Está ampliamente admitido que los dos capítulos de la física moderna
más misteriosos son el de la mecánica cuántica y el de la teoría
de la relatividad. En este ámbito se formulan
preguntas que quedan siempre sin respuesta tales como:
La física cuántica y la teoría de la
relatividad no son interpretaciones ontológicas de estos hechos, sino
formulaciones fisicomatemáticas que permiten trabajar técnicamente con
estos fenómenos y, por tanto, no satisfacen a la mente filosófica que,
naturalmente, desea una visión subsumida en su sistema metafísico.
Si la mente se cierra sobre sí misma, sin dejar paso a nuevas
luces, no se puede salir del atolladero de contradicciones en que se
ha sumido la ciencia al abandonar la filosofía tradicional desde el
renacimiento.
La física, a fines del siglo XX, tiene dos importantes problemas por resolver.
Uno, la interpretación del experimento de las dos rendijas. Al no poder decir
por qué rendija pasa la partícula, se la cambia por una onda de probabilidad de
presencia y se dice que las partes de esa onda interfieren. Pero no se puede
admitir la interferencia de probabilidades. Probabilidad es, por definición, la
media de los resultados de un experimento repetido muchas veces, y la
interferencia es algo que se da cuando varias cosas suceden a la vez.
La probabilidad, además, no tiene dirección ni sentido, como han de tener las
magnitudes vectoriales que interfieren. Los tiene la amplitud de Feynman.
Por eso no puede ser simplemente una probabilidad. ¿Qué es pues, esa onda?.
Esa onda que hace decir a Heisenberg que "la interferencia de probabilidades"
impide el ejercicio de la lógica sensata.
El otro, es la interpretación del resultado del experimento de Michelson de 1881.
No se observa ninguna influencia de la velocidad de la Tierra alrededor del Sol,
sobre la velocidad de la luz. Dos observadores que se mueven entre sí, encuentran
el mismo valor cuando miden la velocidad de la luz. Einstein postula que las
coordenadas de espacio y tiempo de los dos observadores se transforman según
Lorentz, de manera que resulte la constancia de la velocidad de la luz para
ambos. La transformación de Lorentz es la expresión matemática de lo que parece
que sucede, pero no lo que sucede ni, mucho menos, su explicación. El tiempo y
el espacio son entes de razón, y las matemáticas pueden hacer con ellos lo que
quieran. Pero como no se fundan en la misma cosa, no se transforman confusamente
mezclados, de manera que "lo mismo" "no sea" "lo mismo" para distintos observadores.
Téngase en cuenta que la teoría de la relatividad no dice que se vean las cosas
distintas según los puntos de vista, como todas las filosofías admiten, sino
que en realidad "son" distintas, cuando cada uno "calcula" lo que debe ver el
otro, desde su otro punto de vista, lo cual no puede ser cierto.
El fin de este capítulo es la explicación de estos dos problemas de manera
satisfactoria, tanto para el filósofo católico, que sabe bien las
24 tesis tomistas, como para el físico que conoce las fenómenos
físicos en cuestión y su análisis matemático más moderno.
Con la aportación que supone pensar en la posibilidad de una propagación instantánea de las interacciones cósmicas, que podemos sacar de Santo Tomás cuando explica la instantaneidad de manifestación, en todo el universo, del fenómeno luminoso, podemos señalar algunas vías de interpretación ontológica de los fenómenos que trata la física moderna, que pueden llevar a fecundas conclusiones en el futuro. Suele decirse, incluso en los libros de texto, que las ciencias físicas y sus aplicaciones técnicas derivadas, progresan a medida que la elaboración de las teorías permite resultados más aproximados a la realidad. Pero las teorías mismas pueden basarse en supuestos erróneos y, por tanto, es muchísimo mejor buscar la aproximación entre los principios de las teorías y la realidad ontológica de las cosas.
