Materialismo ignorante de la materia

Alfa: lo Primero, el Principio

En un libro precioso acabo de leer una cita, de uno de esos autores reconocidos por el "ateismo cristiano" (compañero del "humanismo cristiano" y de la "democracia cristiana") que me obliga a insertar este preámbulo a lo que tenía escrito aquí.

En los primeros capítulos, el precioso libro, explica muy bien que al principio existía el Verbo y que todo fue hecho por Él, pero al final del libro hay una cita que dice que el universo proviene del silencio, de un silencio preñado de palabras, del que por evolución espontánea se alcanza el punto omega.

Se han dejado seducir como los gnósticos del principio de la historia de la filosofía. "Desde la eternidad y antes que todas las demás cosas, y como principio de todas ellas, existía el Abismo, al cual acompañaba el Silencio". (Ceferino González, Historia de la filosofia, Tomo I, Gnosticismo panteista 108).

Eso se piensan los que, tratando de recuperar el paraíso, se han quedado en el desierto, y sin fuentes, al ignorar la luz del punto Alfa.

En mi página de síntesis he añadido una nota para enfatizar que también es la forma o fuerza sustancial la que infunde energía con la materia: NOTA: Sería ingenuo imaginar que estas fuerzas provinieran sólo de la materia o sólo de la forma. Materia y forma no existen separadas. El SER de los seres corporales "es materia y forma".

Nunca hubo silencio en la Augusta Trinidad. El universo no proviene del silencio. El universo material estuvo en silencio cuando la tierra estaba confusa y vacía, antes de que hubiera luz y fueran movidas las aguas. Pero la Palabra está siempre engendrada en el hoy de la eternidad nunca callada, antes de la aurora.

Para nosotros el universo termina en el silencio, porque cuando Dios nos lo ha dicho todo en su Palabra (San Juan de la Cruz), nosotros no podemos decir nada; solo podemos amar en silencio.

La historia, para nosotros, empieza por la Palabra y termina, cuando ya se ha dicho todo, en el silencio de la unión. Al revés de como se piensan los gnósticos.

Sí, cuando se tiene todo dicho se ama en silencio. Pero para San Juan de la Cruz, hasta el silencio suena con "música callada". Música callada y soledad sonora, pero que el silencio no impida la música ni la soledad el sonido.

No. El universo no proviene del silencio. Cuando la vibración alcanza las entrañas materiales, brilla la luz, cuyos ecos y reflejos podemos ver todavía en el fondo de radiación cósmica procedentes del big-bang y la inflación de los primeros momentos del universo corporal. La luz es la huella del Creador en la creación desde el principio. Dios es luz, luz de luz y "luz que penetra las almas".

Para los progresistas evolucionistas no hay luz de la Palabra que infunde formas en la materia prima. Esas palabras que seducen al autor citado podrían ser las "rationes seminales" de San Agustín, pero en ese autor moderno no brilla la Luz de la Palabra. Queda todo listo para ser manoseado por el nominalismo, origen del origen de las ideologías del mal: el "cogito, ergo sum".

La ignorancia de la materia que aludo a continuación es la de los materalistas. Lo que ahora advierto es el peligro de los "espirituales panteistas" que ponen el principio en la materia y rechazan el Don de Dios. Ya no hay acción de gracias, ni pecado que redimir, ni Dios que adorar ni esperanza de descanso en la alabanza.

No sólo hay Omega. También hay Alfa, y entre Alfa y Omega está la Cruz.


Sí es verdad que las "rationes seminales" se han considerado como "semina verbi" desde el punto Alfa, pero no se ha sabido hacer bien. Entre unas y otras está la Cruz; sin ella no hay salvación evolutiva, ni ecológica, ni social.

Por las "semina verbi" del punto Alfa, la creación no puede alcanzar el punto Omega, si no es a través de la resurrección de Jesucristo.

Es fundamental considerar la Declaración Dominus Iesus.


Materialismo ignorante de la materia

Estamos en una época de materialismo que ignora la materia. La perplejidad de los científicos ante los colapsos gravitacionales lo demuestra. (En "Cosmologíadas" voy poniendo balbucientes albores de un alba que nunca acaba de clarear, referentes a la materia al principio del universo).

Después de estar meses dando vueltas alrededor de la posibilidad de colaboración de la materia prima (he dicho materia prima) a la primera energía del universo, he encontrado una perla que, para mí, es como Júpiter. Ahora la acaricio girando a su alrededor como sus satélites Io, Europa, Euante o Harpálice. La pongo aquí por si alguno quiere disfrutar conmigo del espectáculo y de sus frutos.

En el Comentario de Santo Tomás a la Física de Aristóteles (EUNSA, ISBN=84-313-1897-X), en el número 90, pag. 126, se dice: "Es imposible que la materia prima se genere o se corrompa. Pero por esto no se excluye que añore al ser por creación".

