La Suma Teológica contrastada con la ciencia

La Suma Teológica contrastada con la ciencia

Capítulo 8o
La ciencia antiprogresista

Tercer Contraste: La Generación Espontánea y el Evolucionismo

De las cuatro causas, final, eficiente, formal y material, el espíritu del mundo contemporáneo sólo considera la material. Por eso es materialista. Seducido por el poder de las matemáticas,(*) que manejan conceptos cuantitativos cuyo principio es la materia, el mundo moderno ignora la forma y el fin, y reduce la causa eficiente al nombre del azar, lo cual le sitúa al nivel de los pueblos primitivos. Quienes aparentan ser maduros descubridores de novedades, no hacen más que repetir senilmente viejos errores:
(*) "Metafísica". ARISTOTELES. M-3, 15-20

Como, en el fondo, el evolucionismo pretende que todo provenga de la materia para divinizarla con su panteísmo antiteísta, tiene como hipótesis insoslayable la generación espontánea de la vida. En este punto, paradójicamente, la Suma es muchísimo más optimista que la ciencia. Mientras la ciencia positiva demuestra desde Pasteur que no hay generación espontánea ni de las formas más elementales de la vida microbiana, Santo Tomás, en su Suma, cree en la posibilidad del hecho de la generación espontánea hasta de ranas y serpientes:

En contraste con esto tenemos las palabras de Louis Pasteur a la Academia francesa:

Jamás se recuperará la doctrina de la generación espontánea del golpe mortal de este simple experimento.

El pensamiento de Santo Tomás nos permite afirmar que si un día, en un laboratorio microbiológico, se llegara a sintetizar realmente un ser vivo, no se tambalearía ni un ápice la teología de la Suma, en contra de la opinión de los que lo intentan con la mala voluntad de creer así poder demostrar que Dios no existe.

Las formas materiales se generan natural o artificialmente. Dice Santo Tomás al hablar de la cuestión de si el pan es forma sustancial o no:

Es decir que si, por ejemplo, Dios no hubiera creado la forma del benceno, ninguna refinería de petróleo podría producir gasolina. El hecho de sintetizarse materia viva en un laboratorio no significaría que la vida fuera algo artificial. Pero las grandes dificultades que se encuentran en el intento de sintetizar sustancia viva, no hacen sino demostrar la imposibilidad absoluta de que esa síntesis se produzca del azar natural como pensaba Santo Tomás.

Si alguna vez ocurrió algo parecido, tendría que haber sido el resultado de un movimiento dirigido y gobernado por seres más inteligentes que los químicos y biólogos que infructuosamente lo intentan con tantos recursos. Tendría que ser un intento semejante al que produce el marco ecológico que hace posible la vida de animales y plantas, es decir el resultado de la conjunción del movimiento inercial, efecto de las sustancias inteligentes separadas, con las tendencias naturales hacia las formas materiales que la física llama ahora fuerzas gravitatorias, elásticas. electromagnéticas y nucleares. Tendría que ser algo que muy bien podría describirse como "modelar un cuerpo con el barro de la tierra".(*) Todo el universo debió de conmoverse y adaptarse cuando fueron creados el hombre y la mujer. Este modelado del barro no puede ser el resultado de simples tendencias naturales porque parece muy claro que no existen fuerzas físicas hacia las formas vivas. No hay intercambios energéticos en el instante de la muerte de los animales, como lo hay en las transformaciones químicas o nucleares.
(*) Génesis 2,7

No hay tendencia natural hacia las formas vivas. Es más, la forma viva se opone activamente a las tenedencias naturales corporales, y, para explicar las estructuras de los cuerpos vivos, modernamente, los sistemas biológicos se equiparan a modelos llamados «estructuras disipativas», que generan ordenación estructural espacio - temporal a partir del aumento entrópico del entorno a base de reacciones químicas autocatalizadas por uno de los productos de la reacción. Los científicos reconocen ahora que es absolutamente imposible que la ordenación de un organismo biológico haya tenido lugar espontáneamente, y que la ordenación del entorno es todavía mayor, pues a expensas de esa ordenación surge lo biológico. Aunque no lo digan, reconocen que el orden del universo es mayor que el de un sistema biológico. Si un sistema biológico no puede surgir espontáneamente, tampoco lo puede la ordenación del universo. Luego han recorrido la quinta vía de Santo Tomás para demostrar la existencia de Dios.