Los principios de la filosofía tradicional que hay que tener en
cuenta son pocos, pero muy fecundos. A modo de resumen recordatorio
pueden citarse:
En cuanto a la filosofía de Santo Tomás se suponen también conocidas todas la
implicaciones contenidas en esta breve pero compendiosa cita:
"Vemos en los cuerpos físicos que la inclinación que tienen al ser, no la tienen
en virtud de algo añadido a su esencia, sino en virtud de la materia, que
anhela el ser antes de tenerlo, y en virtud de la forma, que lo mantiene una vez
que existen". Suma Teológica I q59 a2 c.
Aquí tenemos los tres aspectos de toda realidad: materia, forma o información, y
tensión o fuerza que proviene, sea del anhelo de la materia por manifestarse,
como de la forma por realizar una idea o mantener lo realizado, que en el reino
mineral son interpretadas por la física como potencial o energía potencial. Es
decir, memoria, inteligencia, y voluntad, o conciencia, concepto, e intención,
en psicología, y materia, forma, y energía, en física.
La física, hasta ahora, no había considerado más que la materia y la energía, y
con esto quedaba corta para alcanzar la realidad. Ya lo advertían los grandes
pensadores como, por ejemplo, Vazquez de Mella, quien después de una disgresión,
en la que rechaza tanto el materialismo como el energicismo, dice que la
realidad es triádica:
"¿Cual es la deducción? Que falta un tercer término que no alcanzamos, que debe
existir una unidad, central, interna, que subordine y establezca el nexo de
la variedad, y la explique. Entonces no será unitaria, ni dualisata, será
triádica, conforme a la ley suprema que, como un blasón en que se grabó Él
mismo, puso Dios en las cosas y en los entendimientos"(*) .
(*)
VAZQUEZ DE MELLA, Juan. "Filosofía de la Eucaristía". Ed. Subirana, Barcelona 1952
Pero, la física, contempla hoy, cada vez más en serio, los tres aspectos de la
realidad: materia, energía, e información.
"Some scientists are suggesting that information deserves full equality
with matter and energy, that it should join them in some sort of
"Scientific Trinity", that these three things are the main ingredients
of reality". ("The Atlantic" April 1988 p 29, Did the universe just happen?,
an article by Robert Wright on Edward Fredkin's theory).
Jean Guitton en "Dios y la Ciencia", obra que pretende ser un resumen filosófico
del estado actual de las ciencias, dice:
"La próxima etapa será la física 'semántica'. Esta revolución abre la tercera
era de la física".(*)
(*)
GUITTON, Jean. "Dios y la ciencia". Ed. Debate, Madrid 1992, p. 88.
Por parte de la física suponemos bien conocido que el problema de la dinámica es relacionar las fuerzas, tendencias, tensiones, potenciales, con el movimiento de las cosas en el espacio y el tiempo.
Louis de Broglie entendió que a cada partícula en movimiento se le puede pensar
asociada una onda de probabilidad de presemcia de la partícula, cuya
propagación, dependiente de las tensiones o potenciales circundantes, permite
calcular la probabilidad de esta presencia en cada lugar, en momentos sucesivos.
La ecuación de Schrödinger expresa matemáticamente la evolución de esta onda de
probabilidad: el giro de la fase de la onda de una partícula, con respecto a la
variación de su posición, es proporcional al ímpetu, y el ritmo al cual cambia
su fase con el tiempo es proporcional a la energía. Usamos la palabra "ímpetu",
en vez de "cantidad de movimiento" o "momento", siguiendo a Julio Palacios, que
fue, a la vez, físico y académico de la lengua. Es realmente más expresivo decir
que la "impulsión" (f.t) produce "ímpetu" (m.v).
La integral de Feynman es el núcleo de la ecuación de Schrödinger.
Le evolución de la onda se calcula sumando el resultado de una integral a través
de un camino que va desde todos los puntos a cada uno de ellos, según todos los
caminos posibles. Esto la hace semejante al principio de Huygens.
