Bienaventurada

Bienaventurada

"Sin igual es mi paloma, mi perfecta, es la hija única de su madre, la preferida de la que la dio a luz. Las doncellas la vieron y la llamaron bienaventurada". Cant. 6,9

Somos el eco de las profecías que reverbera en la historia hasta el fin de los siglos, para que cada instante de sus cumplimientos encuentre el aire vibrando con las palabras que lo significan.

Pero hay una que se cumple siempre, en todas las edades, y que, por tanto, podemos repetir aquí y ahora y durante todos los días de nuestra vida, y más allá, después de nuestra muerte.

Por eso, con la libertad de los hijos de Dios, en la paz de estos parajes, la cumplimos gritando dichosos:
 
¡¡¡ Bienaventurada eres Virgen María !!!
 
Bienaventurada porque subsumiste la pobreza de los misterios de Belén.
 
Bienaventurada porque con dulce mansedumbre te empadronaste en Belén, huíste a Egipto y te escondiste en Nazareth.
 
Bienaventurada porque lloras las ingratitudes de los hombres.
 
Bienaventurada porque saciaste tu hambre y sed de justicia aceptando la crucifixión de tu Hijo.
 
Bienaventurada porque eres Reina y Madre de Misericordia.
 
Bienaventurada porque, por la pureza de tu Corazón Inmaculado, viste a Dios durante todos los días de su vida.
 
Bienaventurada porque eres la Reina de la Paz.
 
Bienaventurada porque fuiste perseguida desde Belén al Calvario.
 
Y porque, enarbolada por el viento del Espíritu Santo, estás en cuerpo y alma junto a tu Hijo, que está ya sentado a la diestra de Dios Padre.
 
Amén, amén.


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