Tríadas hildegardinas

Tríadas hildegardinas

Puse a Santa Hildegarda en mi página del Beato Ramón Llull por lo de la filosofía medieval, pero ahora, al descubrir las Tríadas Hildegardinas, el encaje es por ahí mucho más sólido, como de maderas cortadas en cola de milano.

En Scivias II.2.7, Santa Hildegarda, expone una tríada, que aquí llamo "principal", cuyos elementos destría en otras tríadas. Los elementos de la tríada principal se corresponden con - materia * información * energía - que explico en "Consideraciones sobre la ingeniería industrial"

Tríada principal

Piedra Palabra Llama

Tríada de la Piedra
húmedo vigor consistencia tangible fuego rutilante

Tríada de la Palabra
sonido fuerza aliento

Tríada de la Llama
brillante fulgurar vigor arrebolado aliento ígneo

"Tres fuerzas hay en una piedra, tres en una llama y tres en una palabra".
  • "En la piedra hay húmedo vigor, consistencia tangible y fuego rutilante";
  • "en la palabra hay sonido, fuerza y aliento";
  • "en la llama hay el brillante fulgurar, el vigor arrebolado y el aliento ígneo".

  • "Así como en una sola palabra se hallan estas tres causas, (sonido, fuerza, aliento) también la Suprema Trinidad está en la Suprema Unidad".

    "Al igual que en la piedra no existe ni obra el húmedo vigor sin la consistencia tangible y sin el fuego rutilante,
    ni la consistencia tangible sin el húmedo vigor y sin el fuego rutilante,
    ni el fuego rutilante sin el húmedo vigor y la consistencia tangible;

    y tal como en la llama no existe ni obra el brillante fulgurar sin el vigor arrebolado y sin el aliento ígneo,
    ni el vigor arrebolado sin el brillante fulgurar y sin el aliento ígneo,
    ni el aliento ígneo sin el brillante fulgurar y sin el vigor arrebolado:

    y a semejanza de la palabra en que no existe ni obra el sonido sin la fuerza y sin aliento,
    ni la fuerza sin el sonido y sin el aliento,
    ni el aliento sin el sonido y sin la fuerza,

    sino que están indivisiblemente unidos en su obrar, así también estas Tres Personas de la Trinidad verdadera subsisten, inseparables, en la Majestad de la Divinidad y no pueden escindirse" (Scivias II.2.7).

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    "Tres fuerzas hay en una piedra, tres en una llama y tres en una palabrta. ¿Cuales? En la piedra: húmedo vigor, consistencia tangible y fuego rutilante. El húmedo vigor para que no se disuelva ni se resquebraje; la consistencia tangible para que ofrezca morada y refugio; el fuego rutilante para que se temple y consolide hasta afianzarse.

    "Este vigor húmedo representa al Padre, cuya virtud ni se agosta ni se consume; la consistencia tangible designa al Hijo, que, nacido de una Virgen, pudo ser tocado y percibido; el fuego rutilante simboliza al Espíritu Santo, que ilustra y enciende los corazones de los fieles.

    "¿Qué quiere decir esto? Igual que el hombre cuyo cuerpo está en asiduo contacto con el húmedo vigor de la piedra cae enfermo y se enerva, aquel que, empujado por la zozobra de sus pensamientos, quiere mirar temerariamente al Padre, perece en la fe. Y así como los hombres, merced a la consistencia tangible de la piedra, edifican sus moradas para guardarse en ellas de sus enemigos, el Hijo de Dios, piedra angular verdadera, es la morada del pueblo fiel, su refugio frente a los espíritus malignos. Y lo mismo que el fuego rutilante ilumina las tinieblas y abrasa cuanto toca, así el Espíritu Santo ahuyenta la impiedad, el anublo de la iniquidad se lleva.

    "Y así como estas tres fuerzas se hallan en una sola piedra, la Trinidad verdadera está en la Unidad verdadera".

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    "De même aussi que trois vertus sont indiquées dans le Verbe, ainsi la Trinité doit être considérée dans l'unité de la divinité. Comment ? Dans le Verbe est le son (la parole), la vertu et le souffle. Mais le son est pour qu'on l'entende, la vertu pour qu'on la comprenne, le souffle pour qu'il s'accomplisse. Le son indique le Père, qui fait toutes choses par sa puissance incompréhensible. La vertu désigne le Fils, qui est engendré merveilleusemerit du Père. Le souffle dénote le St-Esprit, qui souffle ou il veut, et consume toutes choses. Mais ou le son n'est pas entendu, la vertu ne saurait agir et le souffle s'élever ; et là, le Verbe n'est pas compris. Ainsi le Père, le Fils et le St-Esprit ne sont pas séparés l'un de l'autre ; mais ils accomplissent leur ouvre dans un parfait accord".
    Scivias II,2

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    Las tres fuerzas de la llama


    Bibliografía
    María Isabel Flinfisch, Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales, Ed. Trotta, 2003, ISBN: 84-8164-644-X
    Consideralidades

    Al hablar de la piedra aquí no hay que pensar en los pedruscos de un camino sino en el big-bang, el interior de las estrellas, la energía química y nuclear, el petróleo, la materia en condiciones usuales y no usuales, la lava de los volcanes, el fluir del magma y el sima... Hasta San Pedro, el Papa y las piedras vivas de la Jerusalén Celestial caben aquí.