Richard Feynman presume de que su teoría es la más básica, exacta y general que
ha podido alcanzar la física en toda su historia. "No hemos encontrado nada
equivocado en la teoría de la electrodinámica cuántica. Por tanto, yo diría que
es la joya de la física, la posesión de la que estamos más orgullosos".(*)
(*)
RICHARD P. FEYNMAN. "Electrodinámica cuántica". Alianza Universidad.
Madrid 1988. (pag. 21).
Vamos a tratar dos temas importantes para el objetivo que nos hemos propuesto:
Empezaremos por el primero de ellos y dejaremos el segundo para el
apartado final: "Ponderación crítica de la Relatividad"
Después de muchos años de estar considerando todo esto, encontré el texto de una
ponencia de Martín Gutzwiller titulada
"Huygen's principle and the path interal"(*) ,
en el que explica que la integral de Feynman
coincide con el principio de Huygens si la velocidad de la luz tiende a infinito.
(*)
GUTZWILLER, Martin C. (1998). "Huygen's principle and the path interal". En:
S. Lwndqvist et al. (ed). "Path Summation: Achievements and goals".
Singapore: World Scientific Pub., 1988 Pp. 47-73.
Dicho más exactamente: el Principio de Huygens equivale a la generalización
relativista de la integral de Feynman, es decir que ésta última se deriva del
primero si la velocidad de la luz tiende a infinito.
Con el supuesto por parte de Santo Tomás de la velociada infinita de la luz
sabemos que no hay ningún impedimento ontológico para admitir que la
manifestación del estado de los cuerpos sea instantánea.
En la introducción dice que la esencia de la mecánica cuántica se expresa en
el principio de indetermincación de Heisenberg: el mismo objeto físico puede ser
descrito de dos maneras mutuamente exclusivas, pero sin embargo correctas. Las
dos maneras dependen una de otra y están conectadas por fórmulas matemáticas
bien definidas. Una similar ambivalencia se aplica a la mecánica cuántica en sí
misma: cada una de las partes de la matemática las provee de fundamento
completo: el análisis funcional empieza con la ecuación diferencial parcial de
Schrödinger, el álgebra formula la mecánica cuántica en términos de matrices y
teoría de grupos, y la geometría es el básico ingrediente de la intergarl de
camino de Feynman. Esta tres partes de la matemática: geometría, álgebra y
análisis tienen su fila en la
Tabla de tríadas.
El principio de Huygens es algo muy intuitivo. Todo punto actúa como foco emisor
de una nueva onda. Los rayos pasan por todos los puntos, en dirección a todos los
puntos. El concepto importante es decir "desde todos, hacia todos, por todos".
No se interprete este principio como que sea útil para fenómenos de propagación
unicamente. Si tuviéramos que predecir la rotura de una viga a tracción, sería
racional calcular la resistencia de todos los caminos y decidir que se romperá
por la superficie perpendicular a las líneas de menor resistencia. No ha habido
propagación, pero sí integración de todas las posibilidades por todos los
caminos. Es así como hemos de imaginar el uso del principio de Huygens, cuando
lo ponemos en relación con la integral de camino de Feynman.
Martín Gutzwiller empieza explicando que el fenómeno de la difracción de la luz
fue descubierto por el padre jesuita Francisco María Grimaldi (Bolonia, 1618-1663),
quien, al describir su descubrimiento, puso en uso la palabra "difracción" en
óptica, al igual que San Alberto Magno introdujo la palabra "afinidad" en química.
El P. Grimaldi fue el primero que compuso una teoría ondulatoria de la luz.
Martín Gutzwiller piensa que "el desarrollo histórico de los conceptos de la
difracción en óptica, están en la base de la integral de camino de Feynman".
Después dice que los 200 años de historia, que van desde los estudios de la
difracción por el P. Grimaldi, hasta que Kirchhoff deduce el principio de
Huygens de la ecuación de onda, son como una versión expandida de los 20 años
que van desde la ecuación de Schrödinger hasta la integral de Feynman. Pero
mientras los doscientos años primeros son "alejándose de la naturaleza", los
veinte años de Schrödinger a Feynman "son en sentido opuesto, volviendo a la
naturaleza" ("back to nature").
