La Suma Teológica contrastada con la ciencia (embaucadores del vulgo)

La Suma Teológica contrastada con la ciencia

Capítulo 4o
Embaucadores del vulgo

El Romanticismo Científico

Ludwig van Beethoven inicia su Sexta Sinfonía con esta inscripción: "Sinfonía Pastoral. Una remembranza de la vida campestre. Más una expresión de sentimiento que una pintura". Beethoven "es romántico en muchos aspectos"(*) y uno de ellos es este: la intención de una expresión de sentimiento.
(*) Véase por ejemplo la palabra "Romanticismo" en:
"Enciclopedia Teide. Arte/Geografía/Ciencia/Historia". Teide, Barcelona 1977.


Podemos considerar como características románticas:

Estos rasgos se destacan claramente en cualquier género de Ciencia Ficción.

"El Romanticismo, actitud humana de una época de crisis, vivió intensamente la reacción contra una época racionalista".(*) De igual modo como se reacciona contra el racionalismo defendiendo la autonomía de la fantasía frente al raciocinio, o como la música enfatiza la descripción del «propio sentimiento», aquella «representación» del método científico,(*) que también es autoproyección humana reducida al sentimiento, es decir a la imaginación, vuelve a presentarse como una popular manera de entender la ciencia. Esto explica por qué, a pesar de que estaba ya demostrado y sabido que las «representaciones» científicas eran falsas, la divulgación científica y la enseñanza primaria reinciden en el error de imaginar arbitrariamente una realidad falsa bajo los conceptos abstractos de las leyes físicas. "La aspiración a liberar al hombre de su vida en el mundo material, la afirmación de la conciencia plena de sí como inteligencia pura y sujeto pensante, no pueden satisfacerse en la consideración de unas puras esencias inteligibles abstractas y vacías de realidad concreta. Por esto, en la historia tales sistemas racionalistas se han autodestruido casi desde su misma creación".(*) Pues bien, ocurre lo mismo en el campo científico. El vulgo no puede soportar la matemática abstracta. Y no sólo el vulgo; el gran matemático David Hilbert (1862 - 1943) solía decir: "La Física se está volviendo demasiado difícil para los físicos".(*) En pleno siglo XX, cuando la teoría de la relatividad, la física cuántica, el principio de indeterminación, la mecánica matricial y la mecánica ondulatoria están en todos los libros de texto, se pueden ver descripciones de las espirales del DNA y de sus bases con más colorido que el que hay en los juegos de construcciones con piezas de plástico para niños.(*)
(*) "Cristianismo y revolución. Orígenes románticos del catolicismo de izquierdas" FRANCISCO CANALS, p. 152. Speiro, Madrid 1986
(*) Véase "El proceder científico" en el capìtulo "La confusión de la imagen con la idea".
(*) "The awesome worlds within a cell". RICK GORE. National Geographic Vol. 150 no 3 septiembre 1976 p. 355.
(*) "Die Physik wird zu schwer für die Physikern". "El mundo de la física" p. 218.
Los libros del mirasol. Fabril Editora. Buenos Aires, 1969.

La ciencia ficción es Romanticismo Científico y, de igual modo que, como explica Francisco Canals, el catolicismo de izquierdas tiene orígenes románticos,(*) el antropocentrismo autodivinizante contemporáneo se apoya en una superficial divulgación científica y en un género artístico llamado Ciencia Ficción, al que dedicaremos un apartado en este mismo capítulo.

El Pitagorismo Moderno

Una de las impresiones más indelebles y que más me han conmovido durante mi vida, la recibí leyendo un libro que me presentó el sobrino de su autor. Por motivos de amistad tengo que omitir su nombre. No está bien hacer quedar mal a los amigos. El autor había trabajado toda su vida en la construcción de centrales hidroeléctricas y se había especializado en la resolución de los problemas referentes a las pérdidas de carga en las conducciones hidráulicas debida a los regímenes turbillonarios. Su espíritu ya no hacía otra cosa que girar junto con los remolinos acuáticos que daban vueltas sin cesar en su cerebro. Su obra era la exposición sistemática de su teoría: estaba convencido de que el universo entero estaba constituido exclusivamente por giros.

