La Historia de la Iglesia comparada con la Vida de Cristo

La Historia de la Iglesia comparada con la Vida de Cristo


"La Iglesia es imitadora de Cristo. Como Él nació en la oscuridad; como Él, ha vivido en trabajos; como Él, bebe el cáliz de la pasión y se halla, por decirlo así, agonizando en la general apostasía de la sociedad humana.
Justo es que, como Él, antes de se trasladada a los cielos, goce las alegrías de la resurrección en el teatro de sus combates. Esto esperamos con mucho fundamento, y todos los acontecimmientos que vamos presenciando nos confirman en esta esperanza".
(De la obra Alianza de amor con el Corazón de Jesús del P. Enrique Ramière S.J.)

"El Espíritu Santo vuelve a bajar en la solemnidad de Pentecostés, no ya al seno de la Virgen purísima, sino a derramarse sobre toda carne para renovar misticamente la Encarnación del Verbo, para reproducir a Jesús en la Iglesia y renovar en ella, a través de los siglos, los misterios de su vida".
(De la obra El Espíritu Santo de Mr. Luis Ma Martínez, arzobispo de México)

Representación escénica de este tema

Se agradecerán comentarios a: Email para Manuel Ma Domenech Izquierdo

Vida de Cristo Historia de la Iglesia

Iglesia de Éfeso (lanzamiento)

Nacimiento en Belén, de María, por el Soplo Divino del Espíritu Santo Nacimiento en el Cenáculo, con María, por el mismo Soplo Divino del Espíritu Santo

Iglesia de Esmirna (mirra)

Huida a Egipto
y martirio de los Santos Inocentes
Salida de Jerusalén
y persecuciones romanas

Iglesia de Pérgamo (pergamino)

Vuelta a Nazareth y vida oculta Padres de la Iglesia y Monacato
Jesús perdido y hallado en el templo Primeras herejías: dialectica Nestorio-Valentín

Iglesia de Tiatira (triunfo)

Vida pública Expansión de la Iglesia a todos los continentes
Discusiones con Saduceos y Fariseos Herejías y revoluciones: dialéctica Pelagio-Lutero

Iglesia de Sardis (riqueza)

Pasión de Cristo Pasión de la Iglesia: persecuciones del siglo XX
Crucifixión Última persecución: dialéctica progresismo-lefebrismo

Iglesia de Filadelfia (amor)

Resurrección Triunfo final del Corazón Inmaculado de María

Iglesia de Laodicea (laudo, juicio)

Los 40 días de apariciones pascuales Segunda venida de Cristo
Ascensión Fin de la Historia y vida eterna de la Ciudad de Dios

"Es muy consolador considerar que si los cristianos somos "Otros Cristos" y la Historia de la Iglesia se parece a la Vida de Cristo, María estará con nosotros a la hora de la muerte y con la Iglesia al final de los tiempos".
La madre de los Santos Macabeos es figura de María cerca de los mártires.


En este año jubilar, al conmemorar los 2000 años del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, queremos reflexionar sobre ellos. La vida de la Iglesia se desarrolla sobre el camino de la historia imitando la vida de su Divino Esposo. Las cartas a las siete iglesias del Apocalipsis parecen explicarlo por el significado de sus nombres y el contenido de su mensaje. Las cartas son para todos los tiempos, pero sus contenidos guardan una referencia especial a la época que significa su nombre.

Éfeso

(lanzamiento)

Así "la primera caridad de la iglesia naciente" se nombra en la carta a la iglesia de Éfeso que significa "lanzamiento". Mientras Jesús nace en Belén de María por el soplo del Espíritu Santo, la Iglesia nace en el cenáculo, con María, por el mismo soplo del Espíritu Divino.

Esmirna

"Sé de tu tribulación y tu pobreza, aunque eres rica. Tendréis tribulación de diez días. Permanece fiel hasta la muerte". Se dice a la Iglesia para que soporte las persecuciones romanas. Jesús huyó a Egipto al poco tiempo de su vida y como un eco del martirio de los Santos Inocentes, la Iglesia, después de su salida de Jerusalén sufre las persecuciones romanas.

Pérgamo

"Mantienes mi nombre y mi fe", dice a la Iglesia de Pérgamo, "el que tiene la espada de dos filos. Pero tengo contra ti que tienes a los idólatras que escandalizan a Israel. Es la vida oculta, la discusión de las primeras herejías, como la de Jesús en Nazareth y sus diálogos en el templo a sus 12 años.

