Cristo unió en sí a Dios y al hombre, la eternidad y el tiempo, el espíritu y la
materia. "En el principio existía el Verbo - el Logos, la razón creadora-. Y el
Verbo se hizo carne" (Jn 1,1-14). El Logos divino, la razón eterna, está en el
origen del universo, y en Cristo se unió una vez para siempre a la humanidad, al
mundo y a la historia. A la luz de esta verdad capital de fe y, al mismo tiempo,
de razón, es posible nuevamente, en el tercer milenio, conjugar fe y ciencia.
DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI DURANTE LA INAUGURACIÓN DEL 85ø CURSO ACADÉMICO EN LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL SAGRADO CORAZÓN
Viernes 25 de noviembre de 2005
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