El giro es una abstracción físicomatemática como lo son los números. Todas las disciplinas científicas han progresado mucho levantando abstracciones nuevas sobre las construcciones realizadas sobre previas abstracciones. Pitágoras, dedicado especialmente a las teorías numéricas, redujo el mundo a los números. Los modernos científicos, dedicados a disciplinas elaboradas sobre la base matemática, reducen también el mundo a lo que han dedicado su vida. Haybentusiastas de los fractales que son como los pitagóricos, pero que, en vez de buscar "la fórmula" del universo, buscan "el programa" que genere el universo. Son los pitagóricos de la era de la información.

El caso del pariente de mi amigo ha quedado en el olvido, si es que alguien llegó a tomarlo en cuenta. La tecnología de las centrales hidroeléctricas ha llegado a unos niveles de rendimiento que ya casi no resulta rentable ningún esfuerzo dedicado a su mejora. En cambio, la industria del proceso de datos está en el momento inicial de su expansión. Los trabajos de investigación en este área pueden resultar muy interesantes y no se desprecia ningún artículo sobre teoría de computabilidad.

Por eso, en una publicación tan seria como "IBM Journal of Research and Development" acabo de leer un artículo(*) que reduce el mundo a una red de comunicación de interacciones cuánticas. Parece que la ciencia, sin una correspondiente formación filosófica y religiosa, constituye un sistema de antiparras que no deja ver nada más que aquello que principalmente ha ocupado el cerebro de los dedicados a cada especialidad. Los que, como yo, sean también profesionales de la informática, verán en el artículo el eco de la teoría de los giros del familiar de mi amigo.
(*) "World as system self-synthesized by quantum networking". JOHN ARCHIBALD WHEELER.
"IBM journal of research and development" Vol 32, no 1 enero 1988.

Comentando con un compañero, durante mi época de estudiante, lo admirable que resulta el poder simular con ordenadores analógicos las leyes de la mecánica, exclamó convencido: "todo son servomecanismos". Otro ejemplo de la reducción de todo a la última abstracción físicomatemática que nos es familiar.

El Romanticismo Científico que hemos visto en el apartado anterior y este pitagorismo moderno, representan la versión contemporánea de aquellos dos grandes errores contrarios que, de una manera u otra, siempre han estado presentes en la historia: "La confusión de la imagen con la idea" y "La hipostatización de los números", cuya crítica hemos desarrollado en los dos primeros capítulos.

Los que actualmente se tienen por sabios científicos pero desprecian la filosofía, están claramente divididos en las dos tendencias romántica y pitagórica. Sus más genuinos representantes, desviados hasta el extremo de ambos errores, son los biólogos evolucionistas y los físicos que buscan la teoría del campo unificado. Es curioso notar que ambas posiciones se ignoran mutuamente. Valga esto de ejemplo: Richard Dawkins, defensor del más absoluto evolucionismo, en su libro "El relojero ciego" declara: "Muchos de nosotros no comprendemos la teoría cuántica, o la teoría de Einstein sobre la relatividad general y especial, pero esto no nos lleva a oponernos a estas teorías", y el fisico - químico Peter Atwins, de Oxford, en su libro "La Creación" dice: "No hay nada que no pueda ser comprendido y no hay nada que no pueda ser explicado. Todas las cosas son extraordinariamente simples. Una gran parte del universo no necesita ninguna explicación. Por ejemplo, los elefantes".

Estos dos grandes errores se corresponden también con el empirismo y el racionalismo que, a su vez, son consecuencia de la crisis del tomismo que comenzó con el nominalismo de Ockham.(*)
(*) "Para una fundamentación de la metafísica". FRANCISCO CANALS. p.58
Publicaciones Cristiandad, Barcelona 1968.

