Lo que predicaba San Bernardo de judíos y cristianos

Lo que predicaba San Bernardo de judíos y cristianos

"Asile, y no le soltaré hasta hacerle entrar en casa de mi madre y en la estancia de la que me engendró" (Cant 3,4).

¡Qué caridad ten fina y ardiente la de la Iglesia, pues no rehusa dar participación de sus delicias a su misma rival inplacable, la Sinagoga!. ¡Qué bondad tan exquisita manifiesta en mostrarse preparada a compartir con su enemiga la posesión de Aquel a quien adora su alma!. Con todo, no nos causará tanto asombro su proceder si paramos mientes en que la salvación procede de los judíos (Jn 4,22). y que conviene que el Salvador vuelva de nuevo al lugar de donde tuvo su origen, a fin de que se salven las reliquias de israel.
SAN BERNARDO, Sermones sobre los cantares, 79,5.

Y si esto os parece poco, escuchad lo que añade en seguida: "y en la cámara de aquella que me engendró" (Cant. 3,4). Cierto que el que penetra en la cámara nupcial no puede ser sino Esposo. ¡Grande es el poder del amor!. El Salvador había salido de su casa y de su heredad indignado; ahora, amansado por la gracia de la Esposa, déjase de tal suerte ablandar, que vuelve no sólo como Salvador, sino como Esposo.
SAN BERNARDO, Sermones sobre los cantares, 79,6.


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