La Evolución del Universo

La Evolución del Universo

Han pasado más de 30 años desde que empecé a escribir estos trabajos. En ciertas de mis páginas he añadido un suplemento para incluir los progresos que durante este tiempo hemos hecho la ciencia, la red y yo. No voy a quiitar los suplementos para evitar que lo almacenado por los buscadores quede sin respuesta, pero, a partir de ahora, será esta página la que será mantenida principalmnte.


En mi página de síntesis puse:


 
Materia y forma son como madre e hija,
y de sus amores vienen todas las energías,
porque todo se parece a la Santísima Trinidad
 
 

"Vemos en los cuerpos físicos que la inclinación que tienen al ser no la tienen en virtud de algo añadido a su esencia, sino en virtud de la materia, que apetece el ser antes de tenerlo, y en virtud de la forma, que lo mantiene una vez que existen".
(S.Th. 1 q59 a2 c)


(Esto es así antes de que se manifieste de manera que se puedan concebir científicamente espacio, tiempo y energía)

Esto lo pongo para ayudar a paliar lo que he puesto en la tabla de defectos, errores y vicios:

vacío * amorfo * caótico

Así, vacío, amorfo y caótico, le ha quedado el universo al hombre, desde que apagó la luz de la palabra con el el nominalismo

"La Palabra de Dios no solamente está pronunciada en cada ente sino en el conjunto de todos ellos, que es el mundo. De esta manera, el universo adquiere la fisonomía de una sinfonía, de un poema compuesto por Dios y dirigido al único ser que por su espíritu es capaz de escucharlo, de pronunciarlo y de cantarlo. De ahí que la palabra pronunciada por Dios en el hombre sea correlativa de la palabra pronunciada por Dios en las cosas: a la inteligibilidad de la realidad responde el entendimiento del hombre. Sólo éste es capaz de actualizar y dar vida a esa inteligibilidad en el acento de su verbo. La palabra dicha por Dios en las cosas recobra el sentido y la armonía y también la luz inicial de su origen en el acto de la palabra, que el hombre es el único capaz de pronunciar por su espíritu".
(La creación humana del lenguaje, (†) Octavio Nicolás Derisi, e-aquinas Año 1 Número 2 Febrero 2003)


Ahora hemos aprendido que el universo empezó con una "inflación", que es el espacio inter galáctico el que se extiende, que hay porcentajes importantísimos de materia y energía oscuras. Es el momento de sacar a la luz todo el contenido de esta sentencia de Santo Tomás de Aquino.

Tanto a la mirada teológica como a la cosmológica le parece lo mismo estar leyendo el principio del Génesis o un tratado moderno de cosmología.

Lo inercial viene de fuera, es espiritual, incluso en el electromagnetismo (la autoinducción es inercial); como en los astros. Lo que viene de fuera es luz instantánea en todo el universo. Las inercias empiezan a actuar en el mismo instante en el que empiezan las aceleraciones. (No confundir la inercia, resistencia al cambio de movimiento, con el movimiento en sí). Esa luz provoca vibraciones y ondas al expandir las materias confinadas por el resto de universo. Los giros del universo favorecen que las formas de los cuerpos vibren, al presentarse unas a otras en diferentes direcciones y sentidos.

Los cambios materiales, por roturas que se producen según los grados de libertad de cada ente material, esperan las ondas. Esas sí que viajan a velocidad "c". (μ0 y ε0, del llamado vacío, dependen del resto de universo, que es constante en cada punto y sus alrededores). Pero la luz aquella de Génesis 1,3: "Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz", esa abarca el universo entero en todo instante.

La forma está en todo el espacio a la vez y es a ella que se debe su expansión. No se puede imaginar la cosa desde fuera porque no hay "fuera". La materia anhela y la forma retiene y se opone a lo otro para no perder lo propio (principio de exclusión de Pauli). Así se reparten la constante cosmológica y la gravitación la tendencia que la física medirá. Esa será la suma de las debidas a todos los entes corporales. Quizás esos entes podrían considerarse como las mónadas de Leibniz. La potencia de la materia es su apertura a la fuerza sustancial.

Los cosmólogos admiran la sentencia de Alain de Lille: "el universo es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna". (Para esto vendría bien la Geometría Proyectiva. Podríamos decir que ese rescoldo del fondo de radiación cósmica, que vemos nublado en todas direcciones, proviene del vértice de una radiación de aristas de orientaciones impropias). Póngase usted donde quiera. Ahí tuvo lugar el big bang. Lo que ha ocurrido es que las fuerzas de retención de las formas infundidas por Dios en el ser de las materias, ha "inflado" (dicho así para usar la terminología en uso) sus alrededores y ahora casi lo ha perdido todo de vista. "Brooklin no se expande", pero se expandió y ha quedado expandido. Lo mismo ha sucedido con su entorno inmediato. Si usted se pusiera allí donde ve la niebla del universo antes de hacerse transparente, vería su entorno del mismo modo, cuando empezó a existir.