    Respecto a la palabra, bueno será recordar las fases del gesto, que el P. Leonardo Castellani expone en Psicología Humana: explosión de energía, ritmo, mimesis y contenido, para ponerlas en paralelo a las de la tríada de la palabra: aliento, fuerza, sonido. (El Diccionario Ideológico de la lengua española, señala para la voz "sonido" el significado literal de la palabra).

    Y si la tríada de la piedra es tan cosmológica, no digamos lo que lo será la de la llama, si ya en el exordio del Génesis se nos revela que la tierra estaba confusa y vacía (vacío cuántico) y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas, llevando el aliento ígneo desde el brillante fulgurar del bullir por la existencia de la materia prima (vacío cuántico) concreada con las formas virtuales, hasta el amor de Santa Teresita, pasando por el vigor arrebolado de la Encarnación con tensión Pascual.

    Esta unidad de la Santísima Trinidad es la sublimación de lo que buscan los que buscan la teoría de la gran unificación, que no encontrarán porque no la buscan donde está.

    Manuel Ma Domenech Izquierdo

    La cosmovisión de Hildegarda de Bingen, Fraboschi, Azucena Adelina

    LAS TRES FUERZAS DE LA PIEDRA

    "Tres fuerzas hay en la piedra, tres en la llama y tres en la palabra. ¿Cuáles? En la piedra hay vigor (viriditas?) húmedo, consistencia tangible y fuego resplandeciente. Tiene vigor húmedo para no deshacerse ni quebrarse; consistencia tangible para ofrecer morada y refugio; fuego resplandeciente para calentarse, solidificarse y alcanzar la dureza que le corresponde. El vigor húmedo significa al Padre, Quien jamás se marchita ni se seca y Cuyo poder no tiene fin; la consistencia tangible designa al Hijo, Quien nacido de la Virgen pudo ser tocado y abarcado; y el fuego resplandeciente significa al Espíritu Santo, Quien enciende e ilumina los corazones de los hombres fieles. (...) Como estas tres fuerzas se hallan en una sola piedra, así también la verdadera Trinidad se encuentra en la verdadera unidad.

    LAS TRES FUERZAS DE LA LLAMA

    De la misma manera como la llama tiene en un solo ardor tres fuerzas, así también hay un solo Dios en tres Personas. ¿Cómo es esto? La llama está formada por una claridad resplandeciente, un purpúreo vigor (viror) y un ardor ígneo. Tiene claridad resplandeciente para iluminar, purpúreo vigor para crecer y ardor ígneo para quemar. Por esto, en la claridad resplandeciente contempla al Padre, Quien con paterno amor expande Su luz sobre Sus fieles; en el purpúreo vigor contenido en esta claridad, en la cual la llama manifiesta su poder, reconoce al Hijo, Quien tomó Su cuerpo de la Virgen y en Quien la Divinidad reveló Sus maravillas; y en el ardor ígneo advierte al Espíritu Santo, Quien ardientemente se derrama en el espíritu de los fieles. (...) Por consiguiente, así como en una llama se distinguen tres fuerzas, así es preciso reconocer a Tres Personas en la Unidad de la Divinidad.

    LAS TRES CAUSAS DE LA PALABRA HUMANA

    Y así como es menester distinguir en la palabra tres causas, así también ha de contemplarse la Trinidad en la unidad de la Divinidad. ¿Cómo es esto? En la palabra hay sonido, sentido operante y aliento. Tiene sonido para ser escuchada, sentido para ser entendida, aliento para ser pronunciada. En el sonido advierte al Padre, Quien con inefable poder hace manifiestas todas las cosas; en el sentido operante, al Hijo, admirablemente engendrado por el Padre (y Quien hace visibles todas esas cosas en la obra creadora); en el aliento al Espíritu Santo, Quien arde en ellos con dulce suavidad. Pero donde no se escucha el sonido, allí el sentido no obra ni se eleva el aliento, por lo que tampoco allí se entiende la palabra; así tampoco el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están separados entre sí, sino que llevan a cabo Su obra de manera unánime. Por eso, así como en una sola palabra existen estas tres causas, así también la celestial Trinidad existe en la Unidad celestial (…)”.
    (A. FÜHRKÖTTER O.S.B.; A. CARLEVARIS O.S.B. (eds.), Scivias 2,2, 5-7Hildegardis Scivias, Turnhout, Brepols, 1978, CCCM 43-43a).

    Con estas imágenes tan accesibles que forman parte de nuestra cotidiana experiencia santa Hildegarda nos pone ante el misterio de Dios Uno y Trino, misterio insondable de la vida divina, dinámica y en amorosa comunicación en su intimidad, pero también desbordándose hacia Su creación: nosotros, y el mundo en el que transcurre nuestra existencia. Misterio ante el cual el cristiano, con palabras de la abadesa de Bingen, hace decir a su fe: “El Único Dios debe ser adorado en Tres Personas de una misma esencia e igual gloria".
    (Revista Teología • Tomo L • Nº 113 • Abril 2014: 63-82 65, LA COSMOVISIÓN DE HILDEGARDA DE BINGEN)


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