Por la Causa de Madre Ángeles Sorazu

Concepcionista Franciscana
Boletín informativo
2a época Núm. 1 Diciembre de 2006

¿CÓMO PREPARABA Y CELEBRABA LA NAVIDAD LA MADRE SORAZU?

Así lo refirió por escrito Sor Concepción Prendes (1867-1939), quien, habiendo ingresado en el monasterio de La Concepción sólo poco más de un año después que la M. Sorazu, convivió con ella casi todo el tiempo de la vida religiosa de Sor Ángeles:

"Aseguro que la sierva de Dios, la R. M. Sor Ángeles Sorazu, poseía en su preciosa alma y su grande espíritu, la virtud de la fe más viva y ferviente, siempre estaba haciendo actos de fe, esperanza y caridad, y un amor grandísimo a todos los misterios nuestra santa fe, pues su espíritu siempre andaba unido a los misterios que celebra Ntra. Santa Madre la Iglesia, y celebraba sus fiestas con grande fervor, preparándose para ellas con obras espirituales que ella hacía o invitaba a algunas de sus hijas.

Yo sólo puedo decir que para celebrar la fiesta del nacimiento de N. Señor Jesucristo, tenía todos los responsorios y antífonas de Adviento escritas, y las traía consigo para decirlas con frecuencia, y estaba deseando llegara ese día, así que cuando llegaba la noche buena estaba toda llena de Dios N. Señor, y con deseos grandes de verle nacido, y nos echaba una plática a la Comunidad, preparando nuestros espíritus para recibirle con fervor y una fe tan viva que parecía tenía los misterios patentes a su vista, y nos decía unas cosas tan divinas, que a todas nos dejaba enfervorizadas para recibir bien la venida de Ntro. Sr. Jesucristo. Así que con esa preparación rezábamos el oficio divino (que ese día lo rezamos a las 12 de la noche) todas endiosadas, y deseando el momento de la sagrada Comunión para unirnos más y más con Dios Nuestro Señor, y después de la misa, y Laudes, pasábamos parte de la noche cantando y tocando al Divino Niño, y después íbamos todas en procesión con el Divino infantito, por todo el Convento con todos los instrumentos pastoriles, así que pasábamos una noche feliz, y cuando el Sto. Padre [San Pío X] prohibió los instrumentos, ella enseguida los dio, pero como aquella función era sola para nosotras, y sin instrumentos estaba muy soso, nos íbamos a la cocina, cogíamos almireces, tapas, o lo que más nos convenía y con ellos íbamos dando música al divino niño Jesús, así pasábamos la noche buena." (Testimonio de Sor Concepción Prendes)

La misma M. Ángeles se refiere a su memorización y meditación de los responsorios y antífonas de los oficios de la Liturgia de Adviento y Navidad, en el siguiente párrafo de la autobiografía:

"Sabía de memoria todas las antífonas, capítulos y responsorios de los oficios de Adviento, de la vigilia y Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, a fuerza, sin duda, de repetir su lectura y meditación, que fue una de las devociones que más y mejor practiqué y me reportaron mayores frutos de virtud y consolación espiritual." (Autobiografía Espiritual n.329)

Para alimento de nuestra propia vida de oración en el tiempo de Adviento, nos complace transcribir a continuación un texto inédito sorazuano sobre la Encarnación del Verbo. Ofrecemos a los lectores un pasaje relativo al significado del tiempo de Adviento y la reflexión sobre las antífonas del Magnificat que rezamos en los tres días inmediatamente precedentes a la celebración de la Natividad del Señor:

MEDITACIÓN PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO

". ¿Qué significa el Adviento.? Honrar al Verbo Encarnado en el seno de María. Disponernos intus et foris [interior y exteriormente] para recibir al Hijo Unigénito de Dios con grandes ansias de verle nacido (reproducido) en nuestra alma [...].

Prepárate como nunca para recibir al que la Santa Iglesia nos anuncia cuando nos dice: Regem venturum... [Al Rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle]. ¿Qué cosa más natural que una reina se disponga a recibir a su Rey, que una esposa se disponga a recibir a su Esposo? Acaso, ¿Jesús no es tu Rey, tu Padre, tu Esposo, tu Amor, tu Todo? Pues este tu Todo no sólo va a venir para ti sino que ya está muy cerquita: Prope est jam. Sí, ya está muy cerquita ¿no le ves ya como viene saltando por los montes y brincando por los collados, ecce iste venit saliens in montibus, transiliens colles [Cant 2,8]? ¿Cómo no te levantas y vas a su encuentro buscándole por todas partes, por calles y plazas: surgam et circuibo civitatem, per vicos et plateas quaeram quem diligit anima mea [me levantaré y recorreré la ciudad, por calles y plazas buscaré al que ama mi alma (Cant 3,2)]? [...]

[...] Y ¿no es verdad que tú ansías vivir siempre en la verdad, ser iluminada con la esplendorosa luz que sale del trono de Dios, que proviene del mismo Dios y poseer al sol de justicia para que te ilumine mientras caminas por este mundo de tinieblas y después para siempre en el mundo de la sempiterna luz? Pues, he aquí que tu deseo va a ser satisfactoriamente cumplido; pero quiere que tú con la Iglesia le digas con todas veras: O Oriens splendor... [Oh sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte (antífona del 21 de diciembre)].

Y ¿no quieres tú que el Rey verdadero venga a reinar sobre tu corazón y que el deseado de tu alma se apodere y tome posesión de ella, para que apoyada en esa piedra angular estés segura y firme y te pierdas en Él y de los dos quede hecha una sola cosa? ¿No deseas tú que ese barro de que fuiste formada sea divinizado y (en cierto sentido) elevado a la categoría de Dios, como lo fue el del Verbo Encarnado? Pues, a eso viene Jesús. pero también quiere que lo desees con todas veras y le digas sin cesar: O Rex gentium et desideratum... [Oh Rey de las naciones y deseado de los pueblos, piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra (antífona del 22 de diciembre)].

Y ¿no ansías que Dios se te entregue todo y que el verdadero Emmanuel se deposite en tu alma y esté contigo, y que el Rey de Israel impere en tu corazón y que el Legislador legisle y mande a todas las gentes que no turben el sueño de su esposa, y que Él, que es la esperanza de las naciones, satisfaga el hambre y sed que tienes de la vida de Dios, y que el verdadero Salvador salve y arranque tu alma de todo lo que no es Dios Uno y Trino? Pues, da gracias a tan gran bienhechor, que ya está cerca, muy cerquita, el día que tus deseos van a ser cumplidos; pero, mientras dile mil y mil veces: O Emmanuel Rex... [Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro (antífona del 23 de diciembre)] [.]." (Del opúsculo inédito: Encarnación del Verbo)


Camino(s) ascendente(s):