La causa de todas las fuerzas naturales es la tendencia de las especies inanimadas a un determinado «situs», a una determinada configuración de partes, y precisamente todas las especies vivas tienen libertad en ese punto. Viven bajo una infinidad de «situs» posibles, porque la perfección del viviente no consiste en el «situs». "Hay que afirmar que las cenizas carecen de toda inclinación natural para la resurrección y que sólo por disposición de la divina Providencia volverán a unirse al alma. De esto proviene que aquellas partes y no otras vuelvan a juntarse".(*) Lo que se dice de las cenizas, se puede decir con mayor razón de cualquier sustancia del reino mineral que no haya estado tan cerca de una forma viva como las cenizas que han sido parte de una de ellas.
(*) Suma Teológica Spl q78 a3

Aristóteles, a pesar de creer también en la generación espontánea, dice en los Meteorológicos: "Igual que la formación del bronce y de la plata puede muy bien tener por causa el frío, el calor y su movimiento, pero estas causas no bastan para explicar la formación de la sierra, una copa o una caja, de la misma manera ocurre con los anhomeómeros (tales como la cabeza, la mano o el pie), con esta diferencia: para los primeros la causa es el arte, mientras que para los segundos lo es la naturaleza o alguna otra causa".(*)
(*) "Meteorológicos". ARISTOTELES. libro IV 390b. Vrin, París

El mantenimiento de la especie por generación vital hace pensar en una «forma» especial que no consiste en una simple configuración. A medida que el esfuerzo intelectual es más intenso y profundo, se comprende mejor la necesidad de una infusión vital específica, tal como pueden significar las palabras del Génesis: "Inspirar en el rostro aliento de vida".(*) Y esto no sólo en la creación del alma intelectual humana, sino incluso de la forma más elemental de vida vegetal, ni siquiera sensitiva.
(*) Génesis 2,7

De momento, los hombres de ciencia siguen discutiendo si fue primero el gen (DNA) o la proteína (aminoácidos), versión moderna del problema de la prioridad del huevo o la gallina.(*) En realidad buscan si la vida empezó por la virtud generativa o por la aumentativa, ignorando que la vida incluye las dos virtudes además de la nutritiva. Lo cierto es que en sus laboratorios no la consiguen de ninguna de las dos maneras, a pesar de que sus procedimientos son enormemente más sofisticados que la simple putrefacción, medio suficiente para la generación espontánea de la vida, (hasta de ranas y serpientes), según Santo Tomás.
(*) "How did life begin?". BEGLEY. Newsweek. 6 de agosto de 1979.

Con objeto de no exagerar las exigencias de la Fe, podemos llevar la discusión acerca del evolucionismo al tema del poli o monogenismo y reducirla al ámbito de la creación del ser humano. Pero no deja de ser gracioso que en aras del más puro positivismo científico, parece claro que la frontera real de la discusión está mucho más abajo. Terriblemente más abajo de donde se plantearía con el optimismo del propio Santo Tomás. Ni siquiera en la generación de ranas y serpientes, sino en la de la más simple vida unicelular vegetativa.

Si un día la ciencia consigue su anhelado propósito, el de la síntesis de la vida, tendría, pues, que quedar impasible el teólogo tomista. Pero parece claro que ese día no llegará antes del fin de la historia.

Cuarto Contraste: La Generación Humana y el DNA

Encontramos otro contraste en la hipótesis de la recepción sucesiva de almas en la generación del hombre según la medicina medieval. Con el fin de que la autoridad de la filosofía medieval no sea útil al maniqueísmo moderno, para obtener un argumento malicioso en favor del aborto, explicaré este cuarto contraste.

