¿En qué universo estamos?

Cartas a mis ahijados

¿En qué universo estamos?

Barcelona, junio del 2000

Querido Alberto:

Hace 4 días que os bautizamos y ya estáis algunos en la universidad. ¡Qué breve es la vida!.

¿Has oído ya la teoría de los universos múltiples?. Se trata de un desvarío imaginario fundado en que la electrodinámica cuántica hace sus cálculos de la probabilidad de los fenómenos futuros computando las interferencias de todo lo que puede suceder. De ahí imaginan algunos que en realidad sucede todo, y que nosotros estamos en uno de los universos resultantes. Ya he explicado en otra parte que esto se resuleve bien con la filosofía tradicional de la potencia y el acto.

Pero al recordar las palabras de Jesucristo: "sabéis discernir el aspecto del cielo y no sabéis discernir los signos de los tiempos" (Mateo 16,3), se me ha ocurrido pensar que ahora podría decir: "sois capaces de imaginar que estáis en un universo rarísimo, y no os dais cuenta del excepcional momento de la historia que vivís".

Muy fácilmente se piensa que cuando, al pie de la Cruz, gritábamos: "si eres Hijo de Dios, baja de la cruz y creremos en Tí", el Mesías debería haber bajado, o al menos, que después de la resurrección, en vez de aparecerse solamente a algunos testigos, debería haberse presentado a Pilatos, a Anás y Caifás y a todo el pueblo. Pero si hubiera sido así, se hubiese terminado la historia. Ya lo hará, pero precisamente porque no lo hizo, tenemos la oportunidad de vivir el especialísimo momento histórico de ser sus testigos por la fe en su resurrección y la esperanxa de su venida como juez.

Si no hubiera resurrección, Jesucristo no habría muerto muerto en la Cruz. Hubiese bajado. Y todos los que le decían "bájate de la cruz" habrían sido fulminados. Tú y yo no habríamos nacido. La historia estaría terminada en el Calvario.

Cristo sólo se aparece a los testigos para darnos la oportunidad de serlo, para que podamos imitarle con testimonio martirial. Lo hace para que haya Iglesia Militante. Qué poco numerosa hubiera sido la Iglesia Triunfante si la Misericordia de Dios no nos hubiese deparado tantos siglos de Iglesia Militante, durante los que la predicación se basa en el testimonio apostólico, sin que el juicio final destruya todavía a la bestia y al falso profeta.

Así han podido haber santos ejemplares desde San Quirico hasta el Dr. Irurita. Desde San Agustín y Santo Tomás hasta los pastorcitos de Fátima. Desde San Cristobal a San Juan de Dios. Desde las santas Águeda, Cecilia, Inés hasta las Teresas de los Andes, la de Cepeda y la que fue y es del Niño Jesús. Desde San Estaban en tierras de Israel hasta el padre Pro de los cristeros mejicanos. Si Jesús hubiera bajado de la Cruz no habría habido ni Javier de la Indias, ni Llorente de Alaska, ni Damián de Molokai. No habría historia de la paciencia de los mártires, ni de la fe de los confesores, ni de la castidad de las vírgenes.

En el Apocalipsis oimos gritar a los mártires debajo del altar "hasta cuándo Señor". La respuesta es la razón de la historia: han de haber más mártires. Acompañarán a Jesucristo cuando venga con el poder de su realeza, acordándose de todos, hasta de los ladrones, con tal de que se crucifiquen con Él y se lo pidan. ¿No te dan ganas de vivir y morir a la vez?.

Tu padrino:

Manuel Ma Domenech I.


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