Títulos de San José

Títulos de San José

 

Página utilizada para el guión del video de la proclamación de los premios del XL concurso de belenes de la Unión Seglar de San Antonio Mª Claret de Barcelona que se celebró el día 22 de enero de 2012.

"La alegría que siento de poder presidir esta ceremonia, se ha visto incrementada cuando he sabido que este templo, desde sus orígenes, ha estado muy vinculado a la figura de San José. Me ha conmovido especialmente la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: "San José acabará el templo". Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es José", nos dijo Benedicto XVI en Barcelona.

Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, en el capítulo 6 del Libro de su Vida, nos enseña "que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo, San José, tengo espiriencia que socorre en todas".

Más abajo nos dice: "sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere". Además de probralo, podemos conjeturar por qué eso es así, considerando la gran variedad de las importantísimas responsabilidades y circunstancias que tuvo que gestionar en el cumplimiento de sus deberes de estado.

Se le llama "Castísimo Esposo de la Bienaventurada Virgen María", aquella que concibió al Mesías, el Emmanuel, porque, llena de gracia, el Señor era con Ella, la medianera de todas las gracias.

Cuando José lo vio, como repitió el centurión, pensó que no era digno de que el Señor entrara en su casa, y dudó si tenía que dejarla. Un ángel le sacó de dudas e hizo lo que Dios le dijo que tenía que hacer. ¿A quién mejor que a San José debemos invocar cuando no sabemos qué hacer?

La Iglesia Universal le llama su patrón porque el que fue padre de su cabeza lo es también de su cuerpo místico.

Fue San José como el rector del seminario donde se formó el Sumo Sacerdote Eterno según el orden de Melquisedec. A él invocan los seminaristas como patrono de sus seminarios.

Dice San Bernardo que "los cuerpos sombrean la luz" y Rosmini que "el mismo ser de las cosas es luz". Pues bien, cuando a la vista se le presenta la luz perfilada por los cuerpos tenemos un icono. "Icono y Sombra del Padre" se llama a San José ya en los mismos títulos de los libros que hoy publica la josefología.

El P. José Mª Solé Romá, meditando sobre el santo el día de su fiesta, tuvo la inspiración de llamarle "Padre Mesiánico de Nuestro Señor Jesucristo", encontrando así un nombre apropiado para significar su especial paternidad: "mesiánica", que viene a ser lo mismo que patriarcal, pero con más proyección al futuro que siempre se nos presenta como fuente de angustias e intranquilidades desesperanzadoras.

Los padres de familia tendrán en San José su ayuda para todas sus obligaciones y necesidades.

Es patrono de los padres adoptivos, no por serlo de Cristo, de quien es padre mesiánico, sino por serlo de la Iglesia, y es patrono de los padres políticos porque siendo padre mesiánico de Cristo, es también padre político de su Esposa, la Santa Iglesia.

Avisado por un ángel se convirtió en fujitivo, desterrado, emigrante, inmigrante y refugiado. ¿Quién mejor que a San José pueden invocar todos los que sufren sus mismas circunstancias debido a la persecución o a la necesidad?

Los deshauciados que se han quedado sin vivienda o los jóvenes que la buscan como el hogar de su futura familia, a quién mejor que a San José pueden pedir ayuda, sino al que buscó posada en la Ciudad de David.

Y los que buscan algo tan amargamente perdido o tan necesariamente requerido como el trabajo, ¡cómo deberán pedirlo al que lo buscó en Egipto!.

San José era "tekton", según la palabra griega que utiliza el Evangelio y que significa "constructor". Por esto, muy dignamente, le toman como patrón los ingenieros industriales. Los belenistas pueden tomarlo como patrón porque fue el constructor del primer belén, el de verdad, el que San Francisco trató de imitar en Greccio.

Hoy, la llamada "Formación Profesional" de todos los oficios puede invocar al que formó profesionalmente al Hijo de Dios hecho hombre, creador del orden del universo y de sus causas.

A San José pueden pedir ayuda los maestros que hoy día sufren tanto, porque fue maestro del único que es nuestro Maestro.

El mundo del trabajo le debería suplicar en todas sus necesidades, ya que San José trabajó para sacar adelante a familia tan sagrada que todo lo sacro tiene en ella la fuente de su sacralidad.

Es patrono y modelo de la vida interior, y de la exterior, porque la vivió pobre y en silencio: no nos ha llegado de él palabra alguna. Es ejemplo para la vida seglar y para la vida religiosa.

Los peregrinos pueden invocarle en todas sus necesidaades, hasta para encontrar a Cristo si le pierden, porque él lo hizo antes que ellos.

La infancia y la juventud, tan zarandeadas por un mundo que trata de acabar con ellos antes de que nazcan, puede recibir de San José las gracias necesarias para completar sus días y alcanzar la vida eterna.

¿Y los novios? José fue novio casto y fiel. El que mejor eligió, el que mejor cumplió lo que prometieron sus palabras. Los noviazgos de hoy tienen mucho que aprender y conseguir del suyo.

El matrimonio y la famillia, que intentan contra viento y marea realizar el justísimo derecho de cumplir y alcanzar sus metas y fines naturales, también deben buscar en San José caudillo, maestro y alguacil.

Eutanasia significa buena muerte. Estamos muy acostumbrados a llamar a San José patrón de la buena muerte, pero en nuestros tiempos hemos de doblar su patrocinio y tenerlo por patrón no sólo para el más allá, para que la muerte nos abra la puerta a la vida eterna porque él murió en compañía de Jesús y María, sino también para el más acá, para que nos proteja de esta hipócrita ficción que llaman ahora eutanasia como muerte digna.

Sí. "Patron de notre temps", le llaman en Francia

A San José podemos rezarle el Padrenuestro directamente a él. Si el bautismo nos hizo hermanos de Cristo, San José también es nuestro padre y como la realeza mesiánica le viene a Cristo por San José, también le podemos pedir que venga a nosotros su reino.

Estamos acostumbrados a decir "el Bienaventurado Patriarca San José" con toda naturalidad: es bienaventurado el esposo de la que todas las generaciones llamaremos bienaventurada. Nada estraño es que el esposo de la medianera de todas las gracias tenga "la de socorrer en todas la necesidades", como nos enseñó Santa Teresa de Jesús.

Este glorioso patriarca que esperó tan próximo al Mesías que le vio llegar a su casa, será también patrono de los que esperan su venida hasta que vuelva, y más cuanto más nos acerquemos a su segunda venida.

Es protector de las fronteras de Israel porque dos veces pasó la franja de Gaza. Es patrono de los tiempos de escasez porque se llama como aquel José que se llamó en Egipto "el padre del rey de mi pueblo". "Id a José" se dijo en Egipto. Ir a José es lo que tenemos que hacer en nuestra Babilonia.

"El Evangelio de la bienaventuranzas comienza con este introductor llamado José", nos enseñó el Papa Paulo VI el 19 de marzo de 1968. Él las vivió todas y en él podemos esperanzarnos en el cumplimiento de aquella profecía de Sofonías: "Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre y en el nombre de Yahvé se cobijará el resto de Israel", que será la más venturosa ventana de la historia jamás vivida, mientras Satanás, atado, no pueda seducir a las naciones.


Camino(s) ascendente(s):