RAMON LLULL
Autor:
Dr. José María Sevilla Marcos, Magíster de la “Maioricensis Schola Lulistica”.
Correo
electrónico: f u n b a l (arrobas) o n o (punto) c o m
Ramon Llull nació en Palma de Mallorca (España). En la plaza Mayor de
Palma, en el nº 5, hay una lápida que conmemora el lugar próximo donde nació y
la fecha probable de su nacimiento, 1232. Murió en Palma, en 1316. Está
sepultado en una capilla lateral, a la izquierda del altar mayor, en la iglesia
de San Francisco de Palma. Vivió unos 84 años.
Ramon Llull, era hijo de padres
catalanes, que vinieron después de la conquista de Mallorca comenzada por las
tropas del rey Jaime I el Conquistador, a partir de 1229. Sus padres habían
contribuido económicamente a la conquista de Mallorca y recibieron, en
contraprestación, propiedades en la isla: el monte Randa, Son Llull próximo a
Son Rapiña en Palma y la casa donde nació nuestro protagonista.
Así ocurrió con muchos nobles
catalanes y colonos que quedaron en Mallorca, pues los caballeros y soldados
aragoneses y los de Montpellier, que intervinieron en la conquista, regresaron
a sus respectivos territorios al terminar el dominio de la isla de Mallorca.
Ramon Llull fue educado como los otros
niños de familias adineradas y, probablemente desde la infancia, entendía y
hablaba el árabe, ya que las esclavas y esclavos moros que servían en las casas
de los ricos hablaban esa lengua (B. Font Obrador).
Cuando contaba 30 años, siendo el
mayordomo del príncipe, tuvo una conversión religiosa muy profunda y abandonó
la Corte. El príncipe era Jaime, el hijo menor del rey Jaime I el Conquistador
que heredó, al morir su padre en 1276, el reino de Mallorca y el Señorío de
Montpellier, con el nombre de rey Jaime II.
Llull dedicó el resto de su vida a la
vida espiritual, convirtiéndose en un hombre pobre y austero, aunque recibió ayuda
de los poderosos para sus grandes viajes.
Escribió
alrededor de 300 libros. En el catálogo de Bonner actualizado se cuentan
exactamente 290 obras, incluyendo algunas que se perdieron.
Utilizó
cuatro lenguas. Desaparecieron las obras escritas en provenzal antes de la
conversión, y las primeras en árabe, pero, afortunadamente, se conservan las
escritas en catalán y en latín.
Debido a que en la obra latina él se
llama a sí mismo “Raimundus Lullus”, la totalidad de las lenguas extranjeras
toman ese nombre. En los textos antiguos y en algunos modernos, en castellano,
encontramos su nombre como Raimundo Lulio, aunque actualmente se utiliza
también el nombre catalán.
Se le considera el padre de la lengua
catalana, pues antes de él solo se escribieron algunos pocos documentos en
catalán: el “Forum judicum” , las “homilies d’Organyà” y algunos otros, de
menos relieve.
En la actualidad, sobre Ramon Llull se
publican más trabajos científicos en idiomas extranjeros que en catalán o
castellano. El hecho de que su sistema general de las ciencias, que llamó
“Arte”, esté soportado por una lógica – matemática, le hace acreedor de ser el
primer pensador que desarrolló una matemática universal. Esto fascina
actualmente a los investigadores, pensando que pudo alcanzar conocimientos más
avanzados que los actuales.
Ha
sido éste el motivo por el que se creó el importante “Raimundus Lullus
Institut” de Friburgo en Alemania, que ha publicado la mayor parte de su obra
latina en el siglo XX y ahora continúa publicando, como ya se hizo en Mainz,
también en Alemania, al comienzo del siglo XVIII.
El
“Arte” de Llull, en su última versión,
contiene 4 figuras: primera, segunda, tercera y cuarta.
La
primera figura o “figura A”, se puede explicar de manera simplificada. Contiene
9 cámaras colocadas de forma circular que se codifican. Codificar es asignar
una letra o un número a un objeto, concepto, idea o persona, como nuestro DNI,
que es alfanumérico, con una serie de cifras y una letra. Hoy en día se
codifica más con números que con letras, pero el fundamento es el mismo.
Compuso
así, Llull, un alfabeto de 9 letras (de la B a la K, saltándose la j para no
confundirla con la i en los manuscritos). Lo que significaron las letras en la
“figura A” son los atributos de Dios, de origen judío, pues ya estaban escritos
en el Antiguo Testamento. Los musulmanes los dijeron y los dicen todos los días
en sus oraciones y los cristianos también, desde hace más de dos mil años.
