Apuntes para una sinopsis de la dialéctica de las herejías

Apuntes para una sinopsis de la dialéctica de las herejías

En construcción.
Este asunto es alto y profundo, ancho y largo. Si alguien ve algo fuera de la Iglesia, haga caso a la Iglesia y, por favor, avíseme para que lo cambie. Viene a ser como un examen para ver cómo entiendo lo que Francisco Canals dice en su libro "En torno al diálogo católico-protestante", en el párrafo titulado "Tensión dialéctica del error", que ahora puede encontrarse en el tercer tomo de las obras completas, pag. 253.
Email para Manuel Ma Domenech Izquierdo

Todas las referencias "D-nnnn" son de la obra "El Magisterio de la Iglesia", de Enrique Denzinger (PDF).


Esta sinopsis consiste en catalogar las herejías y mentiras separándolas en dos clases: las que atribuyen al hombre lo que sólo es posible a Dios y las que niegan a Dios lo que es imposible a los hombres. Son errores porque la verdad es que "lo que es imposible al hombre es posible a Dios" (Lc 1 8,27 // Mt 19,26 // Mc 10,27).

Esta división se aplica a tres temas: lo referente a Cristo, a la justificación y a la esjatología, que Karol Wojtyla llama "sui generis" en "Signo de Contradicción". La que el Concilio Vaticano II alude en "la índole esjatológica de la Iglesia peregrinante" (Lumen Gentium cap.VII). De otra manera: a Jesucristo, a nosotros y a lo demás. Ahí está todo.

Estos tres temas se señalarán con los subtítúlos: Cristológicas, Hagiológicas y Esjatológicas. Se refieren al principio, medio y fin de la historia de la salvación, es decir, a la Cabeza, los miembros individuales y el cuerpo social de la Iglesia.

Dialéctica general: o se niega el pecado o se niega la salvación.
Por un hombre entró el pecado en el mundo, por Jesucristo la salvación.
Cristo es el nuevo Adán. María, Madre de Dios, de la gracia y de la Iglesia, es la nueva Eva, por eso es la vencedora de todas la herejías.

Estudiar las herejías va bien para entender mejor la verdad, porque las ideas se entienden igualmente por sus contrarias, como enseña Santo Tomás.

Es importante además, tener siempre presente que las contrarias de las herejías son normalmente también herejías. Como dice Santo Tomás, citando a Aristóteles, "los errores dan testimonio de la verdad, no sólo porque se apartan de ella, sino también unos de los otros" (Citado por Santo Tomás en Contra Gentes L4, C7).

Al negar que "lo que es imposible a los hombres es posible a Dios" (Lc 1 8,27 // Mt 19,26 // Mc 10,27), se cae en la dialéctica del error herético. La verdad no es dialéctica, pero el error sí que lo es.

Siempre hay un pellizco que se le regatea a Dios: o se le atribuye al hombre solo, o se le niega a Dios.

Sin humildad se cae en la dialéctica de la soberbia (nosotros más grandes que Dios) y la desesperación (Dios más pequeño que nosotros).

Sólo recibiéndonos del Padre, podemos reconocer nuestra poquedad sin desesperación.

"De aquí la respuesta alentadora de Cristo: «Es imposible para los hombres, no para Dios». Lo cual quiere decir: «No penséis que yo os abandono. Yo mismo os asistiré en las cuestiones importantes, y haré que sea fácil y sencillo lo que es difícil»". (San Juan Crisóstomo (c. 345-407), homilía sobre el deudor de diez mil talentos, 3; PG 51, 21).


Cristológicas

Dialéctica Nestorio-Valentín
Nestorio:
El hombre puede hacerse Dios.
Valentín:
Dios no puede hacerse hombre.
Éfeso:
Santa María, madre de Dios. (De aquí fluye toda la mariología)
"Aquí sólo hay un problema: Jesucristo". (P. José Mª Alba, agosto 2001)
Por eso es importante conocer bien esta dialéctica, alejándonos tanto de sus extremos que no caigamos en el "centro", sino en La Verdad.
No abandonaremos la humildad dejándonos interpelar por lo que dice San Juan de la Cruz en 2 S 7,12: "Veo es muy poco conocido Cristo de los que se tienen por sus amigos".

