Oración del peregrino al Apóstol Santiago

Este fue el texto que acompañó al DVD que se editó como recuerdo de la VI peregrinación de la Asociación de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, sección juvenil de la Unión Seglar de San Antonio Ma Claret, desde Villacañas a Santiago de Compostela el Año Santo Jacobeo 2004.

La devoción jacobea es camino y es piedad,
es batalla y reconquista, es martirio
es María, es España y es Hispanidad.

¡Qué grande se me hace España para andarla! Tendría que pensar en sus grandezas y olvidar mi pequeñez en pro de su nobleza y santidad, pero también es bueno vernos poquedad. ¡Santiago ayúdanos!

Una cruz y dos banderas. El hábito bendito para andar, mitad monje, mitad soldado, hasta que se acabe la tierra, más allá del Finisterre, acercándome a tus restos que descubrieron las estrellas y guardan piedras milenarias.

A veces pienso, Excelentísimo y Reverendísimo mi Señor Santiago, mi señor obispo, que tendría que trataros con más respeto, pero me siento hijo tuyo por la Fe que me predicaste en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Hermano de Cristo, Hijo del Padre de quien desciende toda paternidad en el cielo y en la tierra, mi filiación se hace audaz y descarada, y te trata como el niño que lo espera todo de su padre, succionando la leche de su madre. Así que, como bebé lloricoso, balbuceo mimoso: ¡Santiago Ayúdanos!. "Que Nuestro Señor toma en serio lo que le decimos con ligereza".

Vamos en pos de tus restos. La Señora del Pilar no tiene sepulcro, no tiene restos. Los de San José no se sabe dónde están, ni si los tiene. Los tuyos nos atraen desde el fin del universo como puerta santa del fin de la historia hacia la eternidad. Iluminad, Apóstol de España, las mentes sonámbulas que no saben a dónde van. "Que hacen camino al andar" sin salir de sus rotondas.

Señor Santiago, alcánzanos de la que te esperanzó desde el pilar, peregrina de esperanza hasta el calvario, que sin desfallecer en cansancios y dificultades, caminemos, inasequibles al desaliento, para ser mensajeros de amor y de esperanza entre los hombres.

"¡Qué hermosos son sobre los montes,
los pies del mesajero,
del que la paz proclama,
del que dice a Sion:
tu Dios ya reina!".
(Isaías)
Como los del peregrino al Finisterre, para decir al mundo: mi Dios es Rey.

No recuerdo quien dijo que

El Ebro tuvo un Pilar,
para dar al tajo un alcázar,
donde un padre dio a su hijo,
por defender tu lugar.

(Cuando un peregrino hace ver que el viento de un camión le arrastra)
Sí, Ha estado gracioso. Ahora nos hacen gracia los caminoes. Pueden ayudarnos si hace falta. Los peregrinos de antaño no veían camiones, ni postes telefónicos. Salían sin saber si volverían o, ni siquiera, si llegarían. Los que hacemos el camino ahora no podemos hacernos idea de lo que aquel camino fue.

"Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar". ¡Qué bien suena y qué gran mentira es!. De la misma Verdad hemos oído que es Camino. Desde que con estrellas a flor de tierra nos descubriste tu sepulcro, hubo caminos de cristiandad. De Franconia, de Suavia, Bretaña y Dinamarca, cirstianos de Germania, Castilla, La Mancha, sintieron la voación de andar por caminos jacobeos. Para que haya camino sólo hace falta un principio y un final. No importa qué atajo, ni qué río vadear. "El alma está más en lo que ama que en lo que anima". Lo importante es andar para encontrar el alma, para alcanzar el gozo de vivir. Y eso en este mundo, qué es cárcel. ¡Qué será en el palacio de la Vida Eterna!.

Mira este niño que quiso acompañarnos. ¿Qué será de él?. No volveremos a verle. Cuidad vos de él, Apóstol Santiago. Que sus padres no se separen. Dadles salud y acierto. Que vivan hasta que no le hagan falta para su salvación eterna.

Mira qué campos. ¿Fueron quizás frentes de guerra y de batallas de reconquista, cuando tú, Señor Santiago cabalgabas al lado de guerreros cristianos?. A los infieles no hay que matarlos por serlo. Hay que convertirlos. Pero si vienen a matar cristianos, es deber de caridad combatirlos y vencerlos, y no hacerlo es traición. Hoy podemos andar hacia tu templo porque aquellos cristianos fueron fieles a tu causa. Ahora están contigo en la paz tranquila y segura. Diles que intercedan contigo por nosotros, para que acertemos el camino, para que lleguemos al puerto, sin hundirnos en este mar tenebroso, piélago profundo, abrazados a los maderos que nos salvan, los maderos de la Cruz del Maestro.