Ramon Llull los llamó “Principios Universales, Reales y Activos” o “Dignidades”.
Estos son: Bondad, Grandeza, Eternidad o Duración, Poder, Sabiduría, Voluntad o
Amor, Virtud, Verdad, Gloria. Dios es todo eso, con carácter infinito. En esto
coinciden las tres religiones monoteístas, es decir las que creen en un solo
Dios. En lo que se separaron y se separan los musulmanes y los hebreos de los
cristianos, fue y es, cuando éstos se santiguan, pues así proclaman
explícitamente la Trinidad e implícitamente la Encarnación de Dios Hijo.
Según Esteve Jaulent,
al cual sigo, “Universal” es un tipo
de entidad que tiene ser en muchos: no sólo “uno en relación a otros”, como
decía Aristóteles, “unus versus alia”, sino también “uno siendo muchos”, es el
universal “in essendo”… “. Los Princípios de Llull tienen este tipo de
universalidad. Son reales porque tienen ser, pero lo tienen en “muchos”: En
Dios y en las criaturas. Los Principios en Dios, Llull los llama Dignidades y
tienen un ser infinito, que se identifica con el Ser de Dios; en las criaturas
tienen ser finito. Pero esto no significa que ellos formen una esfera por
encima de Dios, pues la universalidad de los Principios, como toda
universalidad, no es una propiedad de las cosas en si mismas consideradas, si
no de las cosas en cuanto pensadas. Es decir, cuando pensamos los Principios de
Llull los pensamos como Universales, es decir, como teniendo el ser en muchos,
pero no como teniendo el ser en sí. Es imposible que algo universal exista como
tal. Universalidad es una propiedad de lo que pensamos. Pensamos el universal
porque vemos su relación con los otros muchos en que tiene ser, por eso decimos
que se predica de muchos.
Para hacernos cargo del concepto de “Universal” en los seres
finitos pondremos un ejemplo material muy sencillo. Pensemos en la impresión de
un determinado libro. Cada volumen de ese libro es una realidad en sí mismo que
corresponde a un título y a su autor. El título, el contenido del texto es lo
“universal”, pero no existe en la realidad, solo en el pensamiento del autor y
del lector y en el pensamiento de los que se interesan por lo que dice el
libro, porque cada volumen de esa edición tiene diferencias que lo hacen
exclusivo. Todos los ejemplares son casi iguales, pero no idénticos.
De
ahí surgió en Llull la idea de explicarle a los judíos y a los mahometanos, de
que Dios, Acto puro, no puede permanecer ocioso y que, en su Bondad, no puede
quedar encerrado
en sí mismo y por tanto intrascendente. Al ser trascendente hacia
fuera creó el Cosmos, y al trascender hacia dentro generó desde la eternidad la
Trinidad Divina.
Para
explicar mejor la actividad divina y toda actividad de ella resultante, utilizó
una similitud, la de la declinación del lenguaje en las raíces semíticas (es
decir, de las lenguas hebrea y árabe), que declinan los nombres de acción. De
ahí sale, por ejemplo, los derivados del amor: el que ama, el amado y la
relación entre ambos, el amor, que traducido a palabras creadas por Llull,
fueron: “amativo”, “amable” (el que recibe) y el “amor” entre ambos. Esta
tridimensionalidad de cada uno de estos princípios activos constituye lo que
Llull denominó los “correlativos”. Ejemplos de ellos, son: en el caso de
bondad: bonificativo, bonificable, bonificar; en el de grandeza: magnificativo,
magnificable, magnificar; y así con todos los 9 “Principios Universales”.
Para
la realización de la “Segunda Figura” o “Figura T”, en vez de acudir a textos
sagrados de las creencias religiosas, musulmana, hebraica, u otras, obtuvo los fundamentos de su configuración de los
más grandes pensadores de todos los tiempos, que fueron los griegos Platón (el
maestro) y Aristóteles (el discípulo). Estos filósofos que vivieron alrededor
de 400 años antes de Jesucristo, estructuraron la Ciencia desde la antigüedad
hasta hoy, por eso todas las palabras científicas actuales son de origen
griego. Ellos, en un mundo politeísta, es decir, que creía en muchos dioses,
llegaron a la conclusión por deducción que existe un solo Dios y que el alma
humana es inmortal (Charles Lohr).
