Pienso, antes existo

"La memoria se corresponde con el ser". (Beato Ramón Llull)

Desde que recordé que cuando empecé a pensar ya sabía que existía, vi que la deducción "pienso, luego existo" es inválida.

Está muy popularizada porque cualquiera sabe que lo que no existe no puede actuar y, como pensar es una acción, es necesario que quien piensa, exista.

Pero a copia de repetirse se falseo esta interpretación trivial de perogrullo, y se empezó a interpretar como que uno existe porque piensa, dando prioridad al pensar y rebajando el existir a su consecuencia.

Arraigado este vicio, se ha extendido la ilusión de que tiene que existir todo lo que se piensa, y la decepción contínua que ocasiona el choque con la realidad de la vida produce las vilezas contemporáneas.

Bocinazos, peleas, decepciones, desesperaciones... son las raices de accidentes, guerras, separaciones, suicidios... que cada vez abundan más y van tomando carta de normalidad en un mundo que presume de científico, de observador, de experimentalista, de existencialista.

¿Por qué, en vez de llegar al existencialismo desesperado, no se empieza por el principio otra vez, recordando que lo primero que sabemos es que existimos, y se habla a partir de eso, con inteligencia y lógica, para hacer el bien?.

Pues eso.

Manuel Ma Domenech I.


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