España tierra de María. Todas las Vírgenes de España son aquella que te confortó a orillas del Ebro, desde aquel Pilar que lo es de España, columna de Hispanidad. Por aquella bendita hora en que la Virgen María vino en carne mortal a Zaragoza, podemos decir ahora: "Por Cristo, por María. por España, más, más y más", y seguir andando, sin saber distinguir cuándo estamos cansados de cuándo no lo estamos.

Aquí nos tienes de nuevo, pisando caminos que pisaron reyes y santos, plebeyos y pecadores, jóvenes y viejos, íberos, celtas y extranjeros. Haz que del polvo que levantaron se nos pegue la nobleza y santidad, para que en pos de ellos alcancenmos su morada santa, con el Santo, Santo, Santo, con el Rey de reyse y Señor de señores, el Pantocrator que esculpieron y pitaron en tantos templos del camino artistas piadosos. No hay religión sin piedad, y sin piedad se acaba matando a los que empiezan la vida y a los que la terminan.

Le crucificaron porque su Reino no era de este mundo, Nosotros queremos que sea de este mundo. Es la única manera de que se pueda vivir en él. Y reinará a pesar de sus enemigos. Si no se convierten, desde el infierno sabrán que los peregrinos de aquel día le tendrán por Rey de todo corazón. Democráticamente serán monárquicos. No habrá pueblos que impongan la libertad por la fuerza, como sucede ahora, por ejemplo, en Irak. Serán un solo rebaño de un sólo Pastor, y hallarán pastos, para el cuerpo y para el alma. El mundo entero será Iglesia Peregina. Los corazones de la padres amarán a sus hijos y los de los hijos a los padres, y las familias se amarán hacia adentro y hacia afuera, y andarán sus pasos por el camino de la paz. Esos eran los deseos de los pintores que pintaron en frescos y de los escultores que esculpieron en piedra el Pantocrator que adoraban los que anduvieron las rutas jacobeas delante de nosotros.

¿Será alguna de estas veras coliseo de mártires cristianos? Señor Santiago, protomártir de los apóstoles de Cristo, que a tu vera reunes a tantos y tantos que también ofrecieron su vida y aceptaron la muerte, por ser fieles a lo que de ti recibieron, que tu "Señor tenga piedad y nos bendiga", y podamos lo que tu dijiste que podías, y pudiste, "y en manos de santos, brillen cruces de espadas", si preciso fuera. Pero. al menos, que este caminar nos curta y sigamos caminando sin volver la vista atrás, hasta las estrellas, las que iluminaron Compostela.

Cultura, civilización, arte, convivencia... ¿Qué vale todo esto sin piedad ni religión? Andar, pisar, segar la yerba, dejar señal... ¿Señal de qué? ¿De pisadas destructoras de ciego sin paisaje? ¿De vagabundo desesperanzado? ¿Por qué no se callarán los que no tienen nada que decir? ¿Por qué no te quieren oír los de corazón seco y mente sonámbula? ¿Por qué privan al pueblo de la fuente de la vida?

"¡En cuántas almas se encierra,
la semilla del creer,
reventando a flor de tierra,
con ansia de florecer!",
¡Ven con tu caballo blanco y la espada de Miguel!. Lanzad al infierno los espíritus inmundos que vagan por el mundo, con Satanás al frent,e para la perdición de las almas. Liberad a los cautivos con las Mercedes del Pilar. Que la verdad y el bien se hagan encontradizos en las encrucijadas del camino. Purifícanos, para que, si nosotros no los encontramos, otros los encuentren por nosotros. Perdona a tu pueblo, Señor, Ten de nosotros piedad. Piedad y clemencia. ¡Tronad, Señor, tronad!.

Señor Santiago, me han dicho que frente a tu sepulcro han puesto una placa de bronce con aquellas palabras del Papa:

"Por eso, yo, Juan Pablo II, hijo de la nación Polaca, que se ha considerado siempre europea, por sus orígenes, tradiciones, cultura y relaciones vitales; eslava entre los latinos y latina entre los eslavos; yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del Cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago, te lanzo vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces". ¡Que ganas tengo de leerla allí, con tus restos a mis espaldas, para que quede yo prensado entre la fuerza de estas palabras en la mente y el sello del recuerdo de tu cuerpo en mi memoria!.