La
figura T tiene una rueda y tres triángulos. La rueda contiene la metafísica de
Aristóteles. Y, ¿qué es la metafísica?, pues lo que pensamos sobre lo que son
las cosas?, la metafísica trata del ser de las cosas. Y, ¿qué significan
los tres triángulos?, pues la “lógica relacional”, es decir, cómo funcionan las
cosas. Vamos a explicar los triángulos, que en cada uno de los ángulos está
inscrita unas palabra de importante valor significativo.
El
triángulo amarillo contiene en los tres ángulos, las palabras: “mayor”, “menor”
e “igual”, (para algunos casos podría escribirse matemáticamente: signo +,
signo -, y signo =). Estas expresiones las decimos frecuentemente, ya que
siempre comparamos: “mayor que”, “menor que”, o “igual que” . Hay que fijarse
ahora adonde apuntan los ángulos del triángulo amarillo. Precisamente a la
realidad clasificada por las “categorías” de Aristóteles: “sustancia” (lo que es
la cosa) y los “accidentes” de la cosa (cantidad, calidad, relación, acción,
pasión, condición, tiempo, lugar y hábito).
El
triángulo rojo contiene una palabra en cada uno de los tres ángulos:
“principio”, “medio” y “fin” y trata lo secuencial, es decir, lo que tiene un
antes y un después. Puede ser aplicado a múltiples temas, por ejemplo a nuestra
vida: tiene un comienzo, un transcurso y un fin, pero también está estructurado
así el diccionario o la guía de teléfonos. Si buscamos una palabra o un
apellido, abrimos el libro a ojo, y luego vamos hacia delante o hacia atrás,
según donde hayamos caído, hasta que siguiendo el abecedario damos con la
palabra que nos interesa. Así es como se encuentran las fichas; por ejemplo, la
historia clínica de un enfermo en un hospital, por su número o por apellidos y
nombre.
Los
ángulos del triángulo rojo apuntan condicionadamente a conceptos relacionados
con su situación secuencial. Por ejemplo el ángulo que lleva la palabra
“principio” apunta a la cámara que tiene tres palabras: “causa”, “cantidad” y
“tiempo”.
La “causa” la subdividió Llull en causas subordinadas:
eficiente, material, formal y final, tomadas por Aristóteles. La causa eficiente es el principio del
cambio; la causa material es aquello
de lo cual surge algo o mediante lo cual llega a ser; la causa formal es la idea o el paradigma o el ejemplo ideal; la causa final o el fin, es la realidad
hacia lo cual algo tiende a ser.
La “cantidad” es el predicado que cuantifica o dimensiona el
proceso y el “tiempo” es la duración de ese proceso.
El ángulo que pone la palabra “medio” apunta las palabras
“conjunción”, “mediación” y “extremidad”. Lo explica Ramon Llull: “Conjunción”
es lo que une el sujeto y el predicado en el lenguaje común y en la lógica: “el
hombre es un animal”. “Mediación” en un medio de “intermediación”, el
cual existe por el acto que hay entre el agente y el agible, igual que
el amar se encuentra entre el amante y el amable. “Extremidad” es
aquello que se encuentra entre dos extremos, por ejemplo, en geometría: la
línea que une a dos puntos en el espacio.
El ángulo que contiene la palabra “fin” apunta a la cámara
que contiene tres palabras: “perfección”, “terminación” y “privación”. “Perfección”
es el fin último. “Terminación” se refiere a los límites extremos o términos.
“Privación” es lo que pasó y ya no vuelve: por ejemplo la vida terrenal de una
persona que ha muerto.
En
el triángulo verde de la figura T los tres ángulos apuntan al conocimiento: el
que se adquiere por los sentidos y los procesos intelectuales (sensual o
sensitivo o intelectual).
La
figura T se entiende mejor en la actualidad por la matemática de conjuntos que
nuestros niños aprenden en los colegios.. El ejemplo escolar que presentamos a
continuación explica las palabras de los ángulos: “diferencia”, “contrariedad”
y “concordancia”. Supongamos un pequeño rebaño de 10 ovejas: 4 blancas, 4 negras
y 2 que son un poco blancas y un poco negras (tienen la lana con manchas de
esos dos colores). Pues bien, las ovejas blancas son diferentes por el
color de la lana, de las negras y de las manchadas. La contrariedad se
explica cuando tratamos el caso de las ovejas blancas, que no son negras
y las negras no son blancas.
