Querido P. Serra:
Ésta es para agradecerle la conmoción que en mí causó su explicación de la consumación y cumplimiento de las Sagradas Escrituras en nuestra filiación mariana.
He encontrado en la red una página en la que parece explicarse el origen de la exégesis que usted nos enseñó:
Desde entonces, esta verdad se me ha ido relacionando con otras muchas, como la sentencia de San Luis Ma Grignon de Montfort: "quien no tiene a María por Madre no tiene a Dios por Padre", y que la más perfecta imitación de Jesucristo es "vivir recibiéndose del Padre", como explica el P. Bojorge.
También, como ya le dije, con la lectura del viernes de la cuarta semana de Pascua (Hch 13:26-33)
Aquí se dice que cuando lo bajaron del madero habían cumplido todo lo que de Él estaba escrito y que se cumplió en nosotros la promesa, adoptándonos dentro de aquel "Hijo mío eres Tú, yo te he engendrado hoy". Es otro lugar donde se dice que el cumplimiento está en darnos la filiación. Con la sentencia de San Luis Ma Grignon de Montfort, vemos en la filiación mariana ese cumplimiento.
"Yo te he engendrado hoy" es el cumplimiento de las promesas de las Sagradas Escrituras en todo Israel, en todos los hijos de Dios. Este "HOY" es el eterno presente divino para Él, pero para nosotros es el momento de nuestra filiación mariana.
Del mismo modo que Jesucristo irrumpe en la historia por las santísimas entrañas de María, nosotros estallamos a ser hijos de Dios teniendo a María por madre.
Y como en el salmo 2 sigue lo de "te daré en herencia las naciones", podemos relacionar esto con la realeza de María.
Por último añadiré que no deja de extrañar que el evangelista siga diciendo que Jesús dice que tiene sed para que se cumpliera la Escritura, y efctivamente hay una que dice: "en mi sed me dieron vinagre". Pero podemos decir que las dos cosas van juntas. ¿Por qué Jesús se acuerda de su sed precisamente ahora, al ver a su madre deshecha en sudores y lágrimas?. ¿Es que no la tuvo antes?. Se cumple una escritura, un detalle histórico. Pero ese detalle histórico sucedió también para que se cumpliera la promesa de la misericordia divina.
El hambre y la sed van muchas veces juntas, pero el hambre es cosa de los hijos y la sed de las madres, que se deshacen por sus hijos. La tierra reseca, la fecundidad del rocío, se asocian aquí también con el recuerdo de la Virgen del Rocío.
Yo tuve un profesor de metalurgia que nos dijo un día: "todo son disoluciones". Él, dedicado toda la vida a los aceros, vivía el diagrama de fases del hierro y el carbono de manera que podía decir eso. En química el tema de la disolución es de los más importantes, y siempre que hay una transformación química, hay algo que se disuelve y así se genera la sustancia química que podemos llamar hija.
Esto es más trascendente de lo que parece a primera vista. El mismo Jesús nos dice que tiene un alimento que es hacer la voluntad del Padre. Los hijos comen para hacerse como los padres y ellos se deshacen para hacer a los hijos. En un mundo de abortos y eutanasias se hace difícil asimilar esto, pero ayuda a ver lo lejos que estamos de los caminos de Dios.
| Manuel Ma Domenech I. |
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