Aunque sin discutirla, Santo Tomás, acepta la opinión de la ciencia de su tiempo, según la cual:

Esto vendría muy bien a los que pretenden que el aborto no es un asesinato. Claro está que, aunque no lo fuera, sería también pecado, porque si la masturbación lo es(*) por desviar el semen de su orden natural, más lo será cortar el desarrollo de su fruto. Pero, el aborto, es además asesinato porque el óvulo fecundado tiene alma racional desde el principio, y quitar la vida a un ser inteligente es matar un hombre. En efecto:
(*) Suma Teológica II-2 q154 a11

Los datos científicos modernos, que Santo Tomás no poseía son:

Todo esto está ya en los textos elementales de enseñanza media y no es una elucubración de un especialista aislado. Es doctrina común, por lo que no es necesaria ninguna cita.

No se puede pensar que al alma vegetativa sucede la sensitiva y a ésta la intelectiva, ni siquiera concediendo que cada alma subsume las virtualidades de las anteriores, porque desde el principio, la primera célula de cada nuevo organismo animal tiene señales específicas, es decir propias de la especie, de un ser ya sensitivo. En el código genético está, por ejemplo, determinado el color de los ojos, y ninguna forma vegetativa tiene ojos. Congruentemente con esto, tampoco debe haber lapso de tiempo entre el término de la fecundación y la infusión del alma intelectiva directamente por Dios.

La situación de las partes en el cuerpo animal es algo que pertenece a la determinación de la cantidad por la forma, es decir, a la cuarta especie de la cualidad. Y la cualidad tiene por principio a la forma, pues sólo la cantidad indeterminada es principiada por la materia. "La especie responde a la cantidad, la figura, el sitio y el orden de las partes".(*) "Es propio de los cuerpos orgánicos guardar determinada distancia entre sus partes".(*) "A la razón de la especie pertenece el determinado sitio de las partes, como sucede en el cuerpo humano".(*) "En las cosas materiales la figura da idea de la especie a que pertenecen".(*) La posición de las bases en el DNA es algo que pertenece a esa situación de partes en la cantidad determinada. Si cada situación es propia, no tan sólo de la especie sino incluso del individuo, es claro que un individuo de la especie humana existe en el óvulo recién fecundado, desde el primer instante en que se llega a la fecundación completa, desde que la célula empieza a multiplicarse por sí misma haciendo funciones vegetativas de nutrición y crecimiento que sólo se pueden realizar por medio de un principio intrínseco: "Las operaciones vitales, como el sentir, nutrirse y desarrollarse, no pueden proceder de un principio extrínseco".(*) Y eso hacen todas las células del embrión, desde la primera bipartición celular.
(*) Suma Teológica Spl q80 a5
(*) Suma Teológica Spl q80 a5 s3
(*) Suma Teológica III q74 a3 d2
(*) Suma Teológica III q76 a3 d2
(*) Suma Teológica I q118 a2 s2

Las funciones propias del embrión están ya dirigidas y determinadas a las futuras funciones sensitivas, de manera que la impronta de lo sensitivo está ya en un código genético materializado en una disposición espacial, en otras palabras, en una situación de partes que sólo debe provenir de una forma ya sensitiva, y no sólo vegetativa. Esta forma sensitiva en el caso del hombre es también intelectiva, porque lo mismo que ocurre entre los órdenes vegetativo y sensitivo, debe ocurrir, congruentemente, entre el sensitivo y el intelectivo. Además, las disposiciones sensitivas en el hombre están ordenadas a las operaciones intelectivas y, por tanto, todo lo sensitivo en él se determina de acuerdo con lo intelectivo desde el comienzo. Aunque el embrión, al principio, sólo efectúe operaciones vegetativas, éstas están ordenadas a las sensitivas por la determinación del código genético. De igual modo que no se puede aceptar que el alma sea al principio sólo vegetativa, tampoco puede decirse con verdad que el alma es sólo sensitiva en algún momento.