Hagiológicas

Dialéctica Pelagio-Lutero
Pelagio:
El hombre puede hacerse bueno.
Lutero:
Dios no puede hacer bueno al hombre.
Trento:
Dios puede hacernos buenos.
María es Inmaculada. La historia de la Iglesia es la historia de las buenas obras de sus santos. Dios, al premiarlos, corona sus propios dones.

Decir que nos salvamos por la fe, sin obras, es herético. Es "desviarse a la izquierda, con tranquila delectación de pecado", como dice San Agustín (De Peccat. Mer. II 35), pero la confianza filial del que se hace como niño, para recibirlo todo de su padre, es anterior a las obras. Por eso la Iglesia, en el prefacio de los santos, reza que "Dios, al premiar las obras de los santos, corona sus propios dones". Negar esto es "desviarse a la derecha, con soberbia presunción de justicia", como también dice, a continuación, San Agustín.

D-101 ss. Cartago (418) Contra Pelagianos
D-129 ss. Éfeso (431)
D-173b ss. Orange (Arausio) (529) Contra Semipelagianos
D-792 ss Trento (1545) Contra Luteranos

Comentario a D-192
Sin la gracia no se podría perseverar.

Comentario a D-814
Dios puede actuar una acción porque es creador. Lo que estamos acostumbrados a ver nos hace pensar que una acción debe actuar siempre sólo en una pasión.

Comentario a D-797
La aceptación de la gracia es don gratuito. Que puede fallar la aceptación (que si fructifica es por Dios y si falla por el hombre) es el síntoma que permite deducir que la acción del hombre es real y libre aunque sea causada por Dios.

Comentario a D-797
Aquí se cita tanto el "convertíos a mí y yo me convertiré a vosotros" (Zach. 1,3), como el "conviértenos, Señor, a ti, y nos convertiremos" (Thren. 5,21).

Traité de la grace et du libre arbitre de Saint Bernard
Chap. XIV

46. Mais quoi! Tout le travail et tout le mérite du libre arbitre ne consistent-ils donc qu'à donner son consentement? Oui certainement, je ne veux point dire pourtant que ce consentement même où réside le mérite, vienne de lui, puisque nous ne sommes pas capables de former de nous-mêmes aucune bonne pensée (II Corinth., III, 5), ce qui est beaucoup moins qu'un bon consentement.

47. Dans toutes ces opérations, la grâce agit de telle sorte qu'elle commence par prévenir la volonté et qu'ensuite elle l'accompagne toujours; elle ne la prévient que pour en obtenir ensuite la coopération, en sorte que ce que la grâce commence seule, s'accomplit ensuite par elle et par le libre arbitre; ils agissent conjointement, non séparément; ensemble, non pas successivement. La grâce ne fait point une partie de l'oeuvre et le libre arbitre, l'autre; ils agissent ensemble, par une opération indivise. Le libre arbitre fait tout et la grâce fait tout aussi; mais de même que la grâce fait tout dans le libre arbitre, ainsi le libre arbitre fait tout par la grâce.

Lex orandi, lex credendi

Lex orandi statuat legem credendi (Catecismo de la Iglesia Católica 1124)

"Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
(Oración colecta del domingo 29)

"Tú eres glorificado en todos tus santos y al coronar sus méritos coronas tus propios dones"
(Misal Romano, Prefacio de los Santos, I).

"Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios".
(Antífona de entrada de Todos los Santos)
(Los ángeles se alegran y no tienen cuerpo. Esto puede ayudar a entender qué es la alegría espiritual).

P. Arturo Migas: 1.11.07 "No somos idólatras al poner a los santos en los altares porque al honrar su santidad honramos la santidad de Dios. Es la luz de Dios la que pasa por los santos en las vidrieras".