En el ámbito religioso se juega esta deletérea estratagema: mezclando románticamente mitos y fantasías con la verdad se reduce toda la religión a sentimiento, como hiciera antaño el modernismo, condenado por San Pío X en su encíclica "Pascendi", y, a la vez, en nombre de ese racionalismo pitagórico moderno, se pretende excluir toda manifestación sensible y todo afecto de una supuesta religión purificada, con lo que se consigue, primero, el olvido de la verdad, y después se justifica el abandono de toda práctica religiosa. Por eso dijimos que era principalmente religioso el motivo de este libro.

No se crea que estas ideas afectan solamente a los especialistas. La informática se ha popularizado mucho y las últimas ideas de éstos, alcanzan los ámbitos de la divulgación científica a una velocidad sorprendente. He leido recientemente, en una revista geográfica, un artículo(*) cuyo autor reduce el universo a una computadora y declara que ve tanta inteligencia en él, que no admite la existencia de Dios, pero en cambio está convencido de que alguien está haciendo funcionar el universo como una computadora para resolver algún problema. Hablando de esto con un licenciado en psicología sentenció: "esto es ya ciencia ficción", la cual merece que le dediquemos el siguiente apartado, como ya prometimos al hablar del Romanticismo Científico.
(*) "Did the universe just happen?". ROBERT WRIGHT. "The Atlantic". (Boston) Vol. 261 no 4 abril 1988.

La Ciencia Ficción, Colmo de la Razón Falsa

La divulgación científica irresponsable, la confusión de la imaginación con la inteligencia, la suposición de que la realidad es proyectada por el cognoscente, el afán de misterio de la mente humana y la curiosidad por lo desconocido, se confabulan para producir el peor de los resultados: la ciencia ficción. Sus zarpazos actúan en todos los ambientes: literatura infantil, radio, televisión, libros, cine y alcanzan a todos: niños, gentes sencillas, adultos y universitarios.

Un fenómeno particular de nuestros días, es que gracias a los medios de comunicación social, se ponen poderosos instrumentos en manos de hombres que, sin poder alcanzar un conocimiento profundo de nada, los hacen capaces de hablar de todo, y además a todos, dada la gran potencia y difusión que alcanzan hoy día las comunicaciones. Esto abre las puertas a lo que se ha llamado divulgación científica, que junto con la exuberante imaginación humana produce la absurda y utópica verborrea de la ciencia ficción y de los «supermanes» que sobrepasan las audacias de cualquier mitología. Es tal el alud de suposiciones y teorías mal fundadas, que, muchas veces, incluso los maestros de enseñanza general básica se avergüenzan de educar y reducen sus clases a un intercambio de opiniones entre los alumnos.

Todo tiene cosas buenas, es cierto. Si no, no existiría nada. Hay buenos libros de ciencia ficción. Uno de ellos, "De King Kong a Einstein"(*) , presenta los sueños de la ciencia ficción desde el punto de vista de la física, lo cual es muy educativo. Bien, la ciencia ficción será muy divertida, estimulante, sugerente y todo lo que se quiera, pero eso no interesa ahora. Quiero hablar solamente de su malicia, de una oculta perversidad que hay en ella.
(*) MORENO LUPIAÑEZ, Manuel. "De King Kong a Einstein", (La física en la ciencia ficción). Edicions UPC. Barcelona 1999.

La pérfida tentación del humanismo divinizante que propugnan las sociologías en boga, aprovechando la circunstancia de que la ciencia ya no explica las cosas clara y distintamente, deja suelta la imaginación para que vuele con toda su inventiva. Todo se explica confusamente y no se pone fundamento a nada. Se puede hablar del sueño que salva las barreras del tiempo hacia adelante y hacia atrás, de la curación de todas las enfermedades, del suero de la eterna juventud, de los paseos interestelares e intergalácticos, de las culturas de otros mundos, de la traslación instantánea, del hombre - dios, y se tiene lo que quería Adán al comer el fruto prohibido.

