L'oració a l'hort de les oliveres

L'oració a l'hort de les oliveres

Voltat de velles branques d'olivera,
una antiga nit de lluna plena,
d'una feliç i trista primavera,
s'estava el Fill de Déu morint de pena.

Mentre al cel pampalluguen les estrelles
i a la Terra treballa ma traidora,
els deixebles acluquen les parpelles
i Ell mor de soletat desoladora.

La Mare concebuda Inmaculada,
el cor enamorat de Teresina,
del seu Regne, la lluminosa albada,
no li treuen del cor la seva espina.

Del Rei just, la divinitat s'amaga
i fins la humanitat es desmorona.
Déu, el viure li esclafa, en justa paga
del pecador que el cor me li esperona.

Grumolls de Sang rodolen fins a terra!
De fàstic, por i angoixa defallia,
i lliurava els combats d'aquella guerra,
per, a tes soletats, fer companyia.

No la Passió acceptada en Sant Sopar,
és la historia oberta del pecat
la que fa dolorós el seu pregar
i fins li fa morir la voluntat.

Heroi triomfant en la obediència,
es fa, del Pare amant, fidell espill,
d'enllà de l'horitzó d'humana ciencia,
titànic combat d'Amor de Pare i Fill!

Vilafranca, Setmana Santa de 1980
Mas Portal, agost 2003
Barcelona, maig 2010
Manuel María Domenech Izquierdo


El "hagamos redención" de San Ignacio en sus Ejercicios es algo tremendo. El modo y manera de la creación, redención y salvación del género humano, ha sido considerado, discutido y decidido desde toda la eternidad. Gotas de esto nos destilan de la oración en el huerto para imitación de Jesucristo: "si es posible..., pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". ¿Cómo nos atrevemos a darle vueltas?.

¿Si es posible? ¿Por qué sufren los niños? Ayer (14-7-14) me impresionó la homilía de la misa de la tarde en la capelinha (eso de su webcam es un cielo, dicho sea de paso). El celebrante dijo que la Virgen de Fátima está triste porque, como buena madre, acompaña a sus hijos en sus penas (todo lo que van a pedir los peregrinos). Y que nosotros también hemos de acompañarla en sus penas (que no nos convertimos y actuamos como su Hijo quiere, después de todo lo que han hecho por nosotros).

Los que se salvan, se salvan por la Oración en el Huerto. Un parpadeo de Jesucristo hubiera bastado para redimir y salvar al género humano, pero no nos dejamos salvar ni hasta con su muerte en Cruz, ni con el sufrmiento de todos los demás cristianos, viejos y niños. Si "es posible" pase sin este sufrimiento, pero como no, por culpa nuestra, Jesucristo y los mártires aceptan la voluntad del Padre para que todos los hombres se salven, hasta la muerte. No se puede dar más. Sólo se perderán los que no quieran dejarse salvar.

Tenemos una rendija espacio-temporal por donde mirar el fuego del horno de caridad en el que se fraguó el designio eterno de los modos y maneras de la creación, redención y glorificación de la Ciudad de Dios y sus ciudadanos: la oración de Jesucristo en el huerto de los olivos.

Así como por el fondo de radiación de microondas adivinamos el calor del big-bang, por la oración del huerto de los olivos atisbamos el fuego de la caridad de Dios. Pero a diferencia de aquel, éste no se enfría.


"A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la mas intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de Mi este caliz, si es Tu voluntad". (Diario de Santa Faustina Kowlska n. 1228)

"Jesús oraba con mayor intensidad, y sudó como gruesas gotas de sangre. Esta efusión de sangre de todo su cuerpo no significaba otra cosa que la pasión de los mártires de toda la Iglesia".
(De los comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos)

"Sufre también Jesús porque en Getsemaní, y en toda la Pasión, con mirada profética, veía a todos los miembros de su Cuerpo místico, de su Iglesia".
(Getsemaní - Padre Carlos Miguel Buela)


BENEDICTO XVI, De la oración de Jesús en Getsemaní, en el Huerto de los Olivos
BENEDICTO XVI, audiencia Miércoles 20 de abril de 2011, Triduo Pascual
Santa Margarita María Alacoque
El Ángel del Consuelo

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