Arenga para la última batalla

Arenga para la última batalla

¡Acampados!

Hace un año os decía el día de la Asunción, ¡la Reina Vive! y acabábamos la representación martirial con los sones de la séptima trompeta del Apocalipsis. La continuación de ésta, cuando acaba de sonar la última trompeta, me sugiere la consigna final para este año.

Hemos visto cosas espeluznantes. Dios nos castiga con el fundamentalismo de las religiones falsas por haber traicionado la nuestra. Es verdad lo que dice Dostoievski en "Los hermanos Karamazov": "Si Dios no existe, todo está permitido; y si todo está permitido, la vida es imposible".

Por eso, el Padre Alba me había dicho muchas veces: "esto no tiene remedio humano, pero hay que resistir". Sí; sólo se nos pide resistir. En la Carta a la Iglesia de Tiatira ya sólo se le pide que guarde lo que tiene, sin otra carga. La Fe del Bautismo, la Esperanza y Caridad teologales.

Para guardarlas hace falta mucha resistencia: la siete veces nombrada "paciencia" en el Apocalipsis. Pero ¡ánimo, la Reina vuelve! Resistid, hay que resistir en esta última batalla. Resistid, que es la última y durará poco. Viene la Reina en nuestra ayuda. Viene, y prueba de ello son sus manifestaciones en Lourdes, Fátima, Garabandal y tantos lugares. Viene con San José, sus ángeles y los demás santos. Vuelve para que digan como el Cantar de los Cantares: (6,10)

"¿Quién es esta que se levanta como la aurora,
hermosa como la luna,
brillante como el sol,
terrible como un ejército en orden de batalla?"
como dice el Apocalipsis después de la séptima trompeta, cuando se abre el templo de Dios en el cielo, y se ve el Arca de la Alianza, y hay relámpagos y truenos y granizada y un terremoto.

Combatid el noble combate de la Fe que nos encarece San Pablo y nos recuerda el Concilio Vaticano II. Sólo tenemos que resistir, que es más fácil que vencer. Vencerá Ella. No perdáis el ánimo, porque la Reina vuelve. Por eso vamos a Lourdes. Para aprender a recibir a la Reina que vuelve.


Los mártires nunca atacan, sólo resisten.

Al fin, para salvar a la Iglesia, Esposa de Cristo, la Reina vendrá con las legiones de ángeles que Jesucristo no quiso pedir para que le salvaran a Él.


Santa Teresita, enlazando dos versos del Cantar de los Cantares (6,4 y 7,1), nos canta: "¿Qué veis en la Esposa sino coros de música en un campo de batalla?"


Oración Navideña a Nuestra Señora de la Resistencia

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