El caso Hawking en memoria de Agustí Altisent

El caso Hawking en memoria de Agustí Altisent

(carta enviada el 1 de junio de 1992 y no publicada)
Sr. Director de "LA VANGUARDIA"
c/ Pelayo 28
08001 Barcelona

Señor director:

He leído "A Brief History of Time" porque me cayó simpático el gracejo de Agustín Altisent en su carta a La Vanguardia "Hawking y la modestia", y me supo mal ver cómo se desdecía despues de verse forzado a leer el libro entero por las críticas de sus amigos, según cuenta en otra carta.

Hawking trata de hacer ciencia y filosofía. Veamos primero el aspecto científico.

Carlos Rey, buen ingeniero y amigo mío, me comentó una vez: "Hawking extrapola en los puntos singulares de las leyes físicas y así puede sacar lo que quiera". El busca la gran teoría física unificada. Ahora hay muchos libros como éste que dicen que ya falta muy poco pero todos acaban diciendo que todavía no se ha conseguido. Es que la gran ley matemática del universo no tiene porque existir. Las cosas no derivan de una ley. Nosotros hacemos derivar las leyes de las cosas tomando medidas de su comportamiento.

Pero no sólo extrapola. Además juega con las fórmulas cuando sus variables están cerca de esas singularidades y con hipótesis gratuitas que nunca se podran comprobar dadas las inhóspitas condiciones existentes en el ámbito de un agujero negro. Las cosas que suceden cerca de esos colapsos gravitacionales son propias de los abismos infernales. La indeterminación de las leyes físicas cerca del punto singular también sugieren esa atmósfera intelectual donde no hay ninguna certeza y todo son dudas y mentiras.

En cuanto al aspecto filosófico hay dos clases de científicos. Los materialistas que confunden la imaginación con la inteligencia y los pitagóricos que creen que los números "andan por la calle", como nos decía un buen profesor en la Escuela de Ingenieros. Los primeros son como aquellos que creyeron en la existencia real del "calórico" hasta que en 1798, gracias a Benjamín Thomson, Conde de Rumford, vieron que era fantasía. Los segundos son herederos de Pitágoras, que daba más subsistencia a los números que a las gallinas. Entre los matematicistas es hoy frecuente la creencia de que lo que no es computable, no existe. ¡Qué tontería!. ¿Han calculado Uds. que para resolver el problema de todas las ecuaciones diferenciales del mundo con la computadora de máximo rendimiento no basta la energía de toda la masa del propio mundo desintegrado?. Buscar esa gran ley que trata de hallar Hawking no es buscar una aguja en un pajar. Es buscar la piedra filosofal.

En general, los científicos, por no saber filosofía, andan como "sonámbulos". Arthur Koestler, en esto, acertó genialmente: en el título de su libro sobre la historia de los científicos: "The Sleepwalkers".

Estos materialistas y matematicistas son la version científica de la división que los de letras hacen entre empirismo y racionalismo. Son los pares Demócrito y Pitágoras, que llevaron a los sofistas y los escépticos, Hume y Wolf, que produjeron a Kant, Marx y Hegel, que hicieron posible a Lenin y asi se ha ido haciendo la historia de los fracasos de la humanidad. Hay que seguir a Aristóteles y Santo Tomás que no son ni antimaterialistas ni antiespiritualistas, como son todos esos.

Hawking participa de los dos errores. Está dividido interiormente y tiene las dos equivocaciones a la vez.

Es pitagórico cuando dice que "las fórmulas son para la eternidad" o que cuando se llegue a la gran teoría unificada "veremos la mente de Dios", sentencia con la que termina su libro. Recuerda la frase de Heinrich Rudolph Hertz, el descubridor de las ondas de radio: "El que ve la geometría ve a Dios". De hecho la teoría de la relatividad generalizada trata de reducir la dinámica a pura matemática. En uno de los mejores libros sobre ella, "Gravitation and Space-Time" de Ohanian se exclama triunfalmente al final de un capítulo: "La Física es Geometría". Hawking, con los pitagóricos, busca en vano su "fórmula para la eternidad".

Es empirista cuando llama "tiempo real" al de su modelo. Abandonando sus abstraciones matemáticas vuelve a caer en los engaños de la imaginación cuando explica que el tiempo real no es el común sino el que él ha imaginado al hacer su cambio de variables. El tiempo es un ente de razón con fundamento en las cosas. Hablar de tiempo real es propio de los que confunden la imaginación con la inteligencia. Su tiempo real es el que resulta de concebir un universo espacio-temporal cerrado circularmente no sólo en el espacio sino también en el tiempo. Entonces dice fanáticamente que en un universo que no tiene origen en el tiempo no hay lugar para el Creador.

Es como si cada vez que un pastelero hace un roscón dijera: mira, ya no necesita Creador porque no tiene principio. No sabe que las cinco vías de Santo Tomás son precisamente para gente como él. Los que aceptan el crecimiento inevitable de la entropía o el big bang tal como suena no las necesitan. Ahí están, en la Suma Teológica, para quien las quiera y pueda entender. Están todas dedicadas a los que creen que el mundo no tuvo origen en el tiempo, y no para demostrar que lo tuvo, sino para convencer de que Dios existe y explicar después que es creador aunque hubiera creado el mundo "ab eterno". Precisamente Santo Tomás dice que no se puede demostrar que Dios haya creado el mundo con origen en el tiempo. Es hoy cuando, con lo de la segunda ley de la termodinàmica que dice que la entropía siempre crece, podríamos discutírselo.

Mi buen amigo Carlos Rey, después de haber leído hasta aquí, me comentó: -Deberías insistir más en que la descripción del Génesis es, además de más bella poéticamente, tan precisa como la del Big Bang y, por lo menos, con 3000 años de ventaja. Los físicos están muy envalentonados con los últimos descubrimientos, cuando deberían darse cuenta de que "estamos empezando"-.

Sirva esto para agradecer a Don Agustín Altisent el buen rato que me hizo pasar con su primera carta.


Ahora (2016) dice Hawking que la única esperanza para la humanidad es dispersarse por el universo con estaciones espaciales. Realmente ridículo. Una quijotada de ciencias. Se imaginan qué sería si la Spe Salvi propusiera esto.
Manuel María Domenech Izquierdo
Ingeniero Industrial
Licenciado en Informática

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