El cumplimiento de las Profecías Mesiánicas

Profecías cumplidas y esperanzas

(Del cumplimiento de las Profecías Mesiánicas)

Este es el pregón de presentación de la proclamación de los premios del XXXI concurso de belenes de la Unión Seglar de San Antonio Mª Claret de Barcelona durante las navidades del año 2002.

El tiempo de Adviento es de preparación para la venida del Señor. Su liturgia está llena de profecías mesiánicas. Puede extrañar que el primer domingo tenga lecturas del fin de los tiempos, como si el ciclo litúrgico empezara por el final. Sin embargo estas lecturas vienen muy bien como continuación de la fiesta de Cristo Rey que se celebra ahora el último domingo del ciclo litúrgico. Así la fiesta de Cristo Rey ha tomado mayor relevancia. No es cierto que al estar al final del ciclo quede como fuera de la historia, como dicen algunos que no entienden la pedagogía de Nuestra Santa Madre Iglesia.

Podríamos decir que se confunden las esperanzas de la primera venida de Cristo con las de la segunda venida, la parusíaca. Así el ciclo litúrgico es como una rueda que gira sobre el camino de la historia, porque al final vuelve a su principio como el círculo.

Este adviento, gracias al P. Turú, he estado leyendo el libro del P. Leonardo Castellani, "El Apokalipsis de San Juan". Este jesuita argentino, que murió en 1981, dice que hay dos opiniones contrarias y extremas, muy extendidas, que dicen de las profecías o que no se ha cumplido ninguna, o que se han cumplido todas. El error es dialéctico. La verdad no. "Los errores dan testimonio de la verdad, dice Aristóteles, no sólo porque se apartan de ella, sino también unos de los otros". La primera de estas opiniones es la de los judíos que todavía están esperando la venida del Mesías. Digamos entre paréntesis que los belenistas, gracias a Dios, no tenemos la primera opinión. Celebramos incluso artísiticamente la conmemoración de la Navidad. La otra es la de muchos cristianos. Ahora es con esa con la que quiero dialogar, para que traspasen el umbral de la esperanza y se entiendan con los judíos fieles a Moisés. Cuando, en el título digo: esperanzas, quiero decir las profecías por cumplir.

El día de la Epifanía se lee el principio del capítulo 60 de Isaías (1-3):

¡Alzate y brilla que llega tu luz,
y la gloria de Jahwé ya clarea sobre tí.
Mira que obscuridad cubre la tierra
y qué densos nublados las naciones.

Mas sobre tí ya alborea Jahwé
y su gloria se divisa sobre tí.
Ya los pueblos a tu luz caminarán
y los reyes al fulgor de tu mañana!.

¿Significa esto que como vinieron los Reyes ya está cumplido todo lo que aquí se profetiza?. Evidentemente quedan profecías por cumplir, porque las profecías dicen que "vivirán sin sobresalto" y que "no se adiestrarán para la guerra", y esto no ha sucedido nunca.

Hoy está el tema caliente. Hemos visto caer las torres del Centro Mundial del Comercio. Hay "guerras y rumores de guerras". ¿Qué pasará al final? ¿Que ganarán los judíos y será el triunfo de los que crucificaron a Cristo? ¿Que perderán y el Dios providente de la historia, que describe San Agustín en la Ciudad de Dios, les eligió para que perdieran?:

"El Dios sumo y verdadero, con su Verbo y el Espiritu Santo, tres que son uno, Dios uno y omnipotente, Creador y hacedor de todo alma y de todo cuerpo, por cuya participación son felices cuantos son felices por la verdad, no por la vanidad; que hizo al hombre animal racional de alma y cuerpo; que, en pecando éste, ni permitió que quedara sin castigo, ni le dejó sin misericordia; que dió a los buenos y a los malos ser con las piedras, vida seminal con los árboles, vida sensitiva con los animales, y vida intelectual con solos los ángeles; del cual procede todo modo, toda especie y todo orden; del cual promana la medida, el número y el peso; del cual procede cuanto naturalmente es, de cualquier género que sea y cualquiera que sea su valor; del que proceden los gérmenes de las plantas, y las formas de los gérmenes, y los movimientos de los gérmenes y de las formas; que dió también a la carne origen, belleza, complexión, fecundidad de propagación, disposición de miembros, salud y armonía; que dio al alma irracional memoria sentido y apetito, y a la racional además mente, inteligencia y voluntad; que no dejó sin conveniencia de parte y sin una especie de paz no sólo al cielo y a la tierra, ni sólo al ángel y al hombre, sino ni a los entresijos del más vil animalito, ni a la alita del ave, ni la florecilla de la hierba, ni una hoja de árbol, en modo alguno es creible que quisiera fueran ajenos a las leyes de su providencia los reinos de los hombres, sus señoríos y sus servidumbres".* Es decir: La Historia.
* (San Agustín, La Ciudad de Dios. Cap.XI Lib. 5).

Busquemos el sentido de la historia hasta encontrarlo. Ignorarlo es triste, porque deja sin esperanzas, y peligroso si se tiene un falso sentido como vamos a ver.

Qué pasa con la historia, ¿cómo acaba?. ¿O no acaba, y es un girar sin sentido como para muchas filosofías orientales?.

Si la historia queda sin sentido para los cristianos, como éstos han de vivir en el mundo, empiezan flirteando con él y acaban perdiendo la Fe en un estado de fornicación trascendental. Cuando actúan en política, economía, enseñanza, arte y todas las cosas humanas no respetan nada de lo cristiano que dicen que tienen. De esta manera nacen las democracias cristianas, los partidos populares, la teología de la liberación, la new age y otras cosas así que no son más que el pecado original ejercido actualmente.

