Pantocrator en la dovela clave de bóveda en la nave central de la Catedral de Barcelona
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"La piedra que los constructores rechazaron ha sido la piedra angular"(*)
(*) Hechos. 4, 11
A base de la expresión "akkadia aban resa" (piedra clave de conclusión) y del escrito apócrifo "Testamento de Salomón", que, al describir la construcción del templo, entiende por piedra angular la que se pone encima de la puerta del templo, algunos ven en la piedra angular la última piedra, la piedra final, que, desde arriba, une y completa el edificio. En esta explicación, Cristo no es solamente el que levanta el nuevo templo de Dios, sino también el que lo corona o completa. Véase "Piedra angular" en "Diccionario de la Biblia", ed. Herder, Barcelona 1975.

A otra escala, esto mismo sucederá con la filosofía de Santo Tomás.

Prólogo a la edición en HTML para Internet

Hace algo más de 35 años leí la Suma Teológica señalando todas las referencias a temas científicos. Las copié en cuartillas y las clasifiqué según las distintas ciencias. Santo Tomás hace referencias a la ciencia de su tiempo para poner ejemplos y comparaciones que aclaren lo que quiere decir. Sucede que debido al progreso científico, muchos de sus ejemplos chocan con las concepciones modernas y hacen difícil la enseñanza, en vez de aclarar las ideas.

Mi propósito era reescribirlas todas modificándolas o sustituyéndolas de forma que se consiguiera lo que se pretendía en su primera intención. Después vi que no era necesario porque, en realidad, se agrupan de manera que explicando unas pocas ideas generales, cualquiera podría interpretarlas todas en sintonía con la ciencia moderna. Esta agrupación cristaliza en los siete contrastes que aparecen en el índice más abajo.

Entonces escribí un libro titulado "La Suma Teológica contrastada con la ciencia" que no llegó a publicarse entero, pero sí algunas de sus partes, las cuales están en estas mis páginas personales, como por ejemplo "Sugerencias para una Cosmología Teocrática" que resume la primera parte y la mitad de la segunda, y se publicó en la revista "VERBO", y Física de los arrastres parciales y de la composición de velocidades aparentes que es parte de las aportaciones científicas, y que se publicó en el "Boletín del Colegio de Ingenieros de Madrid".

Ultimamente he agregado algunos apuntes motivados por los avances recientes de la ciencia. Pueden verse en "Cosmologíadas" y "Ontología de la inercia".


La Suma Teológica contrastada con la ciencia

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte


Han pasado más de 30 años desde que empecé a escribir estos trabajos. Si empezara ahora quizás los haría haciendo énfasis en lo que voy a decir aquí.

En mi página de síntesis he puesto:


 
Materia y forma son como madre e hija,
y de sus amores vienen todas las energías,
porque todo se parece a la Santísima Trinidad
 
 

"Vemos en los cuerpos físicos que la inclinación que tienen al ser no la tienen en virtud de algo añadido a su esencia, sino en virtud de la materia, que apetece el ser antes de tenerlo, y en virtud de la forma, que lo mantiene una vez que existen".
(S.Th. 1 q59 a2 c)


(Esto es así antes de que se manifieste de manera que se puedan concebir científicamente espacio, tiempo y energía)

Ahora hemos aprendido que el universo empezó con una "inflación", que es el espacio inter galáctico el que se extiende, que hay porcentajes importantísimos de materia y energía oscuras.

Tanto a la mirada teológica como a la cosmológica le parece lo mismo estar leyendo el principio del Génesis o un tratado moderno de cosmología.

Lo inercial viene de fuera, es espiritual, incluso en el electromagnetismo; como en los astros. Lo que viene de fuera es luz instantánea en todo el universo. Esa luz provoca vibraciones y ondas. Los cambios materiales por roturas que se producen según los grados de libertad esperan la ondas. Esas sí que viajan a velocidad "c". Pero la luz aquella de Génesis 1,3: "Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz", esa abarca el universo entero en todo instante.

Póngase usted donde quiera. Ahí tuvo lugar el big bang. Lo que ha ocurrido es que las fuerzas de retención de las formas infundidas por Dios en el ser de las materias, ha "inflado" (dicho así para usar la terminología en uso) sus alrededores y ahora casi lo ha perdido todo de vista.

Pero si mira bien, verá que allá a lo lejos, el anhelo de los cuerpos por alcanzar la actualidad de su potencialidad no alcanzada, los agruma en nebulosas, galaxias y estrellas, que se derrumban sobre sí mismas y, con el tiempo, estallan, para poblar los espacios de piedras preciosas, para ensamblar maravillosos ámbitos ecológicos, con cuerpos vivos que los habiten, y hasta que los entiendan.

Y todo esto no sucede así porque Dios corrija excepcionalmente esporádicas desviaciones de unas leyes determinantes, como dijo Newton, sino porque su providencia lo gobierna todo continuamente. Las "leyes" más bien nos las hacemos nosotros sobre lo que se nos da regalado, hecho de la nada.

Mire a su alrededor, alabe al Creador y agradézcale la herencia que le ofrece por segunda vez, si se deja redimir y regenerar.


Y no olvidemos lo que queda por hacer, para lo cual puede ser útil lo empezado.


Manuel Ma Domenech Izquierdo.


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