El Apocalipsis y la profecía de Ezequiel

El Apocalipsis y la profecía de Ezequiel

La profecía de Ezequiel y el Apocalipsis se dan luz mutuamente. Basta leer las referencias de uno a otro en cualquier Biblia que las tenga. Es una buena práctica de la exégesis canónica que recomienda el Papa Benedicto XVI.

"Me interesa mucho que los teólogos aprendan a leer y amar la Escritura tal como lo quiso el Concilio en la Dei Verbum: que vean la unidad interior de la Escritura. Hoy se cuenta con la ayuda de la "exégesis canónica" (que sin duda se encuentra aún en una tímida fase inicial) y que después hagan una lectura espiritual de ella, la cual no es algo exterior de carácter edificante, sino un sumergirse interiormente en la presencia de la Palabra".
Discurso de Benedicto XVI, Martes 7 de noviembre de 2006
"La exégesis canónica -la lectura de los diversos textos de la Biblia en el marco de su totalidad- es una dimensión esencial de la interpretación que no se opone al método histórico-crítico, sino que lo desarrolla de un modo orgánico y lo convierte en verdadera teología".
(Del Libro "Jesús de Nazaret").

Este articulillo surge del constatar el problema que ve el P. Castellani en la tibieza de la séptima iglesia: si es la iglesia de la parusía, del triunfo de Cristo, la final, ¿cómo puede tener tibieza?

A mí se me resuelve el problema al encajar la visión de Gog y Magog en los dos libros.

Ezequiel tiene cuatro partes. La primera y segunda ven los castigos de Israel y de las naciones respectivamente durante toda la historia antes de la primera resurrección.

El Apocalipsis ve las batallas de la Iglesia en las siete trompetas.

En el Apocalipsis, el triunfo del Rey es cuando la séptima trompeta va a tocar. Hay mil años de paz y después Satanás es soltado y enfurece a Gog.

En Ezequiel resucitan los huesos antes de la batalla de Gog. Es la resurrección primera de los mártires en el Apocalipsis.

No se entibia Israel, que ya está convertido. Se entibian las naciones. Presentan batalla por envidia a Israel convertido y odio a Dios con Satanás, pero esta batalla no es de las que Dios permita para castigar las infedelidades de Israel porque Israel ya es fiel y Dios está de su parte. Por eso hay una definitiva derrota cuya postguerra se extiende a la eternidad. El Apocalipsis la describe de pasada porque ya está suficientemente descrita en Ezequiel.

La cuarta parte de Ezequiel describe el templo, como el final del Apocalipsis describe la Jerusalén celestial. Las doce puertas repartidas a los cuatro puentos cardinales son las mismas.

Está claro que a principios del siglo XXI, cuando a duras penas estamos a punto de entrar en el reino milenario, no hemos de preocuparnos mucho de los acontecimientos del final de la historia, de la batalla de Gog, cuando se den las sentencias definitivas del juicio universal.

Manuel Ma Domenech Izquierdo


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