En los capítulos sobre la causa de la distinción de las cosas de la "Summa Contra Gentes" (39 a 45 del segundo libro), tenemos la metafísica que interesa aquí. La materia es concreada con las formas según interesa para el orden del unjverso. La materia anhela el ser antes de tenerlo y las formas se excluyen de las que pueden impedir la retención del ser en su materia. Todo ello simultáneo. La exclusión de las formas entre sí hace la inflación del espacio, luminoso por la energía de las "fuerzas sustanciales". La potencia no colmada de la materia hace la gravitación. Con una cosa y otra tenemos el universo en génesis.

Es sobrecogedor imaginar a todos los entes corporales del universo recibiendo la infusión de su forma, apartándose del resto de universo que obstaculiza su presencia. La expansión que esto provoca extiende el espacio mismo, concreado con el tiempo en el mismo instante eviterno.

A esta dinámica ayuda el anhelo de ser de todas las potencialidades no colmadas de la materia de todos los entes del universo. El promedio de la suma de todos los anhelos hacia los entes del resto de universo, es la causa ontológica de la gravitación en cada ente. La selectividad de los anhelos según las especies de las fuerzas substanciales posibles hace la distinción entre las polaridades eléctricas. La tabla periódica de los elementos con todos sus parámetros depende de las fuerzas substanciales posibles, no al revés.

La manifestación e influencia, inducción y autoinducción subcuánticas, son instantáneas al resto de universo, pero el eco tiene una histéresis y, por eso, las ondas producidas brownianamente tienen velocidad "c".

La velocidad de la luz viene como consecuencia de la estadística browniana, a nivel subcuántico. Sucede como si lo subcuántico se arrastrara completamente con un sistema móvil respecto de otro fijo; y es así porque, en realidad, no se arrastra: depende del resto de universo, cuyo "centro está en todas partes".

Para la relatividad especial tiene que consideralizarse lo dicho en "Clasificación de los modelos no relativistas de la relatividad".

No olvidar que un mismo fotón sólo puede ser absorbido por el observador fijo o por el observador móvil, no por ambos.

En lo subcuántico no hay propagación. La histéresis de la interacción del eco del cambio debido a las influencias, es la misma tanto si lo que cambia está cerca como si está lejos. Desde cada fuerza sustancial se extendería el espacio si no se le opusiera la gravitación. El índice de refracción sólo se manifiesta después de las reflexiones o las detenciones en las características de la corporeidad circundante del laboratorio.

Como consecuencia de cualquier impulso en un punto, se reciben en otro los ecos, retardados por la histéresis material, desde todos los puntos. Es lo mismo que si se propagara un rayo por todos los puntos con todas las velocidades, lo cual se computa con la integral de camino de Feynman. Pero el retardo no es por distintas velocidades, sino por distintos retardos en los ecos. Aquí tendríamos un caso de coincidencia con el principio de Huygens, porque la velocidad de la luz es infinita.

Si en un punto hay un cambio, en cualquier otro punto influyen mucho más los reflejos del cambio en todos los puntos del resto de universo que la acción directa del cambio desde el punto original, porque los demás abarcan toda la esfera.

El retraso entre influencias, causa de que lo que llamamos velocidad de la luz aparente un valor finito, no se debe a la velocidad de ninguna traslación, sino al retraso de las materias en adaptarse al estado del entorno. Para ayudar a la imaginación a ver que a más distancia el retardo es mayor, considérese que la perturbación pasa por más retardos si hay más distancia. No imaginemos los retardos que se producirían en una línea directa entre dos puntos, porque puede no haber ningún elemento vibrante en esa línea. Imagínense los ecos en puntos situados fuera de la trayectoria directa, en posiciones perpendiculares a la dirección de la línea directa. Es como lo que estamos acostumbrados a leer para la integral de Feynman: "por todas las trayectorias a todas las velocidades".

Para determinar la velocidad de propagación subcuántica, la difusión de los cuerpos del entorno cercano no influyen. Estamos en las interioridades materales de un cambio sustancial. Se produce realmente el modelo Huygens-Gutzwiller. Se propaga a velocidad infinita la influencia luminosa, y la materia responde con pasividad retardada en aspecto de onda de posibilidades.

El arrastre es parcial porque en lo subcuántico no hay arrastre; sólo se arrastra lo cuántico.

Por la inflación hemos perdido de vista nuestros alrededores iniciales, pero si miramos bien, veremos que allá a lo lejos, el anhelo de los cuerpos por alcanzar la actualidad de su potencialidad material no alcanzada, los agruma en nebulosas, galaxias y estrellas, que se derrumban sobre sí mismas y, con el tiempo, estallan, para poblar los espacios de piedras preciosas, para ensamblar maravillosos ámbitos ecológicos, con cuerpos vivos que los habiten, y hasta que los entiendan.

Y todo esto no sucede así porque Dios corrija excepcionalmente esporádicas desviaciones de unas leyes determinantes, como dijo Newton, sino porque su providencia lo gobierna todo continuamente. Evidentemente cabe aquí que las sustancias separadas, los ángeles, complementen con su acción los movimientos corporales dejando también la huella de su inteligencia en los ecosistemas y paisajes naturales.