Si el instante de la infusión del alma intelectiva directamente por Dios, no es el mismo en el que el hombre engendra a otro hombre, queda en entredicho la realidad de la paternidad humana, ya que entonces lo engendrado por el hombre sería sustancialmente distinto del nuevo hombre al que se llama hijo. La infusión del alma intelectiva en otro instante sería un cambio sustancial, el más rotundo de todos los cambios. El puro animal engendrado por el hombre dejaría de existir. El hombre generante se quedaría sin hijo y el generado no tendría padre.

El embrión se distingue orgánicamente de la madre por el código genético de los cromosomas y porque funcionalmente opera con independencia de ella. La madre responde a las necesidades del feto, pero éste ostenta la iniciativa en los procesos hormonales. El poder de control de la madre sobre la materia de la generación acaba en el óvulo terminado. A la madre corresponde la parte activa en el proceso que lleva a la materia de lo imperfecto a lo perfecto, dejándola a punto de recibir la última forma. Es entonces cuando "el espermatozoide activa el óvulo".(*) Basta dar al verbo «activar» todo su sentido metafísico, para entender el papel de macho y hembra en la generación de los vivientes. "En la generación humana, la madre presta la materia informe al cuerpo, que se forma por la virtud activa del semen paterno".(*)
(*) "Sexualidad". CHARLES HOUILLON. pag. 126 Omega 1974
(*) Suma Teológica II-2 q26 a10 s1

"El seno materno es respecto del semen viril como la tierra en orden a la semilla".(*) Después de la fecundación, la madre pierde la iniciativa en el control del crecimiento del embrión que va exactamente dirigido a la perfección de cada especie animal, y que, en el caso del hombre, está abierta a operaciones intelectivas efectuadas con el soporte material de la imaginación sensitiva. Para ellas no basta cualquier especie de imaginación, hace falta la humana. Por eso lo que empieza a crecer a partir del óvulo fecundado es un hombre.
(*) Suma Teológica Spl q52 a4 sc1

En resumen, el animal engendra a otro animal en el momento final de la fecundación, y, en el caso del hombre, ese es el momento en que Dios infunde el alma intelectiva. No hay primero una vida vegetativa en los animales, ni sólo vegetativa o sensitiva en los hombres.

Pero cuidado: hay que considerar la tríada:

sujeto de atribuciones (persona) * especie * principio de actividades (naturaleza)

no hay alma hasta que hay un nuevo principio de actividades distinto al de los padres.

Además de estos argumentos científicos y filosóficos, hay otros teológicos y de Magisterio eclesiástico. Enumeremos algunos:

"La norma de orar es la norma de creer",(*) y la liturgia celebra la Natividad nueve meses después de la Concepción, no sólo en el caso de Cristo sino también en el de la Santísima Virgen. "El 8 de septiembre es, en el calendario litúrgico de la Iglesia, la fiesta de la Natividad de María, precisamente nueve meses después de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, el 8 de diciembre. En la fijación de estos días, la Iglesia ha tenido en cuenta el tiempo natural de un embarazo humano".(*)
(*) JUAN PABLO II. Discurso en Liechtenstein, el 8 de septiembre de 1985.
(*) $lesp10 "El magisterio de la Iglesia". DENZINGER. no 139 y no 2200. Herder 1963
Véase la explicación de esta norma en el no 14 de la encíclica "Mediator Dei" de PIO XII.

No se podría hablar del misterio de la Inmaculada Concepción ni de justificación en el seno materno si lo que se concibe y desarrolla en él no fuera ya un hombre, como ocurre en el caso de la Santísima Virgen y de San Juan Bautista, por lo menos. Los misterios marianos son siempre vencedores de todos los errores y herejías.

