Las dos esjatologías falsas

Las dos esjatologías falsas

"La Iglesia espera, junto con los Profetas y el Apóstol, aquel día sólo por Dios conocido, en el que todos los pueblos, con una sola voz, invocarán al Señor y le servirán como un solo hombre (Soph 3,9)"

Declaración "Nostra Aetate" del Vaticano II, n. 4

Hay un canon del Concilio Vaticano I (Denzinger Herder 1963 nº 1808) que condena a los que dicen que "el hombre puede y debe finalmente llegar por sí mismo, en constante progreso, a la posesión de toda verdad y todo bien". Lo más contrario a esto es el ideal de la ecología profunda (deep ecology), que propugna la extinción voluntaria de la especie humana.

El error es dialéctico. La verdad no. La historia de la herejías es la polémica de dos series de extremos antitéticos.

  • Nestorio dijo que el hombre se podía hacer Dios
  • Valentín que Dios no podía hacerse hombre
     
  • Pelagio que el hombre puede hacerse bueno
  • Lutero que Dios no puede hacer bueno al hombre

    Son particularizaciones de dos extremos generales que dicen una de dos:

  • que el hombre puede hacer lo que sólo es posible a Dios
  • que a Dios también le es imposible lo que no puede hacer el hombre

    Unos elevan el hombre hasta Dios y otros rebajan a Dios hasta el hombre. El caso es no reconocer que Dios está por encima de todo lo que se pueda pensar y que "lo que es imposible a los hombres es posible a Dios", como dijo Él mismo (Lc. 18,27). Por eso el mismo canon del Concilio Vaticano I empezaba condenando a los que dicen que "el hombre no puede ser por la acción de Dios levantado a un conocimiento y perfección que supere la natural"

    El P. Leonardo Castellani S.J. en su libro "El Apokalipsis de San Juan", (excursus E: esjatologías, pag. 169) dice que hay dos escatologías opuestas. La racionalista y la existencialista, y las explica según la historia de la filosofía. Dice que "al fin se fundirán en una amalgama perversa". Y además al Apocalipsis habla del falso profeta y de la bestia, que muy bien pueden significar esto mismo.

    Estas dos escatologías caen también entre los casos particulares de esta clasificación general de las soberbias.

    Así, en resumen y puesto en forma de relación matemática, podemos decir que:

          Nestorio     Pelagio       Escatología racionalista     falso profeta
         ---------- = --------- = ---------------------------- = ----------------
          Valentín     Lutero      Escatología existencialista    bestia del mar
    

    El "pienso, luego existo", cree que puede prometer y promete que hará existir lo que piensa. Es un falso profeta que, además, si se le da la oportunidad se convierte en bestia, porque, cuando fracasa, odia aquello en lo que Dios ha triunfado, y se hace homicida y hasta deicida: crucifixiones, martirios, depuraciones, abortos... "La flor del fariseismo es la crueldad", Leonardo Castellani S.J., "Cristo y los fariseos", p. 15 Ediciones Jauja, Mendoza, Argentina.

    Leemos en el Apocalipsis que una de las siete cabezas tiene una herida de muerte que luego es curada. La Cristiandad fue una herida para el imperio pagano. Le curó el "renacimiento", la anticristiandad, los falsos profetas del racionalismo, al fracasar, intentaron la revolución por la fuerza. Al fracasar también así, con la filosofía nihilista de los existencialismos, llegan hasta el ideal de la extinción de la especie humana, que ahora pretende la ecología profunda. Una bestialidad. Una "amalgama perversa".

    Por ejemplo, recuerdo que antes de unas elecciones municipales, hubo un partido que presentó grandes carteles en los que se veían unos viejecitos apaciblemente sentados en un banco de un hermoso parque ajardinado. Era uno de esos partidos que dicen que se preocupan de los pobres. Ganaron y a los dos días de gobernar vi como los guardias municipales demolían una caseta de un transformador, delante de mi casa, en donde mal pernoctaban unos mendigos. Era invierno y estaba nevando. Se ve que algún vecino de esos que piensan como avisa Donoso Cortés en su Epístola al Cardenal Fornari: "no pueden entender cómo el hombre, siendo tan hermoso, pueda ser pobre, ni cómo el pobre, siendo tan feo, pueda ser hombre", avisó al ayuntamiento y éste actuó en consecuencia, porque tenía que hacer cumplir sus profecías. ¡Qué bestias son los falsos profetas!

    ¡Ven Señor Jesús!.

    Manuel Ma Domenech Izquierdo


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