Ignorar el sentido de la historia facilita la simpatía con los que se piensan que la historia es la evolución de lo creado por un dios malo y que lo bueno es luchar contra la naturaleza disolviendo matrimonios, abortando hijos y suprimiendo la ancianidad. Los cátaros, los "puros", contra los que Santo Domingo de Guzmán fundó la Orden de Predicadores, decían que el matrimonio era malo, pero la fornicación no porque no quitaba la libertad. Y hoy está de moda el turismo por la ruta de los cátaros. Estas cosas no son historias pasadas.

Muchos que no ven el sentido de la historia, como máximo, creen como por fuerza porque lo dicen en el Credo, en un juicio repentino al final de ella. Si Dios lo dispone todo con suavidad, el final de la historia no puede ser como un poner un tren a gran velocidad para, al fin, estrellarlo contra una cantera. Su acabamiento no es un "basta ya de historia". La Historia ha de pasar suavemente a la eternidad.

* * *

La historia no puede ser una vía muerta que no acabe en Aquel que es el Primero y el Último, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Pero no podemos esperar de las solas fuerzas humanas una historia sin la huella del pecado con frutos inmunes de su genética enferma. Sólo con la gracia de Dios, que sin destruir la naturaleza, la sana y la eleva, y así la salva, es posible la restauración de la justicia original, para el hombre y para la historia.

El principio y fundamento de San Ignacio se ha de aplicar no sólo personalmente, sino además social y colectivamente. Pero "cómo será esto", que todas las cosas ayuden al fin para el que ha sido creada la humanidad.

En resumen: quiero hacer una apremiante llamada a la meditación del Apocalipsis, donde se ve la manera como toda la Escritura se cumple en la historia.

El P. Castellani dice que la clave del Apocalipsis está en aquello que dice San Agustín: "que este libro se refiere a lo que ha de suceder entre la primera y la segunda venida de Cristo".*
* (San Agustín, La Ciudad de Dios. Cap.XX, Lib.8, 1).

He puesto una página en la internet que es un extracto de la exégesis que hace el P. Castellani del Apocalipsis: Guía para la interpretación de los símbolos del Apocalipsis

Aquella estrofa de Isaías leída en la Epifanía tiene un eco en estos versos del Apocalipsis (21,24-27):

Y caminarán las gentes guiadas por su luz,
y los reyes de la tierra llevan a ella su gloria;
y sus puertas no se cerrarán de día porque noche no habrá allí;
y llevarán a ella la gloria y el honor de las naciones.
Y ciertamente no entrará en ella nada profano,
ni quien obre abominación ni mentira,
sino sólo los escritos en el libro de la vida del Cordero.

Esto se dice de la Nueva Jerusalén, la del final de los tiempos, no de Belén de Judá. Esto está por cumplir. Y saber que se cumplirá es eperanzador, y el esperanzado sabe el sentido de su vida y de su circunstancia, de la historia que le ha tocado vivir.

"Los dones de Dios son sin arrepentimiento". La Alianza no se acaba. "Al fin todo Israel será salvo". "Esposa de juventud, cómo será abandonada" dice Isaías. "¡Y si de la prevaricación de Israel tanto ha venido al mundo, qué será de su fidelidad!".

Según el Apocalipsis, antes del fin, Satanás será atado para que no seduzca a las naciones. No darán los reyes de la tierra su reino a Cristo, sino que Cristo dará el suyo a sus santos mártires y a otros, como Santa Teresita del Niño Jesús que tanto se gozaba en desear "pasar su cielo haciendo bien en la tierra". Entonces sí que la historia será antesala de la eternidad para los que la vivan, porque "la Fe, haciéndose historia, llegará a hacer cristiana la cultura", en palabras del Papa Juan Pablo II.

Esto durará mucho, hasta que Satanás será soltado por poco tiempo, seducirá a los envidiosos de que los pueblos caminen guiados por la luz de la Ciudad Santa y los reyes al fulgor de su mañana y de que lleven a ella la gloria y el honor de las naciones. Sitiarán la Ciudad Amada pero un fuego del cielo los lanzará al estanque de fuego que arde con azufre, donde ya fueron condenados la bestia y el falso profeta cuando Satanás fue atado.

Entonces el pueblo de los santos, que había alcanzado la antesala de la eternidad bajo la soberanía de Cristo Rey, entrará suavemente en la eternidad y ya no habrá más historia. "El cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán".

Todo esto entra dentro de lo que es aquel "sentir con la Iglesia" que tanto amaba San Ignacio. Es muy muy consolador ver que Su Santidad el Papa Juan Pablo II habló del triunfo del Señor en su última venida al comentar el Salmo 97 en la homilía del día 7 de noviembre del 2002.

Manuel María Domenech Izquierdo

C o n s i d e r a l i z a b l e s

"En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a Jehová. En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra; porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad". (Isaías 19,23-25)


"La Iglesia espera, junto con los Profetas y el Apóstol, aquel día sólo por Dios conocido, en el que todos los pueblos, con una sola voz, invocarán al Señor y le servirán como un solo hombre (Soph 3,9)"

Declaración "Nostra Aetate" del Vaticano II, n. 4

"Mucho más increíble es lo que ha sido ya realizado: que Dios ha muerto por los hombres".
(De los Sermones de san Agustín, obispo. Sermón Güelferbitano 3: PLS 2, 545-546)

memoria * profecía * esperanza

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