"A continuación vienen todas las formas de anuncio. Naturalmente, los sacramentos. Con Dios siempre vienen también todos los santos. Como nos dice la sagrada Escritura desde el inicio, Dios nunca viene solo, viene acompañado y rodeado de los ángeles y de los santos. En la gran vidriera de San Pedro que representa al Espíritu Santo me agrada mucho que Dios se encuentre rodeado de una multitud de ángeles y de seres vivos, que son expresión y, por decirlo así, emanación del amor de Dios".
(Diálogo de Benedicto XVI con párrocos y sacerdotes de BELLUNO-FELTRE Y TREVISO)

"Su (del diablo) deseo de ser semejante a Dios consistió en apetecer como fin último de la bienaventuranza las cosas que podía conseguir por la capacidad de su naturaleza, desviando por ello su apetito de la bienaventuranza sobrenatural, que proviene de la gracia de Dios. O si deseó como último fin la semejanza con Dios que tiene por causa la gracia, quiso alcanzarla por la capacidad de su naturaleza, y no con la ayuda divina, según la disposición de Dios. Esto concuerda con la opinión de Anselmo cuando dice que apeteció aquello a que habría llegado si hubiera perseverado. De cualquier modo, estas dos explicaciones coinciden, porque lo que una y otra dicen es que apeteció obtener la bienaventuranza final por su capacidad, lo cual sólo es propio de Dios".
(S.Th. I q63 a3 c)

El ¡Cristo, cuenta conmigo!, tiene que ser una súplica o una afirmación de que se trata de un don de Dios, no una "oferta" del cristiano.


Esjatológicas

"No en vano se puede afirmar que el Concilio Vaticano II, considerado sintéticamente, desde un punto de vista histórico, asume y discierne, transfigura y trasciende, mediante un resurgimiento de la tradición católica, las dos instancias críticas que estaban en la base de la modernidad, o sea la Reforma protestante y la Ilustración. Ambas habían sido reivindicaciones de sectores laicales emergentes: la Reforma reivindicaba el sacerdocio universal de los fieles, no integrado con el sacerdocio ministerial, sino contra él, contra la sucesión apostólica, contra la jerarquía; mientras que la Ilustración contraponía los derechos del hombre a los derechos de Dios, la razón a la fe, la libertad a la tradición. Sin capitulaciones ni confusiones, el Concilio Vaticano II retomó lo mejor de tales instancias críticas, que tenían su fuente en la propia tradición eclesial, desechando sus graves errores y derogándolas de facto".

(Texto de la ponencia pronunciada por el Dr. Guzmán M. Carriquiry Lecour en el I Congreso Diocesano de Laicos, 14 de noviembre de 2010: "Claves de Identidad Laical", Fundamentos de la vocación y misión del laicado cristiano,2).

Dialéctica progresismo-lefebrismo
Progresismo:
Toda la liturgia se ha de referir al hombre. (Las profecías del reino son puros cantos patrióticos). La humanidad alcanzará la perfección social sin Dios. Se ofende con la beatificación de Pío IX.
Lefebrismo:
La liturgia no puede referirse al hombre. (Las profecías del reino son puramente espirituales). Dios no puede salvar a la sociedad. Rechaza la liturgia del "Tuyo es el Reino, el poder y la gloria" y del "ven Señor, Jesús". Se ofende con la beatificación de Juan XXIII.
Fátima:
"Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará". En el Reino de Cristo toda la vida del hombre será liturgia referida a Dios. Este es el Espíritu del ofrecimiento de obras del Apostolado de la Oración. El modelo ejemplar es María Corredentora.
Ver "La esperanza en el triunfo del Corazón Inmaculado de María"

En el ámbito de la liturgia, que es donde más se manifestó durante los 70's, podemos titularla "progresismo-lefebrismo", pero si nos salimos de lo litúrgico, sus extremos son el materialismo dialéctico y la dialéctica racionalista: las ideologías del mal, que tienen su origen en el "cogito, ergo sum". El materialismo dialéctico pretende alcanzar el paraíso destruyéndolo todo y el idealismo dialéctico lo pretende construyéndolo todo. Ninguna de las dos vías puede, pero Dios lo subsume en la historia de la Jerusalén celestial. La salvación eterna subsume el triunfo de Cristo en la historia.

