De los escritos del Padre Kolbe

De los escritos del Padre Kolbe

Entresacados del libro: "San Maximiliano Kolbe, Itinerario espiritual a través de sus escritos"
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla 1991, ISBN 84-7693-196-4
(SK = Scritti Kolbe)

"Creando a los ángeles, Dios quiso que dieran, con plena conciencia y voluntad, la prueba de que siempre y en todo desearían cumplir su voluntad. Les manifestó el misterio de la Encarnación y les anunció que llamaría a la existencia a un ser humano, dotado de alma y cuerpo, y que elevaría a tal criatura a la dignidad de Madre de Dios y que por esa razón Ella llegaría a ser también su Reina y que ellos deberían también venerarla (SK 1311).

"Ella es sólo Madre de Misericordia, por ende, se apresura a acudir, aunque no sea de ninguna manera invocada, allí donde se manifiesta de manera más grave la miseria de las almas" (SK 1094).

"María, en la Anunciación, te acogió de buen grado como hijo" (SK 1334).

"Dios solo, y ninguno más, es el Creador del acto de amor de las criaturas; pero, si una de estas criaturas está dotada de libre albedrío, tal acto no sucede sin su consentimiento" (SK 1310).

"El vértice del amor de la creación que retorna a Dios es la Inmaculada". "Y en ella se realiza el milagro de la unión de Dios con la creación" (SK 1310).

"El Padre, como si fuese su Esposo, le confía al Hijo" (SK 1310).

"Desde el primer instante de su existencia, el Dador de las gracias, el Espíritu Santo, estableció la propia morada en su alma, tomó absoluta posesión de Ella y la compenetró de tal modo, que el nombre de Esposa del Espíritu Santo no expresa sino una sombra lejana, pálida, imperfecta, de tal unión" (SK 1224).

"Las florestas de Polonia ... son capaces de alcanzar de alguna manera la inteligencia. Dan origen al papel, en el cual, los pensamientos que se le confían, se difunden por el mundo entero" (SK 1083).

"El Espíritu Santo obra únicamente por medio de la Inmaculada, su Esposa" (SK 634).

"La gracia viene a nosotros del Padre por el Hijo y el Espíritu Santo. Los frutos de esta gracia suben de nosotros al Padre en orden inverso, o sea por el Espíritu Santo, es decir por la Inmaculada, y Jesús". "Es este el estupendo prototipo del principio de acción y reacción, igual y contraria, como afirman las ciencias naturales (SK 634).

"María, por el hecho de ser Madre de Jesús Salvador, llegó a ser corredentora del género humano, mientras que por el hecho de ser la esposa del Espíritu Santo, toma parte en la distribución de todas las gracias" (SK 1229).

"La finalidad de la creación y la finalidad del hombre es el amor de Dios". "Todo lo otro es medio" (SK 1326).

"He de decirte que no sólo es difícil, sino imposible, acercarnos a Jesús sin María"... "Tú me responderás: ¿Puedo yo hablar abiertamente con Jesús sin pensar en María?. Querido mío, no se trata de lo que tú debas sentir o pensar, sino únicamente que ésta es justamente la realidad, aunque no pensaras para nada" (SK 643).

"Nosotros damos a Dios nada menos que una gran gloria, porque reconocemos su sabiduría, su bondad, y su potencia" (SK 1264).

"También en nosotros Ella es Madre de Dios... y nos hace dioses y madres de Dios que engendran a Jesucristo en la almas" (SK 486).

"Toda persona razonable debe conocer la meta hacia la cual tiende y valorar todo en base a su fin intrínseco" (SK 1168).

"Como vemos en la historia, Dios recompensará no sólo lo que hagamos, sino también lo que hayamos deseado hacer, aun sin tener la fuerza suficiente para llevarlo a cabo. ¡Desead pues, pero desead sin límites!" (SK 1248).

"Él la creó tan poderosa que basta uno de sus deseos para doblegar enseguida el Corazón infinito de Dios" (SK 1248).

"Nosotros llegamos a ser el medio por el cual la Inmaculada ama a Jesús" (SK 508).

"Jesús fue el primero en honrarla como a su Madre, actuando el mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre (Dt 5,16); y por eso nosotros debemos imitarlo también en esto" (SK 751).

"Para saber lo que se ha de hacer en este momento, es necesario conocer lo que fue hecho hasta hoy: remontar la historia" (SK 1168).

"Quiere Ella misma amar ese Corazón en ellos y por medio de ellos, ser ellos mismos y hacer que lleguen a ser Ella misma" (SK 1168).

"La Inmaculada es la Omnipotencia Suplicante. Toda conversión y toda santificación son obra de la gracia, y Ella es la mediadora de todas las gracias" (SK 1331).

(Citando el Tratado de la Verdadera Devoción a María Virgen de San Luis Ma Grignon de Montfort) "Efectivamente, como a través de María tuvo inicio la salvación, así también a través de Ella la salvación llegará a su consumación... Reflexionemos bien sobre todas estas cosas" (SK 1129).

"¡Quién sabe si el fin del mundo está lejos! Muchos estudiosos autorizados y personas devotas opinan que, por lo que está sucediendo actualmente en el mundo, tenemos el derecho de inferir que el fin está bastante cerca. Efectivamente ¿no existen, quizás hoy los enemigos de Dios que brotan por todas partes con encarnizamiento? ¿No tiene, quizás, el anticristo a sus adoradores?" (SK 1129).
 