Como católico me place recordar aquí aquellas palabras que el Santo Padre
dirigió a la Juventud:
Su Santidad el Papa Juan Pablo II dijo en la
"Carta apostólica del Papa a la juventud", el
31 de marzo, Domingo de Ramos de 1985, no 14:
"Es necesario que la juventud sea un "crecimiento". Para ello
es de enorme importancia el contacto con el mundo visible, con la
naturaleza. Esta relación nos enriquece durante la juventud de modo
distinto al de la ciencia sobre el mundo "sacada de los libros".
Nos enriquece de manera directa. Se podría decir que, permaneciendo
en contacto con la naturaleza, nosotros asumimos en nuestra existencia
humana el misterio mismo de la creación, que se abre ante nosotros
con inaudita riqueza y variedad de seres visibles, y al mismo tiempo
invita constantemente hacia lo que está escondido, que es
invisible".
Esto recuerda lo que Martín Gutzwiller considera un retorno "back to nature".
Es lo que considera deseable y bueno.
Quiere decir que se hubieran ganado 180 años si no se hubiera abandonado la
naturaleza.
Por todo esto, cuando buscando cosas relacionadas con el experimento de
Aspect en las bases de datos de la red de la empresa, dí con el
"research report" de Martín Gutzwiller que decía que la integral de
Feynman coincidía con el principio de Huygens, cuando la velocidad de la
luz tiende a infinito, inmediatamente lo pedí y me dedique a profundizar este
tema durante varios años.
Como hemos dicho, la física trata de materia, de información y de energía. Este párrafo se
titula así para recordar estos tres aspectos. La información se manifiesta:
esto significa "epifanía".
"Nada existe sin música", dice San Isidoro de Sevilla. Hemos de
hablar de las vibraciones cosmicas.
Al final se harán unas consideraciones sobre los
arratres totales y parciales de los sistemas en movimiento relativo con
interacción entre sus elementos: por eso decimos "deriva", utilizando términos
marinos.
Hay también una epifanía de los cuerpos.
San Agustín dice que hasta las piedras se dan a conocer:
"Los pesos son los amores de los cuerpos
y los cuerpos se dan a conocer, ya que no pueden conocer"(*) .
(*)
SAN AGUSTIN. "La Ciudad de Dios". L XI c 27 2. BAC n 171
Esta epifanía o manifestación corporal, ya entendida por San Agustín,
es la realidad ontológica que Paul Davies entrevé desde un punto de vista
científico(*) .
Paul Davies, en su libro "La Superfuerza", nos cuenta:
"Recuerdo que cuando era niño me dijeron que la Luna hacía que los océanos
subieran y bajaran en las mareas diarias. Siempre me pareció misterioso
que el agua de los océanos "supiera" dónde está la Luna y siguiera sus
movimientos a través del cielo. Cuando, siendo estudiante, conocí la gravedad,
la sensación de desconcierto se hizo aún más profunda. ¿Cómo podía la Luna
cruzar cuatrocientos millones de kilómetros de espacio vacío y tirar de los
océanos?. La respuesta usual -que la Luna produce un campo gravitatorio en sus
inmediaciones, campo que alcanza a los océanos y los induce a moverse- tenía un
cierto sentido, pero aún no me sentía satisfecho. El campo gravitatorio de la
Luna es invisible. ¿No sería tan sólo una forma de hablar?. ¿Explicaba
realmente algo?. Tenía la impresión de que de alguna forma la Luna debía decir
a los océanos que estaba allí. Debía cruzarse entre ellos alguna especie de
mensaje a fin de que el agua supiera cómo moverse".
Y Paul Davies continúa:
"De hecho, la idea de que una fuerza se comunica a través del espacio en forma
de señal, no se halla muy lejos del enfoque moderno del tema".