"Otros esperan del solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberación de la humanidad y abrigan el convencimiento de que el futuro reino del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos sus deseos".

"Y no faltan, por otra parte, quienes, desesperando de poder dar a la vida un sentido exacto, alaban la audacia de quienes piensan que la existencia carece de toda significación propia y se esfuerzan por darle un sentido puramente subjetivo"
(Gaudium et Spes, 10).

Puestas en el mismo pentagrama que las herejías anteriores, cristológicas y hagiológicas, las tesis y antítesis de las esjatológicas, sea con o sin creencia en la existencia del más allá en ambos casos, se expresarían así:

Dialéctica progresismo-catastrofismo
Progresismo:
La solución de lo terrenal nos la hacemos los hombres sin Dios.
Catastrofismo:
Ni Dios puede solucionar lo terrenal que fracasará fatalmente.
Fátima:
Cuando lo verdadero es que la solución de lo terrenal está subsumida en el triunfo del Corazón Inmaculado de María que, a su vez, está implícito en el Reino de Cristo.

¿Por qué las esjatológicas se desdoblan? Esto se aclara consideralizando le que dijo el P. Leonardo Castellani:

"Si estalla la tercera guerra mundial (y la última), la cuestión debatida será rotundamente si se debe hacer el paraíso en la tierra sin contar con la otra vida o si se debe contar con la otra vida para hacer el paraíso en la tierra.

Son dos herejías que luchan enre sí: porque la verdad cristiana es que no se puede hacer de ningún modo el paraíso aquí sino solamente en la otra vida -con un pálido reflejo aquí: el reflejo del Sermón de la Montaña".
LEONARDO CASTELLANI Th. D. "Psicología Humana", Ediciones Jauja ISBN 987-95078-27

Alguno dirá: Castellani escribió esto en tiempos de la guerra fría, considerando que occidente contaba con la otra vida y oriente no. Ahora ya no hay guerra fría y no puede calentarse. Pues yo diría: la bestia y el falso profeta siguen estando presentes, y podría ser que se hubieran invertido los papeles. Ahora sería oriente el que contaría con la otra vida y occiente no, pero la frase del P. Castellani sigue en pie. Tengamos en cuenta que la sexta copa se derrama sobre el Eúfrates y se secan sus aguas para preparar el camino a los reyes del sol naciente.

El cristiano no lucha para recuperar el paraíso perdido. Sabe que es imposible. Fuimos "expulsados" del paraíso por justo castigo. No podemos hacer de la tierra un paraíso; sólo nos cabe aspirar a que no sea un infierno. Pero incluso esto nos es imposible. Con sólo nuestras fuerzas vamos al "final perverso". Pero con la gracia de Dios que nos sana quitando los vicios, practicando las virtudes cristianas, podemos evitar el infierno en la tierra y hacer que la historia sea pedestal del solio regio de Cristo. Eso será el Reino de Cristo en la tierra, antes del fin de la historia, cuando Satanás será atado por 1000 años y no pueda seducir a las naciones.

Milenarismología

El Catecismo de la Iglesia Católica (nº 677) dice resumiendo: "el triunfo de la Iglesia no será progresivo". Esto puede negarse diciendo: "será progresivo" o "no habrá triunfo", según esta sinopsis.

  • En la línea nestoriana, pelagiana y semipelagiana está el llamado Postmilenarismo (El triunfo intrahistórico será progresivo). Al perder la fe, acaba en pretender un reino sin Cristo.

    El mito de que la Iglesia está contra el progreso se debe a que el progresismo pretende la divinización del hombre por vía del esoterismo supersticioso, y esto hace que sea condenado, no a que la Iglesia considere malos los logros de la ciencia y de la técnica.
    Ver La Ciencia Ficción, Colmo de la Razón Falsa
    Ver Brujos con Patente de Corso

    Lo que también condena la Iglesia es la fe en el progreso de manera que sustituya el Reino de Dios con el reino del hombre.