Por
último, la concordancia se aprecia cuando seleccionamos el subconjunto
de las ovejas manchadas de color negro y color blanco, que concuerdan
con los otros dos grupos, en algo son negras y en algo son blancas. En términos
de lenguajes informáticos traducimos la diferencia por desigualdad o ser
“conjuntos disjuntos” que podemos simbolizar por <> . El “no” español se
puede traducir al “not” inglés (contrariedad). Y la “y” española al
“and” inglés (concordancia o “intersección de conjuntos”).
Cuando
un profesional informático observa la figura T, descubre que se trata de un
“procesador” de la información, es decir, es una “máquina lógica” o un “chip”,
como ahora se dice.
La “figura T” conecta toda la realidad
existente, es decir, todo lo significado por la “Primera Figura”, con nuestro
entendimiento; ofrece, pues, el modo como entendemos la realidad existente y
sus conexiones íntimas.
Pasando
a las figuras “Tercera” y “Cuarta”, éstas son combinatorias. La “Tercera”, de
combinaciones binarias, fija, y la “Cuarta”, de combinaciones ternarias, con 2 círculos
internos, móviles, y el exterior fijo.
Para
realizar las combinaciones utilizó Ramon Llull la codificación, que hemos
explicado antes.
De
manera que la lógica simbólica, la combinatoria exhaustiva, la matemática
universal y el procesador genérico, con Llull, ya estaban establecidos en el
siglo XIII y, hasta que no aparezca su antecesor árabe, Ramon Llull será el que
construyó el primer procesador de la historia y sentó las bases de la
lógica-matemática y de la informática actual. Estas ciencias fueron
descubiertas de manera independiente a Ramon Llull, en los siglos XIX y XX, es
cierto; pero también lo es el que a Llull se le entiende ahora mucho mejor que
hace 60 años, debido a la lógica-matemática y a la informática.
¿Para
qué estructuró así la ciencia?
No
hay duda que fue para convencer a los musulmanes, a los hebreos, a los agnósticos
y a los ateos de que el cosmos se constituye como un sistema de actos, cada uno
de ellos tridimensional y todos en el Acto Puro de Dios, por tanto el cosmos es
trinitario, pues todos los seres que han existido, los que existimos y los que
existirán, estamos estructurados trinitariamente. Sin el amor (la analogía con
el Espiritu Santo no existiría la especie humana: lo que parece solo uno y otro
(2) resulta el tercero, la correlación entre los dos anteriores (3).
Las
tres dimensiones del espacio (lo ancho, lo alto y lo profundo), ya las
consideró Platón como el símbolo espacial de los cuerpos del cosmos y que
recogió el lulismo. (El lulismo es la proyección de Ramon Llull en la
historia). En el “Arte” vemos el Ser del Artista Divino que crea por su Ser, no
por su operación, todos los seres tridimensionales del universo.
El otro gran tema que quiero exponer sobre
Ramon Llull es su “descubrimiento” de otro continente al otro lado del “mar
grande”.
La
argumentación aparece en el libro de las Cuestiones (Quaestiones, Quotlibetales per artem demostrativam seu inventivam
solubiles), Cuestión nº 154, escrito en 1287. El texto literal de Llull,
resaltado por Dª Emilia Pardo Bazán en la conferencia que pronunció en el
Ateneo de Madrid a propósito del cuarto centenario del descubrimiento de
América, fue el siguiente:
<<Raimundo Lulio, en la Cuestión
154, al proponer la dificultad del flujo y reflujo en el mar de Inglaterra, el
Doctor Iluminado, nunca más iluminado que en tal momento, la resuelve con las
siguientes palabras: “Toda la principal causa del flujo y reflujo del Mar
Grande, o de Inglaterra, es el arco del agua del mar, que en el Poniente
estriba en una tierra opuesta a las costas de Inglaterra, Francia, y España y
toda la confinante de África, en las que ven los ojos el flujo y reflujo de las
aguas, porque el arco que forma el agua como cuerpo esférico es preciso que
tenga estribos opuestos en que se afiance, pues de otro modo no pudiera
sostenerse;
y por consiguiente, así como esta parte en nuestro Continente, que
vemos y conocemos, en la parte opuesta del Poniente estriba en otro Continente
que no vemos ni conocemos desde acá, pero por la verdadera filosofía que conoce
y observa por los sentidos la
esfericidad del agua y su medido flujo y reflujo, que necesariamente pide las
opuestas vallas, que contengan el agua tan movediza, y sean pedestales de su
arco, infiere que necesariamente en la parte que es occidental hay Continente
en que tope el agua movida, así como topa en nuestra parte respectivamente
oriental>>.
