Hasta ahora siempre había pensado que la radiación causante de la fotografía en la Síndone, era simplemente la debida a la reconfiguración material.
A raíz de una conversación con D. Jorge Manuel Rodríguez Almenar, Vicepresidente del Centro Español de Sindonología, después de su magnífica conferencia sobre el Santo Grial de Valencia, pronunciada en febrero del 2004 para los miembros de la Unión Seglar de San Antonio Ma Claret de Barcelona, y después con mi hijo José Ma Domenech Guillén, me surgió la idea que expongo aquí para posibilitar su discusión.
Conociendo las cualidades que tradicionalmente se han aceptado para un cuerpo glorificado: impasibilidad, sutileza, agilidad y claridad, se ha de pensar que un tal cuerpo deja de interaccionar con el resto de universo desde el momento de la glorificación. La resurrección gloriosa no es como la de Lázaro. El cuerpo desaparece para el exterior físico.
El balance de energías consiste en la desaparición de una energía igual al producto de la masa del cuerpo multiplicada por su calor específico y por la temperatura del sepulcro, groso modo. No tiene nada que ver con el producto de una masa, la reconfigurada por la resurrección, por el cuadrado de la velocidad de la luz
No se trata de una desintegración nuclear que daría una energía suficiente para volatilizar el entorno. No es una "explosión térmico lumínica" como a veces la ha llamado el P. Loring, pero sí una "implosión". El resto de universo pasa a un nuevo estado de equilibrio por unas fases que pueden dar lugar a los fenómenos en discusión.
Si del mar pudiésemos extraer repentinamente un globo de agua, el resto del mar produciría un maremoto implosivo. Algo parecido sucede con la desaparición del cuerpo.
Si pudiésemos reducir repentinamente la masa de un cuerpo veríamos que quedaría esta masa a mayor temperatura. Si la masa desaparece del todo nos venimos a encontrar con una especie de volumen "dominado por la radiación" como si del Big Bang se tratara. La gran cantidad de luz nos permitiría llamarla "White Hole". Luz sin materia. Lo contrario de un Black Hole.
Los modelos físicos que habría que emplear son los que se usan para estudiar los primeros minutos del universo y los agujeros negros, como hace Steven Weinberg en su libro.
Se trataría de un fenómeno no reproducible, como el Big Bang, pero sí analizable extrapolando los experimentos físicos conocidos.
Las altas temperaturas durante fugacísimos instantes permitirían explicar tanto las chamuscaduras como las alteraciones en los porcentajes de carbonos que afectan la datación con carbono 14. Esto podría afectar varios cuerpos, más o menos según sus distancias. El Santo Sudario pudo quedar menos rejuvenecido por estar más alejado. El espectro de distribución de la implosión "lumínico térmica" constaria de toda la gama, desde rayos cósmicos y neutrones que afectarían los porcentajes de los isótopos del carbono, hasta radiaciones infrarrojas que podrían chamuscar las fibrillas de la Síndone.
Los procesos imaginables son muchos. Los núcleos de nitrógeno del aire podrían pasar a C14, éste quemaría parcialmente con el oxígeno y el carbono restante podría formar como un toner de fotocopiadora que se depositaría en la Síndone, también en los lugares más cargados de electricidad por las radiaciones primeras. Hasta cabría imaginar una fusión, como ocurre en las fotocopiadoras, debida a las radiaciones térmicas posteriores.
Las partes más alejadas del cuerpo recibirían menos calor por el enfriamiento por el aire atravesado y por el tiempo empleado en recorrer la distancia. Por eso las partes de la Síndone más próximas al cuerpo quedan más chamuscadas.
O bien, las partes más cargadas de electricidad por las primeras radiaciones, debido a estar en las direcciones más verticales y atravesando mayor longitud del cuerpo, recibirían más depósito de carbón. Esto explicaría que las partes más oscuras no estén más quemadas, sino que simplemente tienen más fibrillas teñidas.
Ya he escrito en otras partes que "la vibración de cualquier parte de universo, vibra contrabalanceada por el resto de universo". Si desaparece, en cuanto a interacción se refiere, un cuerpo, la vibración del resto de universo se precipita sobre el lugar provocando un estado "dominado por la radiación" (porque su materia ha dejado de interaccionar).
La anisotropía esférica del fenómeno vendrá provocada, en cada dirección, por la cantidad de materia del resto de universo en esa dirección, por su proximidad y por la cantidad de masa del cuerpo en dicha dirección. Lo primero da al fenómeno una direccionalidad semejante a la que da la gravedad, que explicaría la colimación y verticalidad de la imagen tridimensional, y lo segundo la intensidad de la grabación en cada dirección.
Si todo cuadra al hacer los cáculos posibles, con simulaciones en ordenadores, se podría avanzar hacia el conocimiento del verdadero rostro de Cristo.
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