CARTA A LOS LECTORES

No le demos más vueltas. La política de enseñanza del gobierno del PSOE es ésta: "Para mí no hay revolución simplemente porque se lleve a efectos un cambio de régimen político. Ni siquiera hay revolución cuando junto al cambio político hay un cambio social. Para mí, el ciclo revolucionario no termina hasta que la revolución no se haga en las conciencias; hay que apoderarse de las almas de los niños". Palabras de Rodolfo Llopis, dirigente del PSOE y delegado de enseñanza por los años de la República. Al otro lado del Atlántico, el expresidente de Méjico y masón, Calles, dijo el 20 de julio de 1934: "Es necesario que entremos al nuevo período de la revolución, que yo llamaría el período revolucionario psicológico; debemos entrar y apoderarnos de las conciencias de la niñez, de las conciencias de la juventud, porque son y deben pertenecer a la Revolución". Exactamente lo mismo que pretende la Ley de Educación del Gobierno Zapatero. Lean detenidamente la encíclica de León XIII sobre la masonería.

María Rosa de la Cierva, aludiendo al desprecio que ha hecho el Gobierno socialista a los tres millones y medio de firmas de padres en defensa de una educación sana y cristiana para sus hijos, ha dicho: "Esto es una dictadura, y es de una enorme gravedad. Por ello es importante que los padres tomen conciencia de la amenaza de su libertad de elección". Pero aunque tenga toda la razón del mundo, no puede quejarse. La democracia es eso: la dictadura de los votos. En democracia no hay bien, ni mal, ni Dios. Y "donde Dios desaparece, el hombre no es más grande, pierde la dignidad divina, pierde el esplendor de Dios en su rostro. Al final, se queda en un producto de evolución ciega, pierde la dignidad divina, y por ello puede ser usado y abusado como vemos" (Benedicto XVI). En esta dictadura del relativismo democrático no se puede educar a la niñez ni a la juventud para que gocen de la belleza, se entusiasmen con la verdad y vivan felices, practicando el bien.

Aquí hay algo preternatural. Pues como todos saben, lo importante en política democrática son los presupuestos, el dinero. Y es bien sabido también que el cheque escolar, entregado a los padres para que elijan el colegio de sus hijos, rebajaría casi a la mitad el presupuesto del Ministerio de Educación. Pues eso; se ha de educar para la Revolución. Para la revolución antinatural y anticristiana.

La educación tiene como fin la evolución integral del hombre, perfeccionar las facultades intelectuales del niño y del joven para que haga un recto uso de sus facultades naturales hasta conseguir el hábito de hacer el bien; la educación desarrolla armónicamente la personalidad del joven, psíquica, física y moralmente. La educación es "la conducción y promoción de la prole al estado perfecto, que es el estado de virtud" (Santo Tomás de Aquino). Es robustecer un cuerpo con un ejercicio proporcionado y su alma con el equilibrio de la ley moral, la gracia santificante, a través de los sacramentos. Y en esto también la Iglesia es Madre y Maestra. Esta es la razón por la que los revolucionarios de todos los tiempos luchan obsesivamente contra nuestra santa Madre Iglesia: la Iglesia es la gran educadora de todos los tiempos.

P. Manuel Martínez Cano, mCR