Las Bienaventuranzas

La soberanía social de Jesucristo es la conversión a la aceptación social de las bienaventuranzas, la cumbre de la predicación del Reino de Dios. En el prólogo de su obra "Las Bienaventuranzas de María", Don Laureano Castán Lacoma, dice: "Según el Vaticano II, el norte que debe orientar la acción de los hombres es que toda la vida humana, "así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas" (GS 72). ¿Y no podrá ser un medio eficaz para ello el considerar las bienaventuranzas de María, que no son más que las del Evangelio, vividas por ella con la más elevada perfección?".

"A partir del Sermón de la Montaña, se repite siempre con razón, no se puede construir ningún Estado u orden social".
(Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, p. 145)
Por eso el Reino de Cristo no es de este mundo.

"En estas palabras (del Sermón de la Montaña) no se formula un ordenamiento social, pero se da ciertamente a los ordenamientos sociales los criterios fundamentales".
(Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, p. 159)
Por eso el Reino de Cristo está sobre todos los de este mundo: es Rey de reyes.

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"Si estalla la tercera guerra mundial (y la última), la cuestión debatida será rotundamente si se debe hacer el paraíso en la tierra sin contar con la otra vida o si se debe contar con la otra vida para hacer el paraíso en la tierra.
Son dos herejías que luchan enre sí: porque la verdad cristiana es que no se puede hacer de ningún modo el paraíso aquí sino solamente en la otra vida -con un pálido reflejo aquí: el reflejo del Sermón de la Montaña".
LEONARDO CASTELLANI Th. D. "Psicología Humana", Ediciones Jauja ISBN 987-95078-27 Alguno dirá: Castellani escribió esto en tiempos de la guerra fría, considerando que occidente contaba con la otra vida y oriente no. Ahora ya no hay guerra fría y no puede calentarse. Pues yo diría: la bestia y el falso profeta siguen estando presentes, y podría ser que se hubieran invertido los papeles. Ahora sería oriente el que contaría con la otra vida y occiente no, pero la frase del P. Castellani sigue en pie. Tengamos en cuenta que la sexta copa se derrama sobre el Eúfrates y se secan sus aguas para preparar el camino a los reyes del sol naciente.

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