(*)
DAVIES, Paul. "La Superfuerza". Biblioteca Científica Salvat n 4. Barcelona. 1988
Y Jean Guitton en "Dios y la ciencia" nos dice:
"Esto significa que el comportamiento del péndulo (de Foucault) está
determinado por el universo en conjunto y no solamente por los objetos
celestes que están proximos a la tierra"..."parece que todo sucede como si una
especie de conciencia estableciese una conexión entre todas las partes de
universo"..."la física cuántica nos revela que la naturaleza es un conjunto
indivisible en el que todo está relacionado: la totalidad del universo se hace
presente en cualquier lugar y en cualquier tiempo".(*)
(*)
GUITTON, Jean. "Dios y la ciencia". Ed. Debate, Madrid 1992, p. 116.
La tercera era de la física empieza cuando esta ciencia abarca la información.
Veamos algunas citas más de Jean Guitton:
"Lo que se llama realidad no es otra cosa que una sucesión de
discontinuidades, de fluctuaciones, de contrastes y accidentes de terreno que,
en conjunto, constituyen una red de informaciones".(*)
(*)
GUITTON, Jean. "Dios y la ciencia". Ed. Debate, Madrid 1992, p. 80.
"¿Qué es la realidad fundamental sino algo cuyo tejido no es otra cosa
que pura información?.
"(*)
(*)
GUITTON, Jean. "Dios y la ciencia". Ed. Debate, Madrid 1992, p. 88.
No hay acción a distancia. Hay información, epifanía a distancia.
La información es lo que "enlaza y explica". Ni la materia ni la energía pueden
"enlazar", porque lo que hay que enlazar es la materia y se enlaza informándola
y entonces ella reacciona energéticamente (con los pesos que son los amores
de los cuerpos). Y también la forma es algo que por sí misma está pidiendo
realizarse prácticamente. Pero la física no distingue estas dos procedencias de
las tensiones, y a todo llama energía potencial.
Huygens implica sólo acción por contacto; no hay acción a distancia, pero sí que
hay epifanía a distancia instantánea con eco del resto de universo. Este eco es
como una realimentación y la realimentación hace que se pueda guardar
información. La realimentación produce estados. Hay memorias basadas en esto.
La luz se propaga a velocidad infinita para Santo Tomás
"La acción de la luz se extiende a todo lo corpóreo, por ser cualidad activa del
primer cuerpo que puede alterar: el cielo".(*)
"El universo es como un todo corporal perfecto" (Aristóteles)
No es como la holografía, en que está la información grabada. En las partículas
está la consecuencia del estado del resto de universo sumado linealmente.
(*)
Suma teológica 1 q5 a5 ad5)
Si nos mantenemos en el ámbito de la física, sólo hemos de dar razón
de cómo responde cuantitativamente la materia a la solicitud del acto
energético que la mueve desde fuera, sin poner cortapisas a la posibilidad
de que esta solicitud interrelacione instantáneamente partes materiales
situadas a las mayores distancias cósmicas conocidas, porque esta solicitud
viene del acto, que es espiritual y que, por poco potente que sea, se
sitúa por encima de las barreras del tiempo y del espacio.
La materia apetece el acto. Una parte de universo se predispone a
transformarse en una sustancia superior y el resto del universo es inducido
por la solicitud de la parte predispuesta. Se inicia un movimiento que
complementa el impulso proveniente de las sustancias inteligentes separadas.
Este impulso, junto con la apetencia del acto por parte de la materia,
constituye la causa del par de energías, cinética y potencial, que se
balancean en cualquier vibración.
Como en el universo hay movimiento, hay en él algo continuo. Si no lo
hubiera, nada se movería. Se dan vibraciones de todo tipo alrededor de
las formas sustanciales que en cada momento existen en la totalidad del
cosmos. Estas vibraciones entrelazan todas sus partes según los modos de
vibración posibles. Los mismos orbitales atómicos son partes de materia
en interacción instantánea con el resto del universo.