(Ante los Toros de Guisando)
Hace 2.200 años que estos toros están aquí, en Guisando. Cuando los esculpieron en granito todavía no había habido Encarnación, ni sabían los artistas que tan cerca de ellos se trataría que Isabel fuera la de Castilla, en 1.468. La Isabel, la Católica, por la que tienes ciudades con tu nombre en Chile, Panamá, La Dominicana, Cuba y Argentina, y un río en Méjico que alimenta el Pacífico cerca del Puerto de San Blas. La Isabel que reconquistó la unidad de lo que tú habías empezado y fue por Recaredo conservado.

Una estrella bastó para que los Reyes vinieran de oriente a adorar al Redentor. Un campo de estrellas descubrió tu sepulcro, y los reyes de occidente vinieron antaño a rendirte homenaje. Ogaño no hay reyes ni occidente. Señor Santiago, bambolead las estrellas para que nos pongamos otra vez en camino hacia la Vida y la Verdad.

Aquí, aquí. En esta Cruz con cuatro postes, fueron encontrados Teresa y Rodrigo cuando marchaban a tierra de moros a por la palma del martirio. El Papa Gregorio XV quiso que constara en su proceso de canonización: "hubiera logrado la palma del martirio si el Soberano Esposo no la hubiera reservado para que, sin derramar su roja sangre, restituyera sus antiguos verdores al Carmelo". Ella es ahora Doctora de la Iglesia y Patrona de España junto contigo. ¡Teresa, Santiago, aydannos, que os cuesta poco y lo necesitamos tanto!.

En este castillo durmió Mío Cid. Gran vasallo si tuviera buen señor. Pero lo tuvo. No ha nobleza, gallardía, fidelidad, honradez, valentía, fortaleza y sacrificio posibles sin la Gracia de Dios, que sólo tienen los vasallos del que es Rey de reyes y Señor de señores. Y tales vasallos fueron los que sabían que cabalgabas a su lado. Como Mío Cid, que hasta después de muerto hundió en el mar las huestes de Ben Yusuf.

(Para una secuencia con nubes y niebla)
¿Era más densa que ésta, verdad, aquella nube que os envolvió a ti, a tu hermano Juan y a Pedro, aquel día que visteis la gloria del Maestro junto a Moisés y Elías?. Cuando ascendió a los cielos le ocultó una nube y entre las nubes del cielo le veremos volver. Intercede por nosotros, para que podamos resistir aquel día, el día grande de Yahvé del que dice el salmo:

"Nube y bruma densa en torno a Él
justicia y derecho, la base de su trono":

Ha llegado tu día. Muchas de la victorias cristianas fueron también en tu día. Tendremos misa concelebrada con cinco misioneros de Cristo Rey, la obra cumbre del padre Alba. La oiremos en el convento de La Encarnación, donde Santa Teresa consolidó el carmelo para que alcance hasta el fin de los tiempos tal como fue al principio. En nuestros días Santa Maravillas de Jesús ha hecho lo mismo. Santa Maravillas, de la que el padre Alba. recibió la primero limosna para su obra. Hoy te pediré con la oración de la Iglesia. "La norma de rezar es la norma de creer", y así, además de pedir se fortalece mi Fe. Intercede con nosotros para que consigamos lo que rezan las oraciones de tu misa.

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los timpos...

Purifícanos, Señor, con el bautismo salvador de la muerte de tu Hijo, para que, en la solemnidad de Santiago, el primer apóstol que participó en el cáliz redentor de Cristo, podamos ofrecerte un sacrificio agradable a tu Divina Majestad...

Al darte gracias, Señor, por los dones santos que hemos recibido en esta solemnidad de Santiago, apóstol, patrono de España, te pedimos que sigas protegiéndonos siempre con su poderosa intercesión. Por Cristo nuestro Señor.

Que el recuerdo reiterado de este día nos acostumbre a dar gloria a Dios como hemos hecho en el prefacio: "Porque Santiago, testigo predilecto, anunció el reino que viene por la muerte y resurreción de tu Hijo, y, el primero entre los apóstoles, bebió el cáliz del Señor. Con su guía y patrocinio se conserva la fe en los pueblos de España y se dilata por toda la tierra, mientras tu Apóstol alienta a los que peregrinan para que lleguen finalmente a ti, por Cristo Nuestro Señor".

