La medalla de San Benito

Cartas a mis ahijados

La medalla de San Benito

Queridos ahijados, todos:

El ejercicio completo de la vida cristiana no consiste sólo en lo bueno, sino que además hay que preservarse del mal. Así entramos en el significado de las letras de la medalla de San Benito. Esta medalla tiene en los cuatro ángulos de la cruz: C.S.P.B. = Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre benito).
En el brazo vertical: C.S.S.M.L. = Crux Sacra Sit Mihi Lux (Que la Sagrada Cruz sea mi luz).
En el brazo horizontal: N.D.S.M.D. = Non Draco Sit Mihi Dux (Que el dragón no me domine).
En el contorno: V.R.S.N.S.M.V.S.M.Q.L.I.V.B. = Vade Retro Satanas, Numquam Suade Mihi Vana, Sunt Mala Quae Libas, Ipsa Venena Bibas (Retírate Satanás, no me aconsejes vanidades, es malo el licor que escancias, bébete tus venenos).

Cuando vi esto, pensé en las promesas del Bautismo, y en todos vosotros, mis ahijados. Me di cuenta de que en todas mis cartas había una falta de insistencia en uno de los dos aspectos de la promesa que yo pronuncié en nombre vuestro el día de vuestro Bautismo.

En el catecismo que yo aprendí para mi Primera Comunión se leía: "Yo renuncio a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo servir a Jesucristo por siempre jamás"

Para seguir a Jesucristo se ha de renunciar a Satanás, a sus pompas y a sus obres, es decir al mundo, tanto a sus modas y propagandas, como a sus obras, sus leyes inicuas anticristianas. Hay que alejarse de los malos compañeros, de las malas lecturas, noticias, informaciones que son pompas del mundo satanizado.

Tenéis que vencer el respeto humano. No os ha de dar verguenza el oponeros y despreciar ese mundo asqueroso y corrompido, que no sabe, ni puede, ni quiere dominar sus pasiones más bajas y desordenadas. Ese mundo que quiere aprovecharse del prójimo, que desprecia al hombre, que no sabe nada bien sabido, y que no sabe lo que quiere. Frente a ese mundo no hay que tener verguenza, ni miedo, ni interés. Si hay algo que tener es asco y compasión de su hipocresía y presunción. Está revelado que tanto la bestia como el falso profeta acabarán en el estanque de fuego y azufre junto con el dragón rojo. Dejad que allá vayan solos para siempre sin que nadie más les acompañe.

Manuel M. Domenech I.


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