Dios en la política (aunque los políticos le ignoren)

Dios en la política (aunque los políticos le ignoren)

La Ciudad de Dios, libro 11, capítulo 5

"El Dios sumo y verdadero, con su Verbo y el Espiritu Santo, tres que son uno, Dios uno y omnipotente, Creador y hacedor de todo alma y de todo cuerpo, por cuya participación son felices cuantos son felices por la verdad, no por la vanidad; que hizo al hombre animal racional de alma y cuerpo; que, en pecando éste, ni permitió que quedara sin castigo, ni le dejó sin misericordia; que dió a los buenos y a los malos ser con las piedras, vida seminal con los árboles, vida sensitiva con los animales, y vida intelectual con solos los ángeles; del cual procede todo modo, toda especia y todo orden; del cual promana la medida, el número y el peso; del cual procede cuanto naturalmente es, de cualquier género que sea y cualquiera que sea su valor; del que proceden los gérmenes de las plantas, y las formas de los gérmenes, y los movimientos de los gérmenes y de las formas; que dió también a la carne origen, belleza, complexión, fecundidad de propagación, disposición de miembros, salud y armonía; que dio al alma irracional memoria sentido y apetito, y a la racional además mente, inteligencia y voluntad; que no dejó sin conveniencia de parte y sin una especie de paz no sólo al cielo y a la tierra, ni sólo al ángel y al hombre, sino ni a los entresijos del más vil animalito, ni a la alita del ave, ni la florecilla de la hierba, ni una hoja de árbol, en modo alguno es creible que quisiera fueran ajenas a las leyes de su providencia los reinos de los hombres, sus señoríos y sus servidumbres".

San Agustín


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