    Son escalofriantes las palabras de Kant:
    "El tránsito gradual de la fe eclesial (basada en dogmas) al dominio único de la fe religiosa (dentro de los límites de la razón) es el acercamiento del reino de Dios".
    (La religión dentro de los límites de la razón, 7).
    "También la filosofía puede tener su quiliasmo" (su milenarismo).
    (Idea de una historia universal con propósito cosmopolita, 8ª frase).
    Esto es lo que hace el modernismo, "síntesis de todas las herejías".
    (Qué puede querer decir "x", si es imposible que signifique lo que dice la Iglesia).

    En cuanto a la Iglesia quieren que sea un cuerpo sin espíritu. Quieren un reino sin Cristo.

    Hay "bestia del mar" de derechas (Nerón) y de izquierdas (Stalin) y "bestia de la tierra" de derechas (fariseos, cátaros, puritanos, jansenistas) y de izquierdas (saduceos, modernistas, teólogos de la liberación, comunidades de base).
    Los cristianos siempre pagan las culpas. Son mártires en cualquier caso. Ningún político puede ofenderse por sus beatificaciones. Sus contrarios también hacen mártires cristianos por serlo. Que los políticos se peleen con los políticos y dejen a los cristianos dar gloria a los mártires en paz.
    Las dos bestias pertenecen a la línea Nestorio, Pelagio/semipelagianos.

    El marxismo es la plasmación histórica de un "mesianismo secularizado intrínsecamente perverso" (Catecismo 676).

  • En la línea valentiniana, luterana está la beatería del Amilenarismo (No habrá triunfo intrahistórico). Si pierde la fe acaba en deseperación y nihilismo. No pueden digerir el "final perverso" de Kant que ven inevitable.

    Hay profesores de universidades católicas que dicen que el Amilenarismo es la posición católica.

    Por ejemplo, los que reducen el Apocalipsis a la misa. Para ello se apoyan en el número 19 de la Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, Juan Pablo II, jueves santo del 2003, y luego ignoran el número 20.

    En cuanto a la Iglesia quieren que sea un espíritu sin cuerpo. Quieren un Cristo sin reino.

    El amilenarismo acoge la "molicie de los buenos", el sentimiento de inferioridad de los ignorantes culpables. Caldo de cultivo para el paso al otro bando.

    Con el Amilenarismo no se convertirán los judíos, lo cual es una de las cosas que han de suceder cerca del juicio según las palabras de San Agustín.
    Alfred Loysi, uno de los fundadores del Modernismo, llega a afirmar despectivamente: "Jesucristo vino a predicar el reino de Dios, pero en su lugar apareció la Iglesia". (Se ríe de la iglesia amilenarista).

    Al postmilenarismo progresista que interpreta materialmente el capítulo 20 del Apocalipsis, y que está en la línea de que lo que sólo es posible a Dios también es posible al hombre, que es precisamente aquel "milenarismo craso" al que se opusieron San Jerónimo y San Agustín, no podemos oponer dialécticamente el error antitético del amilenarismo, que está en la línea de que lo que es imposible al hombre, tampoco es posible a Dios, y que interpreta este capítulo 20 de manera exclusivamente espiritual y que divide al hombre, desencarnando la religión y secularizando la sociedad.

    Esperanzas mesiánicas

    Al don de la esperanza "hay que prestarle una atención particular, sobre todo en nuestro tiempo, en el que muchos hombres, y no pocos cristianos se debaten entre la ilusión y el mito de una capacidad infinita de auto-redención y de realización de sí mismo, y la tentación del pesimismo al sufrir frecuentes decepciones y derrotas".
    (Juan Pablo II, catequesis en la audiencia general del 3 de julio de 1991).

    Al final se olvida lo sobrenatural y a lo natural humano se le da esperanza ilusa, o se le destruye con catastrofismo desesperado. Lo puramente natural, degenerado y excusado democráticamente, va hacia la máxima entropía.
    "Quitad lo sobrenatural y sólo quedará lo que no es natural". G.K.Chesterton, Ortodoxia.