Aleluya, sí, hemos dicho hoy, "aleluya, astro brillante de España, Apóstol Santiago, tu cuerpo descansa en la paz, tu gloria pervive entre nosotros".

(Para unas escenas con muchos árboles)
¡Cómo me hubiera gustado ver a Zaqueo subido al árbol! ¡Qué delicado fue Jesús al corresponder a su interés hospedándose en su casa! ¡Qué agradable os debió ser caminar todos juntos por los caminos de Tierra Santa alrededor del Maestro! ¡Que no nos sequemos como la higuera maldita! ¡Que seamos árboles frutales en los que Jesús encuentre lo que busca! No sé por qué, ahora, pensando en los árboles de vuestro Evangelio, recuerdo los olivos de las latitudes mediterráneas que vemos subiendo a Lluch y al Bartolo. Andando por allí siempre pienso en los de Getsamaní, en los de aquella noche pascual de luna llena, cuando el Hijo del Hombre llegó a la obediencia heroica, aquietando a las legiones angélicas que ansiaban defenderlo de nuestra malicia ansiosa de pecar, por cumplir la voluntad de su Padre, de nuestro Padre, que ahora lo es por lo que Él se dejó hacer. Señor Santiago, que este camino que hacemos nos ligue a Él, Camino del Padre, fuente de la Verdad y de la Vida.

Besamos la Cruz un día y otro día. Noche tras noche buscamos posada. "El día al día pasa su mensaje, y la noche a la noche se lo susurra". Lo que aprendimos de ti cuando nos lo enseñaste. Tardos fuimos y tardos somos en seguirte, Danos alas que desarraiguen nuestras malas raíces, y, fieles a la Gracia, podamos alcanzar sus dones el gran día de la siega y la vendimia.

(En una preparación de la comida)
Dones de Dios que la caridad prepara y reparte. Señor Santiago, alcánzanos de la que te buscó en Zaragoza, la peregrina de la caridad de Ain Karim, que sepamos renunciarnos para atenderlo todo, desde las necesidades a los caprichos que hay a nuestro alrededor y de las que están lejos. Que la pereza a peregrinar no nos detenga. Haznos eficientes y eficaces de la Gracia.

Ya nos tienes en Zamora. En la iglesia de tu nombre, Mío Cid fue armado caballero, y en su catedral reposan los restos de Don Luis de Trelles, el ángel de la última guerra carlista, quien resolvió fundar la Adoración Nocturna al percatarse de que su sueño de buen celta se desvanecía; de que su Rey Arturo jamás volvería de la isla de Avalón. De que el único Rey que tendrá su Parusía es Cristo. Señor Santiago, que no entendamos la Adoración Nocturna como un consentimiento con el laicismo que pretende que la religión es cosa privada que no tiene que ver con la vida social. Que nos refugiemos por la noche, junto al Sagrario, donde está escondido nuestro Rey, para pedirle que vuelva pronto, que le digamos con la liturgia de la Iglesia: "Tuyo es el reina, el poder y la gloria", "anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús". Que queramos reparar la suprema injusticia del Calvario que persiste todavía, para que se mitigue el castigo que se cierne sobre el mundo. Que sí queremos que Él reine sobre nosotros.

Esta señora nos acogió en su casa. Bendice a los que nos han hospedado y ayudado. Recompénsales tú, que nosotros no podemos. Nos han ayudado por ti, porque te quieren y confían en tu intercesión. La prueba son tantas cosas que nos han pedido que te supliquemos. Acuérdate de aquel joven que quería dejar la droga, de la madre que nos pidió por su hijo. Te damos gracias de parte de aquel labriego que tú ya sabes. Mirad vos a tantos niños y ancianos que hemos visto, y dadles lo que necesitan y necesitarán, sobre todo, lo preciso para encontrarse contigo al fin del camino de su vida.

Haz que nuestras naves salgan airosas de tormentas y tempestades. Ya sabes cuales son nuestras naves: la Unión Seglar, el Colegio del Corazón Inmaculado de María, la Sociedad Misionera de Cristo Rey, la Hemandad Sacerdotal, la revista Ave María, la Asociación Juvenil de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, la tuna. la coral, la misión del Perú, la banda, la ermita del Padre Alba. Que cumplan su misión, que no se malogren sus frutos, para que España se convierta otra vez y te haga caso, como en los días del Ebro. Que volvamos a oír el galope de tu corcel blanco y a ver sus crines al viento del Espíritu Santo.