En el tratado "De Trinitate", explica San Agustín que los hombres yerran de tres maneras.(*) La primera consiste en juzgar de las cosas divinas según los sentidos corporales; podríamos decir confundiendo la imagen con la idea. La segunda en opinar de lo divino como si se tratara de lo espiritual humano; aquí pensamos en la hipostatización de los números. La tercera, que él llama vértice del error, consiste en pensar de Dios como si fuera lo que ni la criatura corporal ni la espiritual son: como una fuerza dinámica capaz de engendrarse a sí mismo. Así piensa la filosofía que subyace a la ciencia ficción.
(*) "De Trinitate". SAN AGUSTIN. B.A.C. no 39 pag. 116

En "El Retorno de los Brujos", nefasto libro de Louis Pawels y Jacques Bergier, que se puso de moda hace unos años, se da nombre a esa vana filosofía y se la llama "Realismo Fantástico". Vana ha de ser en verdad la filosofía que supone que la realidad es fruto de la fantasía. Vuelven a la memoria aquellas palabras de San Pablo: "Llegará tiempo en que los hombres, no pudiendo soportar la sana doctrina se aplicarán a las fábulas".(*) Estremece pensar que hoy tenga cumplimiento esta profecía.
(*) II Tim. 4, 3-4

El fin escatológico del hombre parece estar en manos de la técnica, como arte de cambiar el presente para que el futuro resulte fascinante. El hombre se adueña de sí mismo, y alcanza la liberación de todo lo que pudiera pensar como sobrehumano. Los dientes de la humanidad han consumado el mordisco que Eva iniciara en el Edén. Es el misterio de iniquidad que va desarrollándose hasta la total manifestación del hombre de pecado.

Pero esto no impedirá, tampoco ahora, que algunos sigan buscando la verdad, y que la hallen, porque el que busca halla.(*) Sólo es preciso no olvidar que la piedra que los constructores rechazaron es la que ha de ser clave de bóveda.(*)
(*) Mateo 7,7-8.
(*) Hechos. 4, 11
A base de la expresión "akkadia aban resa" (piedra clave de conclusión) y del escrito apócrifo "Testamento de Salomón", que, al describir la construcción del templo, entiende por piedra angular la que se pone encima de la puerta del templo, algunos ven en la piedra angular la última piedra. En esta explicación, Cristo no es solamente el que levanta el nuevo templo de Dios, sino también el que lo corona o completa. Véase "Piedra angular" en "Diccionario de la Biblia", ed. Herder, Barcelona 1975.

Brujos con Patente de Corso

A primera vista, las frases que siguen, escritas en el siglo XIII por Santo Tomás, pueden parecer algo, no sólo inactual, sino premitológico.

Pero, si bien se mira, son más apropiadas para nuestro tiempo que para el suyo, pues hoy se cae en estos defectos sin que casi nadie se de cuenta de ello, lo que es mucho más grave y alarmante. Hoy se ha perdido la conciencia de pecado, también en esto, como en tantas otras cosas.(*)
(*) "El mayor drama de la sociedad actual es que ha perdido la conciencia de pecado"
Pio XII. Radiomensaje al Congreso Catequístico Nacional en Boston, 26 de octubre de 1946
Pio XII. Discurso del domingo de Pasión, 26 de mayo de 1950
Juan Pablo II. Angelus del 1 de abril de 1979
"El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado"
Juan Pablo II. Exhortación Apostólica Reconciliatio et Paenitentia, no 18

No se llevan medallas ni se quieren imágenes religiosas, pero cada vez se ven más amuletos y signos extraños. Recientemente se ha celebrado en Barcelona un congreso de magia internacional. Proliferan las tiendas en que se venden fármacos basados en «experimentos orientales». Se han constituido centros de cálculo con ordenadores eléctrónicos, con la única finalidad de realizar horóscopos y con la pretensión de hacerlos con toda seriedad. En los carteles programables que el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en la vía pública se da puntual información del horóscopo. Se ven en los quioscos cada vez más revistas monográficas dedicadas a la adivinación y artes ocultas. "En los últimos años se asiste a un fenómeno doble y aparentemente contradictorio. Un interés creciente por la ciencia y, a la vez, por esa especie de lado oscuro de la ciencia que es la magia y todo tipo de saberes ocultos".(*) Se oye a los amigos comentar que han aprendido a hacer bailar su mesita de noche con el pensamiento. Se busca el laicismo, y proliferan las llamadas "religiones marginales". Para qué seguir, el dato está en la calle para quien lo quiera ver.
(*) "Epoca". (revista de actualidad). no 155, febrero 1988 pag. 106.

