta Trinidad. El universo no proviene del silencio. El universo material estuvo en silencio cuando la tierra estaba confusa y vacía, antes de que hubiera luz y fueran movidas las aguas. Pero la Palabra está siempre engendrada en el hoy de la eternidad nunca callada, antes de la aurora.

Para nosotros el universo termina en el silencio, porque cuando Dios nos lo ha dicho todo en su Palabra (San Juan de la Cruz), nosotros no podemos decir nada; solo podemos amar en silencio.

La historia, para nosotros, empieza por la Palabra y termina, cuando ya se ha dicho todo, en el silencio de la unión. Al revés de como se piensan los gnósticos.

Sí, cuando se tiene todo dicho se ama en silencio. Pero para San Juan de la Cruz, hasta el silencio suena con "música callada". Música callada y soledad sonora, pero que el silencio no impida la música ni la soledad el sonido.

No. El universo no proviene del silencio. Cuando la vibración alcanza las entrañas materiales, brilla la luz, cuyos ecos y reflejos podemos ver todavía en el fondo de radiación cósmica procedentes del big-bang y la inflación de los primeros momentos del universo corporal. La luz es la huella del Creador en la creación desde el principio. Dios es luz, luz de luz y "luz que penetra las almas".

Para los progresistas evolucionistas no hay luz de la Palabra que infunde formas en la materia prima. Esas palabras que seducen al autor citado podrían ser las "rationes seminales" de San Agustín, pero en ese autor moderno no brilla la Luz de la Palabra. Queda todo listo para ser manoseado por el nominalismo, origen del origen de las ideologías del mal: el "cogito, ergo sum".

La ignorancia de la materia que aludo a continuación es la de los materalistas. Lo que ahora advierto es el peligro de los "espirituales panteistas" que ponen el principio en la materia y rechazan el Don de Dios. Ya no hay acción de gracias, ni pecado que redimir, ni Dios que adorar ni esperanza de descanso en la alabanza.

No sólo hay Omega. También hay Alfa, y entre Alfa y Omega está la Cruz.


La cosmología moderna ha olvidado La luz del Ser y, desde el nominalismo, también ignora la luz de la palabra.

Sí es verdad que las "rationes seminales" se han considerado como "semina verbi" desde el punto Alfa, pero no se ha sabido hacer bien. Entre unas y otras está la Cruz; sin ella no hay salvación evolutiva, ni ecológica, ni social.

Por las "semina verbi" del punto Alfa, la creación no puede alcanzar el punto Omega, si no es a través de la resurrección de Jesucristo.

Es fundamental considerar la Declaración Dominus Iesus.

Es posible conjugar fe y ciencia porque "El Logos divino, la razón eterna, está en el origen del universo", Benedicto XVI, 25-11-2005.


La generación de estos seres sigue un proceso particular, que es natural, es decir, propio de la constitución orgánica establecida en ellos, y que los conduce a producir otro individuo mediante un camino que requiere ciertos pasos intermedios. El Doctor Sutil nos propone como ejemplo de un proce- so natural de este tipo “la nutrición, donde la carne no se produce instantá- neamente desde el alimento, pues primero se convierte en un humor, luego en sangre y finalmente en carne”43. Esta substancia intermedia del proceso natural es la semilla, dotada de una fuerza intrínseca con la capacidad de transmutar, y que se encuentra en continuo movimiento hasta la generación de un nuevo individuo de su especie. Esta fuerza intrínseca, según Escoto, es lo que el Hiponense llama razón seminal. Porque los seres naturales “se ge- neran por especies determinadas (como la planta no se genera de la semilla del animal, ni al revés). Por esto, conviene establecer alguna cualidad activa educida en la semilla, determinada y consiguiente a una forma determinada en la semilla, que cambia hacia su forma propia”44.
Este párrafo está sacado del excelente trabajo La doctrina de las razones seminales asumida por Duns Escoto

Las pausas en los estados de los caminos que las "rationes seminales" establecen, me recuerdan analógicamente los estados de memoria que los algoritmos establecen en su funcionamiemnto. Por eso digo que "los algoritmos de los autómatas de Wheeler, juegan su papel como los números de Pitágoras o las figuras de Platón lo habían hecho antes", en nuestro iluminismo neoplatónico.


El nominalismo apagó la luz de la palabra. Los nombres del nominalismo son palabras sin luz.

En cambio esa luz de las palabras es la vía de diálogo entre la palabra humana y el Verbo Divino; puede convertir la filosofía en oración; es la extirpación radical del nominalismo, origen del "origen de las ideologías del mal". Aquí pongo un párrafo del libro "La Palabra" de Msr. Octavio Derisi, de un capítulo sobre el diálogo entre la palabra humana y el Verbo Divino:

"El dialogo del verbo humano con la verdad, la bondad y la belleza de las cosas, cuando no se interrumpe la luz de la inteligibilidad hasta su fuente de donde procede, se entabla, en suprema instancia, con la Verdad, la Bondad y la Belleza misma, identificadas con el Verbo y el Amor personales de Dios".


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