Principio y fundamento

Texto de San Ignacio

El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado.

De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden.

Por lo qual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.

Introducción

¿Qué son los ejercicios?

Reflexión, revisión, renovación

El hombre es el único ser sobre la tierra capaz de reflexionar.
Los animales y el mundo miran hacia afuera. El hombre ha de mirar adentro
San Agustín: "¡Yo andaba por fuera y Tú estabas dentro!". ("Ego foras, Tu intus").

En los ejercicios hay que entrar del todo, quedarse solo, salir renovado.

No preocuparos por casa. Hay paz. Tranquilos se han quedado desde que nos hemos ido.

Uno podría desinteresarse por la política, si en la política ni hubiera tanto antiteismo.

Sinceridad: cuenta el P. Solé que dando ejercicios a jóvenes hacía escribir la propia fotografía interior, empezando por si se era sincero. Todos los jóvenes empiezan poniendo que no lo son (y este es quizá un caso en que lo eran). La sinceridad es un don de la gracias de Dios.
Nota mía: Es lo mismo que decía el P. Ramón Orlandis S.J.

El fin sobrenatural del hombre

(Al comenzar el "principio y fundamento" pasa directamente a meditar la dignidad de la sobrenaturaleza humana: la filiación divina).

Enseña San Pablo (Ef. 1,4): "Dios me eligió, desde la eternidad, antes de la creación del mundo, en Cristo Jesús".

Todo lo que hay en la creación y en la naturaleza está para que haya hijos de Dios.

¡Toda la creación para que hayan hijos de Dios! ¡Y los hombres parados a pensar si hay habitantes en otros planetas!

La participación del Ser divino que tiene toda la creación es inferior a la que tiene un solo bienaventurado, porque esa participación está sobre toda naturaleza por ser participación de la misma vida divina.
El problema de nuestra vocación supera en magnitud a toda la creación.

Programa del Bautismo:

Entrar en la voluntad de Dios

Lo que no entra en la voluntad de Dios es trascendentalmente inútil.
Lo que entra en la voluntad de Dios, por pequeño que sea, entra dentro de su plan, y al engarzarse en el orden de la Gracia, es más importante que el orden de la creación.

La voluntad de Dios:
- Se busca sinceramente: "¿Y cómo será eso si yo no conozco varón?"
- Se acepta humildemente: "He aquí la esclava del Señor"
- Se cumple heroicamente: "Fiat mihi secundum verbum tuum"

Se sale de la voluntad de Dios:
- Por orgullo: 1a página de la historia: "Seréis como dioses".
- Por amor propio: Pablo fariseo. Se creen santos e impecables y están contra Dios. Justos por propia justicia.
- Por la burda sensualidad.

Hay que acallar el griterío interior de las pasiones y el griterío exterior del mundo, para dejar oir la voluntad de Dios.
Hay que empezar por el "Señor, ¿qué queréis de mí?", de Santa Teresa.


Camino(s) ascendente(s):