Señor Santiago, que la Fe de la Reina y Madre peregrina, cuando iba a Egipto y volvía a Nazareth, la que Tú tenías con Ella a orillas del Ebro, nos lance a peregrinar también cuando no es de día, en tarde oscura, cuando las cosas no se ven bien, "porque es de noche".

Se va el Padre Cano. Ya sabía que no llegaría. Tiene que dirigir Ejercicios Espirituales. Hace los que nos decía el Padre alba: "hay que saber dejar a Dios por Dios". Bendícele. Dale parte del Espíritu que la Señora del Pilar te dio en Zaragoza.

Bendícenos, Señor Santiago, "dadles vientos propicios a nuestras naves. Ten de nosotros Señor, piedad. Sirviendo a España luchan con Vos". Con Vos a su lado doblarán el cabo Finisterre y alcanzarán el puerto, y entrarán por la Puerta Santa con la Iglesia Peregrina, y te abrazarán triunfantes, primero aquí, en el fin de la tierra, y después, con la Iglesia Triunfante, con aquel "abrazo incorpóreo", cuando Dios mismo nos abrazará a todos con el poder de su Brazo, el que hizo maravillas en la Señora del Pilar.

Si Nuestro Maestro hubiera bajado de la Cruz cuando se lo dijeron, se hubiera acabado la historia. No habría habido peregrinos que amontonaran piedras, purgando sus pecados, dando gloria a Dios Padre, mostrando al mundo el rostro de Cristo a sotavento del Espíritu Santo.

(Llegada al Monte del Gozo)
¡Ultreya, aleluya, hosanna. Aleluya, aleluya!. "Si esto es la cárcel, qué será el Palacio". El que pide recibe, el que busca halla. Ya no hay que llamar. La Puerta Santa está abierta. ¡Jubileo! ¡Perdón! ¡Redención! ¡Liberación!

"¡Ha terminado la milicia
Está expiada la maldad
De mano de Yahvé recibiremos
a trueque de las culpas bien doblado!".
(Isaías)

(Durante la Misa del Peregrino en la Basílica)
¡Señor Santiago!

Henos aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro al que nos acercamos hoy, peregrinos del camino de la plata, para honrar tu memoria e implorar tu protección.

Venimos desde Villacañas, hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo y trajiste su nombre y su voz hasta este confín del universo.

Venimos de muchos pueblos de España y te traemos a ti que eres columna de la Iglesia, el abrazo fraterno que viene de los siglos y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.

Vienen con nosotros, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil nacida en las fuentes de todos los países de la tierra. Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia, ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida.

Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación. Venimos inmersos en este copioso tropel que desde la entraña de los siglos ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón. Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino. Caminamos por el principio de un milenio que queremos sellar con el sello de Cristo, que queremos abrir en el nombre de Dios.

Señor Santiago, necesitamos para nuestra peregrinación de tu ardor y de tu intrepidez. Por eso, venimos a pedírtelos hasta este "finisterrae" de tus andanzas apostólicas.

Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor, el CAMINO que conduce hacia El. Ábrenos, predicador de las Espadas, a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro.

Danos, testigo del Evangelio, la fuerza de amar siempre la VIDA.

Ponte tú, Patrón de los peregrinos, al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil. Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti, peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos. Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino, queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo que Cristo Rey es hoy y siempre el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

(Misa en el altar del sepulcro)
¿Harás ruido, Hijo del Trueno, cuando resuciten tus restos en la resurreción primera?. ¿Quedará tu basílica en pie?. Si podemos estar contigo, ¿tendrá sentido el Camino de Santiago?. Te aparecerás mucho, pero no estarás siempre aparecido y, por eso, será hermoso ir a Compostela, donde habrán estado tus restos durante los siglos de cristiandad perseguida. ¿Resucitarán también contigo los que han perdido la vida en tu camino?. ¿Podremos contar los santos que mezclaron su sangre con la del río que nace en este altar?.

(Oración del Papa el 3 de mayo del 2003)

¡Dios te salve, María, llena de gracia!
Esta noche te pido por los jóvenes de España,
jóvenes llenos de sueños y esperanzas.
Ellos son los centinelas del mañana,
el pueblo de las bienaventuranzas;
son la esperanza viva de la Iglesia y del Papa.
Santa María, Madre de los jóvenes,
intercede para que sean testigos de Cristo resucitado,
apóstoles humildes y valientes del tercer milenio,
heraldos generosos del Evangelio.
Santa María, Virgen Inmaculada,
reza con nosotros,
reza por nosotros.
Manuel Ma Domenech I.


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