La interacción de cada átomo con el resto de universo ha sido ya concebida por
físicos de la talla de Sir Arthur Eddington: "No existe, pues, contradicción
si a veces decimos que la extensión del átomo está controlada por la curvatura
del espacio; y otras, que está controlada por fuerzas de interacción procedentes
del resto del universo".(*)
(*)
"La expansión del universo". EDDINGTON. p. 178. Revista de Occidente. Madrid, 1933.
Las vibraciones del universo son:
Cada una de estas vibraciones se realiza contra todo el resto del universo
como par de sistemas contrabalanceados. Pero esto sucede mientras no hay cambios
sustanciales en las vibraciones. Como
las formas cambian como los números según dijo ya Aristóteles, cuando en algún
punto del universo coinciden las vibraciones de manera que llegan a provocar el
cambio sustancial, entonces se produce un cambio detectable o medible.
Esto constituye el llamado mar energético del universo vacío,
el potencial cuántico que querían De Broglie y Bohm.
Visto el resultado del experimento de Michelson en Cleveland en 1881, se
concluyó que el arrastre del eter era nulo. El arrastre parcial observado en el
experimento de Fizeau se explicó con la teoría de la relatividad.
Veremos que el "arrastre" es total, aunqué no del eter. Visto que la teoría
de la relatividad no responde a ninguna realidad, sino que es un simple juego
matemático, explicaremos los arrastres parciales según:
Física de los arrastres parciales y de la composición de velocidades aparentes.
Y más conforme con las últimas teorías físicas en:
Arrastre parcial de la probabilidad de amplitud.
Por fin explicaremos en el último apartado "Ponderación crítica de la Relatividad"
que por el hecho de que la teoría de la relatividad no
sea "real", no pierde peso lo dicho sobre Kant en el capítulo 3o:
LA VERDAD EN ENTREDICHO.
Ahora, con el soporte de Santo Tomás y estos últimos hallazgos por parte de la física
podemos explicar un sistema que sintetiza metafísicamente la física relativista
y la física cuántica.
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Hasta aquí el resumen. Sigamos con la exposición.
La propagación de la luz se realiza como sucesión de estados de vibración.
El espacio intercorporal es como un caldo de posibilidades (potencia de la
materia) en movimiento caótico (en el sentido científico moderno). Los cuerpos
son como cristalizaciones de ese caldo según las especies químicas, minerales,
vegetales y animales. Las ondas son "sincronizaciones" espacio-temporales del
dinamismo de ese caldo.
No es que partículas y ondas den lugar a los cuerpos, sino que la "periferia"
de todos los cuerpos del universo es la que determina las propiedades físicas
del espacio intercorporal.
El abanico de fenómenos que se desarrolla en el ámbito intercorporal no está
regido por un conjunto de leyes racionalistas y pitagóricas inmateriales y
desencarnadas como las leyes de Maxwell o la teoría cinética de los gases.
El ámbito intercorporal está lleno de la "vida" que desarrolla la periferia
de todas las sustancias del universo en la potencia material.
Hoy día nadie se extraña ya de que se diga que, para la física cuántica, un
átomo ocupa todo el universo; pues bien, cualquier punto del universo está
influído por todos los cuerpos del universo.
Las ondas electromagnéticas no tienen entidad propia; son ordenaciones
parciales del caos estadístico que se origina por los cambios sustanciales que
suceden en todo el universo.
Lo que se interpreta como ondas es siempre un promedio estadístico del
movimiento de las partes corporales o resultado estadístico de caminos de
Feynman. Entre la emisión y la absorción de un fotón, hay un sinnúmero de
absorciones y emisiones intermedias. Cada absorción se produce "no localizada".
El retardo en la propagación de la luz no se produce por "propagación", sino por
latencia entre absorciones y emisiones mientras dura la vibración de las
sustancias.
