El hambre es algo más bien propio del hijo. Come para crecer y hacerse como el padre (y la madre).
En cierto sentido la sed sería algo propio de la madre (y del padre). Se deshacen por los hijos, sobre todo para darles de comer.
Hasta cuando una sustancia mineral se transforma en otra decimos que "se disuelve". A los químicos les esto muy familiar. Las sustancias que reaccionan rompen los enlaces de sus estructuras internas. Los labradores entienden bien las sed de la tierra reseca. Para que sea fecunda tienen que llover.
Con estas, más que metáforas, porque son analogías físicas, podemos entender mejor que Jesucristo, en la Cruz, cuando dice "sitio", "tengo sed", la tiene como para disolverse y así ser comido como Pan Eucarístico. Pan de Vida para los hijos de Dios, redimidos por su sacrificio martirial, en el Gólgota y en todos los altares de la Nueva Alianza. En todas las misas.
San Ignacio de Antioquía decía, antes de su martirio: "Yo quiero ser devorado, molido como trigo, por los dientes de las fieras para así demostrarle a Cristo Jesús el gran amor que le tengo". Se puede ver aquí también una alusión eucarística al decir precisamente "como trigo" y a la "disolución" al decir "molido".
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