Lo de la explosión inflacionaria siempre será inaudito e inenarrable. Muchas gracias, mi querido buen frayle Tomás, muchas gracias.

Hay tres materias:

"El Padre hizo esta Palabra hombre en tu seno
así que tú eres la luminosa materia
por la que exhaló la Palabra todas las virtudes
como de la primera materia forjó
la creación toda".
 
(Santa Hildegarda  Scivias  visión 13,1)

Dios lo ha hecho todo con madre: lo corpóreo con materia prima, lo espiritual con entendimiento posible o esencias angélicas, y lo sobrenatural con Mediación Materna de María.

"La vida sobrenatural también tiene una Madre: la Madre de la Divina Gracia". (San Maximiliano Kolbe, conferencia 18-6-1939).

Durante la audiencia general del miércoles 18 de septiembre de 1996 el Papa Juan Pablo II dijo: "Pero se trata de una verdadera cooperación, porque se realiza con él e implica, a partir de la anunciación, una participación activa en la obra redentora. «Con razón, pues, -afirma el concilio Vaticano II- creen los santos Padres que Dios no utilizó a María como un instrumento puramente pasivo" ("Como afirma la teología de la reforma", añade Mons. Jaime Fuentes, Obispo de Minas, Uruguay, en su libro "Totus tuus").
TOTUS TUUS La intervención de la Virgen en la vida del Beato Juan Pablo II ISBN 978-84-15024-52-1
Totus Tuus. La intervención de la Virgen en la vida del beato Juan Pablo II (Mons. Jaime Fuentes)

Es una lástima que no estemos en el mundo medieval. Aquel mundo capaz de ver congruencias entre el principio de la creación y la Mediación Maternal de María. Se podrían considerar concepciones como la del siguiente excurso: Génesis Cósmico

"En el Nuevo Testamento vemos que la fe de María, por decirlo así, "atrajo" el don del Espíritu Santo".
(Benedicto XVI, conclusión del mes de mayo, 30-5-2009).

María Virgen y Madre: la única colaboración que quiso Dios para la Encarnación, y ahora, los demás hijos suyos, no reconocemos los principios de nuestra re-generación.


"Vemos en los cuerpos físicos que la inclinación que tienen al ser no la tienen en virtud de algo añadido a su esencia, sino en virtud de la materia, que apetece el ser antes de tenerlo, y en virtud de la forma, que lo mantiene una vez que existen".
(S.Th. 1 q59 a2 c)


"Cuando la Virgen María provino,
como una rosa dorada,
de las flores de la madre Eva,
el vástago se nos hizo virgen (virga/virgo),
Alfa se nos hizo Omega,
pues el Principio se hizo Fin,
esto es, lo eterno se hizo temporal"
(Alani de Insulis, Serm. II, In Annuntiatione Beatae Mariae, quando evenit dominica in Palmis)

La Inmaculada Concepción es, desde su concepción, concebida para ser Madre de Dios y madre nuestra, pero esta universal Mediación Materna de María es un don que cada cristiano en concreto recibe como herencia con San Juan al pie de la Cruz.

Y en la Eucaristía.

En el «memorial» del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto, no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro. En efecto, le confía al discípulo predilecto y, en él, le entrega a cada uno de nosotros: « !He aquí a tu hijo¡ ». Igualmente dice también a todos nosotros: « ¡He aquí a tu madre! » (cf. Jn 19, 26.27).

Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros -a ejemplo de Juan- a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella.

Ver el número 57 de la encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA.


«obedeciendo, se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano» (Lumen Gentium 56, San Ireneo, Ctr. Herejías, 3).


Si la Mediación Materna de María es una realidad, qué más da que sea un dogma o no.
Lo que hemos de hacer es contar con ella, agradecerla y proclamarla.
LA MEDIACIÓN MATERNA DE MARÍA Y LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
La herencia del Beato Juan Pablo II. Mons. Jaime Fuentes, obispo de Minas, Uruguay.
(en otro sitio)

Tener a María por Madre es esperarlo todo de Ella sin ningún mérito.
« Nuestro verdadero padre es Cristo, y nuestra madre, la fe en él »
( SS Papa Francisco, "Lumen Fidei",5)
"¿Nos dejamos iluminar por la fe de María, que es nuestra Madre?"
(SS Papa Francisco, Audiencia general 23 de octubre de 2013)

La Mediación Materna de María no es ni un dogma, ni una fiesta (aunque podría serlo). Es un "Don", dado desde toda la eternidad para toda la eternidad, pero lo recibimos al pie de la Cruz, y en todas las misas. "Y desde aquel momento la recibió en su casa" (Juan 9, 27).


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