Es una constante de todas las civilizaciones que haya habido hombres conocedores de artes ocultas que practiquen la adivinación. Es de todos conocido el personaje llamado «Brujo» de la tribu, que tiene la exclusiva de la receta de preparar el curare de las flechas envenenadas. Otra versión a mayor escala de ese mismo tipo es el «Mago» que se subía al Zigurat babilónico para mirar las estrellas y «adivinar» la fecha de un parto, o de un sabio egipcio que «consultaba a los dioses» para profetizar la siguiente avenida del Nilo, simplemente mirando la posición de la estrella Shotis (nuetra Sirio), al verla aparecer al mismo tiempo que el Sol, pero sin explicar cómo lo hacía. Ninguno de estos daba a conocer el «truco» a sus embaucados, porque si lo hacía, se le terminaba su vida privilegiada y perdía la posición social de los de su casta. Sin embargo, para practicar sus artes, no tenía más que conocer algunas cosas, siempre sencillas, pero ignoradas por el resto de la comunidad. Su fama y sus poderes eran buena leña para el fuego de su soberbia, y, con frecuencia, muchos de estos personajes han tenido trato personal con los demonios. Recordemos los magos egipcios que reprodujeron algunos de los milagros de Moisés delante del Faraón.

Hace poco tiempo se hacía mucho incapié en distinciones sutiles entre medicina y curandería, química y alquimia, ciencia y magia; hoy se está perdiendo de nuevo el miedo a la brujería. En realidad podemos decir que un arte pasaba de ser considerado mágico a ser tenido por técnico y científico, simplemente cuando el «truco» era conocido por todos, era de dominio público. Pero el verdadero criterio es separar lo que es proceder por arte del demonio de lo que es proceder por el conocimiento de las causas, como ya enseñaba Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII:(*)
(*) Suma Teológica II-2 q95 a1 s2

Pero al olvidar la filosofía perenne, queda el hombre desarmado para distinguir realmente magia y ciencia. La crisis de la filosofía tiene por causa, entre otras, el deslumbramiento que la apariencia de misterio, debida al sonambulismo de los científicos, ha ocasionado en las mentes filosóficas y las realizaciones conseguidas con los conocimientos secretos, diríamos vulgarmente brujerías, de unos pocos iniciados, Las inteligencias se han dejado seducir por fábulas y, esterilizadas, no han podido concebir más que vanas filosofías.

La hipocresía que siempre acompaña a toda mala conciencia, ha tenido en el caso de la ciencia, el cinismo de recriminar a la Iglesia una actitud contraria a los quehaceres científicos, ridiculizándola en lo posible y atribuyéndole yerros imaginarios. Las consecuencias del libertinaje ejercido durante varios siglos, que ha llevado al hombre a la crisis mayor de su historia, han venido a dar la razón a la Iglesia.

El ansia de infinito y el afán de misterio del alma humana, es el motor que impulsa para saltar la barrera de la ciencia mal sabida hasta el trato con los espíritus. Como la soberbia de la ciencia tantas veces ha buscado en ella el olvido de Dios, cuando el materialismo no satisface, se inquiere el poder del demonio y se busca el trato familiar con él. Se acaba mitificando la ciencia diciendo que se quiere desmitificar el dogma. El satanismo campea hoy con tal desfachatez e impunidad, que es hora ya de buscar "la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras",(*) en la gran señal vista en el cielo: "Una Mujer vestida de Sol, con la luna bajo sus pies, por doce estrellas coronada".(*) La vencedora de todas la herejías en el universo mundo, es Ella, con su Linaje, la que ha de aplastar la cabeza de la serpiente antigua.
(*) SAN PABLO. Romanos 15, 4
(*) Apocalipsis 12, 1


Manuel María Domenech Izquierdo

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