Los que me habéis seguido en la regeneración (Mateo 19,28)

Los que me habéis seguido en la regeneración (Mateo 19,28)

(Sobre una desafortunada coma introducida en Mateo 19,28)

Quiero referirme a la mala puntuación que se hace universalmente en el texto de Mateo 19, 28 Allí se ha introducido una coma ¡hasta en el texto griego (que no las tiene)! cortando la frase "vosotros, los que me habéis seguido en la regeneración, cuando se siente el Hijo, etc."

De modo que se lee: "vosotros los que me habéis seguido, [coma] en la regeneración, cuando se siente el Hijo,etc".

Se interpreta así, equivocadamente, que la regeneración [palingenesia] - que ha ido sucediendo a los apóstoles en el seguimiento de Cristo, y que nos viene sucediendo a los demás desde el bautismo - tendrá lugar recién después de esta vida, en el juicio esjatólógico.

¿Por qué en este texto de Mateo 19,28, se debe catapultar la palingenesia o regeneración a los últimos tiempos cuando Pedro(1a Pedro 1,3 y 2,23) y Pablo (Tito 3,5) la dan por sucedida en este tiempo en los creyentes, ya desde el bautismo?

Pedro dice en el texto citado: "Bendito sea el Dios Padre [.] que [.] nos reengendró [anagennesas] para un esperanza viviente mediante la resurrección de Cristo" (1a Pe 1,3) "Habiendo sido reengendrados" [anagegenneménoi] (1a Pe 1,23).

Y en la carta a Tito, leemos: "nos salvó por el baño de la regeneración" [dia loutron palingenesias] (Tito 3,5)

Con tan lamentable tergiversación del sentido de la Sagrada Escritura, inspirada por Dios, en Mateo 19,28: ¿Cómo pueden tener los sacerdotes y los fieles claridad en un asunto tan esencial para la vida cristiana como saberse engendrados como hijos de Dios en un proceso histórico y biográfico que han de vivir en este tiempo, viviendo de cara al Padre?

Cristo, verdadero hombre, vivió en su biografía humana, creció en edad, sabiduría y gracia, recibiéndose del Padre en una generación histórica de su naturaleza humana de Hijo. Hay pues una analogía entre la eterna generación del Verbo y la generación del Hijo de Dios hecho hombre verdadero en su naturaleza humana.

Jesucristo asoció a los apóstoles a ese proceso de divina regeneración, de modo que es apropiado decir que los apóstoles lo siguieron en la regeneración (palingenesia) y fueron reengendrados (anagegennemenoi), hechos participantes de la filialidad que, asemejándolos al Hijo, los hace participantes de la condición de Jueces: "os sentaréis también en doce tronos".

Pero no solamente los doce participan como jueces del Juicio de las naciones. En Mateo 25 "estos hermanitos míos más pequeños" miembros de la estatura corporativa del Cristo Total, Cabeza y Cuerpo místico, participan del Juicio por haber sido hermanitos. Es decir, por haber seguido a Cristo en la configuración filial por haberlo seguido en la divina regeneración.

Horacio Bojorge


Cuando nacemos sangra la tierra; cuando Renacemos Sangra el Cielo
"Parirás a tus hijos con dolor" (Génesis 3,16); "La Iglesia nació del Corazón traspasado de Cristo muerto en la Cruz» (CIC 766).

El Hijo de Dios, engendrado como Dios se regeneró como hombre, para que los engendrados como hombres nos regenerásemos como Dios.


"Tú has querido, Señor, que tu Hijo unigénito naciera de los humanos, para que los hombres, en misterio admirable, renaciesen de ti; concédenos, por tu misericordia, que cuantos hemos sido alimentados con el pan de los hijos seamos también santificados por el espíritu de adopción. Por Jesucristo, nuestro Señor".
(Festividad de San Joaquín y Santa Ana, Oración después de la comunión).


"Possa ogni cristiano, in quest'Anno della fede, riscoprire la bellezza di essere rinato dall'alto, dall'amore di Dio, e vivere come figlio di Dio".
Benedicto XVI, Ángelus13 January 2013


"Creà l'amat e destruí l'amic. Jutjà l'amat, plorà l'amic. Recreà l'amat, glorià l'amic. Fení l'amat sa operació, e romàs l'amic eternalment en companyia de son amat".
Beat Ramon Llull. Llibre del amic i del Amat, 8 de novembre


"Toda la obra de la salvación es una obra que regenera, en la cual la paternidad de Dios, mediante el don del Hijo y del Espíritu, nos libra de la orfandad en la que hemos caído".
SS. Papa Francisco, homilía Pentecostés 15 de mayo de 2016.


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