A imagen y semejanza

"A Imagen y Semejanza"

Dedicada a mi hijo Ignacio
en el día de su Confirmación,
el 10 de junio del 2000

En una de sus homilías oí decir al P. Pizarro, insigne predicador de la Orden de Santo Domingo, que los hombres, cuando prescindimos de Dios, hacemos el ridículo. Tengo un diccionario bíblico que al explicar el significado de la palabra "imagen" en las Sagradas Escrituras dice: "evidentemente, imagen y semejanza significan lo mismo".

Sin embargo, en el libro "El Espíritu del Señor", publicado por la Santa Sede para preparación del jubileo, podemos leer: "Uno de los conceptos típicos de los Padres de la Iglesia es la distinción entre "imagen y semejanza", cuando la imagen se refiere al ser y la semejanza al actuar. Mientras con el Bautismo el Espíritu reconstruye en el hombre la imagen de Dios, deformada por el pecado, con la Confirmación le confiere la semejanza. Éste es el motivo por el cual puede definirse como sacramento de la «plenitud», porque confiere el don de la perfección y de la santidad. Adentrados en el ser divino, gracias al primer sacramento, se está ahora habilitados para la acción divina, gracias a la fuerza del Espíritu".

Todas las cosas tienen su teoría y su práctica. La teoría va del ser a la palabra que lo expresa como imagen. La práctica de la palabra al ser, cuando se hace lo que dice, a semejanza del ser que la pronunció. La palabra es la concepción del artista y la obra de arte es la realización de su idea. Y es el amor el que hace, primero, hablar al ser y después hace cumplir lo que prometen las palabras. El ser, la palabra, y el amor, están, de alguna manera, en todas las cosas, porque todo se parece al Dios trino que las ha creado.

Nos dice el profeta Isaías (55,10-11) que la Palabra de Dios hace lo que dice: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar, dando semilla para el que planta y pan para el que come, así la Palabra que sale de mi boca, no vuelve a mí baldía, sino que hace lo que yo quiero y cumple su misión".

También nosotros, a semejanza suya, tenemos que cumplir lo que decimos. Hemos de vivir nuestra Fe. Jesucristo mismo nos enseña que no todo el que dice `Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de su Padre celestial. Esos son los que edifican sobre roca. Esos son los hermanos, y hermanas, y padres del Señor. Esos son la tierra buena sobre la que cae la semilla y da fruto.

Madre y modelo de esa actitud es María. Ella dijo: "Hágase en mí según tu palabra", y la Palabra se cumplió tanto en ella, que, por obra del Espíritu Santo, el Verbo se le hizo carne y habitó entre nosotros.

Como imagen de este modelo, el Bautismo engendró en nosotros otro Cristo, con el mismo soplo divino que engendró a Cristo de María, y ese mismo Espíritu, que recibimos en la Confirmación, hará que, si nos dejamos llevar por el viento de sus dones, seamos también, a semejanza divina, padres de obras cristianas y de los otros cristos, con los que se hace la Iglesia, cuerpo de Cristo cabeza, para gloria de Dios Padre.

Manuel María Domenech Izquierdo


Camino(s) ascendente(s):