El bien no es la negación del mal

Pues eso:
El Bien no es la negación del mal



Y según la triple trascendentalidad:
  • Ni el ser es la negación de la nada
  • Ni la verdad es la negación del error
  • Ni el bien es la negación del mal

Padre Hijo Espíritu Santo

El ser no es lo contrario de la nada. Si reducimos el ser a esa doble contradicción, no nos queda más que oposición de contrarios, discusión de mentirosos y guerra de malvados, para la ciencia, la filosofía, la política, la historia y el infierno.

"también hoy muchos están dispuestos a «rasgarse las vestiduras» ante escándalos e injusticias, cometidos naturalmente por otros, pero pocos parecen dispuestos a obrar sobre el propio «corazón», sobre la propia conciencia y las intenciones, dejando que el Señor transforme, renueve y convierta".
Benedicto XVI, miércoles de Ceniza, 13 de febrero de 2013

"Si una comunidad no es libre, no es creyente de verdad, se encierra en sí misma y queda dominada por dinámicas negativas. Su vida comunitaria para defender la verdad - pues creen que defienden la verdad - es la calumnia, el chisme... son comunidades chismosas, hablan en contra, destruyen al otro... por el contrario la comunidad libre, con la libertad de Dios y del Espíritu Santo seguía adelante, aún en las persecuciones".
SS Papa Francisco, homilía 27 de abril 2013 en Santa Marta



>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> Papa Francisco, Egipto 2017, a los religiosos <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

El asco de lo asqueroso es condición necesaria pero no suficiente para una buena alimentación.


Esto es el diagnóstico. Como tratamiento,

yo me apoyo en este trípode:

Santo Tomás (filósofo del ser) San Agustín (filósofo de la verdad) Beato RamónLlull (filósofo del bien)

O dicho de otra manera:

San Agustín (artista de la memoria) Santo Tomás (artista del entendimiento) Beato RamónLlull (artista de la voluntad)


Padre Hijo Espíritu Santo


Con San Agustín penetramos la intimidad de nuestra existencia, hasta hallar el sentido de la vida y de la historia.

     

Sea cual sea mi estado de información, siempre es mi misma existencia la que lo tiene, lo piensa y lo dice. Santo Tomás nos enseña para hacerlo con orden y verdad.

     

Con el Beato Ramón Llull amaremos lo uno y lo otro, encontrando la belleza, la dulzura y el amor en todo, desde las piedras hasta el arte de pensar.


"Aquellos cristianos que tienen un tiempo de adagio-lamentoso, que viven siempre así, quejándose de todo, tristes, no le hacen un favor ni al Señor ni a la Iglesia. Éste no es el estilo del discípulo. San Agustín dice a los cristianos: '¡Anda, va adelante, canta y camina!'. Con alegría: y ese es el estilo del cristiano. Anunciar el Evangelio con alegría. Y el Señor lo hace todo. En cambio, la excesiva tristeza, esta excesiva tristeza, también la amargura nos lleva a vivir un, por así decirlo, cristianismo sin Cristo: la Cruz vacía a los cristianos que están ante el Sepulcro llorando, como la Magdalena, pero sin la alegría de haber encontrado al Resucitado".
(Lamentándose no se hace un favor al Señor. SS. el Papa Francisco en Santa Marta 14-2-14)

"«¡Qué barbaridad, padre! ¡Qué‚ barbaridad, qué barbaridad!». «Pero, qué haces tú contra esta barbaridad?». Nada, hablo. Y esto no resuelve nada".
(SS. Papa Francisco a las Misericordias, 14-6-14).


«Entonces verás claro»

Ciertas personas convierten en mal humor todo lo que ingieren, aunque el alimento sea sano. La falta no está en el alimento, sino en su temperamento, que hace alterar los alimentos. De la misma manera, si nuestra alma tiene una mala disposición, todo le hace mal; incluso las cosas útiles las transforma en nocivas para ella. Si alguien pone unas pocas hierbas amargas en un pote de miel, ¿no alterarán el pote entero haciendo que la miel se vuelva toda ella amarga? Eso es lo que nosotros hacemos: difundimos algo de nuestra amargura y destruimos el bien del prójimo cuando le miramos según nuestra mala disposición.

Hay otras personas que tienen un temperamento que todo lo transforman en buenos humores, incluso los malos alimentos... Los cerdos tienen una fuerte constitución: comen ajos, el hueso de los dátiles y les desperdicios de las comidas. Y, sin embargo, transforman estos alimentos en carnes suculentas. Nosotros igualmente, si tenemos buenas costumbres y nuestra alma está en buen estado, podemos sacar provecho de todo, incluso de aquello que no es aprovechable. El libro de los Proverbios lo dice muy bien: «Aquel que mira con dulzura, obtendrá misericordia» (12,13). Pero en otra parte dice: «Al hombre insensato todas las cosas le contradicen» (14,7).

He oído decir de un hermano que, si yendo a ver a otro encuentra su celda dejada y en desorden, se dice para sí mismo: «¡Cuán dichoso es este hermano de estar completamente desasido de las cosas terrestres y de llevar su espíritu siempre en lo alto, que no tiene ni tan sólo el placer de arreglar su celda!» Si a continuación va a la celda de otro hermano y la encuentra arreglada, limpia y en orden, se dice: «¡La celda de este hermano está tan limpia como su alma. El estado de su celda corresponde al estado de su alma!» Jamás dice de ninguno: «Éste es desordenado» o bien: «Éste es frívolo». Gracias a su excelente estado saca siempre provecho de todo. Que Dios, en su gran bondad, nos dé, a nosotros también, un buen estado interior para que podamos aprovecharnos de todo y jamás pensemos mal del prójimo. Si nuestra malicia nos inspira malos juicios o sospechas, , la transformémoslas rápidamente en buenos pensamientos. Puesto que no ver el mal del prójimo, con la ayuda de Dios, engendra bondad.

(Doroteo de Gaza (c. 500 -?), monje en Palestina, Carta 1)


El principio de subsidiaridad tiene que respetarse porque el estado tiene que reconocer las naturalezas que Dios ha creado con sus derechos anteriores al estado. Pero no se respeta porque, desde el nominalismo, no se reconocen esencias creadas.

Lo de los descartes también viene del nominalismo. No hay esencias. No hay nada. Se tira y no pasa nada.

Los que sólo niegan sin afirmar nada no tienen belleza. Al no poder, saber, ni querer afirmar nada, sólo les queda ganar adeptos para negar.

El estudio de la política moderna es tan árduo porque, como es un entramado espacio temporal de negaciones, no tiene esencias. No tiene verdades ni bondades. Sólo da asco.


Por ejemplo: para uno que me decía que en cierto sitio habían dicho que lo del Apocalipsis eran alucinaciones, para que proclamara el bien, en vez de negar el mal, he escrito: lo más importante del Apocalipsis es el Apocalipsis; no las opiniones de los que no lo quieren ver ni oír.


"Para el P. Kolbe, la Inmaculada Concepción es más que un privilegio. Es más que la preservación de una falta, es más que un título de grandeza, es la actualización del consejo salvífico de Dios". (De una advertencia del P. François-Marie Franzi para acercarnos a los textos del P. Kolbe con la disposición adecuada).


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