El conocimiento de Jesucristo

Cartas a mis ahijados

El conocimiento de Jesucristo

Barcelona, marzo de 1991

Querido Manuel Ma:

No sé si sabrás que llevo un tiempo escribiendo cartas a mis ahijados que luego se publican en "El Meridiano Católico". Algunos lectores, cuando vean esta carta pensarán que bromeo dirigiéndome la carta a mí mismo. No saben que el día de tu bautismo quisiste añadir el nombre de María al de Manuel para que tu y yo nos llamáramos igual.

Aunque la fiesta de la Maternidad de María haya dominado sobre la fiesta de la Circuncisión, al llevar el nombre de María junto al de Manuel, tenemos ahora aun más motivo que antes para celebrar nuestra doble onomástica el día primero del año, a los ocho días de la Navidad, cuando sus padres llevaron a circuncidar al Niño. Además Emmanuel significa Dios con nosotros, y Jesucristo es Dios con nosotros por medio de la Maternidad de María. Le pusieron el nombre de Jesús, que significa Salvador y está dentro del de Emmanuel, ya que Jesús es Salvador porque es Dios con nosotros para que nosotros seamos dioses con El.

La oración, la respíración del alma, como la llamaba Pío XII, es hacernos «emmanueles». ¡Cuánto debemos a Santa Teresa de Jesús y a San Ignacio de Loyola por el método de oración que nos han legado!. Como nos recordaba Juan Pablo II en su viaje a España (homilía en Avila, n. 7) es aquel "traer a Jesucristo presente" que dice Santa Teresa (Vida 4,8) para alcanzar un "íntimo conocimiento de Jesucristo para más amarle y seguirle", según nos enseña San Ignacio.

Ante el escrúpulo de temer que así nos aficionamos a la criatura más que a Dios, porque la humanidad de Cristo es cosa creada, tenemos que convencernos, como hizo la misma Santa Teresa, de que no se pueden separar en Cristo sus dos naturalezas, divina y humana. Su única Persona, que es la Segunda de la Santísima Trinidad, hace imposible aficionarse a una humanidad que no sea la del Verbo de Dios. La humanidad de Cristo no se puede pensar sin considerar que es la humanidad de Dios. Del mismo modo, una vez Jesús fue concebido del Espiritu Santo, ya no se puede pensar en la Divinidad sin saber que es la Divinidad de Cristo.

"Dios nos ama con un Corazón de carne", decía Mosén Ricart en unos ejercicios que nos predicó hace unos años. Sin embargo Jesús es rechazado por los suyos, y busca refugio en los amigos de Betania. Acojámosle nosotros ahora que es despreciado por esta sociedad babilónica y egoista, para que nos enseñe el sentido de las escrituras como a los de Emaús (Lucas 24,32), y por la paciencia y el consuelo que da su conocimiento (Romanos 15,4), mantengamos la esperanza de aquel día en que los pies del mensajero dirán sobre los montes a Sión: "Tu Dios ya reina". (Isaías 52,7).

Esto nos consolará a tí y a mí aunque no seamos semitas como la Hija de Sion, porque también leemos en Isaías (56;3,6 y 7): "Y no diga el hijo de extranjero, si está adherido a Jahwé, no diga: ¡ay! que Jahwé me excluye de su pueblo. A los hijos de extranjero, adheridos a Jahwé para servirle,... y a aquellos que estriben en mi alianza, Yo les haré entrar en mi santa montaña, les daré goces en mi casa de oración, porque mi casa, casa de oración será llamada para todos los pueblos". Mi Esperanza es vivir para siempre en esta casa, con el Emmamuel, contigo y con todos los tuyos. Recibe un fuerte abrazo de tu padrino:

Manuel Ma Domenech I.


Camino(s) ascendente(s):