En cada absorción hay cambio sustancial instantáneo. En cada emisión queda
vibrando el resto de universo o una sustancia a la frecuencia que marca la
fórmula de Planck.
En la emisión y absorción se mantienen las fases de las vibraciones o el
desfase es siempre el mismo y síncrono.
Entre dos puntos, el desfase de los diversos caminos sólo depende del número
de absorciones y emisiones que se producen en el espacio intercorporal que hay
entre los dos puntos.
Para una vibración de una determinada frecuencia, entre dos puntos que tienen
un determinado desfase, porque entre ellos se producen un determinado número de
absorciones-emisiones, se producen fenómenos de interferencia como si de
verdaderas ondas de propagación contínua se tratase.
Ese tiempo de desfase no depende del estado de movimiento del sistema porque
las absorciones-emisiones influyen sólo por su número, ya que los cambios
sustanciales son no localizados, no se propagan, se producen instantánemanete:
"las formas cambian como los números" y "el cambio sustancial es instantáneo".
Cuando se produce una emisión de energía hacia el resto de universo, esta
energía se reparte equitativamente entre todas las formas de vibración posibles.
Es importante pensar que puede haber vibración accidental sin llegar
a cambio sustancial con interferencias aditivas y que las consecuencias
de estas interferencias accidentales son las que causan los cambios
sustanciales que no se propagan sino que se van produciendo sucesivamente
obedeciendo a la integral de Feynman.
Hay que tener siempre presente que los pasos intermedios del proceso del cambio
son en potencia. Si alguno de ellos se diera en acto, ya serían dos transiciones
en vez de una sola, y los procesos de interferencia cuántica son de una sola
transición.
Mientras la cooperación de todas estas vibraciones no alcancen la amplitud
necesaria para el cambio sustancial en ningún punto del universo, esta vibración
no será medible por ningún "acto irreversible de amplificación",
que se da en toda medición según Bohr, pero cuando en
algún punto se produzca un cambio sustancial, el estado de vibración del
universo cambiará, y así sucesivamente.
El proceso que va desde la emisión a la absorción de un fotón pasa por un
sinúmero de estos cambios. El tiempo transcurrido entre la emisión y la
absorción depende del número de cambios y del tiempo en que la vibración se
entretiene en cada uno de ellos.
Cierta vez que explicaba esto a mi amigo poeta Antonio Rodríguez Camacho, me
apostilló en gracioso andaluz: "vaya, que la luz se encanta con las cosas". No
he encontrado mejores palabras para expresar lo que quiero decir. Pero no sé si me
entendió. Aunque no hay duda
de que es realmente poeta, porque pasado el tiempo presentó a un concurso
de fotografía una foto que subtituló "La luz se encanta con las cosas",
y no significa lo mismo. Sin embargo la foto es bellísima.
Es esta: Ver foto :-)
El tiempo de "encantamiento" no depende más que de la distancia entre el
punto de emisión y el de la absorción, porque las interacciones que le siguen
son "no locales" e instantáneas. Por eso la velocidad de la luz no depende de la
velocidad del sistema inercial. Los sistemas inerciales arrastran con ellos
todas las interacciones del resto de universo. Hay arrastre parcial cuando los
centros de vibración de uno de los sistemas se mueven con repecto a otro durante
el tiempo en que la luz queda "encantada" en los elementos del sistema que se
mueve y que es el que arrastra parcialmente.
Toda extensión material, incluso lo que llaman "espacio vacío", está llena de
centros de vibración reales y virtuales. Por "reales" quiero significar aquellas
vibraciones que se producen en un elemento material que existe realmente en la
zona considerada. Por "virtuales" aquellas vibraciones que se producen en
elementos materiales que están fuera de la zona considerada, pero que en ella
tienen una equivalencia virtual como si realmente hubiera en la zona un elemento
vibrante. Recuérdese lo que son las antenas imagen que se comportan como un
dipolo magético y la que se considera tal no es más que un agujero en la
superficie de la antena.