Por
la vía del franciscanismo los escritos de Ramon Llull viajaron por los
diferentes monasterios franciscanos, y las ideas de Ramon Llull, es decir, el
lulismo, estuvo presente en el momento crucial del descubrimiento de América.
Nos
situamos ahora en Lisboa, año 1485. Cristóbal Colón había fracasado con el rey
Juan II de Portugal, pues no había conseguido de él algunas naves para explorar
el mar grande, a fin de intentar hallar nuevas tierras. Además Colón ya no
tenía lazos familiares con Portugal, pues su esposa portuguesa, Felipa Muñiz,
había muerto. De ese matrimonio había nacido un único hijo, Diego, que entonces
contaba 7 años de edad. Así que Colón con su hijo Diego emprendió un viaje por
mar hacia Andalucía, donde había oído decir que los Reyes Católicos se encontraban
persiguiendo la conquista del reino de Granada.
Desembarcaron
Colón y su hijo en el puerto de Palos de la actual provincia de Huelva y
andando andando, a menos de un cuarto de legua, tropezaron con el monasterio
franciscano de La Rábida. Llamó Colón a la puerta para pedir limosna, pan y
agua para el niño. Los frailes los albergaron y desde aquel momento los
franciscanos no dejaron de ayudar a Colón y a su hijo. Fueron los frailes
Antonio de Marchena y Juan Pérez, confesores y consejeros de Isabel la
Católica, los que se empeñaron y consiguieron las naves y las tripulaciones
para Colón de los Reyes Católicos.
Ya
sabemos que el 12 de octubre de 1492 fue descubierta la primera isla del
Caribe. El comienzo del descubrimiento más trascendental de la historia. El de
América.
Si
este descubrimiento fue trascendental, no lo es menos la defensa de los Indios
Occidentales. La chispa se prendió en el segundo viaje de Colón al Caribe, en
1494, concretamente en la isla “La Española” (la actual Haití y República
Dominicana).
En
ese viaje fueron 17 naves con 1.500 hombres, aplicándose el modelo misionero del
Monasterio de Miramar, fundado por Ramon Llull en 1276, en Mallorca. En éste monasterio
franciscano puso Ramon Llull a13 frailes, uno representado a Jesucristo, el
maestro, y 12 más, representando a los 12 apóstoles, para aprender lenguas
extranjeras con el fin de ir a predicar a tierras de infieles. Y en el segundo viaje
de Colón también se enviaron 13 frailes, un obispo y doce frailes más con el mismo
simbolismo y la misma finalidad. El obispo había sido especialmente elegido,
pues era un catalán de la máxima confianza de Fernando el Católico. Era Bernal
Boil o Buil, natural de Tarragona y ermitaño del Monasterio de Monserrat.
Colón
empezó a poner en marcha la venta de esclavos y por ahí no pasaron los dos
hombres claves con vocación de ermitaños. El primero fue el ermitaño de
Montserrat, el mencionado Bernal Boil o Buil, y que, abandonando la isla La
Española precipitadamente, lo denunció a los Reyes, por su conducta con los
indios y los colonos. El segundo, el franciscano que vivía como un ermitaño, y
además era Cardenal y Arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros. Este
era el hombre más fuerte de la Corte de los Reyes Católicos, lulista convencido
y total.
Cisneros,
enterado por Buil, no pudo consentir el maltrato a los indios y menos venderlos
como esclavos. Eso se tradujo en el Codicilo del Testamento de Isabel la
Católica, que un mes y medio antes de morir lo añadió.
Acababa
de salvar a los indios de la América hispana y portuguesa del exterminio. Ese
famoso Codicilo fue la levadura de la protección de los indios occidentales .
No ocurrió así en Estados Unidos y Canadá donde fueron exterminados los pueblos
autóctonos, como también sucedió así en el cono sur de América del Sur, después
de la independencia de las repúblicas hispanoamericanas.
El
Archiduque Luís Salvador de Austria reconoció la influencia de Ramon Llull en
los misioneros españoles, en defensa de los indios de América. Trajo una piedra
de la misión franciscana de Fray Junípero Serra, de San Francisco (California),
y la puso a los pies de una estatua de Ramon Llull, en una capilla en forma de
rotonda, que hizo construir en 1872. Ésta está situada en la finca de La Estaca,
a 700 m. de distancia de las casas de Miramar.
Hace
32 años cayó un rayo y destruyó la capilla. No está la estatua, pero sí la
piedra de California. El rayo no pudo con la piedra. Ahora la rotonda sigue en
ruinas, en propiedad del actor de cine Michael Douglas.