    Hay un canon del Concilio Vaticano I (Denzinger Herder 1963 nº 1808) que condena a los que dicen que "el hombre puede y debe finalmente llegar por sí mismo, en constante progreso, a la posesión de toda verdad y todo bien". Lo más contrario a esto es el ideal de la ecología profunda (deep ecology), que propugna la extinción voluntaria de la especie humana.

    Durante la construcción de esta página he tenido el consuelo de ver el texto de la encíclica de S.S. Benedicto XVI "Spe Salvi":

    CARTA ENCÍCLICA SPE SALVI DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI

    En su número 35 podemos leer:

    "Ciertamente, no « podemos construir » el reino de Dios con nuestras fuerzas, lo que construimos es siempre reino del hombre con todos los límites propios de la naturaleza humana. El reino de Dios es un don, y precisamente por eso es grande y hermoso, y constituye la respuesta a la esperanza. Y no podemos -por usar la terminología clásica- « merecer » el cielo con nuestras obras. Éste es siempre más de lo que merecemos, del mismo modo que ser amados nunca es algo « merecido », sino siempre un don. No obstante, aun siendo plenamente conscientes de la « plusvalía » del cielo, sigue siendo siempre verdad que nuestro obrar no es indiferente ante Dios y, por tanto, tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia. Podemos abrirnos nosotros mismos y abrir el mundo para que entre Dios: la verdad, el amor y el bien. Es lo que han hecho los santos que, como « colaboradores de Dios », han contribuido a la salvación del mundo (cf. 1 Co 3,9; 1 Ts 3,2). Podemos liberar nuestra vida y el mundo de las intoxicaciones y contaminaciones que podrían destruir el presente y el futuro. Podemos descubrir y tener limpias las fuentes de la creación y así, junto con la creación que nos precede como don, hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en apariencia no tengamos éxito o nos veamos impotentes ante la superioridad de fuerzas hostiles. Así, por un lado, de nuestro obrar brota esperanza para nosotros y para los demás; pero al mismo tiempo, lo que nos da ánimos y orienta nuestra actividad, tanto en los momentos buenos como en los malos, es la gran esperanza fundada en las promesas de Dios".

    Y en el número 41:

    "En la configuración de los edificios sagrados cristianos, que quería hacer visible la amplitud histórica y cósmica de la fe en Cristo, se hizo habitual representar en el lado oriental al Señor que vuelve como rey -imagen de la esperanza-, mientras en el lado occidental estaba el Juicio final como imagen de la responsabilidad respecto a nuestra vida, una representación que miraba y acompañaba a los fieles justamente en su retorno a lo cotidiano".

    Y en el número 43:

    La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva.

    Sobre el cumplimiento de las profecías mesiánicas

    Ver "Dos errores antitéticos" en Camino de Emaús

    De las palabras "lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer" en la Spe Salvi (n. 42)

    Como estoy diciendo que esta sinopsis de las herejías consiste en oponer dialecticamente los dos errores "el hombre puede lo que Dios puede hacer" y "Dios no puede lo que el hombre no puede", tengo que comentar estas palabras de la Spe Salvi.

    En primer lugar será bueno estudiar lo que Santo Tomás enseña sobre lo que no puede hacer el Todopoderoso: S. Th. I q 25 a 3

    Según la misma Spe Salvi dice más abajo (n. 47) "El juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguiría debiéndonos aún la respuesta a la pregunta sobre la justicia, una pregunta decisiva para nosotros ante la historia y ante Dios mismo". Es decir, lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer es suprimir el sufrimiento en la tierra, porque no sería justo, lo cual es absurdo. Es verdad que la tierra no es ni será nunca un paraiso. El paraiso perdido no se recuperará nunca ni con el progreso ni por el milenarismo carnal o craso.

    Entonces cómo es posible que las profecías mesiánicas prometan cosas dichosas incluso para la intrahistoria.

    El Reino de Cristo intrahistórico, el reino de los mil años del Apocalipsis, es la derrota del anticristo y el triunfo de las bienaventuranzas que incoan la felicidad intrahistóricamente y la consuman en la eternidad. Lo que hace Dios es convertir el sufrimiento en dicha, según entendió y practicó Santa Teresita del Niño Jesús. Eso es lo que es imposible al hombre y lo que es posible para Dios. Nuestra esperanza.