Tiatira

"Sé tus obras, y tu caridad, y tu fe y tu servicio y tu aguante y tu obras postreras superiores a las primeras. Pero tengo contra tí que dejas hacer a la mujer Jezabel..." dice a la Iglesia de Pérgamo "el que tiene los ojos como llama de fuego". La vida pública de Jesús se refleja en la Iglesia extendida a todos los continentes y las discusiones del Mesías con saduceos y fariseos tienen su réplica en el enfrentamiento con el espíritu revolucionario del protestantismo. España tuvo papel principal en la expansión del cristianismo y por eso se la odia. España es el resto de la cristiandad medieval descristianizada por el protestantismo. Y éste es la semilla de la revolución antiteista que nos asfixia. El progreso en los conocimienots y los trabajos humanos, debido precisamente al orden que imprimió el espíritu religioso en la humanidad, ha permitido un enriquecimiento y un lujo que llega a convertir a la humanidad en traidora, persecutora de todo lo cristiano.

Sardis

"Se tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto, dice el que tiene los siete espíritus" a la Iglesia de Sardis. Lo anticristiano gana poder y los "pocos hombres de Sardis que no mancillaron sus vestidos" son perseguidos hasta la muerte.

La Iglesia, en esta su pasión, perseguida por fuera, se corrompe por dentro con la dialéctica progresista-lefebrista, hasta que será crucificada, pero entonces, en tres días y medio, verá su resurrección en el triunfo del Corazón Inmaculado de María y se le concederá un tiempo de paz.

Filadelfia

"Haré que vengan y se postren ante ti, y conozcan que yo te amé", se le dice a Filadelfia, pues "guardó la palabra con paciencia y será también guardada a la hora de la prueba que ha de venir sobre el orbe". El testimonio de Cristo resucitado brillará con el triunfo del Corazón Inmaculado de María.

Laodicea

A la Iglesia de Laodicea se le dice: "he aquí que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré donde él, y cenaré con él, y él conmigo". Hemos de meditar mucho que cuando rezamos el Credo, después de decir que subió a los cielos, decimos que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Jesucristo volverá. Con el soplo de su boca destruirá al impío. Reinará y su reino no tendrá fin. Así se alcanzará el fin de la Historia y la vida eterna de la Ciudad de Dios, donde, como dice San Agustín, "descansaremos y veremos, veremos y amaremos, amaremos y alabaremos", durante el eterno presente de los siglos sin fin para la gloria del Dios que salva.


NOTAS:

Al negar que "lo que es imposible a los hombres es posible a Dios" se cae en la dialéctica del error herético. La verdad no es dialéctica, pero el error sí que lo es.

Dialéctica Nestorio-Valentín
Nestorio: El hombre puede hacerse Dios.
Valentín: Dios no puede hacerse hombre.
Éfeso: Santa María, madre de Dios.
Dialéctica Pelagio-Lutero
Pelagio: El hombre puede hacerse bueno.
Lutero: Dios no puede hacer bueno al hombre.
Trento: Dios puede hacernos buenos.
María es Inmaculada. La historia de la Iglesia es la historia de las buenas obras de sus santos. Dios, al premiarlos, corona sus propios dones.
Dialéctica progresismo-lefebrismo
Progresismo: Toda la liturgia se ha de referir al hombre. La humanidad alcanzará la perfección social sin Dios. Se ofende con la beatificación de Pío IX.
Lefebrismo: La liturgia no puede referirse al hombre. Dios no puede salvar a la sociedad. Rechaza la liturgia del "Tuyo es el Reino, el poder y la gloria" y del "ven Señor, Jesús". Se ofende con la beatificación de Juan XXIII.
Fátima: "Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará". En el Reino de Cristo toda la vida del hombre será liturgia referida a Dios. Este es el Espíritu del ofrecimiento de obras del Apostolado de la Oración.

Sin humildad se cae en la dialéctica de la soberbia (nosotros más grandes que Dios) y la desesperación (Dios más pequeño que nosotros).

Sólo recibiéndonos del Padre, podemos reconocer nuestra poquedad sin desesperación.

Al don de la esperanza "hay que prestarle una atención particular, sobre todo en nuestro tiempo, en el que muchos hombres, y no pocos cristianos se debaten entre la ilusión y el mito de una capacidad infinita de auto-redención y de realización de sí mismo, y la tentación del pesimismo al sufrir frecuentes decepciones y derrotas" (Juan Pablo II, catequesis en la audiencia general del 3 de julio de 1991).


Camino(s) ascendente(s):