Más escritos del P. Kolbe en: Lo de la Mujer y el Dragón


El ideal de la vida apostólica es la salvación y santificación de las almas *

Me llena de gozo, querido hermano, el celo que te anima en la propagación de la gloria de Dios. En la actualidad se da una gravísima epidemia de indiferencia, que afecta, aunque de modo diverso, no sólo a los laicos, sino también a los religiosos. Con todo, Dios es digno de una gloria infinita. Siendo nosotros pobres criaturas limitadas y, por tanto, incapaces de rendirle la gloria que él merece, esforcémonos, al menos, por contribuir, en cuanto podamos, a rendirle la mayor gloria posible.

La gloria de Dios consiste en la salvación de las almas, que Cristo ha redimido con el alto precio de su muerte en la cruz. La salvación y la santificación más perfecta del mayor número de almas debe ser el ideal más sublime de nuestra vida apostólica. Cuál sea el mejor camino para rendir a Dios la mayor gloria posible y llevar a la santidad más perfecta el mayor número de almas, Dios mismo lo conoce mejor que nosotros, porque él es omnisciente e infinitamente sabio. Él, y sólo él, Dios omnisciente, sabe lo que debemos hacer en cada momento para rendirle la mayor gloria posible. ¿Y cómo nos manifiesta Dios su propia voluntad? Por medio de sus representantes en la tierra. La obediencia, y sólo la santa obediencia, nos manifiesta con certeza la voluntad de Dios. Los superiores pueden equivocarse, pero nosotros obedeciendo no nos equivocamos nunca. Se da una excepción: cuando el superior manda algo que con toda claridad y sin ninguna duda es pecado, aunque éste sea insignificante; porque en este caso el superior no sería el representante de Dios.

Dios, y solamente Dios infinito, infalible, santísimo y clemente, es nuestro Señor, nuestro creador y Padre, principio y fin, sabiduría, poder y amor: todo. Todo lo que no sea él vale en tanto en cuanto se refiere a él, creador de todo, redentor de todos los hombres y fin último de toda la creación. Es él quien, por medio de sus representantes aquí en la tierra, nos revela su admirable voluntad, nos atrae hacia sí, y quiere por medio nuestro atraer al mayor número posible de almas y unirlas a sí del modo más intimo y personal.

Querido hermano, piensa qué grande es la dignidad de nuestra condición por la misericordia de Dios. Por medio de la obediencia nosotros nos alzamos por encima de nuestra pequeñez y podemos obrar conforme a la voluntad de Dios. Más aún: adhiriéndonos así a la divina voluntad, a la que no puede resistir ninguna criatura, nos hacemos más fuertes que todas ellas. Ésta es nuestra grandeza; y no es todo: por medio de la obediencia nos convertimos en infinitamente poderosos.

Éste y sólo éste es el camino de la sabiduría y de la prudencia, y el modo de rendir a Dios la mayor gloria posible. Si existiese un camino distinto y mejor, Jesús nos lo hubiera indicado con sus palabras y su ejemplo. Los treinta años de su vida escondida son descritos así por la sagrada Escritura: Y les estaba sujeto. Igualmente, por lo que se refiere al resto de la vida toda de Jesús, leemos con frecuencia en la misma sagrada Escritura que él había venido a la tierra para cumplir la voluntad del Padre.

Amemos sin límites a nuestro buen Padre: amor que se demuestra a través de la obediencia y se ejercita sobre todo cuando nos pide el sacrificio de la propia voluntad. El libro más bello y auténtico donde se puede aprender y profundizar este amor es el Crucifijo. Y esto lo obtendremos mucho más fácilmente de Dios por medio de la Inmaculada, porque a ella ha confiado Dios toda la economía de la misericordia.

La voluntad de María, no hay duda alguna, es la voluntad del mismo Dios. Nosotros, por tanto, consagrándonos a ella, somos también como ella, en las manos de Dios, instrumentos de su divina misericordia. Dejémonos guiar por María; dejémonos llevar por ella, y estaremos bajo su dirección tranquilos y seguros: ella se ocupará de todo y proveerá a todas nuestras necesidades, tanto del alma como del cuerpo; ella misma removerá las dificultades y angustias nuestras.

* De las cartas de san Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir. (Gli scritti di Massimiliano Kolbe eroe di Oswiecim e beato della Chiesa, vol 1, Cittá di Vita, Firenze 1975, pp 44-46. 113-114)

"Dios, en sus obras, se sirve de instrumentos. (...) Dios, que nos ha dado una voluntad libre quiere que le sirvamos libremente como instrumentos, poniendo nuestra voluntad a disposición de la suya, de la misma manera que la Madre Santísima cuando dijo: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1,38) La palabra “hágase” tiene que estar siempre en nuestros labios porque entre la voluntad de la Inmaculada y la nuestra tiene que haber una armonía perfecta. Entonces ¿qué hay que hacer? ¡Dejémonos conducir sin temor por María!".
(San Maximiliano Mª Kolbe (1894-1941), franciscano, mártir, Conferencia del 13 de junio 1933).


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