Si Galileo llama "Diálogo del Máximo Sistema" la obra de divulgación de sus teorías, Pierre Duhem titula "El Sistema del Mundo" su obra principal, permitidme que titule "El Sistema Supremo" este resumen sobre el orden del universo y de sus causas después de toda mi vida profesional dedicada a la ingeniería de sistemas.
Comencemos poniendo una aporía: ¿dónde están las consolaciones del Espíritu Santo?
En los frutos del Espíritu Santo como explica Mr. Luis María Martínez en su libro "El Espíritu Santo": sus consuelos son la dulzura de sus frutos que enumera San Pablo (Gal. 5,22-23), y sistematiza Santo Tomás (S. Th. 1-2 q70 a3)
O bien en ver nuestra situación en el marco de la creación como enseña S.S: Benedicto XVI:
"Sabemos bien que la consolación prometida por el Espíritu Santo no consiste
simplemente en palabras hermosas, sino que se traduce en un ensanchamiento de
la mente y del corazón para que podamos ver nuestra situación en el marco más
amplio de toda la creación sometida a dolores de parto mientras espera la
revelación de los hijos de Dios (cf. Rm 8, 19-25)".
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI a los obispos, sacerdotes y fieles católicos de la región de oriente próximo con ocasión de la Navidad, 21 de diciembre de 2006
Sistema es un conjunto de elementos relacionados y la relación viene de la interacción. Los frutos del Espíritu Santo son actos de las virtudes perfeccionados por sus dones. Las acciones y sufrimientos se realizan en situaciones concretas del marco de la creación, en el supremo sistema que es la creación y la historia de la salvación, nuestra vocación si coincidimos en el plan de Dios.
En la interacción con la creación vemos la acción creadora y graciosa de Dios y los bienes recibidos, de cuya consideración alcanza San Ignacio el amor. En la contemplación para alcanzar amor de sus Ejercicios Espirituales, propone "considerar" los bienes recibidos. "Considerar" viene de sideral, de poner con las estrellas del cielo. Se podría decir "consideralizar": situar en el supremo sistema.
Dice la Spe Salvi que "cuando los Magos vieron la estrella se acabó la astrología porque desde entonces los astros comenzaron a girar alrededor de Cristo. Este pensamiento lo repite Jacinto Verdaguer en su poema "Greccio", dedicado a San Francisco. Dante termina la Divina Comedia con esta frase: "es el amor lo que mueve el sol y las demás estrellas".
En la "Spe Salvi" se señala como uno de los lugares de aprendizaje y ejercicio de la esperanza la acción y el sufrimiento, es decir la acción y pasión, la interacción, que podemos poner precisamente también en ese supremo sistema. Esto resuelve la aporía: acción y pasión que son los frutos del Espíritu Santo, ya que son actos de virtudes (perfeccionados por los dones), puestos en el sitio que Dios asigna a la vocación de cada uno dentro de su designio creador, redentor y glorificador de todos sus hijos y del Primogénito de María y Unigénito del Padre como fin último de todo.
En el prólogo de su obra "Las Bienaventuranzas de María", Don Laureano Castán Lacoma, dice: "Según el Vaticano II, el norte que debe orientar la acción de los hombres es que toda la vida humana, "así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas" (GS 72). ¿Y no podrá ser un medio eficaz para ello el considerar las bienaventuranzas de María, que no son más que las del Evangelio, vividas por ella con la más elevada perfección?".
Como las bienaventuranzas son la culminación de los frutos del Espíritu Santo, podemos considerarlas interacciones humanas en el supremo sistema, según lo dicho para los frutos.
El Reino de Cristo es un reino de paz, de tranquilidad en el orden, en la perfecta ordenación de todas las cosas a sus fines, a su bien. Ahí se ve la grandeza del lema franciscano "Paz y Bien".
Por último añadiré como enlace de esto con la mayor gloria de Dios, fin último de todo el supremo sistema, "consideralizado" según se ha explicado, que cuando se consiga que toda la vida humana, así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las bienaventuranzas, se habrá alcanzado el Reino de Cristo, el reinado social de Jesucristo, que se establecerá con la derrota del anticristo en la segunda venida de Cristo. El juicio, otro motivo de esperanza según la Spe Salvi, dura mil años, los del Apocalipsis. Mil años para Dios son como un día y un día como mil años. El día del juicio dura mil años intrahistóricos. Al fin de ellos, después de la última conflagración final, terminará la historia y sólo quedará la eternidad, conservando el inolvidable recuerdo de la historia y el universo renovado como reliquia.
No olvidemos que hay que "consideralizar" y destacar sobre todo esto lo que afirma Santo Tomás: «omnes actiones et passiones Christi instrumentaliter operantur, in virtute divinitatis, ad salutem humanam» (S.Th. III q48 a6 c).
Por eso, como todos los "acta et passa Christi" culminan y alcanzan su último cumplimiento en el Misterio Pascual, Jesucristo dijo que, para seguirle, tenemos que tomar nuestra cruz, cada día. Es decir, Cristo mismo veía su propia Cruz en todas sus interacciones, y se nos propone como ejemplo. El Misterio Pascual, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, es centro del misterio del tiempo y recapitulación de la historia salvífica hasta la parusía.
| Manuel Ma Domenech I. |
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