El magisterio llama al aborto «crimen abominable»: "La vida, desde su concepción, ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables".(*)
(*) Concilio Vaticano II. Gaudium et Spes. no 51

El código de derecho canónico obliga al bautismo de los fetos sin concretar el tiempo de embarazo, condicionándolo sólo a la vida del feto, dando por cierto, por tanto, su cualidad humana.(*)
(*) Canon 747

El decreto del Santo Oficio de 4 de marzo de 1679 condena esta sentencia: "Parece probable que todo feto carece de alma racional mientras está en el útero, y que sólo empieza a tenerla cuando se le pare; y consiguientemente habrá que decir que en ningún aborto se comete homicidio".(*)
(*) DENZINGER no 1185

Y en el de 14 de diciembre de 1887 se condenan los errores de Rosmini Serbati, y concretamente este: "No repugna que el alma humana se multiplique por la generación, de modo que se concibe que pase de lo imperfecto, es decir, del grado sensitivo, a lo perfecto, es decir, al grado intelectivo".(*)
(*) DENZINGER no 1910

"Si el Estado social contemporáneo va asumiendo cada vez más sobre si esta tarea de protección y de promoción de la vida humana en forma digna del hombre, no existe duda alguna de que esta protección debe comenzar, no con el nacimiento o con la mayoría de edad de la persona humana, sino desde la concepción, por ser el comienzo de un solo y unívoco proceso vital que se termina con el nacimiento de un nuevo ser humano".(*)
(*) PAULO VI. Discurso al XXIII Congreso Nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos. 9 de diciembre de 1972.

Dice Juan Pablo II:

"La familia está situada en el centro mismo del bien común en sus varias dimensiones, precisamente porque en ella es concebido y nace el hombre. Es necesario hacer todo lo posible para que desde su momento inicial, desde su concepción, este ser humano sea querido, esperado, vivido como un valor particular, único e irrepetible".(*)
(*) JUAN PABLO II. Audiencia general 3 de enero de 1979.

"Debemos preocuparnos también por el ocaso de tantos valores fundamentales que constituyen un bien indiscutible, no sólo de la moral cristiana, sino simplemente de la moral humana, de la cultura moral, como son el respeto a la vida humana desde el momento de su concepción, el respeto al matrimonio según su naturaleza indisoluble, el respeto a la estabilidad de la familia".(*)
(*) "Dives in Misericordie". JUAN PABLO II.

"Se celebra hoy en Italia, por iniciativa de la conferencia episcopal, una jornada de sensibilización hacia el valor de la vida humana, de toda vida humana. Me uno con gusto a esta intención, elevando mi plegaria al Señor por la defensa de la vida humana ya desde la concepción".(*)
(*) JUAN PABLO II. Angelus del domingo 1 de febrero de 1981.

Recordemos además que "Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente".(*)
(*) JUAN PABLO II. Discurso de la Castellana. Madrid 1982

Si Santo Tomás hubiera conocido los datos que la ciencia y la teología han aportado hasta nuestros días, no hubiera contado en el conjunto de las dificultades de su Suma Teológica aquello del papa San Leon: "No era de otra naturaleza la carne de Cristo que la nuestra, ni a El se la infundió el alma en otro momento que a nosotros".(*) Y tampoco habría tenido que solucionarla distinguiendo el momento según la sucesión de disposiciones, del momento según el tiempo cósmico.(*)
(*) Suma Teológica III q33 a2 d1
(*) Suma Teológica III q33 a2 s1

Quinto Contraste: La Duración del Universo y la Entropía

Otro punto en el que la Suma contrasta con la ciencia es el del origen de los tiempos. Según el P. Mayor, por culpa del fantasma de la eternidad del movimiento de Aristóteles, Santo Tomás postula como indemostrable que el mundo haya tenido principio en el tiempo:

Sin embargo, el Papa Pío XII, en un discurso a la Academia de Ciencias, del 22 de noviembre de 1951,(*) decía:
(*) Véase revista Cristiandad. Barcelona. 15 de diciembre de 1951