    Se puede hacer del sufrimiento una dicha porque es consolador tanto actuar como sufrir en el Supremo Sistema, sobre todo por ser en compañía de Jesucristo e incorporados a Él, quien maravillosamente creó el Supremo Sistema y más maravillosamente lo restableció sufriendo en él.

    La soberanía social de Jesucristo es la conversión a la aceptación social de las bienaventuranzas, la cumbre de la predicación del Reino de Dios. En el prólogo de su obra "Las Bienaventuranzas de María", Don Laureano Castán Lacoma, dice: "Según el Vaticano II, el norte que debe orientar la acción de los hombres es que toda la vida humana, "así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas" (GS 72). ¿Y no podrá ser un medio eficaz para ello el considerar las bienaventuranzas de María, que no son más que las del Evangelio, vividas por ella con la más elevada perfección?".

    La oposición dialectica de los dos errores "el hombre puede lo que Dios puede hacer" y "Dios no puede lo que el hombre no puede", en este punto más bien se puede aplicar, no en la recuperación del paraíso en la tierra, sino en poder evitar el final fatal del caos catastrófico e irreversible. Es imposible al hombre poder evitarlo, pero Dios si puede:

    Es muy hermoso: el génesis, la creación, la inflación del universo, el big bang, las galaxias, las estrellas, los planetas, el paraíso, la historia de Israel con las civilizaciones... pero, todo eso, como incluye seres inteligentes y libres, se derrumbaría en un caos mortal irreversible si Cristo no hubiera muerto en la Cruz.

    La salvación intrahistórica no consiste en restablecer el paraíso en la tierra, sino en evitar el "final perverso"; y eso también es "imposible a los hombres, pero posible a Dios".

    "Si no se abreviaran aquellos días, nadie se salvaría" (Mt 24, 22)

    =====> "Entre Alfa y Omega está la Cruz <=====

    78. "Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: "Sin mí no podéis hacer nada" (Jn 15,5). Y nos anima: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo" (Mt 28,20). Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia. Pablo VI nos ha recordado en la Populorum Progressio que el hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. Sólo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos, seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero".
    Benedicto XVI, Caritas in Veritate


    Sofonías 3,12

    "Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre
    y en el nombre de Yahvé se cobijará el resto de Israel"

    La soberanía social de Jesucristo es la conversión a la aceptación social de las bienaventuranzas, la cumbre de la predicación del Reino de Dios. En el prólogo de su obra "Las Bienaventuranzas de María", Don Laureano Castán Lacoma, dice: "Según el Vaticano II, el norte que debe orientar la acción de los hombres es que toda la vida humana, "así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas" (GS 72). ¿Y no podrá ser un medio eficaz para ello el considerar las bienaventuranzas de María, que no son más que las del Evangelio, vividas por ella con la más elevada perfección?".

    Invito a meditar la profecía de Sofonías en el contexto de nuestros tiempos, la segunda venida de Cristo, las tentaciones de milenarismos crasos y las tentaciones de evitar toda intrahistoricidad al poder de Cristo y su soberanía social.


    Sofonías - Sofonías - Sofonías - Sofonías - Sofonías - Sofonías


     
    Ver "María victoriosa de todas las herejías"
    Ver "Maniqueismo trinitario"
    Ver "Diccionario para Maniqueismo trinitario"
    Ver "Las dos escatologías falsas"
    Ver "El libro del Apocalipsis" y "La Cena del Cordero" en Buscadores del Reino
    Ver "Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César"
    Ver "Palabras de San Justino (100-165) filósofo y mártir"
    Ver "Notas sobre el Viva Cristo Rey"
    Ver "El triunfo de Cristo en la Historia"
    Ver "La parusía en la predicación de san Pablo" (BENEDICTO XVI, Audiencia 12-11-08)
    Ver "Las especies del error trascendental"
    Ver "Las piezas del puzzle final"

    Camino(s) ascendente(s):