Las "leyes" más bien nos las hacemos nosotros sobre lo que se nos da regalado, hecho de la nada. Las leyes físicas resultan de las estadísticas extendidas a todos los entes del universo, tanto las expansivas provinentes de las formas infundidas, que se oponen a ser aplastadas por el resto de universo, como las atractivas, que surgen de los anhelos materiales de potencias no saturadas en los entes del reino mineral al anhelar consumarse con la unión del resto de universo.

El principio de exclusión de Pauli tiene quer ver con que no pueden haber formas distintas numéricamente en la misma materia y con que las formas retienen en el ser para no perder el propio hasta en las estrellas de neutrones. No es que el principio de Pauli sea la causa de eso, sino que es por eso por lo que se puede formular dicho principio. Eso provoca una expansión que no proviene de la agitación térmica, y por eso puede aparecer como una "energía oscura".

La luz de la infusión abarca todo instantáneamente, pero la dinámica entre los colapsos de los cambios sustanciales, las generaciones y corrupciones de las fuerzas substanciales, obedece a la velocidad de propagación "c", a la ecuación de Schrodinger, al principio de Huygens, al de Fermat y Maupertuis, a la integral de Feynman etc. Las magnitudes físicas no son nada mágico, no existen más que como entidades mentales.

Con todos los entes fisicomatemáticos ocurre como con las emisoras de radiodifusión: son sintonizaciones. Están como influencias del resto del universo y los instrumentos del laboratorio de física son como sintonizadores. De lo que hay sólo sintonizamos algo, y con ese algo intentamos construirlo todo. No es raro que proliferen teorías físicas, a veces contradictorias, que como es triste comprobar, a medida que maduran, se van quedando sin nada, hasta morir fracasadas.

Sumando, haciendo estadísticas, promediando, comparando, transformando, identificando invariancias, describendo simetrías... se pueden inventar infinitas teorías físicas, todas subsumidas por la sentencia de Santo Tomás. Pero nunca hay que olvidar que debido a que las cosas son como son y se comportan, nosotros nos montamos "leyes" físicas, no al revés. Hemos de vigilar que nuestra mente no quede esclavizada en sus propias redes.

Se puede explicar también el método operacional para obtener y medir las magnitudes que intervendrán en las teorías físicas. Será enriquecedor ontológicamente, siempre que se huya de hacer de las magnitudes la esencia de las cosas.

Hay que zafarse de los vicios de tener masa, fuerza, espacio, tiempo, etc. como esencias. Hay que aprender de nuevo a comenzar desde la filosofía. Por ejemplo: No hay "fuerzas". Hay "actuaciones de la luz y anhelos materiales". A través del espacio son energías, y durante un tiempo son impulsiones. (f.e y f.t).

Qué tendrá de particular esa cosa que los fisicomatemáticos llaman fuerza, esa cosa que al multiplicar espacio, resulta en energía y al multiplicar tiempo, da impulsión; eso que regula el tensor impulsión-energía. Más trascendentalmente: lo que hay en el centro de las tríadas hildegardinas, tanto en la fila central como en la columna central.

Aquí he de citar el texto de la nota que hay en la página 66 del libro "Filosofía de la Eucaristía" (VAZQUEZ DE MELLA, Juan. "Filosofía de la Eucaristía". Ed. Subirana, Barcelona 1952): "Kant recogió los vocablos forma y materia, pero varió completamente el concepto y la aplicación; y por eso conviene advertir, para los no iniciados en el lenguaje escolástico, que la forma no se toma por categoría subjetiva, ni por un accidente, como la figura, sino más bién como fuerza, traducción que le ha dado un distinguido escritor, aunque la sinonimia no sea completa".

También conviene recordar aquí la sentencia de Antonio Gaudí: "Un impulso, una fuerza debe acompañar toda idea para convertirla en obra".

Y, por fin, el concepto de idea-fuerza que el P. Ramón Orlandis escribía en su artículo "Sobre la actualidad de la fiesta de Cristo Rey" / Cristiandad, 1 noviembre 1945: "Con esto puede ya rastrearse de qué manera la Idea de Cristo Rey ha llegado a ser en nuestros días la idea-fuerza destinada a salvar el mundo moderno".

En este momento las teorías que miro con más ilusión y esperanza de poder ser "ontologizadas" son La Mecánica Relacional y La teoría de Broglie-Bohm.

La primera puede ontologizar la relatividad general y la segunda la física cuántica.

Caben todas las teorías, incluso las de variables ocultas no localizadas. Que las formas de luz provengan "de fuera" no significa que no sean de los entes corporales individuales. Explican su no localización, cosas que se han dicho, como que los orbitales se extienden a todo el universo, por ejemplo.

Buena será ahora una mirada al Croquis de Física Ontológica.

El colofón final será siempre este: Mirar alrededor, alabar al Creador y agradecerle la herencia que nos ofrece por segunda vez, si nos dejamos redimir y regenerar.

Y esto es sólo el pedestal de un monumento: la historia de la salvación, protagonizada por Jesucristo, que al fin sin fin, entregará el Reino al Padre y todo descansará en paz.

Manuel Ma Domenech Izquierdo.

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