Animado por estas palabras me atrevo también a contrastar la opinión de Santo Tomás en este punto. El tema lo trata muy bien el P. Mayor en su opúsculo "El Babelismo de la Evolución y la Realidad del Cosmos", editado por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968, y de él tomaré casi todo lo que sigue:

Aunque el comienzo de un proceso no equivale a comienzo en el tiempo a partir de la nada, la existencia del universo material en estado latente durante un período infinito de tiempo antes de empezar el proceso de su historia móvil, repugna a la inteligencia. Sirva de ejemplo lo que dice el Padre Antonio Due Rojo, director del Observatorio de «Cartuja», (Granada):

Pues efectivamente: "Es absurdo presumir que la materia o la energía hayan existido ab aeterno en un estado inerte, para despertarse en un cierto instante espontáneamente. En efecto, ¿Qué habría determinado aquel instante con preferencia de todos los otros instantes de la eternidad pasada?". (P. G. Stein, director del observatorio de Castel Gandolfo, Roma).

Claro está que Dios podría haber determinado aquel instante con su voluntad, por lo cual, esta argumentación en favor del origen temporal del mundo no es metafísicamente concluyente. Pero ninguna teoría científica puede serlo, como ya nos enseñaba Santo Tomás cuando decía que la teoría geocéntrica ptolemaica podría ser sustituida por otra. El origen divino del mundo, metafísicamente demostrable, no conlleva metafísicamente el origen temporal, como explica Santo Tomás en la cuestión 46 de la Suma. Ni la eternidad ni la temporalidad son demostrables metafísicamente, pero aquí se trata precisamente de ver que desde un punto de vista exclusivamente científico, no se puede dejar de pensar que el mundo o su proceso tiene un origen en el tiempo. Por eso hay aquí un contraste entre Santo Tomás y la física moderna, entre la metafísica y la ciencia. Además, aquí, más que contradecir a Santo Tomás se intenta simplemente refutar científicamente a los que pretenden fundamentar su ateísmo en una supuesta eternidad del mundo y su movimiento.

En lugar de exponer sistemáticamente el segundo principio de termodinámica y sus consecuencias(*) , considero más apropiado transcribir aquí algunas de las citas de los grandes físicos que pueden verse en el opúsculo del P. Mayor:
(*) Puede verse una explicación del segundo principio de termódinámica en cualquier texto de física. En la bibliografía se citan los de Cabrera y Palacios muy indicados para ello.

Hay otros argumentos, además del segundo principio de la termodinámica, con los que la ciencia concluye que el universo tiene una duración temporal limitada. Pero aunque estos no son tan contundentes como el de la entropía, lo más convincente de ellos es que coinciden en el resultado obtenido dentro del grado de error aceptable en este tipo de cálculos.

Dice Weizsäcker:(*)
(*) "Zum weltbild der physik". S. HIRZEL VERLAG, Stuttgart 1970. Traducción: "La imagen física del mundo". B.A.C. no 366

Reflexión.

Es claro que el desprecio de los evolucionistas hacia Santo Tomás, sólo se explica por su ignorancia afectada del Doctor Angélico, porque a ellos se les opone mucho más rotundamente la ciencia que la Suma Teológica. A nosotros, creyentes, nos confirma en la Fe el saber que ésta no perdería su razonabilidad, aun en el caso de que estas quimeras evolucionistas fuesen ciertas, como ocurría en el espíritu unitario del aquinate. Pero es que además, la existencia de Dios se demuestra con las cinco vías para los que creen en la posibilidad de la generación espontánea de plantas y animales y en la eternidad del mundo, como son los evolucionistas y materialistas modernos. Lo gracioso es que los argumentos científicos en contra del materialismo y el evolucionismo se pueden tomar mejor de la ciencia moderna, profundamente estudiada, que de las concepciones científicas del momento histórico de Santo Tomás.


Manuel María Domenech Izquierdo.

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