Estas vibraciones, además, pueden ser sustanciales o accidentales. Si
realmente llegan a afectar tanto al elemento material que producen cambio
sustancial, se llamarán "sustanciales". Si sólo hacen oscilar a los elementos
materiales alrededor de sus propias formas (o estados), se llamarán
"accidentales".
Las reales pueden arrastrar, ya que el elemento vibrante se mueve con su
materia. Hay "deriva", en términos marineros.
Las virtuales (vacío) determinan "c", ya que producen una estadística caótica en
la que intervienen todos los elementos vibrantes del universo.
Hay arrastre total en los sistemas inerciales, ya que la relación de
interacción con el resto de universo se arrastra junto con toda la base
material, pero cuando uno de los sistemas interviene con sus partes en la
interacción hay arrastre parcial de Fizeau.
Esto puede servir como comprobación: Véase
Física de los arrastres parciales y de la composición de velocidades aparentes.
Pero téngase en cuenta que esta "Física de los arrastres parciales" se publicó
mucho antes de esta síntesis. Cuando, en el artículo sobre el modelo corpuscular
se habla de "electrones", hay que entender "centros de vibración del universo,
reales o virtuales". El electrón se "mide" cuando ya ha habido un cambio sustenacial, un
"acto irreversible de amplificación".
Por eso se ve mejor expresado en:
Arrastre parcial de la probabilidad de amplitud.
Hay que puntualizar que el rechazo de la teoría de la relatividad
como explicación de la realidad física, no
supone que deje de ser cierto lo que se ha dicho de la filosofía
kantiana en el capítulo tercero. Aunque la teoría de la relatividad
consista en un ardid matemático y no sea real en el sentido físico,
se basa en un espacio - tiempo no intuitivos,
y explica realmente fenómenos y, por tanto, la afirmación
kantiana de que la ciencia acierta porque todo lo ve a través del
espacio y tiempo intuitivos queda también sin sentido.
Algunos han atacado la teoría de la relatividad por un falso
espíritu de cruzada que les lleva a defender la física clásica sin caer
en la cuenta de que fue precisamente esa física la que ridiculizó a la
filosofía tradicional. Idea ilusa de esa física clásica fue el espacio
y tiempo absolutos que nunca defendió la filosofía tradicional.
Realmente afirma Santo Tomás que el universo no está en ningún
lugar:
"Fuera del conjunto del universo no hay lugar alguno".(*)
No es, pues, real ese ente de razón llamado espacio,
en el que se suponen situadas todas las cosas.
(*)
Suma Teológica. I q8 a4 d3
Otros, entendiendo esto, han encumbrado demasiado la teoría de la
relatividad, dando pie a que se generalice esa relatividad a todo el
ámbito filosófico y degenere en un relativismo escéptico de la verdad
ontológica.
De hecho no hay ninguna necesidad de aceptar la teoría de la
relatividad si se cuantifica el experimento de Michelson. Un fotón se
absorbe en un punto del universo por parte de un observador. Los
demás observadores no pueden tener ninguna noción de ese fotón
absorbido.(*) No es, pues, que una misma onda se vea diferente según
el estado de movimiento de los observadores, lo cual es lo que
pretende justificar la teoría de la relatividad. Lo que pasa es que cada uno de los observadores
absorbe fotones distintos numéricamente y las ondas
de interferencia previas a la manifestación de cada uno de ellos,
son ondas distintas y cada observador sólo tiene noción de las que
determinan a los fotones absorbidos por él.
(*)
"Experimental evidence for a photon anticorrelation effect on a beam
splitter: a new light on single-photon interferences".
P. GRANGIER, G. ROGER and A. ASPECT.
Europhysics Letters v 1 n 4, 15 Feb 1986, p 173-179.
No hay pues relatividad de una misma cosa observada por observadores
distintos, sino que lo que hay son fenómenos distintos observados
por observadores también distintos.