La Misa sencillamente explicada
Barcelona, 8 de diciembre de 1991
En la Primera Comunión de Inmaculada

Querida hija:

Cuando voy de viaje y no puedo ir a Misa, la leo en el librito de oraciones que tienen los católicos ingleses "A Simple Prayer Book". Antes del texto de la Misa hay una explicación preciosa. La encuentro a la vez sencilla y completa. Es tan profunda y verdadera que he pensado traducírtela para este día, el más importante de tu vida, el de tu Primera Comunión.

La Misa sencillamente explicada

En la Santa Cena, Jesús nos dió los elementos de un rito sagrado que nosotros tenemos que hacer en memoria suya y que hace presente el sacrificio de su muerte a todas las gentes y todos los tiempos.

Primero Él predicó la palabra de Dios a sus discípulos,
dándoles el nuevo mandamiento del amor. Oró por ellos y por los que, a través de ellos, creerían en El. Oró por la unidad de todos los creyentes.

En la liturgia de la Misa, esto se representa por el Servicio de la Palabra de Dios. Escuchamos su Palabra en las Escrituras y la homilía, expresamos nuestra Fe en su Palabra, y rogamos en la oración comunitaria por todo el pueblo de Dios.

Entonces Él tomó el pan y el cáliz.

Esta acción de Cristo es representada en la liturgia de la Misa por el rito del Ofertorio, o de la presentación de la ofrendas. Pan y vino son llevados al altar y el sacerdote los toma y bendice a Dios por ellos, porque han de convertirse en el Cuerpo de Cristo que se ofreció por nosotros en la Cruz, y en su Sangre que fue derramada por nosotros y por todos los hombres para que los pecados puedieran ser perdonados. En la Comunión serán para nosotros "Pan de vida" y "Bebida de salvación".

Después pronunció la Oración de la Bendición sobre ellos.

En la Misa, esto es la Plegaria Eucarística, la cual agradece y da gracias a Dios por todos sus dones y, muy especialmente, por lo que Jesús nos consiguió con su vida, muerte y resurrección. El Espíritu Santo es invocado para que descienda sobre los dones de manera que puedan convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y nosotros podamos recibirlo digna y fructíferamente. Entonces, después de la Consagración, son ofrecidos a Dios Padre por todo el mundo y por las necesidades de los vivos y los muertos.

Él partió el pan y se lo dió a sus discípulos. Les dió a beber el Cáliz.

Esto es el rito de la Comunión, que nos da los frutos del Sacrificio de Cristo en un santo alimento. Recibiendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo somos unidos a Cristo y unos con otros en Cristo, y se nos da a probar anticipadamente el gozo que tendremos cuando seamos unidos para siempre con Cristo en la gloria de su reino celestial.

Esto es todo. Recibe mi bendición con un fuerte abrazo:

Manuel Ma Domenech I.


Camino(s) ascendente(s):